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Encuentros jalados de un tipo cada vez peor
Qué lastimosa es la decadencia de una leyenda que nos trajo tantos momentos brillantes en la historia del cine. Disclosure Day está lejos de ser una película infumable de Steven Spielberg, pero encaja fácilmente como payasada, anacrónica, donde todo pudo haberse resuelto con un click en WeTransfer para enviar un documento a su destinatario sin necesidad de tanta persecución idiota. Cuesta muchísimo hacernos a la idea de que este es el mismo director que nos trajo Rescatando al Soldado Ryan, ET e Indiana Jones, entre otras joyas. ¿Cómo fue que este cineasta aceptó desarrollar guiones tan chafas como éste?
Disclosure Day
Emily Blunt, Josh O'Connor, Colin Firth, Eve Hewson, Colman Domingo
Dirigida por Steven Spielberg
Universal/2026
JUNIO, 2026.
Hollywood suele salirnos con la misma jalada cada vez que estrena
una película "controvertida": Cuando Michael Moore
presentó un bodriazo llamado Fahrenhet 11-9, el rechoncho director
advirtió que "esto hará caer a Donald Trump", y tan solo no lo hizo
sino que el copetudo millonario lograría reelegirse seis años
después. Y es que, verán ustedes queridos lectores, Hollywood no se
ve a sí mismo como un sitio donde se producen películas para
entretener, sino se percibe como autoridad moral, un faro de
ilustración y conocimiento en medio de un mundo ignorante, incapaz
de tomar sus propias decisiones.
¿De qué otra manera puede interpretarse la insensata declaración de
Steven Spielberg en el sentido de que Disclosure Day "hará repensar
a los cristianos acerca de sus creencias"? No sé ustedes, estimados
lectores, pero yo no conozco a nadie que haya abjurado de su
cristianismo luego de ver cómo Jesús tiene un affaire con María
Magdalena en la hoy olvidada The Last Temptation of Christ, de
Martin Scorcese.
Quizá nos sentimos un poco ofendidos
con este tipo de propuestas, pero al sentirte ofendido, tiendes a
reforzar tus convicciones religiosas. Spielberg y Hollywood se
sienten sobrados de sí mismos, asquerosamente sobrevalorados.
La cinta de marras que toca hablar hoy es Disclosure Day,
película pasable para cualquier otro director, pero imperdonable en
su mediocridad para alguien que nos ha dado joyas como ET,
Schindler's List y Buscando al Soldado Ryan. Y es que
desde que se hizo woke, este cineasta nacido en Cincinatti se hizo
predecible, inofensivo y aburrido, es el equivalente a que un día la
empresa Porsche comenzara a fabricar carros de mulas en serie,
esperando que nadie note la diferencia. La decadencia de Spielberg
es pavorosa, pero de eso en un momento.
Vamos primero al argumento, por cierto saturado de referencias
bíblicas que más tarde serán ridiculizadas por alguien que en algún
momento nos deleitó con la búsqueda del Santo Grial: nos encontramos
a milímetros de una tercera guerra mundial (gracias a Trump,
suponemos). La lectora del clima Margaret Fairchild (Emily Blunt) se
asoma por la ventana de su casa y ve a un pájaro cardenal (primera
referencia bíblica) tras lo cual la chica comienza a desarrollar
poderes psíquicos que le permiten desarrollar la intuición a niveles
sobrenaturales, así como expresarse en lenguas que Margaret nunca
antes había estudiado (segunda referencia bíblica).
El asunto habría terminado como mera anécdota ano ser porque el
doctor Daniel Kernell (Josh O'Connor) quien laboraba para el corporativo
Wardex, se ha robado la información referente a los extraterrestres.
Al
enterarse del robo, Noah Scanlon (Colin Firth, El Discurso del Rey) el mandamás de Wardex, ordena
que lo busquen y lo eliminen porque esa información, aparentemente
es clasificada para el gobierno norteamericano respecto a esos
seres de otras galaxias, quienes aparentemente visitaron la Tierra por
primera vez en 1947, el año en que varios de ellos supuestamente
murieron al darse en la madre cerca de Roswell, Nuevo México.
¿Y por qué carajos un megacorporativo tiene en sus manos
información clasificada del gobierno federal? Simplemente por que
Spielberg así lo determinó y así debe ser.
Por lo menos una cuarta parte de la película se desperdicia en persecuciones donde los villanos son increíblemente tontos, incapaces, por ejemplo, de utilizar dones para perseguirlos a través de un GPS. De hecho, y a no ser porque en varias escenas los personajes utilizan teléfonos celulares, cualquiera diría que esta cinta es un thriller filmado en los años 80. Para un cineasta como Spielberg, tan conocido por su obsesión con los detalles (algo que compartía con Stanley Kubrick) tales inconsistencias son imperdonables.
Los villanos, como ya dijimos, son asombrosamente
estúpidos: cuando finalmente se encuentran frente a frente con
Daniel y Margaret y a quienes han perseguido salvajemente, les
sueltan una letanía acerca de sus planes malévolos. ¿Entonces para
qué carajos estuvieron disparándoles mientras los perseguían, acaso
lo único que querían era poncharles las llantas?
Lo que viene a continuación no es spóiler; es algo que todos los
críticos han mencionado en torno a Disclosure Day: Daniel y Margaret
consiguen llegar a la estación de televisión para transmitir los
archivos robados al megacorporativo los cuales, pese a amasar enorme
poder político y económico, lo más que pueden hacer para impedirlo
es sabotear las instalaciones eléctricas de la televisora.
por supuesto que, al saberse la noticia, los estupefactos
televidentes se indignan y al mismo tiempo quedan rendidos ante la
información proporcionada por los sapiencísimos extraterrestres;
aquí es donde Spielberg supone que los cristianos van a cuestionar
su propia fe... eso quisieras, cabrón.
Poco más tarde nos enteramos que, cuando era niña, Margaret y Margaret fueron abducidos fpor los extraterrestres, y cuando aproximan sus manos ¡adivina adivinador qué hace Spielberg! ¡Junta los dedos de ambos como si fuera el famoso mural La Creación de Adán, de Miguel Ángel! Motivo suficiente. agregaríamos, para que millones de cristianos en todo el comiencen a repensar sus convicciones religiosas
Al señor Spielberg le urge un update a su disco duro: lo que hoy empuja la información y constituye su principal fuente son las redes sociales, no las televisoras tradicionales que desde hace buen rato dejaron de tener credibilidad y televidentes, modo elegante de llamarles obsoletas. Este cineasta se quedó atrapado en los años del Watergate cuando The Washington Post aún podía ser considerado un medio serio.
A ello se añade otro factor: si la
información que Daniel se robó es ultrasecreta, capaz incluso de
hacer caer a un gobierno, ¿por qué no encriptarla, subirla a una
nube y listo? Hasta dan ganas de enviar a Spielberg y al guionista
David Koepp --el mismo que escribió la
última
porquería de Indiana Jones-- un link donde
pueden transferirse archivos pesados (yo prefiero We Transfer, pese
a sus mensajes woke que nadie pela).
A diferencia de la sensación de optimismo. satisfacción y gusto
luego de ver películas como ET y Encuentros Cercanos, al terminar
Disclosure Day llegamos a una conclusión: este güey no puede
ser Steven Spielberg... esta mamada de guión habría sido echada a la
basura sin miramientos por el Spielberg de los 80 y los 90.
Con todo, vale resaltar la actuación de Blunt, la única que le echa kilos a su rol y trabaja al máximo con lo que puede en una película mediocre, trabajada a medias, tediosa y leenta, lentísima... La química de Blunt y O'Connor es nula; Colin Firth, ganador del Óscar por su participación en El Discurso del Rey, se asemeja más a un villano tipo Boris Malosnov que alguien al frente de uno de los corporativos más poderosos y corruptos del mundo.
Es lamentable presenciar cómo uno de los mejores directores de la historia se hunde en la mediocridad por gusto propio y no porque se vea a obligado a aceptar lo que le caiga en sus manos para no morirse de hambre.
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