TEXTOS DE RANIA
Los Reyes Magos
Luís un chico de tercero de primaria era
el niño más triste de su escuela,
porque cada vez que le hacía una carta a los reyes magos nunca le traían los
regalos. como una pelota de fútbol o unos patines.
Pero le traían otra cosa .
-
Papá, ¿tú sabes por qué cada vez que les pido algo a los reyes me
traen otra cosa? – le decía el niño a su padre.
-Mira, cada vez que les escribas algo a los
reyes magos enséñamelo.
Cuando llegó la navidad, Luís le enseñó
a su padre lo que había escrito.
-¡Hombre! Es normal que te traigan otra
cosa, si tienes la carta mal hecha y no has puesto ni coma, ni punto, ni mayúscula
antes de empezar, y ni siquiera tienes la letra bien hecha…
Entonces el niño empezó a llorar.
Al día siguiente se esforzó e intentó
mejorar la carta, y de vez en cuando hacía cuentos: cuentos de misterio, de
hadas, de magia y hasta de navidad; este es uno de ellos y le gusto mucho,
porque enseñaba a esforzarse en las cosas y a intentar hacerlas lo mejor
posible.
Rania
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UN CABALLERO EN BUSCA DE AVENTURAS
En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no
quiero acordarme vivía un hombre llamado don Alonso Quijano.
Era un señor flacucho y con una barba un
poco larga, era adicto a los libros y día tras día se volvía más
y más loco; cada vez que leía un libro, el libro tenía que salir
volando, don Alonso cogía su
espada y empezaba a rasgar las
paredes.
En un día de julio decidió ser un
caballero andante.
Se decidió llamar don Quijote de la Mancha
y su caballo Rocinante.
Don Quijote creía en muchas cosas, hasta en las cosas que decían los
libros.
Quijote era sincero y amable con todos, con
los nobles, con los pobres, con los ricos, con los grandes con los pequeños
….…pero también tenía su lado malo, luchaba contra los molinos de viento
porque estaba muy loco y luchaba para los pobres y las viudas y si tenía unas
moneditas sueltas que no necesitaba se las daba a los pobres. Luchaba con muchas
ganas y con mucho cuidado de no salir herido de nada e intentaba que nadie se
hiciese daño alguno. Luchaba contra grandes malandrines…