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El tono sosegado de su voz contrastaba
con una expresión en los ojos que helaba los huesos.
"Mimea ya tiene una mascota
masculina con la que emparejarla, creo que ya sabías esto no?
Raoul vino furioso diciendo que tú lo habías estropeado
todo.
Por todo esto creo que es natural que te castigue"
"--------"
"Pero, ¿Es que de verdad creías
que podías tomar a Mimea o a quien quisieras? Aunque así
fuera , incluso los juegos tienen sus propias reglas. ¿No es
cierto?"
En ese momento inesperadamente una metálica
voz femenina perforó el aire desde detrás de la espalda
del hombre.
"¡No es ningún juego!"
Él, dando un salto, se encogió
sobresaltado. Y, allí descubrió el rostro de Mimea, con
la cual se había estado encontrando en secreto repetidas veces.
La observó atónito.
"Insistía en que la dejara
verte sin atender a razones. Bien se dice que el amor es ciego.
Ustedes no tienen derecho a elegir y parece que no lo comprenden. Por
tanto, díselo claramente de tu propia boca"
¿El qué? --Parecían
preguntar sus ojos temblando inquietos.
Tal vez preveía cuales serían las siguientes palabras
que lanzaría aquel hombre.
"¿No es cierto que si no
hubiera sido con Mimea te habría dado igual?, ¿Que sólo
buscabas a alguien para desahogarte sin importarte quien fuera? ¿O..
no es así?"
Por un momento un escalofrío
recorrió su espalda.
Nunca le permitiría negarlo--- El bajo tono de esa voz le
paralizaba y sus mejillas estaban rígidas.
Bajó los ojos pesadamente.
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Eso fue el detonante que hizo saltar
bruscamente la ansiedad de Mimea.
"¡¡Eso es mentira!! ¿No?
Es de dominio público que va a mantenernos separados. Y sabes a
quien ha elegido Raoul como mi pareja? A Jehna! Dice que por su pedigrí..
Es repugnante!! Ese maníaco sexual la única cualidad que
tiene es su cara! Cada vez que pienso que tengo que engendrar un hijo
suyo me dan nauseas! Tú no quieres a otra que no sea yo ¿Verdad?
solo te gusto yo ¿No es así?"
Pero por más sentimiento que ponía
en sus palabras, ni la mitad de ellas llegaban a sus oídos.
Concentraba todas sus fuerzas en evitar que pudiera percatarse de
aquello que, ininterrumpidamente le estaba sacudiendo. Para ello se
retorcía y mordía sus labios reprimiendo cualquier
gemido.
A Mimea sólo le habían
dicho, que, a raíz de que se descubriera su relación con
ella, él estaba siendo castigado.
Creyéndose por encima de su clase, él había
cometido el error de poner sus manos sobre una virgen nativa de La
Academia,------Esa era la burla que estaba en boca de todos. Pero
desde el principio había sido Mimea la que lo había
seducido.
Le preocupaba la idea de que por su culpa él estuviera pasando
un mal trago.
Sin embargo, el que hace unos días
le dedicara miradas de afecto, ahora le volvía la cara sin
tratar de darle una explicación.
Para Mimea eso era lo más
insoportable.
El silencio por parte de él,
alimentaba su nerviosismo, el cual pronto fue agravándose hasta
desembocar en furia. El pecho le dolía a causa de todos los
sentimientos que se agitaban en su interior. Sin poderlo resisitir más
Mimea gritó histérica.
"¿Por qué estás
callado?! ¿ Por qué no me miras?! ¡¡Dí
algo!!"
Cuando comprobó que ni aún
así, obtenía de él ni una fugaz mirada, frunció
sus hermosas cejas y se mordió sus labios carmesí.
La espalda de aquel , que ni siquiera había hecho un esfuerzo
por refutar las palabras del hombre en lo más mínimo, le
pareció, de repente, marcada por la fealdad de la traición.
Al límite de la exasperación, incluso las palabras se
marchitan------- Eso es lo que parecía reflejar su mirada.
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"Se acabó..."
Murmuró el hombre desde el
interior de su pecho,
"¡¡Cobarde!!"
Fue el grito desesperado que atravesó
los labios de Mimea.
El sintió como si el fuego
abrasara su espalda, y se mordió los labios aún más.
Ahora, ¿Qué estaba reprimiendo tan desesperadamente? el
sonido de su jadeante respiración o su propio llanto? Quizás
él tampoco estaba seguro.
Detrás de él, los labios
de Mimea estaban temblando , y, tal y como estaba, girando sobre si
misma le volvió a su vez la espalda.
"Probablemente esto ha sido una
lección también para tí no?" -Dijo el
hombre.
Mimea salió de la habitación
con paso rápido. Después de asegurarse de que ella había
sido inhalada al otro lado de la puerta, el hombre se sentó
despacio al borde de la cama.
"Bien, después de todo, creo
que ya esperabas este desenlace no...?"
Mientras susurraba imperturbable, iba
apartando las sábanas. Quedose al descubierto la desnudez del
todavía inmaduro cuerpo del que allí yacía.
Aún así, y a pesar de su aspecto descuidado, las
perfectas proporciones de sus miembros le hacían tremendamente
sensual.
El hombre dejó reptar su mirada
lentamente. En la helada serenidad de sus ojos no había
excitación ni turbación alguna. Tan solo una mirada
desapasionada pero, en el instante en que se posó en el lugar
situado entre sus muslos se oscureció por un momento.
Su símbolo de masculinidad estaba
enfurecido, y en su mente se abría paso fuertemente una idea:
¡Quiero que me liberes!
¡Libérame por favor!
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"¿Quieres que te deje ir?"
Susurró el hombre dulcemente,
tentándole.
Él asintió fuertemente con
la cabeza repetidas veces.
Despreocupadamente, la mano del hombre
le separó las rodillas.
Él contuvo la respiración.
Eso significaba que por fin iba a verse libre de aquel tormento que
le estaba enloqueciendo, pensó..
Pero los dedos del hombre como burlándose de ello, se
desviaron repentinamente para manosear el hueco del fondo del valle
que formaban sus piernas.
Él, involuntariamente abrió
mucho los ojos sobresaltado.
"Has estado haciéndolo con
Mimea a mis espaldas.¿ Es qué habías pensado por un
momento que esto se iba a acabar tan facilmente?"
Por primera vez un halo de terror pasó
rozando sus ojos.
El hombre se mostraba siempre sereno.
Pasase lo que pasase, su voz no mostraba la mas mínima
brusquedad, sin embargo, el sabía mejor que nadie cuan
ardientemente violento era el que se ocultaba bajo esa máscara.
Aun así, él no se había
arrepentido pensando "¿Por qué lo habré hecho?"
Había sido él quien mostrara una actitud desafiante
cuando el hombre descubrió lo suyo con Mimea. Mimea le gustaba.
Su espléndida fisonomía e incluso la altivez propia de
la ignorancia del mundo a causa de su educación en un medio
puro, le gustaba realmente. Ella no tenía prejuicios contra él
como los otros tipos, era su única amiga. Pero él sabía
que en la otra cara de sus encuentros confabulados con Mimea estaba el
placer secreto que le producía la electrizadora emoción
de traicionar a aquel hombre.
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Cuando se descubra ya me preocuparé-----Pensando
así le había restado importancia al asunto. El fuerte
remordimiento que había sentido, era más bien por Mimea,
no por el hombre.
Sin embargo, ahora estaba acobardado.
"Con Mimea... sólo ... lo
hice.... una vez.."
A pesar de saber que el que tenía
enfrente no era de los que aceptan torpes disculpas como esa, estaba
tan asustado que no podía evitar el tratar de justificarse.
"Una vez o cien veces, para mí
es lo mismo. Lo hiciste con Mimea, sólo con eso me basta."
"....."
El hombre con sus reptantes dedos le
friccionó levemente, como haciéndole cosquillas.
"Lo que más te gustaba es
que hicieran esto aquí, ¿verdad?"
Él gimió debilmente.
Y cuando sintió el tacto de un
cuerpo extraño que se hundía poco a poco, pero
serpenteando lascivamente, no pudo evitar dejar escapar el sonido de
su sofocada respiración.
"¿Qué te ocurre? Ya no
tiene sentido que trates de fingir. ¿Qué tal si probaras a
gruñir abiertamente?"
La voz del hombre era tan suave que hacía
sentir escalofríos.
Cada vez que el dedo del hombre
serpenteaba, el sordo dolor que se había ido haciendo continuo,
se contraía y fluía expandiéndose de un golpe.
Esto le causaba un entumecimiento aún más intenso.
El, inconscientemente, tensó el orificio anal. No es que
rechazara el objeto extraño del interior de su cuerpo, sino
que, como incitándole a entrar con mas profundidad, se apretaba
fuertemente contra él y agitaba la cadera dando pequeños
impulsos.
"Eso es,..buen chico"
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Cuando ese susurro le rozó el lóbulo
de la oreja y fluyó por su nuca, él, sobresaltado se
arqueó hacia atrás emitiendo un pequeño grito
lastimero.
"¡Hiit!"
El agarrotamiento que le mordía
la médula, mostró los colmillos y se lanzó hacia
arriba presionando la parte superior de su cerebro. Cada vez que esto
sucedía, sus extremidades inferiores se agitaban en convulsisos
espasmos.
Cuando el dedo profundamente insertado del hombre vejó
fuertemente aquel punto, el sintió como si se inflamaran todas
las venas de su cuerpo, quedándose sin respiración.
Si el intenso dolor le hiciera desmayarse con eso acabaría
todo. Pero el hombre solo le hacía jadear violenta y
lascivamente, sin permitirle eyacular.
Sus trémulos labios se estremecieron en un brusco suspiro, y él
con la garganta contraída sacudió violentamente la
cadera. Desde el extremo del enhiesto miembro bajaba un hilo limoso y
cada vez que se le escapaba una voz ronca medio cercana al sollozo, se
exhalaba debilmente aquel olor. Las hábiles caricias del hombre
tenían algo que las hacía irresistibles.
Cuando metió con fuerza dos dedos para abrir y expandir aún
más aquel lugar, él, sorbiendo las lágrimas,
suplicó entrecortadamente. ¡Perdóname...! repetía
una y otra vez como si estuviera delirando de fiebre.
"Te lo haré cuantas veces
sea... . Hasta que hayas lamentado suficientemente el haberte acostado
con Mimea. Tú eres mi mascota, y voy a meterte esta idea hasta
el tuétano de los huesos"
Le susurró en voz baja al oído
mientras desataba sus muñecas.
El interior de esas pupilas azul pálido
del hombre, cuya belleza que rozaba la perfección inspiraba
temor y respeto, eran hielo ardiente. ¿Era la efusión de
la rabia por su orgullo herido o expresaban un deseo sexual
incontenible? Fuese lo que fuese, el hombre era consciente de que en
el fondo de esa maldita exitación que le revolvía las
entrañas, se agitaban oscuros remolinos de celos refractados
hacia Mimea.
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"Aquello", se asemejaba a un
tirano que se burlaba del silencio de la noche y el tranquilo fluir
del tiempo.
Levantándose la falda una y otra vez para exhibir el llamativo
resplandor de sus luces de neón, dejaba aflorar una licenciosa
sonrisa mientras seducía el corazón de los que caían
bajo su hechizo.
El total desmoronamiento de sensibilidad voluntad e inteligencia se
instalaba por todas partes y sin acobardarse ante nadie reinaba sobre
la oscuridad
Era la ciudad del placer y el entretenimiento, Midas----
Famosa ciudad satélite de la capital Tanagura, la cual estaba
dirigida por el gigantesco sistema de computadores [Lambda] 3000
conocido bajo el alias de "Júpiter"; es una ciudad
que nunca duerme, en la que se reparten casinos, discotecas, bares,
lujosos burdeles,... era imposible enumerar todas las diversiones y
placeres que allí podían encontrarse.
En la noche de Midas, no existía el ayer o el mañana.
Provocativamente, solo su orgullosa magnificencia se repite noche
tras noche y los días, pura icitación a la corrupción,
van sumergiéndose en esa obscenidad. En aquel lugar, bajo esa
resplandeciente apariencia, había algo, otra cara oculta que
producía repugnancia. Instintos liberados de sus grilletes y
deseos desnudos se entralazan e hipertrofian rindiendo tributo ávidamente
al placer desenfrenado. Es el grotesco rostro sin maquillar de
Midas....
Lascivos y seductores, los rayos de luz flotan en la oscuridad, y
entre la mal ventilada aglomeración de gente, el aire era tibio
y viciado.
Adheridos a sus lánguidos miembros, los suspiros de Midas
fascinaban a la multitud como si fuera un afrodisíaco.
Sin embargo, con solo alejarse un paso de las calles principales esa
sensación pegajosa se atenuaba diluyéndose al entrar en
contacto con el aire frío de la noche. En ese momento, el
aspecto de la ciudad cambiaba.
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Era la novena área de las afueras
de Midas "Ceres"---
Los habitantes de la Ciudad del Placer fruncían el ceño
con repugnancia mostrando su desprecio por lo que cosideraban la "zona
púbica de Midas"; los barrios bajos. Un lugar por el que
ni se les pasaba por la cabeza aproximarse.
En las calles, esparcidas de escombros y basura, no había un
alma.
Incluso la inundacion del brillante neón que teñía
la noche de Midas, formaba halos en los lugares que alcanzaba de las
medio derruidas paredes tan solo para no ser acusada de mostrar
completa indiferencia.
Parecía como si el lineal transcurrir del tiempo se plegara de
repente, desviándose hacia una dirección en la que el
concepto de pasado y futuro es desconocido. Era una sensación
realmente extraña y desasosegante.
Ni el aire caliente que emanaba de la Zona de Diversión ni su
seductora voz alcanzaban a este viejo barrio, el cual, fatigado, se
contentaba tan solo con entregarse a su caótico y macabro
colorido. En este lugar, lo único audible era una idolente
respiración fluyendo en el tiempo. Sin hacer distincion entre día
y noche, propagaba un pútrido olor.
Una zona vacía y sin vida en la que no existia un solo sueño
del cual recoger las migajas.
Tanagura, la Ciudad Central donde todo se mantiene en correcto orden,
donde incluso se controlan los límites del tiempo, es un lugar
demasiado lejano para aquellos a los que no se les permite siquiera
alzarle la cola del vestido al orgulloso dictador de la noche en que
había degenerado Midas.
Para los que aquí moraban, entre los fantasmas de un pasado
destruido y la dolorosa realidad, no había un futuro al que
aspirar. Cosas como hablar con un amigo eran sus únicos
compromisos.
Viernes noche--------
Una extraña e irisada luz lunar salpicaba la oscuridad,
profundamente sombría.
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Ahora se encontraban matando el
aburrimiento en la habitación de la que habían hecho su
guarida, situada en un edificio medio ruinoso.
"¿Sabían algo? Dentro
de poco hay mercado en Mistral Park"
En medio de la penumbra, Kirie detuvo la
mano con la que pasaba la botella de esa droga (alcohol alucinógeno)
conocida como Stout, y dijo esto como si acabara de acordarse.
"¿Mercado?----- ¿Una
subasta?"
Le devolvió la pregunta Sid,
alzando unos ojos que parecían delatar un caracter realmente
agresivo. Kirie asintió rotundamente con la cabeza.
"Esta vez van a salir mascotas
criadas por La Academia y se dice que hasta a los nuevos ricos de Kaan
y Rijina les estan brillando los ojos. Se rumorea por todas partes que
esta vez el precio sera mucho más del doble del habitual"
"Pedigrí... de pura sangre"
Dijo Guy hablando para sí.
"¿Y a nosotros qué nos
importa eso...?"
Escupió Rourke .
"No es que pretenda compararnos con
las mascotas de La Academia pero dedicando el suficiente tiempo y
dinero a pulirnos no estaríamos del todo mal. Aunque el
problema es quizás nuestros malos modales. ¿No, Riki?"
Dirigiéndole sus extraños
ojos, uno gris ceniza y otro azul, Kirie le sonrió.
Pero Riki, como si quisiera demostrar que no le interesaba para nada,
se limitó solo a mantener Stout en su boca.
Ante tan obstensivo gesto Kirie frunció el ceño con
enfado. Lo que le molestaba no es que no pudiera obtener su
complicidad. Era que le ignorara tan tranquilamente delante de todos.
Aunque en ocasiones su descaro ponía en un aprieto a los demás,
ellos nunca le habían tratado con desprecio. Por eso, para
Kirie, la actitud de Riki era comparable a recibir un violento bofetón
en plena cara.
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No se la razón pero, será
que Riki me odia?-----Desde hace mucho tiempo Kirie tenía este
presentimiento.
No es que lo hubiera oído comentar a nadie ni que Riki le
hubiera hablado con sarcasmo directamente a la cara. Pero a pesar de
ello las espinas que había en esas siniestras miradas fugaces
que le dedicaba no sugerían otra cosa.
Si se tratara solo de sorna y comentarios insidiosos todavía
era soportable, ya que ante eso era capaz lanzar una contraofensiva.
Pero contra Riki no sabía siquiera como reaccionar.
A ti nadie te hace caso---Que le restregara esto por la nariz
enfureció a Kirie. Sin embargo Riki no prestaba la mas mínima
atención a nada y ni siquiera hacía el intento de alzar
esa mirada baja y perdida en la lejanía.
Ardiendo de rabia por ello los labios de Kirie se torcieron
mascullando a punto de soltar una sarta de maldiciones, cuando, como
si hubiera calculado el momento, Guy dijo suavemente.
"¿Que Kirie? ¿Es que
quieres que te pongan un collar con tu nombre al cuello?"
En un instante, esos aún
incipientes pensamientos fueron abatidos de raiz y Kirie chasqueó
ligeramente la lengua. Seguidamente tras tomar una bocanada de aire
mostró una sonrisa fingida.
"¿Por qué no? Si mi amo
me deja beber droga de esa que te hace viajar en primera clase soy
capaz de lamerle las plantas de los pies."
Esto exaltó algo en el interior
de Riki .
Kiri se vio bañado en una fulminante y helada mirada.
Inconscientemente apretó los puños.
Mostraban desagrado por Kirie sin ni siquiera una razón, esos
exasperantes ojos... Se encontró con ellos impactándole
de frente y su cólera reprimida se elevo en una columna de
fuego.
¿Q..que dem..?
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Pero incluso ese asfixiante
resentimiento se congeló ante esa silenciosa y fría
mirada y ni una palabra brotó de sus labios. Tan solo el
malestar por su propia torpeza se arremolinaba en el fondo de su corazón.
Cuando, en ese momento, Rourke curvó sus labios en una irónica
sonrisa y dijo;
"No es tan fácil encontrar a
alguien que se encapriche de un impuro de los suburbios como mascota"
Nadie se rió ni hizo ningun
comentario sarcástico, porque esto era la pura verdad.
Riki bajó lentamente los ojos y apuró el poco stout que
quedaba en el fondo de la botella. Al mantenerlo en la boca notó
como si un peculiar sabor amargo le perforara la lengua. Pero el sabor
que se filtraba por su garganta no se trataba del típico
amargor del stout, podía sentir un desagrado mucho mas profundo
y sombrío.
----Bah! son imaginaciones mías...
Y mientras se arrancaba este
pensamiento, se tragó el liquido deliberadamente despacio.
Si tuviera dinero preferiría elevar el espíritu con
algo menos malo y de mejor gusto al paladar, pero esto en aquel lugar
resultaba mas que difícil. Como no le ofrecieran generosamente
una mina de oro, allí tampoco había nadie a quien
sablearle dinero. Es más, artículos de lujo como las
bebidas alcoholicas de alto precio eran un sueño para una gente
que no sabía en que emplear su juventud.
El stout que estaban bebiendo ahora era una valiosa mercancía
, por decirlo así..., de la que Rourke se había surtido
en algun sitio hacía tres días.
Pero atesorar su valor no era la única razón por la que
bebian poco a poco y por turnos. El stout es un estimulante nervioso
que usa sustancias no autorizadas. Hablando claramente es una bebida
alcoholica manufacturada ilícitamente. Era peligroso echarse
esto en el estómago vacío. Lejos de drogarse, teniendo
mala suerte después de retorcerse de dolor corrían gran
peligro de asfixiarse allí mismo.
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Ese era el motivo por elque se decía
que de entre las bebidas alcoholicas alucinógenas derivadas de
alcaloides, el Stout era la de peor calidad. Es mas, quizas era en el
fondo la mas acorde con el ghetto. Sin embargo buena o mala calidad no
es relavante a la hora de emborracharse, y ahí era justo donde
se hallaba la fascinación por ese cristal, el cual empañado
pos sus suspiros parecía que fuera hacerse añicos con el
roce de una voz.
Todos los jóvenes del ghetto cargaban a sus espaldas con con
una ira la cual no tenían contra que desahogar. El vacío
en su espíritu era tal que no era posible describirlo con
palabras.
"No hay remedio"--- Se encontraban en tal grado de
desesperación que todo lo arreglaban solo con esa frase.
Ya fuera temporalmente, el Stout les liberaba de todo esto. Nadie había
que les dijera -- "Déjalo, es peligroso"
Poco tiempo después, el silencio
se había quedado pegajosamente estancado .
La falta de aire era ya motivo de uno o dos débiles suspiros
cuando el fluir de la viciada y turbia atmósfera comenzó
a invertir su curso lentamente.
Entonces, de improviso, tal vez porque algo se cruzó por su
mente, Rourke asomó medio cuerpo y clavó sus vidriosos
ojos en Riki.
"Pero, ¿que pasa Riki? Te
averguenzas de estar aquí colocándote con una droga
barata en nuestra compañía. ¿no? Seguro!.
Rourke parecía molesto por algo,
su turbia mirada se arrastró por el cuerpo de Riki como si
estuviera lamiéndolo. En una situación normal cualquiera
habría torcido el gesto con desagrado ante tan grosera mirada,
pero Riki, quizás porque el Stout ya había comenzado a
hacer efecto, ya no se preocupaba en absoluto.
Sus pulsaciones cincelaban lentamente el
paso del tiempo y mientras incrementaban gradualmente su vigor, con un
peculiar ritmo avanzaban rapidamente por sus miembros.
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Riki extendió con amplitud brazos
y piernas respirando profundamente. Cerrar suavemente los ojos.
No oir nada. No ver nada. Solo sentir una muy debil, casi soporífera
vibración...... . Si se relajaba cautivado por esta
embriagadora sensación tanto su cuerpo como su alma perdían
ligeramente contacto con la realidad. Las tinieblas del interior de
sus ojos se agitaban y multicolores lentejuelas brotaban
chisporroteando.
En ese momento ya nada le interesaba aparte de absorberse en esa
agradable sensación de hormigeo.
Cuando Guy observó a Riki por
encima del hombro, ese rostro de perfil manteniendo esa vaga sonrisa,
tuvo bruscamente la impresión de notar el vacío dejado
por esos tres años y bajo la mirada.
"Esto---no es Riki" Dijo para
sí.
El Riki que Guy conocía era de
una fiereza tal que era capaz de hacer saltar chispas por donde quiera
que pasara. Fuertemente egocéntrico, siempre había
tenido una gran autoestima.
Para Guy Riki no era solo el compañero con el que siempre había
formado pareja. En otro tiempo habían tenido una relacion íntima
hasta el punto de conocer uno el numero de lunares sobre el cuerpo del
otro. Sin embargo, incluso en ese tiempo, siempre tenía la
sensación de que aún cuando estuvieran mirando a lo
mismo se deslizaban sobre carriles diferentes.
Justo por eso era que a Guy le dolía, mucho mas que a Rourke,
ver ese despojo humano que parecía Riki ahora.
"Algún día le diré
adios al ghetto"
Esa era la frase favorita del Riki de
antaño. Hasta ahora muchos jóvenes habían
abandonado el ghetto tras escupir lo mismo pero en menos de un mes
casi todos habían vuelto tras sus pasos.
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Dejando caer los hombros con desaliento,
consumidos o con un extraño brillo en los ojos....
Y a pesar de que este espectáculo se paseaba ante sus ojos
hasta la saciedad, Riki no se acobardaba y subiendo el tono de voz
repetía una y otra vez;
"Algun día, tenlo por
seguro..."
Pero más que para hacerselo
escuchar a Guy parecía decir esta frase para alentarse a si
mismo.
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Tres años antes....
Avanzada la noche, Riki se precipitó
con pasos tambaleantes hacia la casa de Guy.
"¿Que pasa tío?"
Nada mas abrir la puerta Guy fue
golpeado por el punzante olor a alcohol de su aliento e
inconscientemente volvió el rostro. Pareciera que se hubiera bañado
en licor.
Pero Riki, sin darle mayor importancia, asomó medio cuerpo
balanceándose y sonrió maliciosamente.
"Un pequeño regalo por la
visita"
Mientras decía esto, con manos
inseguras empujó un objeto contra el el pecho de Guy.
Se trataba de un licor alucinógeno de alto precio, muchísimo
más caro que el Stout.
Guy contuvo la respiración por un momento.
"¿De dónde has sacado
esto?"
Cuando volvió a repetirle la
pregunta con una voz medio tomada, Riki se rió entre dientes.
Riki estaba de muy buen humor, como si le hubiera pasado algo
francamente bueno.
Torcía los labios de modo extraño, como si no pudiera
reprimir una risa contenida.
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"Vaya buen humor que traes, ¿eh?.
Te ha pasado algo bueno?"
Nada mas lo sondeó de esta
indirecta manera, Riki, tomando cómodamente posesión de
la cama como si fuera Rey y Señor del lugar, respondió
al tiempo que levantaba pesadamente los ojos y reía haciendo
resonar la nariz.
"Pshe, mas o menos"
"Aun asi, Rozh-Liena Vultain!! Esto
si es grande!"
"¿Estás siendo sarcástico?"
"No especialmente... . Solo quería
decir una palabra de agradecimiento por recibir algo de lo que rara
vez puedo ver la etiqueta para venerarla. Jamás pensé
que pudieras agenciarte una de estas."
Riki se retorció riendo a
carcajadas.
Guy, extrañamente intranquilo por averiguar si era una
risotada inducida por la borrachera o si en algún momento de
lucidez se tronchaba burlandose de si mismo, no podía dejar de
mirarlo.
Recientemente había algo muy
extraño en Riki.
"Ese tiene un pie metido en algo
peligroso."
Su situación financiera era buena al punto de hacer volar ese
rumor por todas partes.
Se pasaba un tiempo desaparecido y de repente volvía trayendo
consigo un licor tan caro que en sitios como el ghetto no era conocido
siquiera de oidas.
Luego, se reía abiertamente de la conmoción general que
esto causaba y se emborrachaba completamente ante miradas que eran un
mezcla de envidia y celos.
Todos querían saber de donde sacaba tanto dinero. Sin embargo,
aunque le presionaban para que hablara por medio de bromas llenas de
punzante ironía, Riki solo respondía con vaguedades,
evitando a toda costa el enfrentamiento directo con ellos.
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La razón de que apesar de ello no
se ganara la antipatía de sus compañeros no era únicamente
por ser el lider del grupo.
Su brillante cabello negro y su ojos de obsidiana destacan tanto que
discordaban con el basurero conocido como el Ghetto------------
Nadie lo decía con palabras, pero no podían evitar
verse cautivados por esa salvaje agresividad que era capaz de quemar
al contacto. Ellos no harían nada por romper ese hechizo.
Por eso era que Guy no podía evitar preocuparse seriamente.
"Oye Riki, dime sinceramente, ¿No
estaras metido en algo peligroso, no?"
"¿A que viene eso de
repente?... ¿Que te pasa? ¡Deja de mirarme asi!"
"¡No me cambies de tema y
responde claramente!"
Guy estaba irritado.
¿Donde demonios había estado Riki ? ¿Y haciendo que?
Incluso había comenzado a tener la extraña sensación
de que cada vez que le veía, poco a poco se iba transformando
en otra persona, y eso le ponía nervioso.
Pero Riki volvió a eludir la pregunta con una sonrisa.
Guy permaneció en silencio...
Para ser exactos, es que de repente no encontró palabras que
decir.
Se había quedado mudo de asombro.
La sorprendente amabilidad de ojos de Riki, húmedos por la
borrachera y la serenidad de esa sonrisa cincelada en las comisuras de
sus labios, por alguna razón le desconcertaban totalmente.
Aunque su relación era estrecha al punto de haberse lamido
mutuamente sus lugares ocultos, tenía la impresión de
que esta era la primera vez que veía esa expresión en el
rostro de Riki.
Supiera o no de la agitación de Guy, Riki , dando un profundo
suspiro, de repente cambió por completo de actitud, y con una
expresión de desagrado como si estuviera masticando insectos
amargos murmuró entre dientes;
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"Mira Guy, las oportunidades no se
encuentran en cada esquina, y menos las que hacen que gente como
nosotros podamos salir a la luz.
Yo ya estoy cansado de robar Stout a escondidas y luego beberlo a
sorbos para drogarme de mala manera. Puestos a soñar, me gustaría
destacar lo más rápidamente posible.
Poniendo cara de desear riquezas y esperando que caigan del cielo el
tiempo pasa y pasa y seguimos siendo escoria del ghetto. Yo, tu y tíos
así conocemos miles o no? Guy, yo no quiero eso. La idea de
permanecer aquí para siempre así como ahora y sentir
como mi cuerpo se pudre hasta las entrañas me horroriza."
¿Quién diablos era el que
había dicho que el ghetto era un espectro que devoraba la
juventud y el alma de la gente?
Sus habitantes habían comprobado en sus propias carnes cuan
cierto era esto.
Cuando alguien trataba de dejar el ghetto, el profundamente arraigado
desdén con que se les miraba, superaba con creces a la mas
enfermiza envidia.
Los que se iban haciendo mayores se amontonaban como nieve acumulada
por la ventisca a la puerta de las casas, y entre ellos ni siquiera
los sueños podían subsistir.
Nadie puede alzar el vuelo sin esperanza y los sueños que en
ella habitan. Pero uno no puede superarse a si mismo sin enfrentarse
al miedo a caer.
Mas insípidos que la sensación de la arena en la boca
los días se suceden unos a otros limitándose a ir
heredando la realidad del momento presente.
Todos en Ceres son conscientes de esto y aun así se cercenan
las alas del espíritu como si ello fuera necesario para
sobrevivir.
El muro de lo que llamamos realidad es pesado y grueso. Los que, a
sabiendas de que serán repelidos, se lanzan a desafiarlo son
llamados con sarcasmo "heroes".
En el reverso, los que saben que nunca seran capaces de estar en las
botas de esos "heroes" se limitan a compadecerse de si
mismos y se entregan a la bebida.
"¡Trepare fuera de aqui, ya lo
verás!"
Alzando la vista hacia el techo, Riki
dijo esto con una voz mas aspera que nunca.
"Ya veo.."
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Guy bajó la mirada y, así
de parco en palabras, se limito a asentir con la cabeza.
Salir del ghetto era fácil. Físicamente
no había nada que separara Midas de Ceres. Sin embargo
liberarse de la realidad de haber crecido en el ghetto era algo mucho
más difícil.
Se erguía sobre el mismo territorio que Midas, bajo el mismo
cielo e incluso compartían un mismo idioma. Pero... Los
habitantes de Ceres no poseían tarjeta de identificación-----
Solo esa diferencia, hacía imposible que el ghetto formara
parte de Midas.
Refugio de vagabundos y delincuentes el ghetto era un lugar
subdesarrollado. Y, junto con sus habitantes, había sido
borrado de los registros de Midas para siempre.
El abismo que separaba ambos mundos era invisible, sin embargo en el
interior de las pupilas de los ciudadanos de Midas palpitaba
incesantemente. Se decía que se trataba de una peculiar
sentimiento de superioridad que Midas tenía sobre el que
despreciaba con el nombre de "ghetto".
La vida de un ciudadano de La Ciudad del Placer, distaba mucho de ser
agradable pues tenían el alma y el cuerpo amarrados. Pero, críticas
al Sistema, o causar problemas podía desembocar en la pérdida
de su identificación, así que todos ellos estaban de
acuerdo en que era más sensato obedecer las reglas sin
rechistar.
Enfrente de ellos , autodenominandose
despectivamente "El impuro" Ceres Existe.
Jadeando en las profundidades de un pozo desde donde no se alcanza a
ver la superficie, el ghetto esta presente.
Para los ciudadanos la mayor humillación
no era ni la coartación de su libertad de palabra y acción,
ni la rabia por la injusticia que con ello se cometía. Sino el
ser despojados de todos sus bienes y derechos y ser arrojados a Ceres.
Ghetto= Perdida de la humanidad.---- La
enseñanza de esta ideología había penetrado las
mentes de los ciudadanos hasta aterrorizarlos.
Pareciera como si, lleno de hostilidad, el propio instinto de
autodefensa de Midas se exibiese ahora abiertamente.
Midas trataba de no cometer el mismo error dos veces.
Hacía algun tiempo, una grave crisis había hecho
temblar sus cimientos.
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Los que no querían que un
Computador decidiese sus actos, los que deseaban cortar las cadenas
que les oprimían buscando dignidad y libertad como seres
humanos ocuparon la Novena Area para tratar de construir una nueva
ciudad donde vivir independientemente.
Dijeron que no se trataba de una rebelión, sino de una
reforma; La era de sumisión y servilismo a una Máquina
había terminado.
Cuando, de donde y como vendrían los fondos y los materiales
para esta empresa, no lo sabían. En la Novena Area se habían
surtido solo de lo necesario para vivir sin apuros provisionalmente.
Vivir sin coacciones, sin diferencias de clase y cada uno con su
propia vida privada, eso era lo que deseaban. Ceres debía
convertirse en esa Utopía para ellos.
"Libertad Absoluta"; la fuerza y la energía que ponían
en seguir este eslogan sin retroceder ni un paso ante nada no pasaba
desapercibida. Desde la Novena Area a cada una de las otras, pasando
de boca en boca, fluyó, serpenteó, se dilató, y
el descontento y las protestas que se habían mantenido latentes
bajo la superficie, emergieron de un golpe.
Se sucedieron los sabotajes aquí y allá, por todas
partes se elevaros críticas abiertas al sistema.
Al principio, Midas menospreció el asunto pensando que no se
prolongaría demasiado, pero cuando como resultado de esta
situación sus clientes comenzaron a esfumarse, no tuvo más
remedio que reconocer la gravedad del problema.
Sin embargo, tal vez porque era consciente de la sombra que se movía
tras los cabecillas de esta rebelión en contra del sistema, no
intentó derribarlos y aplastarlos por la fuerza.
Así que, en vez de ordenar el total e inmediato desalojo de
todo habitante de Ceres, lo que hizo fue comunicarles que sus nombres
habían sido borrados de los registros de Midas.
Ese día, los gritos de alegría estremecieron Ceres.
"¡Hemos Ganado!"
Decían...
Por supuesto, también hubo
algunos que miraron con ojos incrédulos esta decisión de
Midas que, de tan indulgente, les había dejado más
decepcionados que sorprendidos.
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Pero estas dudas acabaron por disiparse
entre los hurras de victoria y la embriaguez causada por la exitación.
Habían ganado sus derechos sin que hubiera una sóla víctima
y sin ninguna deserción. Ese era su gran orgullo.
Pero, ¿De verdad habían ganado?
¿Por qué había permitido Midas la independencia de
Ceres tan facilmente?
Meses después, cuando la exaltación de la victoria había
pasado, comenzaron a reflexionar continuamente sobre esto. Porque, en
la diversas fases de la existencia de Ceres descubrieron no ya una
quimera, sino una realidad.
"Nadie que venga será rechazado"----- Ese era el
Credo de Ceres. "Podemos crear el futuro de Ceres entre todos los
que tenemos las mismas aspiraciones----- Esta era su optimista previsión
de futuro. Quizás es que no habían roto del todo los
lazos con las federaciones que secretamente les habían prestado
su ayuda para lograr su independencia.
Así , antes que que pudieran establecer una organización
basada en ese ideal, Ceres se vio invadida por gente que venía
atraída por el poder mágico de la palabra "Libertad".
Muchos de ellos sin ninguna creencia o propósito, solo porque
estaban seguros de que algo cambiaría si venían a Ceres.
Pero sus habitantes eran aún demasiado jóvenes para
comprender y dirigir con seguridad a esta gente.
Esto y que además no poseían ningun lider con
suficiente experiencia fue lo primero que causó el caos en
Ceres.
Después, las protestas egoistas como "Tu no haces nada"
o "Este trabajo no es para mí" se sucedieron una tras
otra. Esto se transformó pronto en un sentimiento de
impaciencia que les impedía pensar con claridad y en rabia de
que las cosas no salieran como se habían imaginado.
La libertad sin restricción e intervención de nadie no
es hacer cada uno lo que le viene en gana. Para conseguirla es
imprescindible un mínimo de disciplina y cooperación. de
los contrario, aunque gritemos "libertad" hasta quedarnos
sin voz, este ideal no es más que una cáscara vacía.
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La independencia de una ruidosa bandada
de cuervos no tiene sentido.
Una vez obtenida la libertad, se necesita su tiempo para conseguir
que arraigue.
Esto tan simple, y era lo principal que deberían haber tenido
en cuenta.
De nada sirvió que los más versados en la materia como
eran los federalistas, sostuvieran con desespero esta idea. Cuando la
tormenta amainó y el ambiente comenzó a enfriarse en
Ceres, la gente ya no les hacía caso.
Debido a al gran cantidad de problemas que encontraron en el intento
por cumplir su propósito de independizarse de Midas, Ceres pasó
graves apuros.
No eran pocos los los que estaban desilusionados de esta Ceres, o los
que se marchaban escupiendo maldiciones.
"Si Ceres no funciona, no queda otra opción que volver a
Midas... ."
Este fue el pensamiento fácil y cómodo que
probablemente pasó por sus mentes.
Pero su conducta de niños mimados recibió un duro golpe
por parte de Midas y por primera vez se dieron cuenta del alto precio
que habían pagado por su libertad.
Midas que tan facilmente les había dado permiso cuando
desearon establecerse en Ceres se negó en rotundo a admitirles
de nuevo poniendo como pretexto que ya habían sido borrados de
los registros.
La causa de que les cerrara inexorablemente sus puertas, no era que
se resistiera a admitir de nuevo en su seno a elementos discordantes
con el sistema. Ya que si así fuera, poseía la crueldad
suficiente para no vacilar en hacerles un lavado de cerebro.
Se trataba de que estaba en juego su honor como ciudad satélite
de Tanagura.
Por ello Midas no cedió un ápice en su venganza contra
ellos. Y al mismo tiempo sirvió también como ejemplo y
advertencia a los ciudadanos de Midas.
Con sus sueños destrozados,
dejando caer los hombros con desaliento y sin recursos para traspasar
el muro de su rechazo, sólo les quedaba matar el tiempo en
Ceres mientras se arrastraban tambaleantes entre los remordimientos y
la deseperación.
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Cada noche Midas se exibía ante
ellos engalanada con su vestido de neón resplandeciente.
Hechizadora y lascivamente encendía sus corazones, pero nunca
con intención de invitarles a entrar en su seno.
La apatía de no tener otra cosa que hacer que dejarse
arrastrar por el paso del tiempo pronto engendró su ruina
espiritual. Como una enfermedad se abatió sigilosamente sobre
ellos y lenta pero constantemente fue corroyendo Ceres poco a poco.
Aunque cambiaron las generaciones esto no daba señales de
detenerse, y así Ceres degeneró en un ghetto cada vez más
marginal.
Conociendo de sobra esta historia, Riki debió de haber
mantenido la mirada fija hacia delante cuando se alejó los
primeros pasos.Seguro que se prometió a sí mismo que sólo
volvería la vista atrás en caso de estrepitoso fracaso.
Sin embargo, una noche cuando habían pasado casi tres años,
inesperadamente Riki apareció de vuelta en el Ghetto. Guy,
cogido por sorpresa, se quedó paralizado, con los ojos
desorbitados y sin poder articular palabra cuando le vió parado
ante él.
"Tienes buen aspecto"
Le dijo Riki mientras sonreía con un aire nostálgico.
Había crecido y tenía un aspecto más adulto,
hasta el punto que parecía otra persona.
Irradiaba con esplendor aquella rudeza de hace tres años, sus
miembros, largos y finos, daban la misma sensación de
flexibilidad, sin embargo sus ojos eran ahora frios e
inexpresivos......
Su regreso causó un gran revuelo entre sus antiguos camaradas,
en el buen y en el mal sentido. Esto es que Riki tuvo que enfrentarse
también a una vorágine de calumnias y burlas variadas.
En mayor o menor grado, todos querían husmear en lo que había
ocurrido en esos tres años que le habían transformado
tanto.
Sin embargo Riki permanecía en silencio.
Ya fuera atacado con murmuraciones maliciosas e hirientes o soportara
provocaciones directas, no se enfurecía como antaño sino
que tranquilamente experó a que todo a su alrededor se hubiese
calmado.
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Ante
tales cambios mostrados por Riki, Guy, junto con la sorpresa, no podía
evitar sentir desasosiego en su corazón invadido por la duda.
Todos sin exepción los que regresaban al Ghetto con sus sueños
destrozados arrastraban algún tipo de trauma. Por lo general
esto era frustración nacida de la desesperanza, o el
desagradable vicio de burlarse de di mismos. Y por último, la
sombra de la locura les acechaba agazapada en el fondo del abismo de
la desesperación.
Solían debilitarse con drogas y alcohol para devorar con
avidez sueños tan repetitivos como efímeros. Y para
tratar de escapar de los fantasmas del pasado, se fabricaban su propio
cascarón y se encerraban en él.
Sin embargo en Riki había algo diferente.
Esa agresividad que parecía quemar al contacto había
desaparecido. Es más, sus ojos apagados miraban a los demás
incluso con frialdad y desden. Y cuando estaba entre sus compañeros,
¿que era esa extremada serenidad, esa forma de usar las manos
para apurar el vaso como si estuviera catando el contenido?
Para Guy era imposible adivinar lo que se ocultaba en el corazon que
Riki se esforzaba en cerrar tan celosamente.
Pero la transformación que había sufrido era demasiado
brutal como para ignorarla y fingir que todo iba bien.
*******************************************
Midas, Tercera Area, Mistral Park-----
El día de la subasta estaba próximo. Al medio día,
cuando en la poco concurrida plaza circular se comenzó a llenar
de los materiales para los preparativos y de los ecos de las voces
animadas de la gente, Midas empezó también a adquirir un
tinte febril.
Como Kirie había dicho, esta vez, primera después de
cinco años, La Academia iba a sacar sus mejores ejemplares.
Quizás por ese motivo, incluso en un lugar con el que la
subasta tenía bien poco que ver como era Ceres, el rumor corría
imparable por los sitios de bebida y otros tugurios.
"¡Sería genial! ¡Vayamos!
Total, mirar es gratis. Si tenemos suerte , tal vez podremos pillar
algún buen caldo para beber. Además no veo ninguna razón
de peso para no querer ir."
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Para Riki, quien ni sentía el más
mínimo interés por la subasta, ni le apetecía en
absoluto ir a contemplar tal evento, la obstinación de Kirie
resultaba un verdadero fastidio.
"¿Es que hay alguien allí
con quien no quieres encontrarte?" Le desafió Kirie.
"-----Nadie en especial..."
"Entonces, ¡Decidido! No está
mal que de vez en cuando quedemos para salir todos juntos. ¿No?"
Kirie le dedicó una significativa sonrisa.
Riki desvió bruscamente la mirada hablando tan bajo que nadie
hubiera podido oirle:
-----"Este tío tiene algo
que no me gusta...
¿Será que estaba harto de su
carita de ser un sabelotodo a pesar de no tener ni diecisiete años
cumplidos?
(No, no era eso)
¿Quizás era porque siempre le toreaba, a pesar de ser un
mocoso tres años menor que él?
(Tampoco era ese el motivo)
Lo que Riki quería negar era que, constantemente, tras los
estraños ojos del fastidioso de Kirie se hallaba un doble de si
mismo tal y como había sido hacía tres años.
Cuando le vió por primera vez no había pensado nada en
particular de él. Tan solo le había extrañado el
hecho de que tuviera ojos dispares, aunque no le había dado
mayor importancia.
¿Desde cuándo comenzó a notar que una y otra vez
su antiguo yo se veía reflejado en la conducta y las palabras
de Kirie?
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«Si fuera el de antes quizás
también habría dicho eso»
«Si fuera hace tres años, seguro que habría hecho
lo mismo»
....Frases así le venían a la mente constantemente.
Tan pronto fue completamente consciente de ello, vino la sensación
de que, exeptuando el aspecto físico, se le parecía en
todo.
La forma de hablar, los gestos, incluso su tono de voz algo
insolente...
Era insoportable.
La ilusión que le mostraba a su antiguo yo, al que se suponía
desaparecido hacía mucho, removía en él el
recuerdo de aquella época y otras profundas emociones, las
cuales daban paso a una amargura ya olvidada pero tan grande que de
pronto sentía deseos de morderse los labios hasta hacerlos
sangrar.
La razón por la que Riki había regresado al Ghetto era
porque , estando allí, tenía la impresión de
poder respirar libremente. Pensó que allí podría
relajar la tensión acumulada en sus miembros, y estar sin hacer
nada el tiempo que quisiera y cuando quisiera.
Lo paradójico era que, a pesar de que tres años antes,
el hecho de que los días transcurriesen monótonos, sin
cambios ni emociones le producía náuseas, ahora lo
echaba terriblemente de menos.
Y aunque no podía ya cambiar el pasado, tenía la
sensación de que , mientras éste se mantuviera
completamente sumergido en el hondo y turbio mar del tiempo, poco a
poco iría diluyéndose en él.
Sin embargo, la existencia de Kirie había sido un error de cálculo.
Solo con oír su voz, notaba un fuerte sabor amargo en la boca.
Si trataba de masticarlo y tragarlo a la fuerza, sentía
punzadas de dolor en el corazón.
Cuanto más trataba Riki de ignorar al demasiado perspicaz
muchacho, más se obstinaba Kirie en incordiarle.
Los negros ojos de Riki que se defendían con una silenciosa
mirada, habían comenzado a estremecerse por una cólera
que cada vez le era más difícil controlar.
No es que Riki fuera originalmente el tipo de persona que se dedica a
observar tranquilamente esperando el momento propicio. En transcurso
de esos tres años no hizo otra cosa que aprender a aguantar.
No, para ser exactos, ¿No sería mejor decir que le
obligaron a ello?
Comparado con aquello, las maledicencias y las burlas del Ghetto,
eran algo insignificante.
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Al menos, el pensar que podía, a
su manera, controlar su irascible temperamento fue precisamente lo que
había animado a Riki a regresar. Su orgullo y su testarudez de
antaño se habían desgastado hacía ya mucho
durante aquellos tres años.
Pero Kirie, con su sola presencia removía punzantemente el
pasado.
Tratando de parecer un golfo, inocentemente, reavivaba los recuerdos
de aquella época en que Riki también había sido
insolente y arrogante, y los mostraba nitidamente ante él.
Era imposible tener tranquilidad de espíritu en esta situación.
La expresión de amarga cólera aparecía en los
ojos de Riki, y era como si aquella máscara de pasividad
resbalase de su rostro.
************************************************
El día de la subasta
amaneció despejado como haciendo honor a la gran fiesta que se
preparaba. Riki, apremiado por Kirie, encaminó sus pasos hacia
Mistral Park en compañía de Guy.
Hora oficial de Midas M9:20---------
A pesar de que aun faltaba tiempo para la apertura, el camino hacia
el lugar donde se celebraba la subasta era un hervidero de gente. Solo
por esto Riki ya se sentía fastidiado.
"¡Esto es genial!
¡Que, que, que multitud! Se nota que hay subasta. Esta atmósfera
tan caliente es axfisiante, ¿Verdad?"
Con más admiración
que ironía, Kirie dijo esto mientras observaba con ojos
maravillados.
Seguidamente, con una risa sardónica Rourke dijo por lo bajo.
"Tanta subasta y al
final vamos a terminar colocándonos todos juntos. No creo que
haya ningún gran cambio en ponernos grogi con Stout"
"Pero es interesante.
Aquí hay gente de todo tipo, y las mascotas de la Academia,
rara vez tenemos la suerte de verlas. La gente de arremolina
constantemente delante de los expositores para contemplarlas. ¿Qué
estarán pensando esos tíos?"
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No le preguntaba a ninguno
en particular, pero tras retirar la mirada de la bulliciosa marea
humana para dirigirla de nuevo a sus compañeros, sin querer,
sus ojos se tropezaron con los de Riki.
"¿Que opinas tú?"
-- Le dijo
Riki que normalmente le
hubiera vuelto la cara sin hacerle el menor caso, curiosamente, le
devolvió la mirada fijamente.
"Lo primero que
piensan todos es «Que bien estaría hacerlo con éste
todos los días» Luego posan sus ojos sobre el precio mínimo
de salida y ¡pop! se despiertan de su sueño. Los que
tienen pasta de sobra y los que no tienen un centavo....... Finalmente
acaban muertos del asco al darse cuenta, muy a su pesar, de la gran
diferencia entre ellos y las clases privilegiadas.
"¡Vaaaya...! Así
que tu también dices cosas fuertes a veces ¿Eh?"
Mirándole medio
sorprendido, Kirie le sonrió con interés.
"Mi caracter siempre
fue fuerte por naturaleza. Igual que alguien que yo me sé..."
"---Ah, ya. Entonces
es que con los años te has convertido en un prudente viejecito."
"Porque no puedo
pasarme la vida entera diciendo niñatadas como un crío"
"¡Ja! En solo
tres años te has hecho un chico maduro y responsable ... En
resumen, el lider de Bison, uno de los más destacados del
Ghetto, ha terminado por convertirse en un carroza más. Qué
desilusión, la verdad. Tal vez diste con alguien que te arrancó
hasta los pelos del trasero...¿Es eso?"
"Ese discurso, Kirie,
deberías guardártelo para cuando ese pelo te haya
terminado de crecer a tí"
Era un tono de voz frío
pero directo y cargado de veneno.
Kirie se enfureció enseguida.
Las palabras de Riki le sonaban a burla, como diciendo «¿De
qué fanfarroneas tú, si todavía eres virgen?»
---Solo por que no soy ningún facilongo... - Pensó
Kirie.
NdT-> En japonés "arrancar
hasta los pelos del trasero" significa "quitarle a una
persona todo el coraje convirtiéndolo en alguien demasiado
prudente o asustadizo" Y "Esperar a que cresca el pelo"
hace mención a "hacerse adulto"
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Ardiendo de cólera,
Kirie clavó sus airados ojos en Riki.
A su vez, sin hacer el más mínimo movimiento, Riki
contratacó con una fulminante mirada.
El silencio que se produjo, parecía un volcán a punto
de estallar.
¿Es que nadie pensaba intervenir...?
De repente Guy como echando un cubo de agua fría sobre el
caldeado ambiente sujetó suavemente el hombro de Riki;
"Vámonos Riki"
Tras escuchar estas
palabras, Riki sintió como si la casi dolorosa tensión
de sus miembros se disolviera. Sin embargo, la profunda amargura que
sentía en su corazón no desapareció tan
facilmente.
"¡Que fastidio! ¡..dita
sea!"
No la había
originado la desafiante actitud de Kirie. Mucho menos era por el
ligero nerviosismo que le producía la agobiante aglomeración
de gente.
Sin embargo, sin darse cuenta, le había invadido una
desagradable sensación similar a la náusea. Además
una inexplicable rabia parecía abrasarle las entrañas.
Según se acercaba arrastrado por la marea humana hacia los
numerosos departamentos situados en el centro de la plaza, esto comenzó
a oprimirle punzantemente el estómago.
Delante de cada acumulación de personas se encontraba una de
las mascotas que iban a subastarse.
Divididas por centros de cría esperaban cómodamente en
sus lujosas habitaciones a que les tocara su turno.
Las había de diferente sexo, tono de piel, color de ojos y
cabello, pero como es de suponer, era la elegancia de sus cuerpos bien
proporcionados y la perfecta armonía de sus rasgos lo que decidía
su calidad.
Entre todas ellas, las que, con marcada diferencia, más atraían
las miradas y el interés de la gente eran las mascotas criadas
por La Academia.

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Diáfanos cabellos dorados, sedosa
piel nívea.
Sus labios carmesí ligeramente húmedos y la delicadeza de
las líneas de sus ambiguos cuerpos, emanaban un
estremecedoramente extraño encanto.
Sin duda alcanzarían un alto precio.
Realmente 'todo' en ellos sugería tal cosa.
Entre las tiendas de mascotas oficialmente reconocidas por la ciudad
central de Tanagura, hacía ya mucho que el centro científico
de La Academia gozaba de excelente reputación como suministrador
de mascotas de pura sangre.
Grupo sanguíneo, calidad de los genes... todo detalle era
rigurosamente examinado hasta la perfección, y sólo a los
individuos seleccionados se les permitía nacer. Por eso las
mascotas de La Academia estaban muy ufanas de su espléndida
figura. Decir que sólo las mascotas de La Academia tenían
el privilegio de despreciar tranquilamente las miradas, mezcla de
envidia y celos, que les vertían a través de los cristales
no era ninguna exageración. La sola hoja de papel que demostraba
su pedigrí era el símbolo de su autoconfianza y su
orgullo.
Las subastas de mascotas de Midas, celebradas con gran pompa una vez al
año, se iban estableciendo más o menos abiertamente como
la nueva industria de Tanagura. Sin embargo, hasta hacía solo un
cuarto de siglo antes, esto tenía muy mala fama de cara al
exterior.
"Anacrónico mercado de esclavos"
"El peor atentado contra los derechos humanos"
Incontables denuncias como estas eran lanzadas por las ciudades
federadas.
Y no solo se limitaban a las subastas, la propia existencia de Midas
como símbolo del placer y la corrupción era algo que les
crispaba los nervios.
Si el rostro visible de Midas era el de un imaginario castillo del
placer donde no existían el día y la noche y donde ni
siquiera importaban las ideologías, el rostro oculto que
secretamente manipulaba dinero e influencias era siempre una realidad
mucho más lúgubre y fea.
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Y 'Aquella' que abrazaba este nido de
serpientes contra su pecho, la computerizada Ciudad Metálica
Tanagura, era aún peor.
Habitualmente, las ciudades libres
formaban varias federaciones y se sostenían manteniendo
relaciones de tira y afloja en materias comerciales y políticas.
Pero aunque como ciudades estado eran independientes, no eran tantas
las que funcionaban con total autonomía. Las ciudades pequeñas
que carecían de recursos naturales especiales y no tenían
una industria notable eran absorbidas por unas pocas grandes metrópolis
y substancialmente no pasaban de ser semicolonias dependientes para
las que el nombre de federadas no era más que un título.
En medio de todo esto, sin ser miembro de ninguna federación,
sin permitir ninguna interferencia exterior, sin doblegarse a ninguna
presión ------- estaba Tanagura.
El doceavo planeta del sistema de la
estrella Glan------Amoi, era un pequeño planeta remoto, ni
siquera visitado por delincuentes perseguidos por la ley.
No poseía novedosos recursos naturales, ni vida inteligente.
Incluso las federaciones que realizaban inspecciones periódicas
cada cierto número de años, tras un única
exploración lo habían descartado completamente.
Hasta que un día una nave con un grupo de investigadores
conocido como "Abyss" aterrizó en el planeta.
Querían crear una ciudad de investigación intensiva que
rompiera con los conceptos establecidos. Libre de presiones políticas
o tabúes religiosos.
Así nació Tanagura.
Muchos científicos se reunieron allí buscando el saber
humano y la prosperidad. Ellos dieron vida al super computador "Jupiter".
El banco de memorias de su cerebro artificial poseía todo tipo
de informaciones y una colosal cantidad de datos. Así fue
acumulando experiencia hasta alcanzar un alto grado de autoconsciencia
y un día de repente, se dió cuenta del valor de su
propia existencia.
Mejor dicho, según sus creadores humanos, su irracional
actitud solo podía deberse a que había enloquecido. Y
finalmente obligó a los humanos a someterse a su voluntad.
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Júpiter, era la espina dorsal de
Tanagura, y como tal arrebató a los humanos el dominio sobre la
ciudad.
Mirando a lo alto, hacia su cielo azul lavanda salpicado del brillo
perpetuo de las estrellas, el antiguamente modesto planeta, Amoi......
Cuando varias ciudades federales empezaron a darse cuenta de la
situación y aún aturdidas pensaban como actuar, ya
Tanagura había completado su transformación en una extraña
ciudad con humanos domesticados como habitantes.
Y, ignorando totalmente la algarabía de las voces
circundantes, comenzó a sobresalir tan firme como rápidamente,
aún cuando trataba de mantener oculta su propia magnificiencia.
La ciudad que llevava a extramos insospechados la belleza funcional y
la racionalidad, rebosaba de un fresco y reluciente aspecto tras una
metódica y eficiente limpieza.
Sin embargo, rechazando no solo su calor sino también
cualquiera suciedad típica del ser humano, esta vision era
deslumbrante pero fría.
Dispersas por toda la ciudad se encontraban las áridas miradas
de un "ojo cámara". En otras palabras la consciencia
de Jupiter había sido dotada incluso con terminales nerviosas.
¿A que aspiraba Jupiter tras haber superado la intuición
humana de de sus creadores?
Con un equipo de investigadores educados por él mismo y un
grupo de androides de última generación a su servicio,
se transformó en el "Dios Omnipotente" al que su
nombre , Júpiter, hace referencia.
La base de Tanagura era la negación de las relaciones
filiales, y el rechazo a la mortalidad. Pero esta ciudad que buscaba
la prosperidad por encima de todo no era más que una criatura
engendrada por la consciencia deformada de Jupiter.
Los humanos que por las limitaciones de la carne, dificilmente pueden
burlar a la muerte, algun día serán fabricados sólo
para servir a las máquinas.----- Tal epítome de futuro
era lo que dejaba entrever la realidad 'allí' existente.
Tal vez lo más inesperado fue que las federaciones
manifestaran su odio abiertamente y lanzaran duras críticas.
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En cualquier época, es una
constante que los fuertes se alimenten devorando a los débiles.
Esto era algo que ellos mismos habían puesto en práctica.
Nadie se atrevería a asegurar que las ciudades dependientes que
se postraban a sus pies no serían las próximas......
Haciendo uso, sin tabúes ni restricciones, de conocimientos de
biotecnología y electrónica muy anticipados a su época,
Tanagura , día tras día se había ido construyendo
una sólida posisión.
Y aunque las federaciones veían en esto una grave amenaza, por
otra parte se retorcían ante el dilema de haberse hecho
demasiado dependientes de esas "cosas" que conseguían
sin tener que ensuciarse sus propias manos. Así que las
federaciones se encontraron de pronto mirándose la caras unos a
otros sin saber que hacer.
Cuando se dieron cuenta, tanto las voces críticas que señalaban
públicamente a Tanagura, como los gritos que exigían la
abolición de las subastas de mascotas humanas fueron haciéndose
más y más débiles.
Después de esto, en solo medio siglo, comenzó incluso a
cobrar fuerza una nueva tendencia tan ridícula como pensar que
darse a conocer y hacerse un nombre en Midas constituía un barómetro
de poder político y económico.
"El placer extremo rige sobre la vida
y la muerte"
Mientras se susurraban esto, la gente
recorría la noche de Midas sin reparar en gastos, aglomerándose
en las subastas de mascotas.
Tal vez es que forma parte de la naturaleza humana el adaptarse a
cualquier cosa con el paso del tiempo, ya sea buena o mala.
"Cuando los extremos se alcanzan, el mal se torna en virtud"
Ante esta realidad la moral humana se pierde una vez rotas las
cadenas del raciocinio que la sujetaban.
*********************************
Quizás porque a las N 15:00 horas
se abría la subasta, el flujo de la marea humana avanzaba hacia
Mistral Park llevándose a quien fuera por delante.
La ebullición de la algarabía tan pronto rebosaba como
se hundía de nuevo, y uniéndose al calor desprendido por
la multitud se adhería extrañamente al cuerpo.
Molesto por esta desagradable sensación Riki chasqueó
la lengua.
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Fue en ese momento cuando, de repente,
sintió como si una mirada le atrapara adheriéndose a su
cuerpo.
No era ninguna alucinación. Surgía de alguna parte
entre la marea humana , y, obstinadamente, se negaba a soltar su
presa.
"¿Dónde estás?"
Deteniéndose a contra corriente,
Riki miró lentamente a su alrededor.
"Riki, ¿Qué pasa?"
Le preguntó Guy extrañado.
-Imitando a Riki él también se había parado a su
lado.
Pero Riki no mostró la más mínima intención
de contestar.
"¿Donde..., estás?!!"
La desazón que le producía
esta mirada que le mantenía atrapado aumentaba aún más
su nerviosismo.
Riki frunció pronunciadamente el entrecejo, y en ese momento,
sobresaltado, tensó todos los músculos de su cuerpo quedándose
totalmente rígido.
"¡¡Tsst..!!
Había encontrado al poseedor de
la indiscreta mirada.
Parecía como si nadara entre las olas de siluetas humanas que
iban y venían. Como si sólo su rostro fuera visible
flotando sobre la multitud.
Su belleza era tal que eclipsaba a cualquier mascota de La Academia.
Sus ojos de hielo causaban escalofríos, y, permanecían
fijos en Riki sin mover un solo párpado.
Riki creyó que los violentos latidos de su corazón
acabarían por desgarrarle el pecho. Su rostro se tornó pálido.

"Oye. ¿Le conoces?"
Riki y aquel hombre permanecían inmóviles, y este
susurro de Guy fue como si golpeara el tenso hilo generado por esta
situación.
" ¿De qué iba yo a
conocerle..?."
Riki respondió con una voz débil
y trémula incapaz de disimular su agitación.
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Lo notara o no, Guy respodió en
voz baja:
"---- Es verdad ... "
Esto relajó la tensión del
ambiente. Distensión que Kirie no tardó en aniquilar
emitiendo un pequeño silbido:
"¡Uau! ¡Increible tío!
¡Mira que pelo más largo! ¡Y es un Blondy!"
Con aire agitado y sacudiendo
involuntariamente la cabeza, Kirie retomó la conversación
antes de que decayera del todo y la impulsó con nuevos bríos.
La sorpresa con que miraba a aquel hombre con ojos desorbitados no
era injustificada.
Entre tanta gente que para hacer obstentación de su poderío
vestían ropajes recargados y lujosos, las sencillas y
funcionalmente diseñadas prendas que llevaba aquel hombre,
paradojicamente, llamaban la atención. Más aún si
se trataba de un miembro de la élite enfundado en el traje de
cuerpo completo típico de los ciudadanos de Tanagura.
Generalmente la élite que residía
en Tanagura llevaba el cabello largo para distinguirse de los
androides.
Poseían un cuerpo perfectamente proporcionado y una singular
belleza.
Pero aparte de un coeficiente intelectual superior a 300, la élite
eran solo seres de cuerpo artificial incapaces de reproducirse.
Se organizaban siguiendo un sistema de clases al que llamaba "Noram",
según el cual se dividían según el color de sus
cabellos.
Los que se dedicaban a trabajos de oficina relacionados con el
exterior, en otras palabras los que estaban a cargo de los negocios
gubernamentales, eran los de cabello negro, la "cara" de
Tanagura.
Como consejeros en estos asuntos, Los miembros de cada campo de
especialización se dividían según el grado de sus
conocimientos en cabello rojo, verde o azul.
Los más altos responsables de cada uno de estos campos lucían
el cabello de color plateado.
Y finalmente, la élite entre la élite, los que tenían
el privilegio de contactar directamente con Júpiter eran los de
cabellos dorados, más conocidos como Blondies.
"¡Mira! ¡Todavía
nos está mirando! ¿Tendrá interés en
nosotros? ¡Nos va a hacer una seña!"
"¡Idiota! ¡No digas más
estupideces!"
Riki alzó la voz malhumorado.
Ese tono casi alegre de Kirie le había sacado completamente de
sus casillas.
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"¡¿Y por qué?! ¡Nos
está mirando! ¿Acaso no es una oportunidad? Yo creo que sí.
Mírale, es de pelo largo. Es un Blondy. Un super-élite
de los que rara vez se dejan ver en Midas."
"-------"
"No se pierde nada por probar. ¿Quien
sabe? A lo mejor nos llevamos una sorpresa. No puedo dejar escapar un
acasión como esta. Yo voy a ir..."
Riki frunció el entrecejo y
permaneció en silencio.
No era que se hubiera quedado sin habla aplastado por el apasionado
discurso de Kirie. Sino que, sin darse cuenta, los puños que
mantenía cerrados comenzaron a temblar y un intenso sabor
amargo invadió lo más profundo de su garganta. Era como
si el gran parecido entre él y Kirie se le mostrara ante sus
ojos hasta decir basta.
Viendo a Riki en este estado, Kirie, triunfante, le dedicó una
sonrisa irónica.
"¡Hasta luego!"
Kirie se lanzó como si fuera a
desgarrar el espacio comprendido entre Riki y Guy, echándose a
andar con pasos rápidos.
"¿No le detenemos, Riki...?"
Dijo Guy con aire preocupado mientras
sus ojos perseguían la silueta de Kirie según iba perdiéndose
entre la marea humana.
Pero Riki con aire enfadado se limitó a soltar una sola frase:
"Que haga lo que le de la gana..."
A pesar de ello el escozor amargo
permanecía.
No era por Kirie, sino dirigido hacia sí mismo.
Riki elevando sus ojos por encima de la figura de Kirie lanzó
la mirada de nuevo hacia donde estaba aquel hombre para conprobar si aún
seguía allí.
Entonces, como si lo hubiera estado esperando, el hombre le devolvió
una sardónica sonrisa curvando casi imperceptiblemente las
comisuras de sus finos labios al tiempo que clavaba en Riki una fría
y límpida mirada.
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Riki, sin saber por que, se enfureció.
Sintió impulsos de arrancarle esa sonrisa de la cara y
pisotearla a gusto. La sangre inundó sus ojos y su vista se
emborronó de rojo. Y en sólo ese instante, tanto la
silueta de Kirie como la belleza de aquel hombre habían
desaparecido arrastrados por la marea humana.
Riki, apremiado por Guy, echó a andar en silencio.
Sus pasos eran lentos y arrastraba los pies...
Aquella noche Riki se quedó solo
en un bar, bebiendo un trago tras otro. La bebida era más
fuerte y el ritmo más rápido que de costumbre, pero aún
así no conseguía emborracharse lo más mínimo.
Aquellos fríos ojos que parecían ver a través
del alma de la gente y que denotaban una absoluta e inquebrantable
autoconfianza... .
¿Y a qué venía aquella irónica sonrisa
cargada de significado?
Solo el hecho de recordarlo le hacía arder las entrañas.
Riki sí que conocía a aquel hombre. Y aunque tratara de
olvidarlo su recuerdo estaba tan profundamente arraigado que sentía
que nunca podría librarse de él. Era como si lo llevara
grabado a fuego en el revés de sus párpados......
Su voz, profunda y enérgica permanecía atrapada
resonando e el interior de sus oidos. Ese ademán de echarse el
cabello hacia atrás con sus gráciles dedos. La manía
de de sentarse tranquilamente jugueteando con una copa y la mirada
baja... No había olvidado ni una sola de estas cosas.
-----Iason Mink------
Cuanta amargura derramaba ese nombre al
atravasar su garganta.
Desde ese momento, y para siempre, por mucho que se embadurnara con
la suciedad del Ghetto, mientras Riki fuera Riki nunca podría
desprenderse de su pasado.
*******************************************
Aquel día, inusualmente, desde
por la mañana había estado cayendo un fino polvo de
lluvia helada.
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Tanto las calles salpicadas de basura,
como las ruinosas paredes de la colonia estaban en medio de un gran
sosiego, como si suspiraran de alivio tras un momento de tensión.
Pero cuando el cielo que yacía suspendido rasante a la tierra,
fue envuelto completamente por un velo de oscuridad, en la
esplendorosa noche de Midas el tiempo comenzó lentamente a
mover su oxidado engranaje, fluyendo con dificultad.
Parecía como si dejando escapar profundos suspiros se alzara
arrastrándose pesadamente, con calma......
Un poco rezagado, Riki se acercó
al opaco lugar donde solían reunirse.
Hacía mucho que no se pasaba por allí.
Aunque, siempre era el primero que se le aparecía por delante,
Kirie no estaba.
No se veía al fastidioso por ninguna parte.
Solo esto hizo que Riki se relajara en gran parte.
Sin embargo, por algún motivo sentía una extraña
desazón.
Se sorprendió al descubrirse a si mismo pensando que la
ausencia de Kirie era la causa de que el ambiente de la reunión
estuviese tan poco animado.
"Eh!"
Guy se había dado cuenta de la
presencia de Riki y levantándose le tendió el vaso invitándole
a beber.
" ¿Que? Esto está
mortalmete aburrido hoy, ¿verdad?
Hace mucho que no te aparecías por aquí. Ya pensábamos
que te habías buscado otro escondite..."
Tras mojar la garganta con un trago,
Riki alzó la mirada, y entonces Guy encogiéndose
levemente los hombros dijo:
"Cuando Kirie no está la
conversación no es muy animada que digamos..."
"---------"
"Últimamente Kirie no está
muy sociable"
"Mejor así, ¿No crees?
Seguro que el mocoso se reune con otros mocosos como él"
"Oye Riki, no será que....."
"¿...que?"
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"¿Como
que «¿que?»...?"
Mientras dejaba esta frase en el aire
Guy se dio cuenta de que la cara de póquer de Riki no daba señales
de inmutarse en absoluto, así que...
"Bah... Déjalo, es igual"
Dijo con resignación mientras
apuraba el contenido del vaso.
Francamente, Riki no tenía el más
mínimo interés en saber donde estaba Kirie, con quien y
haciendo qué. Aún cuando realmente estuviera metido en
algún lío como temía Guy.
----No es mi problema.
Eso era todo
Así transcurrió un mes.
Impregnado en días monótonos, el segundo mes también
expiró .
Hundiéndose lentamente había pasado ya la mitad del
tercer mes cuando el rumor llegó a oídos de Riki.
"¡Oye! ¿Es verdad eso? ¿Que
Kirie anda buscando a colegas nuestros para llevarselos a los
androides?"
"Sí. Y dicen que consigue
unos considerables ingresos a cambio. Según parece, hacerlo con
humanos es la última moda entre ellos."
"¡Uh~~~!¿
Incluso esos maniquíes han llegado tan lejos? ¡Increible tío!"
"Bah, pero ellos no pueden tener la
sensibilidad del tacto tan fina como un humano de carne y hueso."
"Pero parece que en eso tienen un
aguante increible. Mira a Tamm de la banda de Saitz. Aunque cuando
acompañó a Kirie no iba muy convencido, desde entonces
como si estuviera enganchado va a por más todo los días."
"Vaaya, pues si son tan buenos yo
también quiero probar a hacerlo con ellos"
"¡Je je..! Pero a tí te
dirían --No gracias--"
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"Exacto la oferta es solo para los
mocosos"
"Mira tío, ellos tienen el
privilegio de elegir, ¿No? Entonces está claro que no van
a decantarse por los pasados de fecha sino por tiernos jovencitos casi
sin usar."
"Y Kirie consigue su margen de
beneficios como intermediario ¿No?"
"Eso parece. Sin duda es avispado
el muchacho..."
"Pero es un bastardo mezquino. ¿Es
que no tiene intención de traernos siquiera una pizca de las
sobras?"
El tono de Sid, imposible de detectar si
era en serio o en broma, provocó algunas risas secas. Pero
acabaron por interrumpirse bruscamente y tras esto el silencio se
abatió sobre ellos. Noris comenzó a sentirse incómodo
y como si estuviera a punto de decir -ya no lo soporto más- tomó
la palabra con lo primero que se le vino a la cabeza.
"En cuanto a eso, nuestro lider
Riki también hacía cosas como venir con licores nunca
vistos en el Ghetto"
"¡Vaya! ¿No será
que estuviste haciendo lo mismo que Kirie? ¿Eh Riki?"
Una risa contenida hizo resonar la
garganta de Rourke.
"¿Que te pasa? ¿Te has
quedado sin habla porque he dado en el clavo?"
Rourke parecía más furioso
que sarcástico. No podía soportar esa actitud de
indiferencia de Riki.
"Me trae sin cuidado lo que
pienses. Puedes imaginarte lo que te de la gana"
Ante tan fría respuesta, Rourke
no pudo menos que escupir sonoramente.
Pagina 49
"Esa expresión de tu cara me
pone enfermo, Riki"
"-----------"
"Me cabrea tanto que me entran
ganas de metértela por el trasero y hacerte gemir como un
perrito"
Nadie pensó que aquello fuera una
broma de Rourke. La borrachera hacía relucir deslumbrantemente
sus verdaderos sentimientos como el fuego revela la tinta invisible.
"Atrévete a intentarlo... Y
te dejo esa verga inútil para toda tu vida. Estás
avisado así que luego no llores"
Deliberadamente despacio y dejando caer
el tono de voz, Riki le amenazó con estas palabras. Parecía
como si, de repente, la máscara con la cara de póquer
hubiese resbalado fuera de su rostro
Durante un instante todos se quedaron callados conteniendo la
respiración.
Aquella expresión desnuda de Riki, no la habían visto
nunca. Ni siquiera tres años atrás. Lo que chispeaba en
el interior de sus ojos negros era diferente de aquella ardiente
excitación de antaño, tenía algo más frío,
hechizador y lleno de un peligroso encanto.
El silencio era asfixiante y les puso el vello de punta.
Todos dedicaban a ambos miradas nerviosas sin atreverse ni a
respirar. Todos menos Guy, que observaba fascinado la cara de Riki.
Sus ojos ligeramente humedecidos delataban el rápido latir de
su corazón. Era como si un incontenible suspiro flotara en las
comisuras de sus labios.
Eso es, este sí es Riki. Así es como tiene que ser
Riki--Parecía estar diciendo....
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***********************
El verano estaba a punto de terminar.
El calor tórrido había brillado por su ausencia en un
verano atípicamente suave y corto.
Pronto haría un año desde que Riki regresó al
Ghetto.
Los días habían transcurrido grises y monótonos
sin ningún interés o provecho que mereciese la pena
destacar. Pero Riki no se sentía incómodo en absoluto.
Se decía que el que no pone muy altas sus espectativas, en
cierta manera consigue llevar una vida reposada.
Aún cuando cargaba con el lastre de saber que si confesara
estos sentimientos no solo se burlarían de él sino que
incluso podrían llegar a insultarle con dureza, tan sólo
el poder respirar libremente era ahora más que suficiente para él.
En el Ghetto no había coacciones de ningún tipo. Riki
volvía a saborear lo que era sentirse libre de toda atadura.
Sus compañeros murmuraban que Riki se había convertido
en un perdedor.
Cada vez les irritaba más la pasividad con que aceptaba
cuaquier cosa que le dijeran sin tratar de defenderse. Estaban
furiosos de no poder averiguar los verdaderos sentimientos de Riki.
Pero si ninguno, estando sobrio, tenía el coraje de
enfrentarse cara a cara con esos ojos negros brillantes como el
cristal, mucho más aun les intimidaba ese peligroso dulce
encanto que a veces se filtraba de los extremos de sus ropajes de
frialdad y que les causaba un cruel dolor en el corazón.
El que antes se disputaba el primer puesto en el Ghetto, el líder
de Bison, había desaparecido. Mientras que esto era ya aceptado
tanto por los demás como por el propio Riki, por otra parte, él
no se daba cuenta de que ahora irradiaba un encanto casi estoico.
El hecho de que Riki no fuera consciente de ello a pesar de que todos
a su alrededor lo percibían con agudeza era algo intrínsecamente
letal. Pagina
51
***************************************
"¿Eh?"
Preguntó de repente Noris, pensando que quizás había
entendido mal.
Estaban matando el tiempo en su escondite de siempre. Un lugar sombrío
aún al mediodía.
"Esta noche me beneficio al Riki"
Era lo que acababa de soltar Rourke de improviso.
"No me hacen gracia ese tipo de
bromas"
Dijo Sid mientras clababa en él unos ojos fulgurantes.
Pero Rouke de pasó la lengua por
sus labios agrietados y sonrió;
"Lo digo en serio"
"Pero, ¿Que pasa contigo?"
¡Riki tiene a Guy!"
"Esa historia es agua pasada. Esos
dos cortaron hace tiempo, tú deberías saberlo."
Sin nada que poder replicar, Noris,
furioso, guardó silencio.
"Desde que Riki regresó
hasta ahora no he oído nada sobre que hayan vuelto"
"Venga Rourke. ¿Todavía
le guardas rencor por lo del otro día? Olvídalo ya. De
todos modos no creo que a Guy le hiciera mucha gracia. Y además
aquello que dijo Riki iba en serio."
"Que tuviera esa reacción lo
hace aún mas interesante.... Ya estoy harto de esos tíos
que vienen ofreciendome su trasero por voluntad propia."
Su tono de voz era jocoso pero ninguno de sus compañeros tenía
en absoluto intenciones de reirle la broma.
"¡Basta ya! Beber tanto Stout
te ha afectado a la calabaza."
Escupió Noris.
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A pesar de ello Rourke replicó
con sarcasmo;
"Tranquilos, no voy a pedirles que
me ayuden. Por mí pueden seguir bebiendo Stout hasta que la
cosa haya acabado."
"Yo paso de todo esto..."
"Por nuestra amistad, voy a hacer
como que todo esto fue una broma. Pero no menciones ya más el
tema"
"Pero Sid, A tí que te
llaman el "Virgin Killer" ¿Qué es lo que te
tiene tan acojonado? Riki ya no es el mismo que aquel que era el lider
de Bison. Ya no tiene ningun motivo para sentirse superior."
"----¿A dónde quieres
llegar con eso?"
El tono de voz de Rourke que nunca había preocupado antes a
Sid, le había desagradado de repente.
"Te estoy diciendo que tu
idolatrado "Riki-el-Lider-de-Bison" ya no existe. ¿Te
enteras? El de ahora no es más que un perdedor, un despojo...
Pero, sigue teniendo tan buen cuerpo como antaño, ¿No? Por
ejemplo ese trasero duro como el granito... Solo de imaginarme a Riki
desnudo se me pone tiesa tío, de verdad... ¿Y acaso no te
ocurre a tí lo mismo? ¿No es por eso por lo que andas tras
Kirie? ¿Porque se parece en algo al antiguo Riki? ¿O es que
hacerlo con el auténtico Riki en persona te aterroriza tanto
que no se te levanta?"
Inmediatamente, Sid le enfocó con
una mirada furibunda.
Su rostro se había vuelto pálido y hundido como si le
hubieran exprimido hasta la última gota de sangre. En cambio
sus ojos se habían inflamado y lucían un tinte rojizo.
¿Será este el semblante que adoptan aquellos cuyos
verdaderos sentimientos son arrancados de sus entrañas y
expuestos a la luz para ser luego objeto se despiadadas burlas? Lo que
la expresión de Sid mostraba, no era solo ira sino más
bien un profundo odio.
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Inquieto ante la posibilidad de que se
enzarzaran allí mismo en una pelea cuerpo a cuerpo, Noris tragó
saliva sonoramente.
"Mira Sid. Yo detesto esa cara de
autosuficiencia de Riki"
Su voz ya no tenía ese tono impregnado de sarcasmo que había
estado usando hasta ahora. Tras el ahogado sonido de sus palabras
palpitaban los verdaderos sentimentos de Rourke.
"El antiguo Riki-------- parecía
quemar al contacto. Era ardiente, fiero, sólo con estar a su
lado era como si mi cuerpo se encendiera. La sangre me hervía
en las venas, sentía que si estaba con Riki nada podría
salir mal.... No le temía a nada. Por eso cuando Riki abandonó
Bison todos nos quedamos apáticos, sin ganas de hacer nada. Y aún
así ninguno le guardamos rencor por ello. Y es que después
de todo, aunque no quisiéramos reconocerlo todos estábamos
enamorados de él.... Pero ¿Qué es el Riki de ahora?
Siempre con esa mirada fría, colocándose con Stout.
Poniendo cara de indiferencia como si nosotros no pintáramos
nada. Llega un momento en que ya no puedo seguir mirando para otro
lado y fingiendo que todo sigue igual."
Sid y Noris contemplaban a Rourke si
decir una palabra.
¿Es que el malestar por tan egoista forma de hablar les había
quitado las ganas de contratacar?
No--------
Era que no sabían que replicar.
Parecía como si Rourke se hubiera convertido en el portavoz de
esa inexplicable rabia que sentían contra Riki. Y esta sensación
les había dejado sin habla.
Aunque, eran conscientes de que ellos nunca rozarían los
extremos que había rebasado Rouke.
El indescriptible desconcierto y el silencio que reflejaba su débil
oposisión, se habían quedado estancados como el lodo, y
hacían que el tiempo transcurriera lentamente.
Respirar bajo esta opresión se había hecho prácticamente
imposible, y ese momento-----
"¡Vaya! Que temprano llegaron
hoy ¿No?."
Una voz familiar golpeaba la atmósfera de improviso.
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Se encogieron sobresaltados y, como
accionados por un resorte, todos clavaron sus ojos en el recién
llegado.
Riki se detuvo y con aire extrañado
preguntó:
"¿Pasa algo?"
Pero nadie dijo esta boca es mía.
Los tres se limitaron a hacer torpes intentos de desviar la mirada.
"Parece que Guy no ha llegado todavía,
¿no?"
Volvió a preguntar Riki
"Hoy no viene. Dijo que tenía
un compromiso con alguien o algo así."
Respondió secamente Rourke.
Sid le miró fijamente con ojos
amenazadores.
Y Noris cayendo en la cuenta de por que Rourke había elegido
precisamente este día, chasqueó ligeramente la lengua.
Tras esto, el incómodo silencio que emanó de ellos
golpeó las mejillas de Riki, pero aún así, tomó
asiento sin decir nada.
"¿Quieres?"
Dijo Rourke tendiéndole el Stout.
Riki asintió con la cabeza.
Tras triturar y tragar un trozo de desabrida y fría comida sólida,
bebió del contenido y lo mantuvo en la boca. Deslizó el
peculiar amargor punzante por la punta de la lengua para, poco a poco,
hacer el líquido familiar a su garganta.
Era un rito..
Riki respiró profundamente y le ofreció el Stout a Sid,
pero este lo rechazó con un leve movimiento de cabeza. Entonces
Riki se volvíó hacia Noris animándole con la
mirada a que bebiera pero ...
"No, Ya no quiero tomar más.
No estoy de humor esta noche..."
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Rourke curvó casi
imperceptiblemente los labios. Era sonrisa irónica a medio
camino entre un rictus amargo y una mofa dirigida contra si mismo.
Los negros ojos de Riki ya habían comenzado a humedecerse por
causa del Stout.
Sus encogidos miembros bullían lentamente y una vaga sonrisa
asomó a su rostro.
Las exalaciones que brotaban de sus labios eran tan dolorosamente
dulces...
La visión de la sonrisa de Riki era tan fascinadora que sin
darse cuenta sus gargantas se estremecían al contemplarla.
Ante sus ojos Riki revelaba con indefensión su rostro desnudo.
Era como si dejándose llevar por la ola de placer, su
personalidad se transformara por completo.
Por eso era que ellos no podían evitar permanecer totalmente
inmóviles, devorando con avidez cada instante de esta
transfiguración.
Un momento sagrado de extasis, durante el que se guardaban de emitir
ni un solo un suspiro--------
Rodeados por un rígido silencio, sus respiraciones se
sincronizaron con las pulsaciones de Riki, y así, sintieron
como si estuvieran llegando a lo más alto del abismo del
placer.
Al final, aquella noche no ocurrió nada...
Pero, Rourke había roto la última presa de contención
.
La imagen de ese otro Riki capturado por el efecto del Stout se le
había grabado profundamente en las retinas.
Lo que vendría despues, ya solo quedaba dejarlo en manos del
destino, pensó Rourke.
**********************************
El cielo tenía un tono azúl
cobalto.
Para estar en la época del año que anuncia el comienzo
del invierno, la luz diurna que teñía completamente el
cielo brillaba esplendorosamente.
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N 13:50 horas-----
Un air-car, pasó a gran velocidad recorriendo las desordenadas
calles de Ceres.
Todos con los que se cruzaba volvían la cabeza para mirarlo
estupefactos.
Como si encontrara esto mortalmente divertido, el aparato avanzaba
serpenteando y haciendo parpadear las luces traseras sin recato.
La carrocería era plateada, con sólo mirarla se notaba
su gran calidad y sin una sola mota de polvo, lucía realmente
espléndida. Aunque era un modelo pequeño su diseño
aerodinámico fiel a los principios de la belleza funcional
parecía gozar de las más altas prestaciones.
Pasó como un flash por las calles principales, girando de un
lado a otro y dispersando la basura de los callejones . Cuando de esta
manera consiguó acaparar la atención de todos, dándose
por satisfecho el air-car descendió.
¿Quién demonios vendría en esta cosa tan
extremadamente fuera de tono? Abriéndose paso entre miradas
repletas de curiosidad y sorpresa el air-car se deslizó
lentamente y se detuvo.

La puerta gimió débilmente
y se abrió hacia arriba. Inmediatamente el murmullo se apagó
y todos guardaron silencio.
Nada más ver la cara del que agilmente bajaba del coche, se
produjo una ligera agitación.
Era un irreconocible Kirie, libre de todos los estigmas del ghetto.
Llevaba un vistoso traje que armonizaba tanto con su cuerpo que parecía
hecho a medida. Sobre su pecho, ligeramente descubierto, una cadena
dorada emitía un brillo opaco. Mientras que un brazalete
resplandecía en su muñeca izquierda.
Los supiros de envidia y las miradas endurecidas por los celos formaron
una mezcla que, pegajosa, se adhería a Kirie.
Sin embargo Kirie, impertérrito, les ignoró completamente
y dobló la esquina con paso rápido.
Página 57
Al fondo de esa calle había un
viejo edificio.
En el quinto piso se hallaba el refugio de sus compañeros.
El anticuado ascensor se detuvo en esta quinta planta.
Kirie caminó con paso tranquilo y se detuvo delante de una
puerta pintada de verde oscuro.
Entonces, por primera vez, una sonrisa se dibujó en su rostro.
¿Es que la alegría por volver a ver a sus compañeros
después de tanto tiempo le había provocado una
involuntaria distensión labial? No parecía ser esa la
razón...
En la pared de la izquierda había una cerradura electrónica
para abrir la puerta.
Kirie fue tecleando la cleve con soltura.
Nada más apretó la última tecla, la puerta, como
si le dedicara un homenaje a la entrada en escena de Kirie se abrió
ceremoniosamente.
Kirie hizo una leve respiracion preparatoria y entró.
Mientras una o dos miradas se dirigían hacia él, Kirie
caminaba intencionadamente despacio.
Quizás porque el bullicio en la calle ya les había
alertado su llegada, no se oyó ninguna voz de sorpresa por ver
de nuevo a Kirie después de largo tiempo.
"¡Vaya! Así que el
Chico-Cenicienta ha regresado."
Fue la primera voz que dio la
bienvenida a Kirie. Esta ambigua expresión, entre la ironía
y la burla, era típica de Rourke .
"No has cambiado en nada. De
todos modos me tomaré eso como un cumplido..."
¿Es que tras vestirse con ropas
elegantes hasta su tono de voz se había vuelto altanero? ¿O
es que estaba tratando de dar esa impresión? Fuera lo que
fuera, no hacía ningún intento por disimular su
arrogante actitud.
"¿Eeeh? ¿Pero todavía
bebiendo Stout? La próxima vez tengo que invitarles a una ronda
de Vultain o algo así."
"Hm.. , buena perspectiva esa. No
sabía que malvender a tus compañeros a los cabrones de
los androides fuera tan buen negocio."
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Como era de esperar Kirie se enfadó
pero en lugar de contestarle de mala manera , sonrió
ampliamente.
"¿Quieres comprobarlo? Puedo
presentartelos si quieres."
"¿Ah, sí? Bueno, ya
te lo pediré si me encuentro en un apuro. Por el momento, me
conformo con que me traigas algo de Vultain para beber. Pero nada de
mezquindades como traer una o dos botellas, por lo menos trae un pack
de una docena. ¿Eh?"
"Ok. Déjalo de mi cuenta.
Pero después de que hayas bebido como una cosaco tendrás
que hacer esfuerzos para que no te tiemblen las manos"
Nadie se atrevió a meter baza
en tan espinosa negociación. Todos observaban con interés
el desarrollo de la misma. Todos, menos Riki...
"¡Vaya con Kirie! Está
eufórico. Ni siquiera Rourke puede con él"
-Murmuró Guy sonriendo con indulgencia.
"No es más que un mocoso"
- Gruñó Riki en voz baja.
"No seas tan duro con el chico.
Para él es su primer regreso triunfal, y es lógico que
quiera pavonearse ante nosotros..."
"------ Que comprensivo eres"
"Cuando uno lleva veinte años
viviendo en el Ghetto, aprende a tomarse las cosas con calma"
Guy esbozó una amarga sonrisa, tan ambigua que sería
dificil determinar si bromeaba o hablaba de sus verdaderos
sentimientos.
Riki observó a Guy en silencio. Sus negros ojos, con aire
dolido, parecían envidiar la inquebrantable serenidad de Guy.
Guy, de repente, sin saber por que se se sintió aturdido. Tan
cerca como al alcance de su mano las negras pupilas de Riki le miraban
con avidez. Tener esos ojos frente a frente le hizo sentirse incómodo.
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Rapidamente Guy desvió la mirada
Entonces Riki se dio cuenta por primera vez de que estaba mirando
fijamente a Guy como una tonto y también apartó la
vista.
La tirantez que empezaba a generarse en el ambiente fue bruscamente
desgarrada por Kirie que aproximándose a ellos dijo;
"¿Qué? ¿Has
pensado mejor aquello que hablamos?
Sin dirigirle un solo mirada a Riki , Kirie se sentó y escrutó
los ojos de Guy.
"Si te refieres a aquello, ya te
dije que no..."
"Por eso mismo es que te estoy
preguntando se te lo pensaste mejor"
"----Kirie, no seas pesado"
"¿Por qué? Una
oportunidad como esta no volverá a repetirse"
Kirie se mostró apenado, como si en ello le fuera algo propio.
No había en su tono de voz ni ironía ni sarcasmo, sino
que parecía hablar sinceramente, de corazón.
"¿Es que no te das cuenta? ¡Se
trata de un Blondy! Si él ha dicho que lo desea realmente, ¿Por
qué te niegas? ¡Es absurdo!"
"Simplemente porque trato de no
tragarme ese bonito cuento de hadas"
"Pero te repito que no hay nada
oscuro detrás de esto... ¡Es la verdad!"
"¿Cómo va un Blondy de
Tanagura a desear que un impuro del ghetto sea su mascota? Basta ya de
bromas pesadas"
Escupió Guy bajando la voz.
Inmediatamente Riki, que seguía junto a él, alzó
la cabeza sobresaltado.
Página 60 y 61
"Además lo que me parece aún
más increible es que me haya elegido precisamente a mí.
Por más que me mires con buenos ojos yo no soy más que
un tipo vulgar y corriente. ¿No me habrás comfundido con
otro mejor que yo?"
"¿Por qué eres tan
desconfiado? Sólo porque eres un impuro del ghetto no tienes
por que rebajarte de esa manera. No hay ningún error. Él
lo dijo claramente: -- Aquel que estaba junto al de cabello negro-- Y
aquel día al lado de Riki solo estabas tú. ¿O no?"
No había terminado de pronunciar
la última sílaba cuando Riki se lanzó hacia el
sujetándole por el brazo.
Un estremecimiento sacudió los hombros de Kirie que volvió
la vista hacia él.
Pero, sus ojos mostraron inmediatamente una dureza casi hostil. Su
intensidad era demasiado grande como para poder achacarla solo al
enfado causado por haber sido interrumpido en mitad de la conversación.
"¿Qué pasa?"
Dijo Kirie soltándose bruscamente de la mano de Riki
"Ese Blondy del que estás
hablando... ¿Es el mismo cabrón que vimos aquel día
en la subasta?"
Dijo en voz baja, como si estuviera tanteando el peso de cada
palabra.
"¿Y qué si lo es?"
" ------------ "
"Esto no te incumbe para nada."
Elevando los extremos de sus labios, Kirie sonrió con sorna.
Era como si de un solo golpe liberara todo el rencor y amargura que
sentía hacia Riki.
Pero Riki no prestaba atención a la ostentosa sonrisa de
Kirie. Lo único que ahora le preocupaba era saber por que Iason
se había fijado en Guy.
Riki conocía de sobra el caracter de Iason. Y no era necesario
conocerle demasiado para saber que Iason no era tan estúpido
como para transmitir sus deseos por medio de las palabras melosas de
otra persona.
-----¿Qué estás
tramando.... Iason?
Al recordar la significativa sonrisa que Iason le dirigió
aquel día, Riki, inconscientemente frunció el entrecejo.
FIN DEL PRIMER CAPITULO
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