| 10. Introducción al Nuevo Testamento |
| PREGUNTAS
INICIALES ¿Quién fue Jesús? ¿Realmente los evangelios cuentan lo que pasó?¿Cómo fue la cultura, la economía y la sociedad en tiempos de Jesús? ¿Qué instituciones religiosas había y cómo funcionaban? ¿Qué grupos religiosos convivieron con Jesús? ¿Qué relación pudo tener el movimiento de Jesús con estos grupos? ¿Quiénes escribieron los evangelios y porqué razón? ¿Cómo se gestó y formó la literatura cristiana que dio origen al NT? ¿Cómo era el mundo romano en tiempos de Jesús? ¿Ante que realidad se enfrentaron los primeros evangelizadores? El estudio de este capítulo, a nadie se nos escapa, constituye un bloque esencial en nuestra reflexión, puesto que toda la Biblia debemos leerla a la luz de Jesús, y sabemos que el centro de la Revelación es el Maestro, cuya vida y enseñanzas encontramos en los Evangelios. Pero el NT es más amplio que los Evangelios, es toda una experiencia de la primera Iglesia vinculada a su Señor, una Iglesia que escribe, que comparte, que parte el pan y que se extiende. De ahí que tampoco podamos descuidarnos y considerar la literatura neotestamentaria como algo caído del cielo, místico y ajeno a su historia y geografía. Tampoco sería adecuado minimizar la labor de los escritores de éstos primeros siglos, hombres y comunidades inspiradas, que produjeron toda una teología y pensamiento, variado, sugerente y vital para la construcción de la vida y la comunidad cristiana, de ayer, pero también de hoy. Reconocemos aquí a San Pablo como apóstol real y verdadero de la primitiva comunidad cristiana. También descubrimos que la primera Iglesia asumió numerosas influencias teológicas, distintas perspectivas para una misma fe. Una Iglesia que quiso trasmitir lo que había visto y oído. Nuestro estudio se centra en Jesús, en su persona, en los textos que hablan de él y que la Iglesia considera revelados. Nuestro trabajo no puede dejar de lado la sociedad y la cultura en la que nos movemos; al contrario, son imprescindibles en nuestro estudio, y esto es así por varias razones. Destacamos una principal: que Jesús se encarna en su sociedad y en su mundo, no es un "extraterrestre" ajeno a nuestra contingencia. Dicho en palabras de S. Pablo: "Cristo se hace pecado por nosotros", se hace hombre, es Dios que se encarna, se rebaja hasta someterse a la muerte, y una muerte ignominiosa como la cruz, siendo como era de condición divina. Su Encarnación se realizó en una cultura concreta en un tiempo y lugar determinado. La Introducción al NT nos coloca ante el dogma central de nuestra fe: "Jesús es el Señor". Es decir, este capítulo también aporta lo suyo como "Introducción a los estudios de Cristología". La cristología no sólo examina el dogma sin más, sino que también lo contempla desde el lugar y el tiempo en que nace. El origen es Jesucristo, pero también la Iglesia primitiva tiene un papel importante, está inspirada por el Espíritu Santo, reflexiona sobre el gran acontecimiento Cristo y sufre la persecución como el Señor. Viven la misma época y expanden la Buena Nueva a otros nuevos y distintos lugares. Esto es central para el cristianismo, cuya fe afirma que "Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, que vivió y murió en la cruz por nosotros y que ha resucitado", siendo la Iglesia continuadora de su tarea. Si recogemos
todos los aspectos mencionados, podríamos proponer el siguiente
orden de exposición. Estos serán nuestros objetivos: |
| >> |