18. Eclesiología. La eclesiología en el medievo.
18. Eclesiología  

LA ECLESIOLOGÍA EN EL MEDIEVO.

A partir del siglo V, Occidente se vio invadida por los pueblos Centroeuropeos, el Imperio Romano Occidental desapareció, y el vacío de poder fue ocupado, en algunos casos, por la Iglesia. La identificación Imperio e Iglesia languideció, no desapareciendo del todo, y adoptando diferente forma. El libro de San Agustín, "Ciudad de Dios", fue interpretado como una disyuntiva de separación y relación entre la ciudad de Dios, entendida como la Iglesia, y bajo el poder del Papa; y la ciudad de los hombres, regida por el Emperador para gobierno de la sociedad civil. Esto fue heredado en parte por las autoridades civiles, que asentándose en los territorios antes del Imperio Romano, asumieron la nueva religión. La concepción de ambos poderes, civil y eclesiástico, implicaba que ambos eran queridos por Dios; que los Papas y Emperadores eran designados por la voluntad divina. La corte Carolingia siglos más tarde, volvió a la idea de restauración de un Sacro Imperio Romano Germánico, aceptando la religión y la Iglesia en el marco del gobierno civil. Sin embargo este proyecto no continuó tras su muerte.

La relación Iglesia y poder político se va a mantener con la pluralidad de reinados, será un elemento clave en la conformación cultural de la sociedad medieval. La Iglesia será un elemento más de la estructura de poderes y servicios de aquellos siglos. Son la salvaguarda de la cultura en Occidente, que conservan y protegen. La misma estructura feudal será también aceptada por la Iglesia. Estamos ante una sociedad teocéntrica, lo cultural, político y eclesial tienden a confundirse.

Oriente quedó sumido en una simbiosis entre cristiandad e Imperio. Con los problemas especiales que surgieron ante la aparición de herejías en algunos de los despóticos emperadores. Las más significativas, además de las propias de la cristología, los iconoclastas, con evidentes efectos en lo pastoral. Los emperadores se opusieron a la veneración de imágenes, en el fondo para congraciarse con los islámicos, que sí eran fuertemente iconoclastas. Esta actitud, que llevó aparejada su coacción correspondiente, fue contestada y respondida por la comunidad eclesial. Lo significativo es que se recurrió a Roma para que ayudara a resolver estos problemas, lo mismo que cuando llegaron los problemas por el asunto de Focio. La relación entre Occidente y Oriente se mantenía, a pesar de las diferencias y la distancia cultural cada vez mayor. Para Oriente, el Obispo de Roma era cada vez menos relevante, lo contrario que en Occidente, donde su poder y fuerza jurídica se iba consolidando cada vez más. El enfrentamiento por el saqueo de Constantinopla por parte de los cruzados, la humillación del mundo Ortodoxo fue la principal causa de separación de la Iglesia.

En el Alto Medievo, la Iglesia se ve sumida en una profunda crisis pastoral. La implicación de los gobernantes en la vida cotidiana de la Iglesia lleva a que ésta última se relaja, los prelados y papas están más dedicados a la política que a la vida cristiana. Los destinos de la comunidad cristiana se deciden en las cortes y en los feudos señoriales. La feudalización de la Iglesia hace que los cargos religiosos sean comprados y vendidos. Los señores feudales podían poner y quitar obispos en los territorios bajo su dominio. Determinados nobles compran por cargos eclesiales, acción que llamamos "simonía". Los obispos y abades eran señores que habían pagado por serlo. Ante este estado de cosas de produce la reforma Gregoriana, que en fondo es una emancipación de la Iglesia con respecto al poder civil.

Esta reforma nació desde Cluny. Los monjes cluniacenses estaban vinculados directamente con el Papa, sólo debían obediencia a éste, no estando sometidos a los señores feudales. Esta jurisdicción propia será el inicio de la emancipación. La reforma gregoriana es una llamada a los fieles para que no acudan a los que no hayan sido elegidos por la Iglesia. Supone sobre todo el no someterse a lo civil y aceptar la autoridad del Papa para los asuntos eclesiásticos. Con ello se logrará una fuerte centralización de la figura del Papa. Es evidente lo positivo de la reforma, la independencia de la Iglesia con respecto al poder temporal; por el contrario, la Iglesia se hará más jurídica, y se clericalizará más. La separación de lo religioso de lo civil será mayor, por lo que los clérigos representarán casi la plenitud de la Iglesia, siendo los laicos meros artífices del mundo. El poder del Papa quedó, a pesar de las dificultades de Gregorio VII fortalecido.

En cuanto a lo jurídico será fomentado claramente junto con la aparición de las Universidades, especialmente la de Bolonia desde el siglo XIII. Así nos encontramos en la Escolástica que los estudios sobre eclesiología son los grandes olvidados. La Escolástica profundiza más en el Derecho y los Cánones. Hay cambios en la eclesiología de la época. San Buenaventura distingue entre Iglesia y cuerpo místico. La Iglesia sería la sociedad real, lo externo de la congregación de fieles. El cuerpo místico sería la comunidad de fe. Es decir, se tiende a separar lo externo de lo interno de la Iglesia. La eclesiología tiende a la defensa del primado del Papa, del que dependen para su acción en la sociedad, pero su defensa será más argumentativa y menos forzada. San Alberto Magno diferencia entre cuerpo místico y cuerpo eucarístico, los dos son cuerpo de Cristo. Santo Tomás de Aquino no tiene ningún tratado que hable directamente de la Iglesia, pero sí lo toca lateralmente. Habla de la Iglesia como el camino mejor para la comunión con Dios, relaciona fe con visión beatífica. La Iglesia está en unión con Dios, en la tierra. Por la fe, el cielo, se alcanza la visión beatífica, que representa la comunión de los santos.

Contra ésta Iglesia jerarquizada y clerical aparecieron movimientos de reforma, que fueron condenados, por su violencia y su piedad aparente, son los cátaros, valdenses o albigenses. La Iglesia respondió a la necesidad de reformas con la aparición de las órdenes mendicantes, en el fondo consecuencia de la reforma gregoriana. En los siglos XIV y XV se asiste a una serie de cambios sociales y religiosos que la Iglesia no terminará de responder en su conjunto, ella misma se encuentra enfrentada y dividida por el Cisma de Occidente, donde hasta tres Papas se declararon legítimos. Era clara la necesidad de una cierta reforma, que en algunos países como España se produjo ya con los Reyes Católicos, el gran problema fue la incapacidad para reformar en otros lugares de Europa.

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