| 15. Teodicea |
| CONCEPTO
DE DIOS CON LOS PADRES: LA INTELIGENCIA DE LA FE DE SAN AGUSTÍN. El gran principio de San Agustín en la relación razón y fe es el de "crede ut intelligas" y "Intellige ut credas", "cree para entender y entiende para creer". Es decir, cuando alguien intenta comprender las cosas de Dios sin partir de la fe, hay un bloqueo, es necesaria la fe, para poder comprender, y esa comprensión es el premio de la fe. Pero, por el contrario, cuando se cree que se puede prescindir del entendimiento para acercarse a la fe, dirá que no se puede sin usar el entendimiento o la razón. Nadie puede creer si antes no piensa que debe creer. Fe y razón aparecen unidas, vinculadas parcialmente, se necesitan. Es verdad que en San Agustín la idea de entendimiento y de fe, no son exactamente las mismas que para nosotros. Su cultura está distante en quince siglos. Pero la intuición básica la comprendemos: el hombre es uno, cuando cree y cuando entiende, el mundo y la verdad es también una. Por eso la vida de fe se inicia con la razón, con una búsqueda, y aquí descubrimos su experiencia, que iluminada por la gracia de la fe, permite comprender y entender la fe. Si se cree es para comprender, pero la fe debe ser racional. Por eso empieza por la razón que será la clave. Partiendo de la racionalidad de la fe se va a la razón de nuevo. El rechazo de la fe, por causa de la razón, es una tentación maniquea, dice San Agustín. La vida y obra de San Agustín está enteramente dedicada al intento de fundamentar la fe y las posiciones desde la razón, la fe supone la razón, y hay que dar razón de nuestra fe. Es una invitación también para el laicado de ayer y de hoy. La fe de San Agustín es inteligente, viva, posible y verdadera. Desde su posición creyente articula para el futuro un mundo y una filosofía unívoca, con una pretensión de búsqueda de la verdad por la razón, desde la fe. San Agustín es además un ferviente intérprete y lector de las Sagradas Escrituras. La fe es la autoridad de Dios, al principio la fe es razonable, pero para superar esa situación hay que ir donde está la autoridad de la fe, ese lugar son las Escrituras. Después se volverá a la fe por la Escritura, colocando ésta como central para el conocimiento de Dios y el paso a la fe. |
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