| 18. Eclesiología |
| ECLESIOLOGÍA
DEL NUEVO TESTAMENTO, EXCEPTO SINÓPTICOS. Esta eclesiología está más aferrada a Cristo, el mismo discurso de despedida de la Última Cena, en Jn 13 y ss., es un ejemplo evidente de la implicación personal y religiosa de la Iglesia con Jesucristo. Quizás el peligro de esta comunidad joánica sea el individualismo, la salvación entendida sin la comunidad cristiana, por eso sufrirán muchas dificultades con el tiempo, cuando ante la falta de jerarquía lleguen los problemas de separaciones alentados por los gnósticos. La eclesiología se va a ir completando con los contactos con la Gran Iglesia, ya existente, y con la unión interna ante la agresión externa. No podemos olvidar en todo caso, que la teología joánica está especialmente vinculada al Espíritu Santo, es el Paráclito, el defensor del grupo, con una personalidad y una presencia en la comunidad. Ese Espíritu Santo les hace garantes de la verdad, que es Cristo, ante la amenaza gnóstica, el Paráclito les defiende en la dificultad, está con ellos. Hay algunos relatos en el Evangelio de San Juan que cuentan con un valor significativo y simbólico importante para la eclesiología. Antes de la muerte, colgado del madero, se produce el diálogo con la Madre y el discípulo amado: "Madre ahí tienes a tu hijo, hijo ahí tienes a tu madre, y desde ese día la acogió en su casa". Estamos ante el símbolo de la presencia de María, la Madre de Dios, como primera creyente y regalo para la Iglesia. María tuvo un papel discreto, pero significativo, en la primera comunidad cristiana, está presente en la resurrección y en Pentecostés. La tradición cristiana fue redescubriendo este significado profundo a través de los siglos. También en la cruz, tras la muerte y por la lanzada en el costado de Cristo fluyeron dos elementos: el agua y la sangre. Aunque aparentemente se podría interpretar como certificado de su verdadera muerte, dado el puntazo cerca de la cavidad pulmonar, de ahí el agua y la sangre. Más bien, y desde la interpretación alegórica de los Padres de la Iglesia, se ha venido a considerar que el evangelista pretendía significar con fuerza los símbolos de la Eucaristía y del Bautismo, sangre y agua respectivamente, fuente de la Nueva Iglesia. La muerte de Jesús es real, pero de su misma muerte mana sangre y agua, signo del nacimiento de la Nueva Iglesia. En las cartas de San Pablo, que son los textos más antiguos de la Iglesia, vemos referencias constantes a la Iglesia y a la eclesiología. Son especialmente importantes los capítulos del 9 al 11 de la Carta a los Romanos. Es una carta en la que reelabora la historia de salvación, expresando el rechazo de los Judíos a la fe en Jesucristo; y de como los gentiles, que sí han hecho una opción por Él, son los herederos del Reino. Al final San Pablo parece intuir una conversión final de todos los Judíos al Mesías. La Iglesia es en San Pablo "asamblea del desierto", "Iglesia de Dios o del Señor", identificándola así con la "iglesia de Jerusalén", y más adelante como "Iglesia de Cristo"; o "iglesia de los santos", entendiendo que esos santos son los cristianos, los creyentes de Jesucristo. La palabra "iglesia", cuya terminología usa San Pablo, no tiene un significado cerrado, sino que se está formando su significado. Históricamente estamos cerca de la expulsión de la sinagoga. En 1 Cor 11, 18, la comunidad, o "ekklesia", está referida a un grupo concreto, local o particular. Finalmente está la idea de "Iglesia universal", que podemos entenderlo como un segundo paso, tras llamar Iglesia a la reunión o comunidad local. En 1 Cor 12, 28 habla del orden en las reuniones. En Flp 3, 6 habla de haber sido perseguidor de la Iglesia, usando el término en un sentido general. El Evangelista Lucas, autor del libro de los Hechos, nos ofrece en éste segundo libro una visión de la iglesia amparada en la unidad. El origen de esta unidad está fundamentado en el Espíritu Santo, motor y guía de la comunidad cristiana. Es verdaderamente inspiradora y origen de la Iglesia. El relato más significativo es Pentecostés. El Espíritu Santo, que es el mismo Dios, actúa en la comunidad cristiana incipiente, propiciando conversiones y fortaleciendo la comunidad. Esta idea de Iglesia universal está presente constantemente. San Pablo, en Hechos 20, 28, en la despedida a los presbíteros de Éfeso, parece hablar de Iglesia en sentido general. Se ha evolucionado de una reunión de creyentes, de una comunidad local a la idea de comunidad universal, llamada Iglesia. En las cartas pastorales descubrimos una eclesiología muy organizada. La autoridad y la doctrina fija preocupan, son un signo de los problemas de la Iglesia primitiva con grupos cismáticos y heréticos. Están hechas para la vida interna y ya se habla de tradición, depósito de la fe y doctrina recibida. Hay unas autoridades fijas: obispos y presbíteros, que salvaguardan y vigilan la comunidad. Es evidente que la Iglesia está resistiendo a los problemas de crisis, pero es posible que caiga en una cierta inmovilidad, para asegurarse el futuro. La última de las eclesiologías que encontramos en el NT es la de la tradición "petrina", de la "Gran Iglesia", la de Mateo, más relacionada con la tradición hebrea y que es expresada en cuestiones como la fraternidad, la comunidad, y la propia dignidad. En Mateo es interesante la continuidad que manifiestan con las tradiciones judeo-cristianas. Estamos ante una comunidad que sigue cumpliendo con la Ley, sigue yendo al templo, y aunque trata de armonizarlo con los gentiles, son Judíos de raza y religión. El centro de esta tradición está en la figura de San Pedro, controvertido pero referente de la primera comunidad. No obstante, en las parábolas del trigo y la cizaña en Mt 13, 24, el pago del diezmo en Mt 17, 24, están cumpliendo con la Ley, no se oponen a ella. El tema de la autoridad, que en otros textos parece muy implicado con Pedro, aquí se ofrece como paradoja: los niños son los mayores en el Reino, los primeros son los últimos. Es una comunidad que se corrige a si misma: fraterna, armónica y autocrítica. Quizás el peligro sea su acomodación a las tradiciones, y la des-radicalización del mensaje de Jesús, asumido y comprendido como poco novedoso. ¿Qué corrientes eclesiológicas hemos encontramos en el NT? Al menos tres: la Paulina y lucana, la joánica y la mateana. La primera sería la paulina, presente en Lucas, Hechos, Efesios, Colosenses y las cartas pastorales. Se asocian por su rechazo de los Judíos, desconfían de su vuelta al Judaísmo. La Iglesia es vista de forma carismática, como nueva comunidad. En Efesios y Colosenses la Iglesia está muy implicada con Cristo, es el cuerpo del Señor, es santa, universal, esposa de Cristo,... Esta eclesiología paulina es excesivamente triunfante, no está necesitada de renovación. La eclesiología lucana destaca por su continuidad, en los Hechos, no hay ruptura entre Cristo, los Doce, y los nuevos bautizados. Además la presencia del Espíritu Santo llena la actividad de la Iglesia. En el fondo no es extremo el rechazo a los Judíos, pero sí piensan que el cristianismo lo ha sustituido. Una segunda corriente sería la joánica, más defensora de la divinidad de Jesús, la sinagoga está ya enfrentada con la comunidad cristiana, no han desarrollado una organización estable, aunque se sienten amparados por el Espíritu Santo, es un círculo cerrado que se tiene que ir abriendo. Una tercera corriente más reconciliadora, armonizadora, propia de la tradición de Pedro y de Mateo, que está vinculada en principio con las tradiciones hebreas; en torno a ésta moderación, y según se van alejando del judaísmo van acogiendo las distintas tradiciones y se va formando la Gran Iglesia a finales del siglo primero y principios del segundo. |
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