¡¡¡Alerta!!!
Nueva Era (New Age)
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XIII ¿QUE HACER ANTE EL NEW AGE?
A estas cinco cosas debemos sumar una cruzada de oración y ayuno. Ante el New Age parece urgente orar y ayunar, unidos todos en una campaña o Cruzada contra los errores y las herejías que se propagan en el mundo entero, que no son otra cosa que la gran estocada que el maligno quiere inflingir al Cuerpo Místico de Cristo que es Su iglesia. La oración es el medio adecuado para vencer las malas tentaciones del enemigo. Estos errores están llevando a muchos a perder la Fe que nos dejó Jesucristo y con su difusión se quiere socavar los fundamentos mismos de la Iglesia. Es necesario orar por todas las personas que han caído y por las que siguen cayendo en esta trampa del Demonio, para que el Todopoderoso en Su infinito Amor y Misericordia se apiade de ellos. Debemos estar seguros de que la victoria final es de Jesucristo - “Tú eres Pedro (piedra, roca) y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las fuerzas del infierno no la podrán vencer” (Mt 16, 18). El ayuno es un ingrediente adicional y necesario en esta Cruzada, por ser ésta una lucha contra las fuerzas del Mal. Ayunar por amor a los que están cayendo en estos errores, almas que son de Dios.XIV. CONCLUSIONES
Los Católicos estamos expuestos al peligro inmediato de caer y de
hecho, muchos -inocentemente y sin darse cuenta, tal vez por la
novedad de seguir modas actuales- están cayendo, en el New Age y en
el error básico de esta peligrosa corriente, el cual es creer
que podemos “ser como dioses” al tratar de desarrollar un
supuesto potencial ilimitado que se nos dice tenemos dentro.
Pero... ¡no somos dioses! Somos hijos de Dios y estamos llamados a
esa elevada dignidad. No somos dioses, ni podemos ser como Dios, ni
podemos llegar a ser dios: no podemos llegar a la propia divinización. Todo lo que somos o tenemos nos viene de Dios, nuestro Padre y Creador, el Dios Único y Verdadero, Dios Uno y Trino: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo -la Santísima y Divinísima Trinidad- a Quien adoramos únicamente, de Quien dependemos y a Quien tratamos de amar con toda nuestra alma, con toda nuestra fuerza y con todo nuestro corazón. ¡Gloria al Padre! ¡Gloria al Hijo! ¡Gloria al Espíritu Santo! |
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