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La FIFA, Sheinbaum y el wokeísmo antiempresarial
Aunque México ya fue eliminado, el sector restaurantero experimentó pérdidas enormes, no por la ausencia de clientes sino por las inesperadas regulaciones que la FIFA les impuso, literalmente horas antes de iniciada la justa mundialista y ante las cuales los dueños no tuvieron oportunidad de defenderse. Los grandes ganones de la justa fueron los enormes corporativos de siempre, mientras al pequeño comercio se le estranguló sin que el gobierno federal moviera un dedo para por lo menos defenderlos ante la voracidad de la "máxima autoridad" del futbol
JUNIO, 2026. Luego de ahorrar
sin parar durante casi dos años, Benjamín Castruita consideró que
era hora de abrir su propio restaurante. Cuando la la empresa en
computación donde había trabajado cerró sus puertas debido al Covid,
logró sobrevivir gracias a su experiencia en reparar computadoras,
esto debido al boom para trabajar en casa que ya no pudieron acudir
a sus sitios de trabajo. A principios de este año, Benjamín y varios colegas suyos empezaron a armas cuentas felices por la llegada del Mundial de futbol, un evento donde los clientes no solo verían los partidos sino que estarían consumiendo: cuando hay un partido de futbol de la selección mexicana, el dinero fluye a borbotones, ahora imagínate un Mundial", agrega. Para el efecto, Benjamín y sus colegas invirtieron fuertes cantidades en nuevo mobiliario, televisores y hasta módems más potentes para que los asistentes tuvieran acceso rápido a Internet. "Incluso un amigo que es diseñador nos creó varios pósters del Mundial para colgarlos alrededor de las mesas", refiere. Las cuentas alegres continuaron incluso días antes de arrancar el Mundial: "Hablábamos de ganancias adicionales de entre 30 y 40 mil pesos mientras durara el Mundial", añade Benjamín. "La idea era, con esas ganancias adicionales, pasar unos días en la playa con mi esposa e hijos, incluso Miami, por qué no".
Al iniciar el Mundial, las ganancias y
las expectativas de Benjamín y cientos de dueños de restaurantes
como él de fueron, literalmente, al mismo caño. Por supuesto que un restaurante que no ofrezca la transmisión de los juegos es zona muerta, en especial los partidos de la selección. "Lo más absurdo es que los empleados, sin poca o nula clientela, tampoco podríamos ver los partidos para nuestro disfrute personal dentro de un establecimiento donde yo soy el dueño", señala Benjamín, ya en tono molesto, "tendríamos que salir a las banquetas con nuestros celulares para seguir las andanzas del juego". Benjamín desea dejar en claro que él no está en contra de que la FIFA, como poseedora de los derechos, combata la piratería de todos los artículos que tenga registrados. "De hecho me alegró que hayan ido a Tepito a confiscar las miles de camisetas piratas de la selección, eso me pareció perfecto, combatir la competencia desleal que no paga impuestos". Sin embargo, dice, una cosa es la piratería y otra es un restaurante legalmente establecido, que paga una barbaridad en impuestos, acostumbrado a lidiar con leyes y regulaciones que cambian todos los días. Lo molesto fue que se nos informara que tendríamos que pagar miles de pesos en derechos de transmisión pero nunca se nos dijo a dónde deberíamos acudir a realizar el trámite... hablamos a la AMPI y nos traen vuelta y vuelta, todo esto mientras corre el tiempo y perdemos miles de pesos..." Benjamín no ve el asunto como torpeza pero mantiene la sospecha que se fue haciendo más obvia conforme se acercaba el Mundial: "El gobierno federal, en colusión con la FIFA, nos querían chingar, porque si a la presidente Sheinbaum interesara nuestro rubro, habría puesto los intereses de México a los de la FIFA, pero hasta hoy su gobierno no ha hecho absolutamente nada para defendernos de este atropello..." De hecho, la FIFA se ha convertido en un segundo gobierno dentro de México, capaz incluso de prohibir que se use sin permiso el nombre del estadio antes conocido como Azteca, además de no permitir el ingreso a los propietarios de los palcos adquiridos a perpetuidad por accionistas que contribuyeron con sus fondos a la construcción del emblemático estadio en Santa Úrsula, algo que violenta las leyes mexicanas puesto que esos derechos de propiedad son inalienables", explica el abogado Jacobo Téllez. "Es el equivalente a que alguien te prohíba entrar a una habitación de tu propia casa pese a que los derechos de propiedad están a tu nombre".
Recovecos mexicanos... "YouTube ha ofrecido todos los juegos de la selección sin costo alguno, es decir, sin Pay-Per-View de por medio, con una señal que ya tiene cubiertos los derechos de transmisión", apunta el abogado Téllez. "Esta plataforma no tiene su origen en México sino en Estados Unidos por lo que técnicamente no tienes porqué estar pagando derechos a nadie; es el equivalente a que presentes videos musicales en un salón de baile o una discoteca. Dicho en otras palabras, a mí no me puedes cobrar derechos por ver videos en YouTube en un lugár público puesto que esa plataforma ya recibió un pago para transmitir la señal".
Otra alternativa que hicieron muchos
otros fue llevar su laptop o computadora a los restaurantes y
compartir la señal. "El celular es tu propiedad personal y lo que
veas en esa pantalla es asunto tuyo, incluidos los partidos de
futbol", dice el abogado Téllez. "Si tu vas a un restaurante y ves
los partidos en tu celular nadie te puede impedir que lo hagas,
menos aún si te pones audífonos para escucharlo; ni todo el poder de
la FIFA te lo puede impedir: es como si alguien quiera prohibirte
que veas un video en tu celular porque al verlo estás infringiendo
el derecho de autor. Si lo que la FIFA busca es impedir que se lucre
con una marca sin permiso o sin autorización, tu puedes ver los
partidos en tu celular dentro de un restaurante y nadie podrá
impedírtelo mientras no cobres por compartir la señal".
Restaurantes, consumidos por la apatía oficial [Junio, 2009]
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