| 18. Eclesiología |
| PREGUNTAS
INICIALES ¿Qué es la Iglesia? ¿Qué indica la Biblia sobre la Iglesia? ¿Cuándo nace? ¿Qué sentido tiene hoy su existencia? ¿qué tipo de institución es? ¿Cuál es su función? ¿Quiénes la componen? ¿Qué se ha pensado de la Iglesia a lo largo de los siglos? ¿Cuáles son sus propiedades? ¿Qué imágenes se han utilizado sobre ella? ¿Qué opinan los protestantes y ortodoxos sobre ella? ¿En qué punto está el diálogo ecuménico? Si en los temas anteriores,
Trinidad y Cristología, la dogmática implicaba necesariamente
la elaboración de unas definiciones doctrinales, gestadas y puestas
en común en los Concilios Ecuménicos de los siglos IV y
V, cuando se aborda el dogma de la Iglesia, nos encontramos con que el
debate tiene que esperar a las grandes divisiones eclesiales, para ahondar
y profundizar. A partir de estas fuertes y profundas crisis se desarrolla
la teología de la Iglesia, con fuerte sentido apologético
y no menor enfrentamiento. La Iglesia es, a diferencia de los anteriores
dogmas, una realidad visible y contrastable, es considerada como sacramento
de Dios Padre por su Hijo, animada por la presencia del Espíritu
Santo. Es algo más que una asociación de cristianos, es
un misterio de comunión y de vida, vinculado a Dios, pero además,
por la presencia de los hombres en la misma, la Iglesia es una realidad
inmanente. Es decir, humana con todo lo que esto significa: con una dimensión
política, social, cultural, normativa o jurídica que no
se puede olvidar. Al ser una institución temporal, es tratada también
por historiadores, filósofos y pensadores, con desigual suerte
y perspectiva. No siempre lo que se dice de ella coincide con lo que creemos
que es. En el estudio de éste capítulo no vamos a poder, ni lo pretendemos, agotar todas las perspectivas abiertas en el Vaticano II, sino que simplemente intentaremos exponer las esenciales, las aceptadas en el Magisterio y aprobadas en la Constitución Dogmática del Vaticano II Lumen Gentium, una de las más importantes y centrales para la Iglesia. Este escrito es vital en nuestra exposición, y recomendamos fervientemente su lectura y meditación. La estructura del
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