14. Teo. Revelación. Conceptos previos: historia de salvación e historia de revelación.
14. Teología de la Revelación  

CONCEPTOS PREVIOS: HISTORIA DE SALVACIÓN E HISTORIA DE REVELACIÓN.

Dios se dirige al hombre, para dialogar con él desde su realidad concreta, desde la inmanencia humana. El hombre es un ser histórico, vive en un tiempo y lugar concreto. Justificamos la intervención de Dios en la historia, rompiéndola y abriendo un hueco para la salvación del género humano. Detrás de los acontecimientos históricos, el pueblo de Israel descubre la mano y la intervención de Dios. Es una acción constante en su favor, una liberación de las cadenas del pecado y de la opresión. Son ataduras externas e internas, que hacen del hombre un enemigo de sí mismo, Dios quiere intervenir para romper ese círculo cerrado. Esta historia de relación entre Dios y los hombres es lo que llamamos "historia de la revelación", que alcanzará su máxima manifestación ante el nuevo pueblo de Dios y la revelación que supone Jesucristo.

La historia de la revelación no es solamente una serie de palabras o de conceptos, sino que implica una salvación real y profunda para el hombre, tanto individual como colectivamente pensado. La salvación se hace y realiza de acuerdo a un plan, un proyecto de salvación, un proceso de diálogo y cercanía de Dios para con el hombre, que culminará en la persona de su Hijo Jesucristo. En Cristo, la salvación y la plenitud de la revelación se da en la misma persona, en el mismo acontecimiento. Asumiendo Dios nuestra humanidad en la persona del Hijo, en Jesús, queda abierta y planteada la salvación y la revelación definitiva.

Lógicamente, la renovación de toda esta teología, que evoluciona desde una apologética racional hasta hoy, supone el regreso a las fuentes de la revelación, cuyo centro son los Evangelios, contenidos en la Sagrada Escritura. La Palabra debe acompañar en su itinerario histórico a la Iglesia y al hombre de hoy. No entramos ahora en el dónde, cuándo y en qué circunstancias eclesiales se da la revelación. La clave es que Dios hace oír su palabra en el corazón del creyente, una palabra que se hace gesto y que necesita ser discernido. No nos detenemos en la idea de una revelación natural o racional, nos centramos en la teología bíblica.

El Concilio Vaticano en la Dei Verbum, en el número 2 indica el porqué y el sentido de esta revelación. Ponemos la cita sin los textos bíblicos, invitando a que esta lectura se haga reposadamente y en clave de oración. DV2: "Quiso Dios, con su bondad y sabiduría, revelarse a Sí mismo y manifestar el misterio de su voluntad: por Cristo la Palabra hecha carne, y con el Espíritu Santo, pueden los hombres llegar hasta el Padre y participar de la naturaleza divina. En esta revelación, Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía. El plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas; las obras que Dios realiza en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y las realidades que las palabras significan; a su vez, las palabras proclaman las obras y explican su misterio. La verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación".

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