| 12. Introducción a la literatura paulina y cartas apostólicas |
| PREGUNTAS
INICIALES ¿Cuáles son éstas cartas? ¿Quién fue el apóstol San Pablo? ¿Cómo fue su vida y obra? ¿Fueron todas sus cartas directamente escritas por él? ¿Hacemos algún tipo de reconstrucción de esas cartas? ¿Cómo lo hacemos? Cuál es el contenido de las cartas? ¿qué significan y expresan? ¿A qué escritos llamamos cartas católicas? ¿cuál es su autor, contenido...?¿Y la carta a los Hebreos? En este capítulo comentamos conjuntamente tanto los textos correspondientes a San Pablo, como las cartas llamadas Católicas, a las que añadimos la carta a los Hebreos. Hemos de indicar, que propiamente no podemos considerar, como auténticas cartas de San Pablo, todas las que tradicionalmente así se entendían, sabemos que las comunidades fundadas por Pablo, especialmente la que llamamos escuela paulina, ubicada en Efeso según nuestra opinión, continuaron elaborando textos, escribiendo y avanzando teológicamente en su reflexión tras la muerte de su fundador. Las cartas Católicas recibieron este nombre con motivo de la polémica Luterana respecto a su sentido y su valor para la fe. La Iglesia de la Reforma, más cercana e identificada con San Pablo, rechazó en su momento esta literatura, considerándola poco edificante para la fe. El Catolicismo ratificó su canonicidad en el Concilio de Trento. Hoy el encuentro de todas las confesiones nos hace descubrir la pluralidad teológica de aquellas primeras Iglesias, en un deseo de hacer comunión, tal como lo intentó la Gran Iglesia, en aquellos primeros decenios de cristianismo. Hoy los protestantes acogen y aceptan también estos escritos. En la primera parte del capítulo resaltaremos la vida y la personalidad de San Pablo; un apóstol al que se le ha querido achacar una responsabilidad y una influencia determinante para el cristianismo, incluso mayor a Jesucristo. Diciendo esto se exagera, distorsionando la realidad de la iglesia apostólica. Estamos ante un evangelizador enamorado de Jesús. Su obra de expansión de la fe se vio recompensada por un especial apoyo y cariño de sus comunidades. De otros apóstoles no tenemos información tan abundante, de Pablo sí. Las comunidades por el formadas apreciaron y veneraron su talante y genio, extendiendo su influencia por otras comunidades cristianas; de ahí que su teología, adaptada a la gentilidad, y su persona, fueran conocidas y admiradas desde el principio por los cristianos. Las cartas de San Pablo formaron parte del canon sin ninguna dificultad. Es lógico, puesto que junto con Pedro, y unidos por una muerte común en Roma, representan las dos figuras más importantes de la Iglesia de primera y segunda generación. Por algo son los protagonistas del libro de los Hechos. Los cristianos de primera hora tienen en Pablo una referencia de vida entregada al Señor, en la predicación y en el testimonio. Separaremos en nuestro estudio las cartas que consideramos auténticas de Pablo de las pertenecientes a la escuela paulina. También tratamos fuera del paulinismo la carta a los Hebreos, que consideramos ajena a la misma. Consideramos que son cartas auténticas: Carta a los Romanos, 1ª y 2ª de Corintios, Gálatas, Filipenses, 1ª de Tesalonicenses y Filemón. Pensamos que pertenecen al paulinismo: 2ª de Tesalonicenses, Efesios, Colosenses, 1ª y 2ª a Timoteo y Tito. Llamamos cartas católicas: Carta de Santiago, 1ª y 2ª de San Pedro y Carta de San Judas. Añadiremos en nuestro estudio la Carta a los Hebreos, considerada tradicionalmente de Pablo, si bien, esa hipótesis está casi refutada. No analizamos las cartas de San Juan ni el Apocalipsis, por entender que pertenecen a la literatura llamada joánica. Las estudiaremos en el próximo capítulo. Separamos en este
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