15. Teodicea. Concepto de Dios en la modernidad (I): el racionalismo de Descartes, Spinoza y Hume.
15. Teodicea  

CONCEPTO DE DIOS EN LA MODERNIDAD (I): EL RACIONALISMO DE DESCARTES, SPINOZA Y HUME.

A partir del final del medievo, sin que occidente dejara de ser cristiana, se inicia el movimiento renacentista, que confluirá en un racionalismo que terminará arrinconando la realidad de Dios y lo divino. Estos momentos filosóficos han sido manipulados en los siglos XIX y XX, por el ateísmo moderno, con la intención de ofrecer una historia del pensamiento ilustrado y preilustrado ya ateo y contrario a la religión. En ocasiones han sido presentados estos autores como ateos, distantes de Dios. Nada más lejano de la realidad, en la gran mayoría de los casos estamos ante fervientes creyentes.

Estos autores son sin saberlo, responsables de dotar a Dios de una aureola racional, secando todo sentimiento y personalidad en Dios. En el fondo, no es posible rezar un "Padrenuestro" a un motor inmóvil, o a la Suprema razón, como hicieron los Revolucionarios en la Francia de 1789. El ateísmo se vertebra en Europa en el siglo XIX, con algún apunte en la Ilustración Francesa, pero no olvidemos que los siglos XVI, XVII son los siglos de la Reforma y la Contrarreforma cristiana. El mundo seguía siendo religioso.

El racionalismo tiene a Descartes como autor más representativo. Ya hemos indicado algo en torno a su opinión sobre el argumento ontológico de San Anselmo, que en parte utiliza como avance para su obra del "Discurso del método". Descartes parte, con ingenio, de la duda metódica, dudo de todo como principio. La realidad me puede ser engañosa, sólo mi mente es real. La primera deducción es: "cogito, ergo sum", "pienso, luego existo". Descartes habla de la idea de Dios que tengo en la mente y que alguien ha tenido que poner en mi mente, esa idea de ser superior es debida al mismo Ser Superior. Yo existo, tengo la idea de Dios, luego Dios existe. Pero además lo hace, tengo esa idea vinculada a la bondad, la omnipotencia y la verdad que es Dios, estableciendo así la idea de la realidad de Dios mismo. A partir de ese Dios existente puede garantizar el cosmos, Dios no me engañaría.

Descartes es racionalista, precursor del idealismo porque no da sentido propio a la trascendencia ni al misterio insondable de Dios. Es decir, su argumento racional parte del hombre, no de Dios. Le falta el uso de un lenguaje analógico para Dios, no parece consciente de la incomensurabilidad de Dios cuando trata de Él, lo reduce sin poner nada en común entre Dios y la criatura.

El pensador Judío europeo, Spinoza, aporta sobre el racionalismo y Dios un pensamiento sorprendente, que le lleva a ser acusado de ateo. En el fondo, trata de hacer en su filosofía, que podamos llegar al conocimiento total desde el primer principio de toda la realidad. El conocimiento perfecto sólo puede ser aquel que presenta la realidad desde una visión total. Esa visión total es Dios, deducimos el mundo a partir de Dios y de sus principios, que los definimos como Ser perfecto, infinito y autosuficiente, todas las realidades no serían más que manifestaciones de la actuación necesaria de Dios.

Este Dios queda castrado en su intervención en el mundo. La exaltación de su potencia divina autonecesaria hace que sea en el fondo una negación de su potencia. Dios es causa inmanente de la cosas, deja de serlo trascendente. Spinoza niega la libertad y la gratuidad de Dios, al afirmar ilimitadamente su perfección, infinitud y autosuficiencia, el hombre acaba siendo un modo que expresa el ser de Dios, un Dios que ya no es trascendente. De ahí la crítica de ateísmo hecha a Spinoza. Es "Deus sive natura", Dios o la naturaleza, que se acabará trasformando en Dios sin naturaleza; se acabará negando a Dios para afirmar la naturaleza, como elementos contradictorios y contrarios, la naturaleza es lo demostrable, Dios queda fuera. Hay algo de panteísmo aquí, Dios es todo y es nada.

Nuestro tercer autor es Hume, con él se inaugura realmente el ateísmo moderno. Su planteamiento es el siguiente. Si estamos hablando de que Dios ha de actuar de la manera más perfecta, simple y uniforme, aseguramos las leyes de la naturaleza como leyes matemáticas y estables, entonces podemos perfectamente cambiar el lenguaje de Dios para convertirlo en objeto y en ley natural, estable y autosuficiente. Dios es razón, razón pura y matemática, es uniforme y perfecto, entonces hagamos a Dios otra cosa, es mejor denominarlo naturaleza. Podemos dejar a Dios fuera sin ningún problema.

En el fondo, la carencia de estos racionalistas es que reducen a Dios a una mera idea, manejable y limitada, un simple artilugio pensable. Es notable que Dios es ya un objeto, un Algo prescindible, no un Alguien Falta la intuición de pensar en Dios como algo (o alguien) suficientemente grande como para que nuestra mente humana no pueda dominarlo. Concebir a Dios como razón es aislar a Dios de su realidad, de su esencia, de su verdad. En el fondo, late un principio de manejar a Dios al antojo de las necesidades de los racionalistas. El lenguaje empleado por la razón y su discurso es también limitado, analógico e imperfecto, pero el racionalismo de ésta época se cree dueño de todo y con capacidad para todo, la soberbia ciega sus ojos, y acabarán reduciendo a Dios, negándolo y olvidándolo. La pena es que la razón que pregonaban se acabó volviendo contra los hombres, el sueño de la razón acabó siendo una pesadilla en siglos posteriores.

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