CONCURSO DE RELATOS CON MOTIVO DEL XXV ANIVERSARIO DEL COLEGIO
Misterio misterioso
Era una mañana cualquiera de invierno a la hora del recreo. Todos los niños y niñas jugaban con la pelota, sin preocuparse de nada. Era el momento perfecto para que sucediera. De repente, se oyó un chillido que procedía del colegio. Nadie se preocupó, pues era hora de recreo, hasta esa misma tarde.
Sonó el timbre de las cinco, y todos los alumnos del Basilio Paraíso salieron a empujones del colegio.
- Recoged – dijo Jesús, el profesor-, acordaos que para mañana tenéis que hacer la página 97.
Toda la clase de sexto recogió rápidamente sus cosas. Se pusieron en fila y bajaron.
Un grupo de chicas, como siempre eran Patricia, Candela y Alba, se quedaron las últimas. Se pusieron rápidamente los abrigos y las mochilas y bajaron por las escaleras a tropezones. En el piso de abajo, en la puerta de la conserjería, estaban reunidos todos los profesores del colegio, de tal manera que no se veía lo que había sucedido. Como las chicas eran muy cotillas, no pudieron resistirse a asomarse a la ventanilla y …
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhh!- gritaron las tres chicas a la vez.
Entonces, los profesores volvieron a la vez las cabezas mirándolas fijamente.
-¿Qué hacéis aquí? ¡Pero si teníais que haber salido hace veinte minutos! –dijo una profesora sorprendida,- porque no se había dado cuenta de que estaban ahí.
Las chicas no respondieron, estaban paralizadas: ¡Habían congelado al conserje!
-No sabemos qué le ha pasado, voy a llamar a urgencias –dijo Jesús-.
-Y yo llamaré a ver si para mañana hay otro conserje disponible- dijo Antonia, la directora-.
-Venga, chicas, que os tenéis que ir.- dijo Javier, el profesor de educación física- mañana ya os contaremos.
Las tres chicas se fueron a sus casas, horrorizadas, sin dejar de pensar en aquel pobre conserje congelado misteriosamente.
A la mañana siguiente las tres chicas habían quedado en la entrada del colegio diez minutos antes de que sonase la campana para preguntar el estado del conserje.
Cuando llamé, en seguida contestaron. Este nuevo conserje se veía muy interesado por el puesto. Anteriormente trabajó como ayudante del capitán descargando las cajas de pescado.
Justo entonces se abrió la puerta y entró el nuevo conserje. Era alto y calvo, y con su uniforme no tenía muy buena espina.
Se dirigió hacia la campana y la tocó.
-¡Rápido, que ahora tenemos clase de mates! Cuando subáis, sacad los libros, que ahora mismo subiré.
Pasaron las horas y los días y, al cabo de una semana, se produjo un robo en el colegio.
-¡Han robado los PC tablets y todos los ordenadores!- gritaron los profesores al enterarse- ¿¡Quién habrá podido ser!?
Los alumnos de 5º y 6º al enterarse se pusieron a gritar:
-¡¿quién habrá podido ser?!-gritaban desesperados-¡Pero si es la cosa que más nos gusta del colegio!
Al enterarse Patricia, Candela y Alba, decidieron ponerse manos a la obra y resolver el misterio.
Así que esa misma tarde cogieron su equipo espía y fueron a la escena del crimen. Primero analizaron las huellas y… ¡bingo! Encontraron una huella de zapatilla en una silla. Estaba manchada de pintura, porque acababan de pintar las ventanas.
-Eso demuestra que entró por la ventana -dijo Alba-.
- ¡Mirad!-gritó Patricia- ¡un botón de marinero!
-Se le habrá enganchado en una rama al subir- dijo Candela- el sospechoso llevaba una chaqueta de marinero y zapatillas de deporte de la talla 42.
Salieron del colegio y se fueron a comprobar el botón.
-Exactamente- dijo Mariano, experto en botones- es de una chaqueta de marinero. El sospechoso habría trabajado en el mar alguna vez.
-¡¡¡¡Claro!!!! ¡¿Cómo no nos podríamos haber dado cuenta?!- dijo Patricia-.
-¡Es verdad!-gritó Alba-.
-¿Qué es verdad?- preguntó Candela, que no se había enterado de nada-.
Entonces, la cogieron de la mano y se la llevaron al policía Roberto. Se lo explicaron todo al policía y a Candela y a los 5 minutos ya estaban en casa del conserje suplente.
Cuando abrió la puerta llevaba puesta la chaqueta ¡sin un botón! Y en el suelo había unas zapatillas de deporte manchadas de pintura! Y… ¡ una pistola para congelar los calamares en la mesa!
El conserje no tuvo más remedio que ir a la cárcel sin rechistar y a Candela, Patricia y a Alba les dejaron pedir un deseo y pidieron… ¡ Poder llevarse las pizarras a casa! .
Medaigual
Basílio Paraíso:
El origen
¿Os imagináis que un día os despertarais y os dieseis cuenta de que no hay colegio?
Pues eso es lo que hubiera pasado de no ser por un niño que no aparece en la enciclopedia ,aunque debería. Ese niño es… Basilio Gómez.
Basilio Gómez muy amigable, conocía a todos los niños que había entre el barrio de la Paz y el de Valdefierro. Le gustaba mucho el fútbol y los libros, y para él "El Paraíso era un sitio donde todos los niños juegan a lo que quieren y tienen libros para leer cuando les apetece.
Este niño tuvo una meta, y la cumplió.
El comienzo
Era un día tranquilo y soleado, los niños estaban jugando al fútbol y Basilio estaba en los del Zaragoza.
¡Eh, Basilio! Pásamela, estoy solo.
Allá va- dijo Basilio.
Al acabar el partido, Basilio se fue con su amigo Javier. Javier era el mejor amigo de Basilio, era un poco egoísta pero era majo.
- Oye Javi
-¿Qué pasa Basilio?
- ¿Me seguirías a cualquier parte?
-Claro, no seas tonto.
-Es que quiero encontrar el lugar perfecto para que los niños puedan aprender muchas cosas.
- De acuerdo vamos allá.
Y así fue como Basilio y Javier comenzaron su viaje por Zaragoza para encontrar el lugar perfecto.
Los bandarras
Basilio y Javier pasaron por Las Delicias y desde ese barrio se fueron hacia San Pablo.
-¿Tu crees que aquí encontraremos el lugar ideal? - preguntó Javier.
- Lo dudo mucho pero no podemos pararnos.
En ese mismo instante, seis chavales salieron de un callejón.
-Hola, somos la banda de San Pablo, ¿qué os trae por aquí?
-Queremos encontrar el sitio ideal donde hacer un colegio.- dijo Basilio.
- ¿Colegio? ¿queréis decir que os gusta aprender?
-Si
Entonces el jefe de la banda se enfadó y dijo:
-Llevadlos a la base.
Los niños de la "Banda de San Pablo" los llevaron a su base, La torre de San Pablo.
- Los niños que os gusta aprender, vais a recibir un castigo.
-Colgadlos de la media luna que hay en lo alto de la torre por los calzoncillos.
Los niños les vendaron los ojos a Basilio y a Javier y los llevaron a lo alto de la torre.
-¿Qué os parece vuestra nueva estancia? – dijo irónicamente uno de los niños.
-La verdad, no me hace mucha ilusión.
Al poco rato Basilio y Javier estaban colgados por los calzoncillos en la media luna.
Basilio y Javier intentaron pedir socorro pero no se les oía. Sin embargo, un niño de la banda de San Pablo se arrepintió y les salvó de los gorriones.
Por fin
-Hola, siento haberos hecho esto.- dijo el chico. El niño que los había salvado era bastante alto y robusto.
-¿Por qué nos has salvado?
-Creo que porque me arrepentí de lo que hice. Ahora os quiero ayudar, sé de un sitio cerca del parque Primo de Rivera. Es un solar bastante grande, más o menos como un edificio grande.
-Me gusta la idea, vamos allá.
Pasaron las horas y fueron pasando de barrio en barrio, perdiéndose, preguntando a las abuelas…
Bueno Basilio, podríamos parar un poco ¿no?
Si vosotros queréis, pero ya estamos en el parque. Creo que por andar un poquito más no nos puede pasar mucho más.
-¡Eh chicos! Ya veo el solar está allí.-dijo el chico, que por cierto se llamaba D’Alessandro.
-Vamos, correr a por el solar abandonado.
Cuando llegaron allí, lo primero que hicieron fue mandar un mensaje a todos los niños de la ciudad.
Al poco rato había todo tipo de niños dispuestos a construir un colegio.
-Venga ¡Manos a la obra!.
Una vez que acabaron las obra, Basilio dijo: Esto es "El Paraíso". Y así se hizo el colegio Basilio Paraíso. Ahora es un gran colegio con grandes profesores y con una gran asociación de madres y padres que hacen maravillas de los recreos y fiestas.
FIN
WENCESLAO JÜRGEN GASOL
Malena es mi mejor amiga, es una chica de once años, de mediana altura, morena y con ojos marrones. Es alegre y una apasionada por la intriga.
Yo me llamo Maria Eugenia, soy morena, de mediana altura y con ojos marrones verdosos, soy extrovertida y me encanta descubrir nuevas aventuras y os voy a contar una aventura muy difícil de creer que sucedió en mi colegio.
Era un día soleado y en el Colegio Basilio Paraíso estábamos dando clase los chicos de sexto de primaria y entró la directora.
-Buenos días chicos, ahora que estamos ya con la puerta cerrada, os voy a hablar de unos extraños sucesos que no debéis contar a los más pequeños, no se vayan a asustar. -nos dijo Herminia.
Y así lo hizo, nos contó que aparecían fotos por las escaleras del colegio de Basilio Paraíso de los fundadores del colegio, también que se oían ruidos…
Entonces Malena y yo nos propusimos descubrir el enigmático asunto que nos acababan de contar hacía unos minutos.
-¿Qué te parece?-me preguntó Malena.
-Pues me parece que es una de las aventuras que acabaremos por descubrir.-contesté.
En ese preciso instante nos pusimos manos a la obra.
Unos días después nos costó mucho poner cámaras en los extremos delas escaleras ya que estaban vigiladas por un profesor y sólo podíamos hacerlo en el cambio de turno. Ya casi no bajábamos a los recreos, y nos repartíamos las cintas de video y las grabaciones de voz para poderlas ver e intercambiarlas.
Una tarde le volvimos a preguntar a Herminia si había habido otra vez sucesos en el colegio. Dábamos por hecho que no, pero nos encontramos con la respuesta contraria: "Sí, la verdad es que hemos tenido que recoger papeletas pegadas por todo el colegio".
Entonces decidimos escondernos en los armarios de las señoras de la limpieza que eran muy espaciosos y pasar ahí la noche. Al principio tuvimos un poco de miedo por el profundo silencio y la oscuridad, pero luego nos escondimos en otro lugar y mientras dormíamos Malena desapareció.
Me puse muy nerviosa y empecé a ver todas las cintas de video y escuchar todas las grabaciones y descubrí que en todas había algo que se movía. Luego, cuando terminé
fui al baño y mientras me lavaba descubrí un par de fotos que estaban escondidas, eran (después de buscarlo en Internet) Basilio Paraíso y los fundadores.
Cansada por todo lo que estaba sucediendo me fui a los armarios y ¡me encontré con Malena!. Me contó que Basilio Paraíso estaba de visita por el colegio con los fundadores, muy sorprendidos por los cambios producidos en el colegio.
- María Eugenia, ¿te gustaría conocerlos? -me preguntó Malena.
-Vale, pero… sin bromas ¿eh?
Cinco minutos mas tarde estábamos en las escaleras y Malena llamó a la ventana; de repente salió una corriente de viento y un señor seguido de doce señores y tres chicas más.
-¿Tú, debes de ser la niña amiga de Malena, no? -me dijo Basilio.
-Si… lo de las cámaras no fue a… -dije.
-Tranquila chiquilla, no te vamos a hacer nada y, en cuanto a eso, no pasa nada -me dijo un señor barrigudo.
-Y ahora, ésta es nuestra última noche en el colegio y me gustaría que me dieras tu opinión cómo ha hecho Malena.
-Ejem… pues mi opinión es que… que…
-Tranquila… María Eugenia, creo, ¿tienes la misma opinión que Malena?
Recordé que un día estuvimos comentándolo entonces dije:
-Sí, señor.
-Pues muy bien, vemos que todo está en orden, ahora se nos ha acabado el tiempo, ¡adiós!
-Adiós.
Al día siguiente Malena y yo vinimos las primeras al colegio y comprobamos que ya se habían ido. Entonces cuatro días mas tarde Herminia nos anunció que no había más extraños sucesos, que se habían terminado y llegó una carta, que todos creyeron que no la habían enviado antes menos Malena y yo.
Wiren Bemichula
EQUÍVOCO
Había una vez un colegio que estaba situado en la calle Supervía; era un poco pequeño, pero los niños que se encontraban en ÉL se sentían muy, muy a gusto.
Esto era una mañana de invierno, Alba, una niña de la clase de 6º de primaria, llegó al colegio; al llegar, no había nadie en la fila, Alba se asustó mucho y subió a Dirección, pero en ella no se encontraba nadie, ni siquiera la directora.
Alba subió a su clase, y se sentó en una mesa, estuvo un rato cantando, hasta que pensó en coger un PC tablet, meterse en el MSN y pedir ayuda. Cuando se conectó se dio cuenta de que estaba todo el mundo conectado, empezó hablando con Ander, y le preguntó:
-¿Por qué no estás en clase, hoy es miércoles?- dijo Alba llena de furia(casi rompiendo las teclas del ordenador), estaba esperando una respuesta pronto.
Ander le contestó:
-¡Hoy no hay clase!, ayer Jesús nos dio una semana de fiesta a todo el colegio.
Alba corriendo se quitó del MSN y bajó las escaleras, tan rápido que se cayó de cabeza, llorando , y llorando, siguió bajando escaleras. Cuando llegó a la puerta verde del patio vio que estaba cerrada, y empezó a moverla para atrás y para delante; de tan desesperada subió a clase y se intentó tirar por la ventana.
Después de pensarlo un rato, Alba se dio cuenta de que no podía tirarse, porque estaba muy alto, entonces cogió dos sillas, cuatro mesas y su almuerzo. Reunió todo eso y montó una cabaña, esperaba quedarse ahí toda la semana de fiesta. Pero en esa cabaña no estaba todo, faltaba una cama y más comida. Respecto a lo de la cama, echó una ojeada a las perchas, y, ¡Bingo¡ estaba el abrigo de Elena y Lucas. Alba los cogió los dos y se los puso de cama.
Pasó una mañana metida en la cabaña. Como tenía mucha hambre, fue a la sala de profesores donde había café y bizcochos, entró en la sala y bien, estaba la comida que necesitaba, la cogió toda y subió de nuevo a clase.
Cogió su PC tablet, y puso la música a tope, mientras se comía un bizcocho y una taza de café cantaba como una loca, corría por la clase y pintaba por las pizarras. En ese momento alguien llamó a la puerta, Alba empezó a temblar de miedo, pero detrás de la puerta se escuchó:
-Alba, ábreme la puerta, soy Raquel.
Alba abrió la puerta, y era verdad, era Raquel Gracia Barranco. Alba le abrazó con todas sus fuerzas, y le preguntó:
-¿Cómo has llegado hasta el colegio, está cerrado? Bueno, cuando yo entré estaba abierto pero ahora está cerrado…
-Es que me he quedado encerrada en el baño. Pero si cuando tu has entrado estaba la puerta abierta y ahora está cerrada, deberíamos ir a ver.
Las chicas fueron a ver y estaba cerrada, subieron otra vez y no se volvieron a preocupar. Cuando llegó el lunes todo volvió a la normalidad.
Nosé
¡¡Riiiiiiiiiing!!, ¡¡Riiiiiiiiiiiiiing!! .Suena el despertador.
-¡María despierta! ¡hoy es tu primer día de colegio!
María no se despierta.
¡¡Riiiiiiiing, riiiiiing!!!! Vuelve a sonar el despertador.
-Vale, vale, ahora voy…-dice María
El primer día
María es una niña de unos 10 años que ha venido a vivir a España este verano con su familia. Va a ir al colegio Basilio porque es el que más cerca tiene de casa. Como hoy es su primer día está un poco nerviosa, y por su cabeza pasan muchas preguntas; que si le aceptarán, que cómo será su nuevo colegio, que cómo serán sus compañeros…
Al llegar todos se amontonan alrededor de ella. Al subir a clase el profesor le ha presentado a sus nuevos compañeros. Todos le han parecido majos y a la hora del recreo ya se sabía de memoria el nombre de 7 chicas. Le han enseñado a jugar a "pelota sentada", un juego que no existía en su país.
Al llegar a su casa se lo ha contado todo a su madre, que le miraba contenta al ver el entusiasmo de su hija.
-¡Tengo unas ganas de volver al "cole" mañana…!-dice María-¡Me lo he pasado tan bien!
Así fueron pasando los días, y en pocos meses ya era un alumno más, como si hubiera estado en ese colegio toda la vida.
Niágara
Fin
La niña a la que le encantaban los animales
Había una vez una niña llamada Manuela, a la que le encantaban los animales. Ella siempre había querido tener animales, pero sus padres no le dejaban .A ella le daba igual tener una tortuga, un hámster, un lirón, una ardilla, un gato, un pájaro, un ratón, un conejo, unos peces, una serpiente…. A ella le daba igual, pero el animal que más deseaba tener y a la vez el que más le gustaba era el perro.
Pero sus padres no le dejaban, sobre todo su padre. Su madre decía que ensuciaban mucho, y su padre, que eran feísimos , que daban mucho trabajo y que además después se tendría que ocupar él del animal.
Una vez, cuando salió a la calle a comprar el pan, de camino se encontró con una chica que llevaba tres perros, que eran: un Golden Retriever, un San Bernardo y un Pastor Alemán. Y pensó, que si esa chica podía cuidar de nada más y nada menos que de tres perros, que ella podría cuidar de un solo perro .
De camino, también vio una tienda de animales, y se quedó tocando los perros un cuarto de hora aproximadamente. En esa misma tiende se quedó un rato similar mirando los demás animales, aunque sabía que no le dejarían tener uno. Estaba desesperada por tener un perro o cualquier otra mascota, cualquiera, porque le gustaban todos los animales.
A Manuela se le ocurrió un plan que pensaba que iba a salir bien. Lo que pensó y a la vez hizo sin casi razonar fue lo siguiente: iba a comprarse con el dinero de su paga un hámster, y así le demostraría a sus padres que sabía cuidar un animal, y se lo iba a demostrar las dos o tres semanas del castigo que le iba a caer. Aunque pensaba que era una buena idea, no sabía si en vez de ser dos o tres semanas sería un mes, porque, ella intuía, que en este tema sus padres eran muy cabezotas y duros.
Cuando llegó a casa Manuela, sus padres le echaron una bronca increíble. En efecto, le castigaron un mes, pero finalmente, le dieron una oportunidad; pero eso sí, sus padres le indicaron claramente que a la mas mínima falta por no cuidar bien al hámster, este animal se iría a la casa de sus vecinos, regalado y no vendido. Porqué además, sus vecinos tenían un hámster, llamada Elisa. A Manuela le encantaba tocar el hámster de su vecina cuando iba a jugar a su casa, y lo cuidaba genial, pero sus padres no se querían creer que lo iba a cuidar bien.
Cuando pasó el periodo de un mes de castigo ,Manuela seguía teniendo el hámster, porque lo cuido muy bien; entonces , sus padres se creyeron que sabia cuidar bien a los animales y le dejaron seguir teniendo a su pequeño compañero al que llamo Crístofer, y así , por fin ,consiguió tener un animal .
Tiempo después , Cristofer tuvo hijos con Elisa, que era el hámster de su vecina ;a Manuela , sus padres le dejaron quedarse uno de los hámster, al que llamo Pepito ,y con el paso del tiempo, sus padres le dejaron tener otros animales , el último que ha tenido ha sido el que mas deseaba tener, que era un perro.
Estrella Barcelona
Hola me llamo Elena, y soy la que ha inventado esta historia. Bueno os dejo, ya iréis descubriendo los secretos más ocultos del colegio Basilio Paraíso.
Era por la mañana, y la clase de sexto estaba tan ricamente dando clase cuando a la directora, que les estaba dando clase, en ese momento la sacaron de clase para comunicarle algo.
Le habían comunicado que habían venido unos actores para hacer un teatro en el patio de la D.G.A. Todos bajamos a ver de que se trataba. Era interesante y divertido.
Al rato, de repente nos cayó a todos un mensaje oculto en una botella. Todos lo leímos. Se trataba de un comunicado que alguien nos decía. En el mensaje ponía: "Niños y niñas de la clase de sexto de primaria, leed este mensaje atentamente": Estos días secretos ocultos saldrán a la luz. No os asustéis, es vuestro futuro. No tengáis miedo a lo que os podáis convertir. Tarde o temprano lo descubriréis.
Todos, nos quedamos asustados. Pues, esto iba con nosotros, todos aparentamos una cara pálida. Lucas, Víctor, Belén y yo nos preguntamos qué nos podría pasar.
Cuando la directora leyó uno de estos mensajes, suspiró y nos dijo que sobre lo que ahora nos diría, que no gritáramos ni nos alborotáramos. Todos, cumplimos y nos portamos bien.
La directora dijo que se trataba de algo que hace mucho tiempo los profesores de este colegio y ella encontraron un mensaje que decía que dentro de poco, en el colegio, habría unos chicos de sexto que se convertirían en criaturas fantásticas, seres que en las leyendas, o en los cuentos aparecían.
Nadie dijimos nada, nos quedamos callados . Ésos íbamos a ser nosotros. La directora, aprovechando que estábamos callados nos dijo que por favor no nos asustáramos. Nos quedamos asombrados, ¡íbamos a ser criaturas fantásticas! Era increíble seríamos superhéroes, mutantes, seres irreales. Era lo más.
Sólo nos pidieron que no se lo dijéramos a nadie, que éste sería un secreto muy importante, que si salía a la luz, sería una catástrofe.
La directora, nos dijo junto a los profesores del colegio, que a los pocos días, algunos, ya estaríamos con otra forma. No sabíamos cómo seríamos, pero a todos esto empezó a gustarnos.
A los pocos días, algunos de la clase ya habían mutado. Fabio, Pablo y Ricardo, eran centauros. Lucas, Víctor y Belén eran dragones. Eva, Marta López y Elena Gutiérrez eran hadas. Marta Gregorio, Alba y Rafa eran unicornios blancos como la nieve. Candela y Leticia eran vampiros.
Un día cuando estábamos en el comedor, empecé a mutar. Al principio mi piel era rojiza, luego se me volvió verde, me salieron alas plateadas que, con la luz del sol, se me volvían de color del hielo. Los ojos se me volvieron plateados. Al final de la mutación no sabía bien lo que era, así que como me parecía bastante a un duende, me llamaban la duendecilla.
Todos éramos diferentes, algunos volábamos, otros nadaban, otros corrían rapidísimo como el viento. Los profesores nos enseñaban por la noche a volar a algunos. Nos lo pasábamos genial.
Un día, nuestros padres se debieron de extrañar de que no fuéramos a casa a esas horas de la noche así que vinieron al colegio. En ese momento, los padres vinieron y nos pillaron a los profesores dándonos clase por la noche y a nosotros transformados.
Nuestros padres se asustaron, pero los profesores junto a la directora, les explicaron todo lo que había pasado y entonces nos aceptaron tal como éramos.
Al final, todo acabó bien y seguimos en el colegio, y en un año más iríamos al instituto. De mayores intentaríamos volver a encontrarnos y poder vivir juntos más aventuras. Pero ahora… ¡A trabajar!
Esta historia acabó bien y como se suele decir para mí colorín fantástico, esta historia seguirá pero no ahora. Eso será en tiempos futuros.
Colorín colorado este cuento se ha acabado.
Lafloyd
NOS QUEDAMOS ENCERRADOS EN CLASE
Érase una vez un colegio llamado Basilio Paraíso que estaba situado en la calle Supervía.
Un día en la clase de Lengua estábamos haciendo un examen de verbos que llevábamos estudiando mucho tiempo y resultó que sonó la alarma y nosotros, creyendo que era de mentira, nos ilusionamos; el profesor Jesús, nuestro profesor de Lengua, se asustó y entonces subió la directora corriendo y nos dijo que no podíamos salir porque todo el pasillo estaba incendiado.
Nosotros cerramos las puertas y pusimos nuestros abrigos para que no entrara el humo, cerramos las ventanas y nos dijo Jesús:
-Coged los PC tablets y jugad un poco para olvidar lo que está pasando, nosotros los profesores arreglaremos todo - dijo dirigiéndose a la puerta.
De repente vio que la puerta estaba atrancada y que no se podía abrir. Nosotros, que ya estábamos nerviosos, nos asustamos.
Marta López Yus y Raquel Gracia Barranco dijeron:
-Tenemos una idea, podemos juntar todos los abrigos y unirlos, los tiramos por la ventana y nos tiramos uno a uno con la condición de que cada uno nos tiremos con un cargador y nuestro PC tablet.
Candela, que también era una de las mas listas de clase, dijo:
-No podemos tirarnos, la fachada esta incendiada.
Resultó que poco a poco la gente se estaba desmayando.
Esta gente era: Elena, Cristina, Leticia , Víctor y Ricardo.
Belén y Elena, que son gemelas y también unas de las más listas, dijeron que con tantos nervios se nos había olvidado llamar a los bomberos y también añadieron:
-Todos los cursos están abajo, todos menos nosotros y los bomberos ya se han ido – dijo Belén.
-Ya están los padres y todos están llorando porque creen que estamos muertos – Elena.
- Me parece que los pasillos ya no están incendiados – siguió Jesús.
Tiraron la puerta y vieron que había mogollón de humo, pero ya no había fuego.
Cuando bajaron y los vieron sus padres fueron a abrazar a sus hijos y llorando dijeron que no volviéramos a meterles esos sustos y que nos querían mucho.
Caracola
Érase una vez un dios llamado Anubis que vivía en el templo de los dioses. Allí vivían todos los dioses de la mitología. Ra, su dios supremo le mandó hacer una difícil misión llamada "LA MISIÓN DEL SUEÑO". Se llama así por una peculiar leyenda.
Anubis consiguió llegar al templo con vida, muchos sirvientes murieron al hacerla. La misión consistía en ir al antiguo templo de Zeus y coger su mayor tesoro aunque las defensas de ese templo son imposibles de pasar. Ra al ver que Anubis volvía al templo sin el tesoro lo quiso expulsar del templo. Si algún dios es expulsado del templo vive como un mortal. Anubis le pidió una segunda oportunidad a Ra, y Ra se la dio. Le dijo que hiciera la misión de "LA JOYA DE LAS COBRAS" que consistía en coger el gran diamante azul. Ese diamante da el poder supremo al Dios que lo posea.
Ra le dio a Anubis un libro de conjuros, una espada sagrada, un escudo y un brazalete mágico de oro. Anubis partió en busca de aquel diamante, salió del templo, hizo un largo viaja cruzando el desierto en el que había siempre tormentas de arena y mucho viento, el desierto de "DIOSINRA". Ningún mortal es capaz de cruzar ese desierto. Tras cruzarlo, llegó al desierto "FIREÓSIRIS" . Al primer paso que dio en ese desierto salieron unos grandes chacales de pelo rojo y negro, le empezaron a morder le dejaron muy débil, de un golpe de sus fuertes colas lo tiraron al suelo; entonces Anubis se enfadó, levantó los brazos y del suelo aparecieron sus sirvientes, después de matar a los chacales desaparecieron, avanzó y avanzó mucho, tenía mucha sed, a lo lejos vio un oasis, se acercó, acercó la cara para beber agua y el oasis se convirtió en un bicho llamado "tran" ;ese bicho tenía el poder de transformarse en distintas cosas de la naturaleza, era inmenso le lanzó veneno a Anubis, Anubis desenvainó la espada y lo detuvo, sacó el libro de conjuros y leyó uno; leyó esto TRAINVIN DEOSIS TRUVEN SEINDA HATLAVEN y del cielo apareció una gran bola de fuego que mató al bicho; siguió su camino y del suelo aparecieron dos escorpiones que al morderle le aturdieron. Anubis reaccionó, las escorpiones se lanzaron a volverle a morder. La segunda mordedura llegó a ser mortal y... Anubis puso el escudo, se dieron un golpe y los dejó inconscientes. Después de aquella mordedura le empezaron a dar calambres, cada vez más fuertes, se quedó muy aturdido. Sacó el libro de conjuros y leyó uno, y se recuperó y prosiguió su camino; a lo lejos vio un rayo de luz que salía del cielo hasta la tierra. Se acercó a el, y era la pirámide en la que se ocultaba el diamante.
Entró en ella y en la pared habían jeroglíficos que decían… "no te atrevas a entrar, si entras lo lamentaras" no hizo caso y del suelo apareció un gran chacal que era el padre de los dos que mató al principio; mientras, Anubis estaba pensativo, el chacal aprovechó y le dio un mordisco en el brazo, Anubis desenvainó la espada y le hizo un gran corte, lo dejó desangrándose, a las pocas horas murió, Anubis prosiguió su camino, y al fin llegó al la cámara del diamante. A los lados aparecieron seis grandes cobras de piedra, llegó al diamante, fue a cogerlo y las cobras le atacaron, jugaron con él como si fuera una pelota, coletazo a coletazo, cogió el libro de conjuros y leyó uno, aparecieron una gran ola que lo inundó todo, pero eran inmunes leyó otro apareció un armagedon que las destruyó, se acercó al diamante y el brazalete lo absorbió.
Al volver al templo estaban guerreando los dioses egipcios contra los guerreros griegos, los egipcios tenían crisis, Anubis al llegar al templo Ra le pidió ayuda, Anubis le dio el brazalete y los venció, así ganaron los egipcios.
Fabriqui
El Basilio Paraíso
El Basilio Paraíso es mi colegio y a los maestros les gusta enseñar mucho. Son muy buenos y se preocupan mucho por nosotros; además quieren que aprendamos lo máximo posible.
A principio de curso nos dijeron que traerían unas pizarras digitales la semana siguiente, todos nos entusiasmamos. Yo me hice amigo de Pablo, un chico de clase; en cada casi todos los recreos hablamos y me llevo muy bien con él. Pasaron las semanas y no enviaron las pizarras.
Un día me fui al parque a ver a mis amigos del otro colegio; lo pasamos muy bien. Esos días el " patata " no paraba de insultarme y Pablo está de testigo y no le decían nada. Pero no pasa nada Pablo me dice que pase de él .
A los meses trajeron las pizarras gracias a las cuales he podido hacer este trabajo.
Pitimini
BASILIO PARAISO
Érase una vez en un colegio. Unos niños estaban estudiando. Pasaron las horas y de repente escucharon un ruido muy raro en el patio. Pensaron que era un pájaro. Llegó la hora de irse a casa, todos los niños salieron, menos uno al que su madre le esperaba. Su madre preocupada entró al colegio a preguntar por su hijo que aun no había salido. Los profesores y profesoras comenzaron a buscar por todo el colegio;duraron una hora buscándolo, cuando apareció su madre, le preguntó dónde había estado. El niño no recordaba nada. Al día siguiente desapareció otro niño, eso ya era muy raro, comenzaron a investigar por todos los sitios, pasaron dos o tres horas hasta que descubrieron una entrada secreta. Había una pequeña puerta, la abrieron, comenzaron a bajar las escaleras cuando aparecieron unas arañas gigantes que los atacaron. Ellos salieron corriendo cuando se abrío un pequeño agujero que los llevo a la salida.
Nadie recordaba, al final el niño apareció y todo volvió a la normalidad.
Campoalegre
Mi colegio y Yo
Aunque no me acuerdo de mi primer día, me han contado que fue una experiencia maravillosa , de hecho no lloré ya que hacia tiempo que esperaba que llegara ese día.
En esas fechas no podía imaginarme todas las cosas y experiencias que iba a vivir.( hacer amigos, excursiones, aprender a leer, a compartir...)
En principio sólo lo tomas como un juego, pero a medida que vas creciendo, sin darte cuenta, el juego se va complicando y sobre todo cuando llegan los exámenes.
Lorena
NOCHE EN EL BASILIO PARAISO
Entonces decidió llamar a Víctor a ver si le apetecía quedar para pasar un buen rato.
-¿Quien es?- preguntó Víctor.
Víctor dijo: -yo ahí no entro, es el baño de chicas.
Stanby
Una mañana cualquiera, Eva se aburría en casa ya que no tenía ningún hermano y pensó en ir a pasear a su perro, pero estaba dormido. Llamó a sus padres para ver si le dejaban salir de casa, y estos le dijeron que sí. Eva llamó a Marta G. para quedar e ir al centro.
Una vez allí, se encontraron a un señor mayor sentado en una terraza que les invitó a tomar algo. Se quedaron pensando si aceptar o no, pero al final aceptaron. Antonio, el señor, les empezó a contar la misteriosa historia del Colegio Basilio Paraíso, que era el colegio al que asistían ellas. Antonio empezó contándoles:
_ Cuando yo iba al colegio, la profesora de lenguaje, nos contó que aquí, se había muerto un niño llamado Sergio, y que ese…
_ ¿¡Pero… ahora, donde esta su alma!?- le interrumpió Eva.
Espera, espera, todo a su tiempo-continuó Antonio-cuando el niño falleció, y pasaron unos cuantos meses, a todos los niños y niñas del colegio, les parecía oír el llanto de Sergio.
A Eva y a Marta se les hizo tarde porque tenían que estudiar y contarle la historia de Antonio a Elena García y a Alba. Cuando escucharon la historia, se empezaron a reír pues no se creían la anécdota. Marta, les dijo:
_ Si no os lo vais a creer, mañana a las 17:30, hemos quedado en la puerta del Colegio, para que nos acabe de contar la historia. Si os queréis venir, quedamos en la puerta del cole a las 17:20, ¿vale?
Alba y Elena se miraron un rato y asintieron con la cabeza a la vez. Al día siguiente, Eva tenía miedo a ir al colegio por la historia que Antonio les había contado.
Alba y Elena quedaron antes de que llegara la hora dicha para poder entrar, ya que el padre de Elena era el conserje del cole y poseía todas las llaves. Mientras dormía Juan Manuel, estas, aprovecharon para quitarle las llaves.
_¡¡Suerte que no se ha despertado!!-dijeron a la vez.
Mientras, Eva y Marta estaban cada una en sus respectivas casas recapacitando sobre lo que Antonio les había contado. Llegadas las 17:20, estaban ahí solo Marta y Eva.
_¿Que les habrá pasado?- dijo Marta.
_Seguro que se han rajado o les ha dado miedo, ¡qué miedicas que son!-dijo Eva.
Alba, miró por la ventana y se pensó que les había descubierto, vio ahí a los tres; Antonio, Eva y Marta.
Elena fue al despacho de Jesús, su tutor y jefe de estudios, y mientras bajaba las escaleras oía unas voces extrañas que decían:
_¡Soy el fantasma de Sergio!
Elena empezó a gritar y fue corriendo a buscar a Alba. Se pensaban que eran Eva, Antonio y Marta ya que no se les veía. Porque ellas no sabían que no ya se habían ido.
Se habían ido porque Antonio no tenía nada más que contarles , y ellas no se podían quedar allí porque era domingo y tenían que prepararse todo lo del colegio.
El único problema que había era el de Elena que se había olvidado las llaves de su padre en el despacho de Jesús. Cuando su padre se enterase…le iba a echar una bronca porque eran las únicas llaves que Juan Manuel tenía.
El Lunes a primera hora de la mañana, todos los niños del colegio, pudieron entrar solo al porche, pero las clases estaban cerradas y la llaves dentro. La profesora de quinto, que es muy mañosa, abrió la puerta y así todo el curso mediante trucos caseros.
Alba, Marta, Eva y Elena, siguieron escuchando los llantos de Sergio. No podían hacer nada.
P. Pink
Era un día especial para el colegio Basilio Paraíso. Cumplía veinticinco años. Los profesores habían preparada una fiesta para celebrarlo. A la fiesta iban a acudir muchas personas importantes, entre ellas el alcalde de Zaragoza. Habían contratado a unos músicos para que tocaran sus mejores canciones y a unos cocineros para que prepararan un almuerza estupendo.
Entonces empezaron a llegar los invitados. Primero llegaron los alumnos y los profesores, después los profesores jubilados y finalmente las personas importantes.
La fiesta empezó con el discurso de la directora, que agradeció a los invitados su presencia. Después el alcalde dijo unas palabras que inauguraron la fiesta. Finalmente los músicos empezaron a tocar y los invitados a bailar. Todos se lo estaban pasando de maravilla cuando de repente, uno de los profesores empezó a gritar:
-¡¡¡ El alcalde ha desaparecido !!! ¡¡¡Se ha esfumado !!!
Todos se dieron un susto tremendo y se pusieron a buscar. Nada, ni rastro, el alcalde estaba desaparecido. Pensaron en llamar a un detective privado pero llegaron a la conclusión de que era muy caro. Así que un par de niños decidieron convertirse en detectives.
Empezaron preguntando a los profesores que cuándo era la última vez que habían visto al alcalde y ellos les respondieron que hacía un buen rato que no sabían nada de él. Con esta pregunta no habían llegado a ninguna conclusión así que decidieron pasar a la acción. Buscaron en los baños de chicos, en los de chicas, en el cuarto del material, por los árboles, en las pistas de football, en las de baloncesto ... Se pasaron todo el día buscando. Estaban desesperados y muertos de hambre, así que decidieron empezar con el banquete.
Abrieron la puerta del aula, que era donde se encontraba la comida,
y se llevaron un gran susto. Encontraron al alcalde comiéndose todos los pastelitos que habían preparado los cocineros. Y uno de los profesores dijo:
- Señor Alcalde, ¿qué hace usted aquí? ¿Se está comiendo todos los pastelitos?
El alcalde un poco avergonzado dijo:
- Es que me dirigía a los servicios cuando olí un embriagador aroma. Procedía de esta sala. Con mucha curiosidad entré en la sala y vi una amplia gama de pastelitos. Decidí probar uno, estaba tan rico que me comí otro, y otro, y otro... Así hasta que me los acabé.
Todos se alegraron por haber encontrado al alcalde pero se disgustaron un poco porque se habían quedado sin almuerzo .
Tres Cantos
SIN TÍTULO
Era una noche oscura, Yo no podía dormir. Estaba haciendo lo que hacía cada noche, pensar en todo lo que había sucedido. Una noche, en esta casa, con toda la clase, sólo sexto y el profesor de Educación Física…
Mientras veía a todos mis compañeros durmiendo como si nada y a Javier (que estaba roncando) me sentía rara… como si algún ser me estuviera atacando por la espalda… De repente me gire:
-¡Fabio! –dije –deja de darme golpes en la espalda, que ya me cansas.
-Pues deja de hacer el tonto y duérmete de una vez –me dijo.
Mientras éste se quedaba dormido, yo seguía como antes. Cuando fui a coger una cosa a mi mochila me encontré un papel. ¿Quién lo había puesto ahí? ¿Cómo lo ha podido hacer si hacía un momento no estaba y no había visto a nadie?
Desperté al primero que vi., a Víctor que se asustó al momento.
-¿Pero que haces? -le dije – ¿Fabio también te ha asustado?
-No, me has despertado y me has asustado.
-Quería preguntarte que si tú también has notado algo como a una persona más en esta sala… -le dije –, tengo un presentimiento.
-Pues no… pero es mundo esta lleno de posibilidades –dijo Víctor. –Pero creo que lo mejor será dormir, Aaah (bostezo) Tengo mucho sueño.
-Vale pero yo haré algunas fotos con el flash bajo, para que no se despierten.
Yo cogí la cámara y me puse a hacer fotos. Todo lo que saliera de ahí se lo enseñaría a la gente de clase, como si salía un fantasma o simplemente ellos durmiendo porque todo vale.
De repente alguien me empujó por la espalda y me caí al suelo, rápidamente hice una foto a lo que tenia detrás y…
-¡¡¡Fabio!!! -dije enfadada – ¿Vas a dejar de molestarme?
Él con una cara de qué pasa me dijo:
-¿Vas a dejar tú de hacer las fotos del demonio? .Aquí no hay nada más que todos durmiendo.
-No sé si tú lo has oído pero yo he oído unos gritos como de lamento…
-¡Aquí solo se oyen los ronquidos de Javi ,así que deja de decir tonterías!
De repente Fabio me dio un golpe en la cabeza y me caí al suelo, me levanté y se fue a dormir pero de repente me caí de nuevo y nadie se dio cuenta y me quedé como dormida. Después me desperté un poco rara. Todos seguían durmiendo (y Javi ya no roncaba) y me levanté para ir al baño. Me lavé la cara porque era de noche y hacía un poco de calor. Cuando volví a la habitación vi una sala al fondo del pasillo. Con un poco de miedo me acerqué pero pensé que era mejor despertar a alguien. Busqué a poca gente para que no se hiciera mucho barullo y se despertaran los demás. Desperté a Belén, a Lucas, a Víctor y a Elena, pero ella se negó a ir y solo fuimos cuatro. Salimos al pasillo y fuimos al final pero descubrimos que en la puerta había un mensaje, Lucas lo leyó:
-Salid de aquí corriendo, no volváis jamás, si entráis la maldición caerá sobre vosotros.
Un poco raro por parte de que el refugio (que antes era un colegio) tuviera esas cosas.
Abrimos la puerta y entramos. Aquella sala era alucinante, era libre, con unas cuantas puertas y no había nada más, por lo menos hasta que vimos una parte apartada que tena marca.
-¿Qué es esa marca? –pregunto Lucas –Es un poco extraña ¿No?
-Creo que es de una invocación –comentó Víctor.
-¿Y qué podía esta haciendo? –dijo Belén – Tal vez algún hechizo o…
-O el tonto, es una escuela y… –dije cortándole –Si os fijáis, es un símbolo raro con cinco velas, una en cada punto y… ¡Oh! ¡Se ha encendido una!
De repente la habitación se puso a temblar, caían trozos del techo y más cosas así.
-¡¡¡¡Corred, salid todos de aquí!!!! –dije con prisa
Salimos a tiempo de la sala y fuimos corriendo a la habitación. Cuando entramos estaban todos aún dormidos. En silencio comenté al ver otras salas.
-¿Queee? Ni se me ocurre, con lo que ha pasado antes lo único que quiero es dormir –dijo Lucas.
Decidimos irnos a dormir. Nos fuimos a los sacos y en un momento nos dormimos.
De repente me desperté en mi saco, con una bolsa de hielo en la cabeza y en la cabeza un chichón. Después, cuando me caí, me hice un golpe en la cabeza y cuando se despertaron me encontraron en el suelo con un golpe en la cabeza. Castigaron a Fabio, aunque nadie había visto el golpe que me habían dado, pero él había confesado, aunque mi segunda caída no había sido por su golpe, otra cosa me empujó de nuevo. Lucas, Belén, Víctor y yo habíamos soñado lo mismo, que yo les despertaba y la sala…
Fui corriendo a la sala y solo era un aula, con 24 pupitres y con sus sillas, una mesa del profesor y una pizarra. De broma nos pusimos a hacer clase y Javier nos explicó un juego que podíamos hacer en el patio como si fuera clase de Educación Física. Después de la clase nos teníamos que ir a comer, y después a casa… ¡Me daba pena! Había sido un día inolvidable, la verdad es que algún día me gustaría volver allí con Ansar Juvenil e invitar a alguien de clase.
Cuando llegamos al colegio Basilio Paraíso, que era el nuestro, le contamos a los chicos de quinto de primaria lo que nos había pasado, ellos no le daban importancia, pero se les notaba en la cara que se morían de envidia.
Mila
CAPÍTULO 1: DESAYUNOS SALUDABLES
Era día 15 de febrero de 2003, y ese día íbamos a celebrar el Carnaval y además iban a venir unas personas de la asociación "Desayunos Saludables" para almorzar con ellos una comida de lo más sana y rica (en realidad solo fue sana, de rica tenía poco).
Ese día me levanté de la cama muy temprano y me fui al colegio más pronto de lo normal. Eran las 9:30 cuando bajamos al comedor, nos explicaron por qué hay que comer de una forma sana y equilibrada, por qué el desayuno es la comida más importante del día, cómo cuidar nuestro aparato digestivo y también desayunamos una comida sana y equilibrada, por supuesto. Cuando terminamos de desayunar nos fuimos al recreo.
CAPÍTULO 2: EL RECREO Y LAS CLASES DE DESPUÉS
Tras la clase de matemáticas bajamos al recreo, donde nos pusimos a jugar al fútbol. Ricardo tiró la pelota tan alto que se colgó en una de las ramas de la higuera, que era el árbol más bonito del colegio y el único que tenía ramas con unos deliciosos higos. Probamos a descolgarla del árbol a base de pelotazos con otra pelota (y de paso nos íbamos comiendo los higos que caían), que al final también se colgó. Entonces yo, lleno de valor, me subí al árbol con la ayuda de mis amables compañeros (que en realidad ni me ayudaron a subirme ni me dieron ánimos) hasta que llegué a la rama donde se había colgado una de las pelotas y la descolgué. La otra pelota estaba en una rama más fina, pero sin pensarlo dos veces me deslicé por ella, y cuando mis dedos estaban rozando la pelota oí ¡CRAC! La rama se rompió y caí de culo al suelo. Mis amigos y yo no parábamos de reírnos, a pesar de que me podría haber roto el coxis. Y cuando iba a volver a clase, giré la cabeza y vi la furiosa cara de la profesora (casi me da un patatús al ver su cara) que estaba a punto de echarme una reprimenda por la irresponsabilidad de subirme a un árbol.
Cuando llegamos a clase nos tocaba hacer un examen de matemáticas. Yo fui uno de los primeros que terminó el examen, y la profesora me puso un problema que suponía hacer infinidad de multiplicaciones, divisiones, sumas y restas.
CAPÍTULO 3: EXTRAESCOLARES Y COMEDOR
A las 12:00 salimos de clase, y yo tenía que ir a la clase extraescolar de Ajedrez. El Ajedrez el juego de pensar que más me gusta, además yo soy el mejor jugador de la clase, he ganado la medalla de "oro’’ y la de "bronce’’ y llevo 6 años yendo a clase de ajedrez, y dos años fui también en verano. Pero el alumno que más sabe sobre aperturas famosas y mates famosos es un chico de 5º de primaria que se llama Lorién, pero no es tan bueno como yo en las estrategias para hacer buenos jaques y jaques mates. Ese día el profesor nos enseñó varios mates y aperturas de los mejores jugadores del mundo; nos enseñó el "mate del loco", "la apertura española", "el gambito de rey" y "el mate de la escalera". También jugamos entre nosotros y yo gané 3 de 4 partidas que jugué ese día, una de ellas la perdí contra Lorién. La clase dura desde las 12:00 hasta las 13:30, y a las 13:10 todos los días hacemos pequeños campeonatos que consisten en que hagamos varios equipos, el profesor nos haga una pregunta, y si el equipo al que le toca responderla la responde bien gana un punto.
Cuando la clase terminó fuimos al comedor, y comimos unos espaguetis a la boloñesa como primer plato, como segundo tortilla de patata con pan y de postre un yogurt de fresa o de coco (podíamos elegir). Terminé de comer a las 14:00 y me fui a jugar al patio de la D.G.A.
CAPÍTULO 4: LA TARDE DE CARNAVAL
Ya eran las 15:15 de la tarde, e íbamos a disfrazarnos los de 2º ciclo de marineros y los de 3er ciclo de voluntarios para limpiar el chapapote. Hacíamos una especie de simulación del Prestige, el petrolero que se hundió mientras transportaba varias toneladas de petróleo. Yo era uno de los marineros. El padre de mi compañero Iván había construido un barco de papel y madera, y lo teníamos que llevar Iván, Rafael, Elena y yo. Cuando empezó la actuación mis compañeros y yo dimos una vuelta al patio del recreo, mientras íbamos tirando trozos negros de plástico de bolsas de basura, simulando que eran manchas de chapapote. También había "manchas de petróleo" colgando del pequeño barco, y nosotros no sabíamos que esas manchas también había que tirarlas al suelo. Yo quité una de las"manchas" del barco, entonces el padre de Iván,
me miró con una cara de furia que envejecí 3 años. Era algo así: \ /
¿ ¡ ?
Entonces yo rápidamente lo volví a poner en su sitio. Luego la profesora vio que no habíamos tirado al suelo las ‘manchas’ del barco y nos dijo que las teníamos que tirar, entonces yo miré al padre de Iván a los ojos como diciéndole "con qué no había que tirarlas ¡EH!" . Y finalmente seguimos con la fiesta y me lo pasé como nunca, ¡ah! Y el chocolate recién hecho que te daban estaba buenísimo.
Pao
RELATO 06-07
Hace años en una ciudad de Aragón llamada Zaragoza, vivía una familia que destacaba entre otras por sus grandes riquezas.
Esta familia estaba compuesta por dos niñas llamadas Lucía y Laura y sus padres Ana y Joaquín. Las niñas eran gemelas y tenían doce años, iban a un colegio cerca de su casa donde tenían muchos amigos y amigas.
Un sábado por la tarde, mientras jugaban en el jardín con Tobi (su perro), encontraron un papel arrugado que estaba enterrado en el césped; al parecer era muy antiguo. Al no saber qué era lo desenvolvieron con cuidado; estaba escrito de puño y letra con tinta china y papel amarillento. Su madre que estaba por allí les preguntó qué era aquello. Se lo entregaron y acto seguido lo leyó. Sorprendida por lo que ponía lo volvió a leer. Las niñas mosqueadas por el comportamiento de su madre se lo arrebataron de las manos y lo comenzaron a leer:
24 de Noviembre de 1998
Estimados señor y señora ----------:
Les escribo esta carta para hacerles saber que en mi testamento consta que heredarán un colegio antiguo cuando yo fallezca, por la ayuda que me prestaron durante varios años consecutivos y porque han sido como una familia para mí.
Gracias por todo.
Anónimo.
Las tres no salían del asombro. Como si no fuera con ellas. Hasta que llegó Joaquín y les preguntó:
-¿Qué os pasa?-
-Lee esto, ya verás.-dijo Ana.
-Pero…. ¡Si esto es un testamento! ¿De quien será?-
-No lo pone.-contestó Laura.
-Pues nos informaremos hasta encontrarlo, pero mientras tanto id a ver dónde está ese tal colegio.
-Vale, yo me voy con mamá y Laura que se vaya contigo, papi.-dijo Lucia.
-A las cinco aquí, en casa.
-Adiós.-respondieron a coro.
A las cinco menos cuarto todos estaban presentes en el salón, contándose lo que habían descubierto, nada de nada. Como llegó el lunes tenían que seguir con sus tareas y pronto se fue olvidando todo.
Pasaron los años y Laura y Lucía tenían 20 años y dos trabajos maravillosos; Lucia era profesora de Infantil y Laura de Educación Física, trabajaban en un Colegio de la C/ Bruno Solano las dos juntas. En este cole estaban muy a gusto. Pero las dos coincidían en una cosa, al pasar al recreo veían todos los días un edificio que les sonaba de algo pero no conseguían recordar.
Un día recogiendo el despacho, Lucía encontró el famoso papel y se dio cuenta de por qué le recordaba a algo ese edificio:
-Pero… ¡Si es el colegio que vimos hace años! Iré a avisar a Laura.-dijo para sus adentros. Y dicho esto fue corriendo a decírselo.
-Laura, Laura ya se de que nos suena ese colegio. Resulta que es el que visitamos hace años por lo del testamento de aquel hombre desconocido. ¿Recuerdas?
-Ostras, es verdad. Pero.... ¿Estas segura, Laura?
-Sí mira, aquí tengo el papel- respondió Lucía.
-Si vale, está muy bien. Pero nos estamos olvidando de una cosa fundamental, Laura
-¿Y qué ocurre? ¿Qué problema tienes ahora, Lucía?
- ¡Pues que no sabemos quién es esa tal persona!- contestó un poco indignada Laura.
-No había pensado en esto, pero primero vamos a reclamarlo. Se me está ocurriendo una cosa que podríamos hacer con el cole.
-A mí también. Podríamos montar nuestro propio colegio.
-Venga, vamos al juzgado.
Laura y Lucía fueron a al juzgado y no saben cómo, pero las estaban esperando y la juez decretó que era para ellas, así que el colegio ya era suyo. Llamaron corriendo a sus padres y se lo contaron. Montaron una fiesta e invitaron a todos los amigos y a la familia
Unos días más tarde empezaron los albañiles a trabajar en el colegio y a ponerlo en condiciones. Uno de los albañiles encontró otro papelito donde ponía un nombre: "BASILIO PARAISO". Se lo entregó a Laura y a Lucía. Ana su madre que pasaba por allí lo vio:
-Era un viejo amigo nuestro. ¿Es el misterioso hombre del testamento?
-Creemos que si, dijo Laura.-¿Lo conocíais mucho?
-Sí, era un amigo de la familia muy bueno, nos llevábamos muy bien con él, pero hace años que no lo vemos.
-Cambiando de tema, las obras estarán terminadas dentro de tres semanas, ya que estaba bastante bien conservado- dijo Lucia.
Pasaron tres semanas e inauguraron el colegio. Contrataron a profesores como Jesús, un profesor muy bueno, Antonia que la nombraron Directora y muchos otros profesores. El colegio se llamó Basilio Paraíso en honor a ese señor. Conforme transcurrían los años venían nuevos alumnos y otros se iban. Y así hasta que nosotros el curso de sexto estamos en el último año.
FIN
M. Pink
GRAN SORPRESA
Era martes 6 de marzo, los alumnos volvían del puente de la cincomarzada al colegio Basilio Paraíso. Lo que los alumnos no sabían, era que les esperaba una sorpresa en sus aulas. Lo que pasaba era que… ¡los profesores se habían convertido en monstruos! Los alumnos de 6º subían alegremente las escaleras. Su sorpresa fue mayúscula cuando en lugar de encontrar a Jesús, su tutor, como era de esperar, encontraron a un psicópata con una sierra en la mano. Al cerrarse la puerta, todos los alumnos de la clase estallaron en gritos de desesperación y al observar cómo Jesús ponía en marcha la motosierra, todos salieron estrepitosamente de su aula. Una vez fuera, pudieron observar que no estaban solos, en el pasillo también se encontraban los alumnos de los cursos 5º, 4º y 3º; en el pasillo de abajo, los de 2º, 1º y cinco años y en el primer piso se podían escuchar los llantos de terror en sus aulas, y no era para menos, porque incluso las profesoras de los más pequeños se habían convertido en terroríficos monstruos. Los profesores ahora eran: Jesús, el tutor de 6º, era un psicópata con sierra; Mabel, la tutora de 5º, era una vampiro; Toña, la tutora de 4º, era una zombi; Mª Teresa, la tutora de 3º, era un ogro; Margarita, la tutora de 2º, era un esqueleto; Pilar, la tutora de 1º, era una bruja; las profesoras de infantil, eran mujeres lobo; Javier, el profesor de Educación Física, era un hombre sin cabeza; Mariví, la profesora de inglés, era una gremling; Mª José, la profesora de religión, era una dragona y Antonia, la directora del colegio, era una física chiflada. Con esas pintas, los pobres niños estaban aterrorizados por el miedo. Los alumnos de 6º, como eran los mayores, organizaron a todos los niños y los hicieron bajar al recreo por las escaleras de incendio, donde podrían huir con mayor velocidad. Todos los alumnos se repartieron las tareas e intentaron conseguir estar seguros cuando les atacaran. Lo que entre todos hacían era: unos espiaban a los profesores, otros cuidaban a los profesores y niños pequeños y otros construían refugios donde protegerse de los monstruos (profesores para entendernos). Para los que no hacían nada se había acordado que no iban a tener un lugar en los refugios ni iban a ser atendidos en caso de ser heridos. Así que todos ayudaban en lo que podían, aunque solamente fuese en atar los cordones a los demás. Los refugios no estaban blindados ni eran muy resistentes, pero nadie quería quedarse sin sitio en ellos. Sobre el mediodía, los niños recibieron noticias de los espías. Habían descubierto que los monstruos (profesores) pensaban atacarles sobre las tres de la tarde, y que nadie iba a ir a buscarles al colegio al mediodía, porque los monstruos les habían dicho a los padres que hoy comerían todos en el colegio. Las monitoras tampoco acudirían ese mediodía, porque los profesores les habían dicho que había huelga y nadie se quedaría a comer. Al recibir la noticia, todos los niños rompieron a llorar, y los de 6º los calmaron y se pusieron todos de nuevo a trabajar en lo que anteriormente hacían. Ya eran casi las tres y los niños pequeños estaban durmiendo la siesta tranquilamente sobre las colchonetas en el refugio. Pero nadie más estaba tranquilo. Todos estaban estresados pensando en sus profesores, antes apacibles y amables, y que ahora eran unos monstruos horribles y feos. Según lo que les habían dicho los espías, los profesores les iban a atacar sobre las tres de la tarde. Faltaban cinco minutos para las tres de la tarde. Los niños habían comenzado a escuchar unos ruidos extraños y estaban aterrados. De repente, las puertas del colegio se abrieron de par en par y aparecieron los profesores del colegio con sus nuevos "looks", el que ya conoces, el de monstruos. Los niños habían cogido la campana del conserje, y quedaron que ese sonido sería el de alarma. Entonces, los niños que ya estaban en el refugio hicieron sonar la campana con la mayor fuerza que tenían, y todos los niños que quedaban en el recreo, llegaron corriendo al refugio. Los profesores llegaron al refugio y comenzaron a moverlo, y, dado que éste no era muy resistente, lo tiraron sin mucho esfuerzo; acto seguido, todos los niños comenzaron a correr como locos alrededor del colegio. Al parecer, al haberse convertido en monstruos, habían perdido toda su inteligencia, todos excepto Antonia, la directora, que se había convertido en una física chiflada, pero a ella todo lo que planeaba le salía mal. Por eso, cuando explicó lo que debían hacer para coger a los niños, los profesores se equivocaron y siguieron al primer grupo, en vez de ir en la otra dirección, por lo que no avanzaron nada. Aprovechando que Antonia estaba echándoles la bronca por no haberles hecho caso, entraron al colegio y atrancaron la puerta. Una vez dentro del colegio, subieron al despacho de Antonia y llamaron a sus casas pero nadie les cogió el teléfono,;luego se dieron cuenta de que lo habían saboteado. Entonces, decidieron buscar en las páginas amarillas a alguien que pudiese volver a convertir a sus profesores en personas. Buscando, encontraron el anuncio de una hechicera y le llamaron. La hechicera, que tenía una voz extraña, les dijo que iría sobre las cuatro ( por entonces, eran las tres y media). Ya a las cuatro menos cinco, una mujer con pinta estrafalaria y con objetos todavía más extraños. subió al despacho de la directora, desde donde la habían llamado. Cuando estuvo allí, todos los niños la trataron como si de una diosa se tratara. Lo que a continuación hizo extrañó a todos. Esa mujer llevaba la cabeza cubierta con un pañuelo; entonces, se quitó el pañuelo y dejó al descubierto… ¡un montón de serpientes asquerosas! Según lo que les explicó, ese pelo servía para interferir en la apariencia de sus profesores (ahora monstruos). En ese momento, la hechicera sacó una gran marmita de su bolso. Luego, de la marmita salieron disparados montones de frasquitos de distintos colores. La extraña mujer vertió los contenidos de los frascos en la gran marmita. De la marmita comenzó a salir un humo que cambiaba de color cada minuto. Entonces, les dijo que debían acercarse a sus profesores y verterles una gota de la pócima. Los más valientes partieron a por los profesores. Tras echarles las gotas sobre ellos, los profesores se durmieron. Los niños los llevaron a la clase de tres años donde había colchonetas y les echaron allí. Cuando se despertaron, volvían a ser personas normales, pero no recordaban nada de lo ocurrido, por lo que los niños del colegio Basilio Paraíso no lo han podido contar nunca por mucho que lo deseasen; bueno, quizás se lo cuenten a sus nietos alguna noche para que se duerman, aunque no creo que lo hagan si así lo hacen. Bueno, como yo os lo he contado, no se lo debéis contar a nadie, además de que nadie os creerá, claro está.
La abuela de las montañas
EL SECRETO DEL BASILIO PARAÍSO
¡Por fin vacaciones! Había llegado la Navidad. Salimos de clase como todos los días, pero sin tener ninguna prisa por hacer los deberes...y con toda la tarde por delante para jugar al fútbol. Rafa, Lucas, Fabio y yo nos quedamos los últimos, hasta que ya empezaba a hacerse de noche. Ya nos íbamos a despedir para irnos cada uno a nuestra casa cuando nos dimos cuenta de que nos habíamos dejado la tarea dentro del cole. Sólo había una posibilidad de recuperarla: que estuviera todavía abierto. Si no, nos echarían la bronca en casa por ser tan despistados, así que decidimos ir y probar suerte.
Al acercarnos nos dimos cuenta de que la luz de nuestra clase estaba encendida. Vimos una sombra extraña pasar frente a la ventana, y a todos nos dio un escalofrío, aunque enseguida pensamos que sería la mujer de la limpieza o el conserje. Por fin llegamos a la puerta del cole, empujamos... pero estaba cerrada. Rafa llamó entonces al timbre y un minuto después un extraño viejo con una bata azul y una bufanda roja se acercó a la verja para abrirnos desde dentro. Tenía el pelo muy blanco y muy largo.
¿Qué queréis, niños? -preguntó.
A todos nos dio un poco de miedo su forma de mirar, pero queríamos recuperar nuestras tareas de vacaciones.
¿Podemos subir a nuestra clase? Nos hemos dejado la tarea y necesitamos cogerla, por favor.
El viejo sonrió de forma extraña y nos dijo:
Pasad, pasad, niños...
Hacía muchísimo frío y una extraña niebla mezclada con la oscuridad iba cubriéndolo todo.
Nosotros íbamos mirando a nuestro alrededor por si acaso veíamos algo fuera de lo normal. Cuando ya teníamos los deberes en la mano, de repente, se apagó la luz y nosotros salimos corriendo. La puerta de salida estaba cerrada. ¿Cómo podíamos escapar de allí? Entonces vimos abierta la puerta prohibida. Era muy extraño porque aquella misteriosa puerta siempre estaba cerrada. La llamábamos prohibida porque nunca, ni en infantil ni en primaria, nos habían dejado ver lo que había detrás. Y ahora, además, ¡estaba la luz encendida!.
Creo que ese será un buen sitio para refugiarnos de la oscuridad. -dijo Fabio.
Sí. ¡Entremos! –contestamos todos a la vez.
Al bajar, notamos que las escaleras eran muy empinadas, las paredes estaban deterioradas y entre las telarañas vimos colgadas fotos de antiguos alumnos del Basilio Paraíso.
¡Mirad lo que hay aquí! - dijo Lucas
¡Es una bola de cristal! - dije yo.
A lo mejor es mágica - dijo Rafa.
Lo mejor será comprobarlo - dijo Fabio.
Pusimos los cuatro las manos sobre la bola y le preguntamos por el futuro: ¿Qué pasará en el cole a la vuelta de vacaciones? Sorprendentemente descubrimos que la bola se chivaba de que Cristina, Ander y Patricia no habían hecho los deberes.
¡¡¡ Qué morro, con razón los profes preguntan siempre primero a quien no los ha hecho!!! - dijimos todos a la vez.
Nos dimos cuenta de que el extraño conserje de melena blanca se acercaba lentamente. Nos escondimos en el rellano hasta que pudimos esquivarlo y escapar sin que se diera cuenta. ¿Alguien se creería el secreto de la bola de cristal?
FIN
Florecita González Tejero
UN TESORO PARA SEIS
Un día, en el colegio Basilio Paraíso, los chicos de Sexto estaban saliendo de clase para irse a comer a su casa o al comedor.Víctor, un chico encantador, de ojos azules y verdes. y pelo castaño, estaba recogiendo sus libros en el cajón de su mesa.
Cuando salió de clase se dirigió a la biblioteca del centro a por un libro muy viejo y extraño que había encontrado sin querer al haber bajado a por una enciclopedia que le había pedido la profesora de inglés. Cuando llegó a la biblioteca y encontró el libro, lo examinó detenidamente. El libro tenía las tapas duras y marrones, y además sus tapas estaban llenas de polvo. El interior del libro estaba escrito en una lengua muerta.
- Víctor sal de la biblioteca y vete a tu casa, es la hora de comer-dijo el profesor de gimnasia al pasar por la puerta.
Víctor cogió el libro corriendo y se lo metió debajo de la sudadera sin que le viera el profesor y salió corriendo hasta su casa. Cuando llegó a casa, se lavó las manos y empezó a comer un plato de tallarines al pesto. Después, cogió el libro y se fue a su cuarto. Este abrió el libro por la última página y se dio cuenta de que en la parte interior de la contraportada había un símbolo que tenia relieve. Lo palpó y salió corriendo hasta la cocina y cogió una navaja roja que había sido de su abuelo. Volvió a su cuarto y con la navaja rasgó la parte interior de la contraportada. Con ese movimiento detrás del papel apareció unas escrituras con un mapa.
-Briing – sonó la campana de la tarde.
Todos los chicos y chicas de sexto salieron de clase. Víctor salió de clase y les dijo a sus amigos Alba, Belén, Elena GV, Elena GR y Lucas lo que había encontrado y se lo enseño. Al cabo del rato de haber estado observando el sujeto en el patio dedujeron que era un mapa e indicaciones del patio de la DGA (Diputación General de Aragón) pero estaba un poco antiguado ya que estaba dibujado como era antes de las obras.
- Mañana bajamos con el mapa al patio y averiguamos que es, ¿vale?- dijo Lucas.
- Ok – dijeron todos los demás al unísono.
Al día siguiente todos estuvieron preparados en el recreo para lo que fuera, algunos de ellos pensaban que a lo mejor había un tesoro escondido custodiado por un dragón, o simplemente una nota del autor del mapa.
Cuando estuvieron todos juntos en el recreo, observaron el mapa y sus instrucciones, se fijaron que había un punto de salida en el mapa que parecía la rampa por donde antes se entraba. Fueron todos corriendo hasta allí corriendo. Cuando llegaron allí leyeron la primera pista, que decía así: 10 pasos al frente, 15 pasos a la izquierda, 120 pasos a la izquierda y 5 pasos a la derecha.
Siguieron las pistas hasta llegar en frente de la verja a un lugar lleno de tierra y piedras grises y marrones. Todos los chicos saltaron encima de ese lugar, entonces saltaron y oyeron que lo de abajo estaba hueco y que en esa tierra había una anilla grande metálica pero donde estaba enganchada era de piedra, ¿Cómo podrían levantar eso?
Entonces se le ocurrió una idea a Belén y al final decidieron escaparse de casa el sábado a escondidas y quedar en este sitio con cuerdas, picos y linternas para entrar en ese sitio secreto que habían encontrado.
Víctor y todos los chicos salieron de casa a escondidas sin ningún problema, exceptuando Víctor que su perra casi lo delata.
Todos llegaron puntuales a la verja de entrada con los utensilios necesarios para la expedición. Entonces saltaron la verja como unos dobles de cine. Una vez dentro del patio, corrieron hasta la trampilla secreta que había en la otra punta del recreo. Cuando llegaron a la trampilla empezaron a quitar la arena que tapaba la trampilla. Esto les costó una hora. Cuando terminaron, cogieron una cuerda y la metieron por la hendidura del asa de la trampilla, empezaron a coger todos de los dos extremos de la cuerda y estiraron con mucha fuerza hacía atrás hasta que consiguieron levantar la trampilla.
Debajo de ella había un gran pozo, entonces Elena GR que tenía mucha fuerza cogió una cuerda y la ató a un árbol que había al lado de la trampilla. Todos empezaron a descender excepto Alba que tenía vértigo a las alturas; al final se atrevió y bajó como una autentica profesional por la cuerda. Cuando llegaron al suelo Elena GV que iba la primera cogió la linterna que llevaba colgada del cinturón, la encendió e inspeccionó el terreno.
Al final del análisis afirmaron que estaban en una cueva hecha por el hombre. No había nada de luz, y todo estaba frío. Siguieron por un larguísimo y estrecho pasillo que acababa en una gran puerta metálica ignifuga que se podía abrir con un picaporte que llevaba una B preciosa grabada en el. Víctor abrió la puerta con mucha ansia e alusión. Cuando la abrieron vieron que detrás había una gigantesca sala con muchas telarañas y columnas. En el centro había un cofre metálico con un candado muy viejo y en muy mal estado. Todos fueron corriendo hacia él y entonces Lucas sacó el pico de su mochila y de un golpe fuerte y seco rompió el candado y abrió el cofre. Había unas 500.000.000 pesetas y una nota que ponía: "Para el osado que lo haya encontrado, aquí esta toda mi fortuna, 500.000.000 Ptas., os las merecéis quedároslas . Ahora es vuestro tesoro. Basilio Paraíso Lassús
- ¡Que guay!, somos ricos- dijo Belén.
- Si no me equivoco son unos 500000 euros para cada uno – dijo Elena GV que sabía de pesetas.
Los amigos regresaron cada uno a su casa y le contaron a sus padres lo ocurrido, fueron a un banco y dividieron justamente en seis partes el tesoro. Desde entonces los amigos son los chicos mas afortunados de la escuela.
¡Los amigos están deseando tener otra aventura como esta!
Veritaserun