¡¡¡Alerta!!!
Nueva Era (New Age)
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1.
CARISMA DE SANACIÓN, DON DEL ESPÍRITU SANTO, FRENTE AL PODER DE
CURACIÓN OBTENIDO EN UN CURSO:
Cristo envió a sus Apóstoles con “autoridad sobre todos los
demonios, poder para sanar las enfermedades. Los envió a anunciar el
Reino de Dios y a hacer curaciones” (Lc. 9,1).
¿Que es un Carisma?
Es un don que el Espíritu Santo -Tercera persona de la Santísima
Trinidad, Espíritu de Dios Padre y de Jesús- da a quien quiere,
cuando quiere y como quiere (cf. 1ª Cor 12, 7-11). Ni se compra ni se
vende. (Recordemos el caso del Mago Simón, al que llamaban por sus
magias “Gran Poder de Dios”, hasta que aparecieron los apóstoles
y el Mago pretendió comprar el poder del Espíritu Santo. San Pedro
tuvo que reprenderlo severamente y despacharlo (cf. Hch. 8, 9-24).
El carisma no se aprende, ni siquiera es un curso especializado,
porque es un don gratuito, una gracia, proveniente del Espíritu de
Dios (el Espíritu de ese Ser Supremo, Tres Personas en un solo Dios,
Trinitario, Todopoderoso, Todo Amor, Bondad y Misericordia Infinitas,
etc., etc., no ese dios “energía flotante, envolvente y
manipulable, que absorbo cuando quiero). 2.
IMPOSICIÓN DE MANOS EN LA IGLESIA, Y CONTACTO DE MANOS EN LAS
CURACIONES POR “ENERGÍA UNIVERSAL”:
En las “curaciones por contacto”, este contacto físico es
indispensable para abrir los “chakras”. El que utiliza el Carisma
de Sanación puede imponer las manos o no. La imposición de manos es
más que nada un gesto de amor, nunca una condición. La persona puede
sanar sin que haya imposición de manos.
El que utiliza el Carisma de Sanación no tiene que abrir los
“chakras”, ni absorber la “energía” flotante en el universo.
Simplemente está ahí, cerca o lejos del enfermo, como
“instrumento”, pues el poder de sanación no es suyo, es de Dios.
Y, como “instrumento”, está abierto y atenido a la Voluntad de
Dios, a lo que Dios desee hacer: sea sanar o no sanar. Y si hay
sanación, es Dios quien sanó, nunca la persona, ni la
“energía”. En el Carisma no hay técnica, no tiene que haber
contacto, no hay que abrir “chakras”: simplemente hay que dejar
actuar a Dios y esperar Su Voluntad. 3.
FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO FRENTE A “ENERGÍA UNIVERSAL”
Cuando el Espíritu Santo está actuando y se manifiesta a través de
un carisma (ver listado de carismas en 1ª Cor. 12, 8-11 y 12,28; Rom
12, 7; Mc 16, 17-18; Ef 4, 11), el Espíritu de Dios actúa según Su
Voluntad.
Cuando los Profetas del Antiguo Testamento profetizaban (el don de
profecía es uno de los carismas del espíritu Santo) no decidían:
“hoy voy a profetizar, por tanto, me conecto con “el dios energía
universal” y profetizo. Lo mismo puede decirse del Carisma de
Sanación o de cualquier otro carisma. No puedo decir ‘voy a sanar,
por tanto, me enchufo al “dios energía universal” y sano’.
Es Dios quien tiene el poder”.
Es Dios quien actúa en los carismas. Y actúa como El quiere, cuando
quiere y a través de quien quiere. El carisma no depende de quien lo
ejerce sino de Dios.
Los seguidores y propulsores de estas corrientes, falsas imitadoras de
Carismas, suelen esgrimir el siguiente pasaje del Evangelio para
justificarse: “Tomó Juan la Palabra y le dijo: ’Maestro, vimos
unos que andaban arrojando fuera los demonios en tu nombre y se lo
impedimos porque no (te) sigue con nosotros’. Pero Jesús le
respondió: ‘ No se lo impidáis, pues el que no está contra
vosotros, está por vosotros’”. (Lc 9, 49-50).
Pero resulta que cuando Jesús envió a los Apóstoles, fue El mismo
quien sencillamente les dio el poder de sanar y echar demonios (cf. Lc
9, 1-2). No fueron a obtener ese poder en un curso. Y resulta que en
el Curso de Curaciones por “Energía Universal” dice:
“Nadie nos puede regalar este logro”. O sea que el poder
que obtienen no les viene de Dios.
Y resulta, además, que los inventores del New Age, dentro del cual se
enmarca esta corriente, sí están contra nosotros: ya sabemos
el origen de todo lo que compone el New Age. Asimismo, en todas sus
formas de manifestación, el New Age “aparenta” no estar en contra
de ninguna religión, pero tampoco están a favor del Cristianismo,
sino del Paganismo: ya hemos visto cómo promueven el Paganismo,
el Gnosticismo, el Panteísmo, el ‘Reencarnacionismo’, el
Sincretismo (en el cual Cristo es un profeta más). ¿Están en contra de nosotros o no? ¿Podemos entonces aplicar el pasaje del Evangelio que ellos proponen? ¿O sería más pertinente aplicar este otro?: “Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros disfrazados de ovejas pero en realidad son lobos rapaces” (Mt 7, 15)? ¿O aquella frase que nos pide la sagacidad de la serpiente: “Mirad que os mando como ovejas entre lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas” (Mt 10, 16). CONCLUSIONES
Con relación a ésta y otras teorías y prácticas del New Age, es
bueno recordar estas otras citas del Nuevo Testamento:
“Cuidado con que nadie os cautive con su filosofía y huecos
engaños, según las tradiciones humanas, según los elementos del
mundo, no según Cristo” (Col
2, 2-4).
“Que nadie os engañe... porque surgirán falsos cristos y falsos
profetas que harán grandes señales y prodigios capaces de engañar,
si fuera posible, a los mismos elegidos. ¡Mirad, os lo he
predicho!” (Mt
24, 24-25).
“Habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías
perniciosas, negando al Maestro (algunas
traducciones dicen al Señor) que os salvó... Muchos los
escucharán y por causa de ellos será desprestigiado el Camino de la
Verdad... Llevados por su avaricia, os explotarán con palabras
engañosas... Mejor les fuera no haber conocido el Camino de la
Justicia que, después de conocerlo, abandonar los santos preceptos
que les fueron dados” (2
Prt 1-2 y 21).
San Pedro, el primer Papa de la Cristiandad, nos advierte en esta
carta sobre el peligro de un resurgimiento del paganismo,
resurgimiento que pareciera evidente en nuestros días, pero que a diferencia
del mundo que no conocía a Cristo, nuestro mundo actual sí lo
conoce, sí conoce Su Evangelio, sí conoce la Verdad. Por eso tan
grave sentencia: mejor les hubiera sido no haber conocido el Camino de
la Verdad, que abandonarlo después de haberlo conocido. |
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