Quiero
dejar en la palabra escrita todo el sentimiento que brota del amor y dedicación
puesto al servicio de las catorce ediciones de la Fiesta, en las que he
participado desde 1981.
Las
metas fijadas después de años de lucha, se han concretado
con la noticia tan ansiada de la Nacionalización concedida. Esperemos
que esta primera Fiesta Nacional culmine en forma venturosa y de comienzo
a nuevas realizaciones de gran magnitud.
Durante
el transcurso de las diferentes fiestas he comprendido y asumido que no
es posible crecer si somos un pueblo sin memoria. Recordando que Tradición
y Folclore son casi sinónimos y que por lo tanto no podemos hacer
folclore argentino si no respetamos las esencias tradicionales de nuestra
tierra.
Pero
no nos equivoquemos esperando que las actuales generaciones sigan cantando
tal cual cantaba, cultivaba la tierra o hablaba el abuelo. Porque es lógico
que cada generación deje su sello y su enfoque para nutrir nuestro
patrimonio nacional.
Defendamos
nuestra identidad, sembremos en nuestros niños y jóvenes
el amor por nuestras raíces y así la esencia será
resguardada.
Recordemos
la copla de Marcelino Román donde dice:
(Fragmento de Nuevas Coplas para los Hijos de Fierro)