TEXTOS DE LAURA
Don
Quijote de la Mancha
En un lugar de la Mancha cuyo nombre no quiero acordarme vivía Alonso Quijano .
Era un hidalgo con poco dinero, era alto, delgado, se dedicaba a la caza y a leer libros de caballería y tenia unos cincuenta años. Vivía con una criada que tenía pasados los cuarenta años y con su sobrina que no llegaba a los veinte años.
Le gustaban tanto los libros de caballería que vendió parte de sus tierras para comprar libros; no trabajaba, sino que leía. Un día de leer se volvió loco y de vez en cuando soltaba el libro, cogía su vieja espada y le daba espadazos a la pared como si fuera un gigante.
Un día cogió la armadura y una lanza que era de sus abuelos y que estaba guardando polvo en un rincón , salió por la puerta trasera , cogió un caballo que se llamaba Rocinante y era delgado. Se puso de nombre Don Quijote de la Mancha, quería proteger a los huérfanos y a las viudas de los gigantes y de los malandrines. También salía en busca de aventuras.
Como todo caballero se buscó una novia; él se la imaginaba con el pelo de color como el oro , la piel muy blanca , que estaba criada entre algodones y la llamaba Dulcinea. Pero en realidad era fuerte porque con una sola mano podía tumbar a un cerdo y tenía una verruga negra debajo de la nariz que parecía que tenía bigote…
Laura Laín
El ratón
Bueno,
nuestro personaje es un ratón que se llama Martín. Todos decimos que a los
ratones les gusta el queso, viven en un agujero de una casa, tienen miedo a los
gatos.
Martín era, cómo decirlo, un ratón con los gustos al revés. Por
ejemplo: no le gustaba el queso sino que le gustaban las verduras; no tenía
miedo a los gatos, sino que los gatos tenían miedo de él.
Vivía en un agujero de una casa, pero eso sí, la tenía con muebles y
todo. Su cama era un trozo de algodón y un cachito de trapo y tenía una dieta
porque no le gustaba estar gordo ni delgado.
En la casa que vivía también vivía una señora que tendría unos
cincuenta años o por ahí y se llamaba Biqui; su hijo Rober que tendría
veintiocho y de mascota tenían un hamster y de vez en cuando Martín se pegaba
un capazo impresionante con el hamster.
Martín no robaba la comida de su casa, sino que su amigo hamster le daba
un poco de comida de la que le echaban.
También le gustaba esa canción que dice: “Martín, tín, tín,
encontró un ratón, tón, tón debajo de un botón, tón, tón…”
¿Os suena? Seguro que ya sabéis por qué le gusta, porque sale su
nombre y el tipo de animal que es.
A veces se pasaba por las alcantarillas a ver a sus padres que se
llamaban Pepi y Aurelio y a su hermana Yesi.
Un día salió a la calle y se encontró a una ratoncita preciosa; la
invitó a su casa y le presentó a su amigo hamster y ella no tenia casa, vivía
donde hubiese comida y si veía que había peligro se iba corriendo a otro
lugar.
Martín le dijo si quería vivir con él y le dijo que sí. Poco a poco
se fueron haciendo más amigos hasta que se casaron y tuvieron tres hijos que se
llamaban Riqui, Luna y Aurelio, como su abuelo.
Los padres de Martín se pusieron muy contentos de tener tres nietos.
Bueno Riqui, Luna y Aurelio de mayores también tuvieron a sus hijos y se
buscaron una casita mucho más grande, porque ya no cabían más en casa de Martín.
Comieron perdices y ya os sabéis el resto.
Hasta otra.
En
un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme vivía Alonso Quijano,
que era un hidalgo con poco dinero , era alto , delgado , se dedicaba a la caza
y a leer libros de caballería y tenia unos cincuenta años. Vivía con una
criada que tenía pasados los cuarenta años y con su sobrina que no llegaba a
los veinte años.
Le gustaban tanto los libros de caballería que vendió parte de sus
tierras para comprar más libros , no trabajaba sino que leía. Un día de leer
se volvió loco y de vez en cuando soltaba el libro, cogía su
vieja espada y le daba espadazos a la pared como si fuera un gigante.
Un día cogió la armadura y una lanza que era de sus abuelos que estaba
guardando polvo en un rincón , salio por la puerta trasera , cogió un caballo
que se llamaba Rocinante que era delgado.
Se
puso de nombre Don Quijote de la Mancha , quería proteger a los huérfanos y a
las viudas de los gigantes y de los malandrines. También salía en busca de
aventuras.
Como todo caballero se buscó una novia ;él se la imaginaba con el pelo de color como el oro , la piel muy blanca , que estaba criada entre algodones y la llamaba Dulcinea. Pero en realidad era fuerte porque con una sola mano podía tumbar a un cerdo y tenia una verruga negra debajo de la nariz que parecía que tenia bigote.
Don Quijote después de los dos días volvió a su casa, buscaba
sus libros pero no los encontraba, así que empezó a palpar las paredes. Su
sobrina le dijo que un caballero a lomos de un dragón se los llevó todos.
Don Quijote dijo
que seguro que había sido el mago Frestón.
Don Quijote cada vez que palpaba la pared y no encontraba los libros daba
un suspiro de tristeza. La criada y la sobrina le animaban para que no pensara
en lo del caballero andante. Estuvo en su casa durante quince días. En ese
tiempo estuvo planeando otra aventura y también buscaba a un amigo para que
fuera su escudero, y le preguntó a
su amigo Sancho Panza. El lo describía así: bajito, con una gran barriga y
corto de entendederas.
Después de esos quince días Sancho y Quijote se fueron a por aventuras.
Sancho cogió a su borrico y Quijote le dijo que nunca había visto a un
escudero en burro y Sancho le dijo que no estaba acostumbrado a andar; así que
se cogió el burro. Quijote le dijo que le haría gobernador de una ínsula, y
que cuando mataran a un caballero le daría su caballo. Sancho le dijo que su
burro para él era como el caballo más bueno del mundo.
Sancho le dijo que se acordara que le nombrara gobernador y Quijote le
dijo que dentro de poco a lo mejor
le haría rey, pero Sancho dijo que aunque no le importaría de que sus hijos
fueran infantes, su mujer no era como para que fuese reina.
Con la conversación se les hizo de día y llegaron a un campo que estaba
lleno de molinos y se llamaba Montiel. Quijote le dijo que iba a luchar contra
los gigantes. Sancho le dijo que eran molinos y Quijote dijo que Sancho no
sabía de aventuras y que se apartara y le dejara solo.
Los molinos con el viento movían cada vez más rápido las aspas y
Quijote decía que le daba igual, porque no le iban a vencer y mirando a los
cielos pensó en su amada Dulcinea del Toboso.