15. Teodicea. Concepto de Dios en el medievo (II): el argumento ontológico de San Anselmo.
15. Teodicea  

CONCEPTO DE DIOS EN EL MEDIEVO (II): EL ARGUMENTO ONTOLÓGICO DE SAN ANSELMO.

La pruebas de la existencia de Dios las clasifica Kant, el filósofo alemán de la Ilustración, en tres tipos. El primer tipo de prueba es el que parte de la razón, del mero pensamiento, serían las pruebas ontológicas, que solamente necesitan del proceso mental. Aquí entraría de lleno el argumento ontológico de San Anselmo, quizás el mayor acercamiento posible a la demostración de la existencia de Dios.

El segundo tipo de pruebas de la existencia de Dios serían las pruebas cosmológicas, es decir, las que parten del mundo, de lo sensible para llegar a Dios, su raíz están en la observación del cosmos, del orden del mundo, deduciendo la afirmación de su existencia. Entre estas estarían fundamentalmente las cinco vías de Santo Tomás, las cinco pruebas de la existencia de Dios, basadas en parte en Aristóteles adquieren aquí una nueva dimensión.

El tercer tipo de pruebas de la existencia de Dios sería la que llamaba Kant como pruebas axiológicas o deontológicas. Se parte del deber, de la ética o de los valores.

Vamos con la primera de las demostraciones. San Anselmo, era un monje del siglo XI, del norte de Italia, podemos considerarle como el padre de la escolástica que se desarrollará y tendrá su auge en el siglo XIII, con el nacimiento de la Universidad. Es un seguidor de San Agustín, como toda su sociedad, pero su matiz viene aplicado por el deseo de la fe, antes que de la razón, así afirmará que "no quiero entender para creer, sino creer para poder entender". San Anselmo es importante porque abre la posibilidad de probar la existencia de Dios razonando. El punto de partida es el pensamiento humano.

Su demostración de la existencia de Dios está en su obra "proslogion", se le ha venido a llamar el argumento ontológico. El contexto del argumento ontológico es la luz, la oración y la iluminación. Es posible que su intención no fuera probar la existencia de Dios, sino seducir al lector de la necedad de un mundo sin Dios: "el insensato dice en su corazón, no existe Dios".

El argumento es el siguiente: todo el mundo entiende la idea de Dios como lo mayor de lo cual no puede pensarse. No hay otra idea mayor que ésta en nuestro pensamiento, por tanto Dios existe en el pensamiento. Si sólo existiera en el pensamiento, ésta idea no sería tan grande como si existiera en la realidad, en la verdad. La idea de Dios, si es lo más grande que piensan los hombres, entonces tiene que exigir su existencia real. Por tanto, Dios existe.

Algunos en su momento histórico ya lo calificaron como un juego de palabras. También Santo Tomás lo rechazó por lo mismo, así como Kant, que opina que da un paso equivocado al pasar de lo lógico a lo real, no está fundamentado suficientemente. Sin embargo, otros autores significativos como Descartes se mostraban de acuerdo en su discurso, de hecho el mismo retomó la idea para su "Discurso del método". Dios existe porque tengo en mi pensamiento la idea de su ser perfecto, un pensamiento imperfecto no puede haber generado esa idea. Bergson, ya en el siglo XX habla de algo parecido, la experiencia humana colectiva siempre ha tenido presente la idea de Dios, es una prueba de tipo "consentimiento universal", no pueden tantas coincidencias estar equivocadas.

Hoy se sigue discutiendo sobre la veracidad del argumento ontológico. Aunque hay que decir, que la opinión de Kant en contra, ha mantenido la discusión inclinada a no poder demostrar la existencia de Dios, es una idea previa que tenemos. Es posible que en un contexto posmoderno se vuelva a retocar, ante la dificultad para definir la realidad y la virtualidad de las cosas. La discusión puede estar algo viva todavía.

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