Hola, soy la pelota de fútbol que todo el mundo desearía tener. Aunque soy
como todas las pelotas; de cuero blanco y cosida con formas pentagonales negras.
La
verdad es que me encanta ser la pelota reluciente y brillante que soy, porque he
pasado por los pies y manos de grandes jugadores y porteros del fútbol Mundial.
(Aunque ahora estoy en este aburrido museo con todas las pelotas del pasado.)
Pero a la vez me desagrada ser la pelota porque todo el mundo sabe que fui la pelota del memorable España contra Malta, y cada vez que me ve alguien se pone a jugar con mi sensible piel. No creo que sea por el racismo, porque como he explicado antes, soy blanca con algunos pentágonos negros.
Otra
razón por la que me cansa ser pelota es porque como todas las personas juegan
conmigo, me rompo cada dos por tres y tienen la obligación de llevarme al médico
a que me cosa o a que me ponga parches como si fuera una rueda de bicicleta.
Bueno,
aunque en ciertos momentos no quiero ser una pelota de fútbol, prefiero ser una
plana pantalla de un ordenador “HP” que todo el mundo desearía tener.
SERGIO
MIGUEL CRESPO
Yo soy unas gafas y me encanta serlo.
Me encanta porque sé que estoy ayudando a una niña de diez años
que se llama Sara que es muy simpática, pero tiene problemas en el colegio
porque todo el mundo se mete con ella y le dicen “cuatro ojos” y yo me
siento mal porque no le puedo ayudar, pero luego pienso que no le puedo ayudar
porque soy unas simples gafas.
A mí me fabricaron en una tienda llamada “óptica”.
Soy de color rosa con manchitas rojas tal y como eligió mi fabricante.
Lo que más me disgusta es que voy siempre con Sara y nunca voy con otra persona y a mí me gustaría conocer a más gente.
Me
gustaría ser una moto porque conocería a mucha gente y también toda la
ciudad.
Sandra López
Yo
soy una bicicleta que tiene tres colores el amarillo, el azul y el rojo.
La
verdad es que me gusta ser una bicicleta porque me gusta aventurarme por los
parques o por toda la ciudad.
Aunque
a veces tengo 4 ruedas, porque en la familia que estoy me comparten entre los niños
de la familia.
Pero cuando nos vamos al bosque se me pinchan las ruedas y claro me tienen sin moverme unas cuantas semanas o hasta meses.
Me
gustaría ser un coche, porque me gusta presumir en la carretera. También me
gustaría adelantar a los demás coches e ir de ciudad en ciudad buscando
aventuras y experiencias
Pero
lo que más odio es que me tengan aparcado sin moverse a ningún sitio y claro
me aburro.
Somos
unos cordones, largos, de color naranja fosforito con unos perritos dibujados
uno, y el otro cordón es verde clarito
con unos gatitos, servimos para unas zapatillas que son rojas.
A
nosotros nos encanta ser unos cordones. Ayudamos mucho a la niña que se pone
estos cordones.
Lo
que menos nos gusta es cuando el suelo sucio lleno de porquerías roza nuestro
cuerpo, aparte también odiamos cuando nos meten en la lavadora dónde damos
vueltas y no paramos.
Algunas
veces hemos pensado ser un teléfono o un móvil: eso también es chulo.
Yo soy una televisión, plana y muy moderna.
A mí me encanta ser una televisión porque la gente me puede ver
cuando quiera y a la hora que quiera, aunque soy bastante cara.
Soy grande y en mí se pueden ver muchas cosas como por ejemplo:
series, programas, noticias etc…
Mucha gente me pone antenas para que me vean mejor la imagen.
Tengo varios enchufes, para poner un objeto que se llama T.D.T y ONO
que son para ver muchos canales diferentes.
Lo
que no me gusta de mí, es que cuando me estropeo, me llevan al médico de
televisión, y me operan y siento mucho dolor. También lo que no me gusta es
que no me gusta nada hacer ejercicio.
Y
por último, lo que no me gusta que me pongan el volumen muy alto porque si no,
se me puede romper el tímpano y los enchufes, y me llevan al médico para que
me hagan una operación, porque si no me hacen la operación me puede morir o
quedarme en el hospital muy grave.
Dicho
todo esto de mí, no me gustaría haber sido una televisión, a mí me gustaría
ser una radio, que es muy parecida a mí pero sin ver la imagen y no tener
enchufes porque a mi eso me hace mucho dolor.
Yo soy un
chaleco antibalas, acolchado por fuera y rígido por dentro, soy de una tela áspera
y negra. Soy el chaleco antibalas de James Bond.
La
verdad es que me encanta serlo porque protejo
a personas; también me encanta ser lo porque corro muchas aventuras,
como tirarme por paracaídas, circular con la moto a toda velocidad sin que nos
diga nada la policía, escapar de unas veinte personas con coche y probar nuevos
inventos como una lancha propulsada.
Lo
que me disgusta de ser un chaleco antibalas es que a veces tengo que ver cómo
mueren algunas personas, y tener que meterme al agua para escapar de las
personas que intentan matar a James Bond, me disgusta hacerlo porque tengo pánico
al agua o sea tengo hidrofobia.
Así
que me gustaría ser el chaleco antibalas del guarda espaldas de la familia
real, para ver a Leonor todos los días.
YO,
SOY UN DIENTE MUY GUAPO HASTA QUE EMPIEZO A COMER.
EL APARATO, PARA FASTIDIARME, EMPIEZA A LLENARSE DE COMIDA, PERO LA LENGUA ME AYUDA A LAVARME Y VUELVO A SER OTRA VEZ UN GUAPETON, COMO TODOS MIS HERMANOS.
UN
DÍA AL ACABAR DE COMER ME EMPECÉ A MOVER POCO A POCO. ENTONCES PREGUNTÉ A MIS
HERMANOS QUÉ ERA LO QUE ME PASABA.
ELLOS ME DIJERON QUE ME FALTABA POCO TIEMPO DE VIDA PERO
VOLEVRÍA A NACER.
YO
EMPECÉ A TENER MIEDO Y ME MOVÍ MÁS Y MÁS HASTA CAERME.
CUANTO
EMPECÉ A NACER DE NUEVO EL APARATO ME AYUDABA PORQUE NO SE ATREVÍA A HACER DAÑO
A UN PEQUEÑO.
YO
CRECÍ HASTA HACERME MAS GRANDE, QUITARON EL APARATO
Y YO ME SENTÍ LIBRE DE UNA GRAN PESADILLA.
RANIA
BAGDADHI
Yo
soy lapizgoma. Soy medio lápiz -
media goma y por eso me llamo lapizgoma. Soy de color negro con puntitos rojos.
Me gusta ser un lapizgoma porque los niños llevan un lápiz y una goma
juntos. Mido treinta centímetros, quince centímetros lápiz y quince centímetros
goma.
Lo que me disgusta es que cuando los
niños tienen las manos sucias, me cogen y
me ensucian y después me tiran a la basura. No me gustan los sitios
oscuros y húmedos y que los perros me cojan en la boca y que me llenen de
saliva.
Me encanta escribir entre las nubes. Me gustaría ser una nube, para ver
los aviones de cerca y el mundo de lejos.
Cuando la goma la tocas en el cuaderno para borrar se cambia de color y
el lápiz cuando le sacas punta se vuelve de otro calor.
Mihaela
Tugurlán
Yo
soy un jarrón antiguo muy estrafalario con
flores cursis, mariposillas, abejitas, avispitas, vaquitas y otras cursiladas más.
La
verdad es que me quejo mucho de cómo soy, pero, en realidad, me encanta ser
como soy. Pues estoy en un museo y casi toda le gente me admira, les gusto,
estoy entero, tengo un djinn dentro, (un djinn es un ser creado de un fuego
especial, tiene claustrofobia, el poder que tiene
es el de la voluntad o sea que puede hacer aparecer objetos, la gente muy
lista los puede encerrar en botellas o cosas así, pueden se malévolos y benévolos
y a quién libera a los djinns del sitio en que están encerrados le conceden
tres deseos) pero no ha podido salir, pues nadie me ha destapado. Esas, creo que
son mis ventajas.
Pero lo que me disgusta de mi persona es ser tan cursi, pues tengo el
cielo rosa en vez de azul y no veáis cómo joroba eso, pues unos pocos se ríen
de mí. Otro defecto es que tengo los ojos rosas y lo veo todo rosa. Me disgusta también estar encerrado todo el día en
una cúpula de cristal, y si me voy un momento del museo se arma en escándalo
de mil pares de narices y no se por qué.
Bueno, os voy a
contar mi vida. Yo era el fabulosísimo jarrón preferido de un Faraón. Pero
cuando lo mataron me enterraron con él en una pirámide. Después de miles de años
un señor me encontró y me vendió a este horrible museo (bueno en realidad me
parece mi casa) por un millón de euros y eso que yo valgo el triple.
Yo muchas veces sueño que soy el viento pues es lo que me gustaría ser,
pues así podría ir a cualquier lugar del mundo.
María
Clemente
Hola,
soy un ordenador portátil, negro, y muy completo.
Soy
de la marca “acer”, y yo siempre
me he preguntado que cómo puede ser que lo escriban así, porque esa palabra se
supone que viene del verbo hacer, que es con h.
Y a mí no me gusta eso.
La
verdad es que me gusta ser ordenador por dos razones; una porque mis dueños me
cuidan muy bien, y la otra, porque doy información a la gente, y eso es hacer
el bien a los demás que lo necesitan.
Pero
como a todo el mundo le pasa, lo que no me gusta de mí mismo es que cuando no
me cargo, drásticamente, me dan unas cuantas palmaditas en la pantalla, eso me
afecta mucho.No me gusta nada.
Me
hubiera gustado ser un teléfono, para así poder escuchar las conversaciones de
la gente, y saber de qué habla, porque a mí me interesa mucho, porque soy muy
cotilla, y quiero enterarme de todo.
Espero
servir durante mucho tiempo…. Aunque me tengan que cambiar la tarjeta de
memoria cuando me vuelva mucho más viejo de lo que soy.
Yo
soy un reloj.
A
mí me gusta ser un reloj porque siempre que quiero ver la hora no me tengo que
mover.
Otra
de las cosas que me gustan es que tengo muchos hermanos, hay: dos despertadores,
tres normales contando y otros tres de pulsera.
Otra
cosa que me gusta es que todos me miran mucho como si fuera el rey de los
relojes y yo creo que es porque estoy en el salón donde está la tele. Y también
me gusta porque de esta altura tengo unas vistas muy bonitas.
Es que los relojes trabajamos la veinticuatro horas sin parar, por la
noche me podría dormir un rato, pero siempre hay alguien por la noche que se
levanta para ir al baño o a la cocina. La única vez que puedo dormir es cuando
se me acaban las pilas, porque se olvidan por lo menos una semana en ponerme
pilas nuevas. Y también lo que no me gusta es el tic, tac, tic, tac…, que
hago cada segundo, porque me hace daño en los oídos.
Por eso a mí me gustaría ser un cuadro porque tiene todo lo bueno y
nada malo de ser un reloj.
Yo
soy un antiguo reloj de madera.
Me
suelen llamar “reloj de cuco” porque tengo, (en la parte superior de mi
cuerpo) una puertecita que suele estar cerrada, por donde, cada cierto tiempo
sale un pajarito gritando:
-
¡Cu-cú; cu-cú; cu-cú!
Y
hasta que no pasa un minuto más o menos no se mete en su casita…
También
en la parte inferior de mi cuerpo tengo dos cadenas finitas acabadas en una bola
de madera.
La
verdad es que me encanta ser un reloj de cuco, porque nunca llego tarde a nada y
encima todo el mundo pregunta por mí y… ¡me miran mucho!
Tengo
tantos hermanos que nunca los he conseguido contar.
Como
estoy enfrente del espejo de la entrada, todos los días me puedo ver para
ponerme guapo.
Tengo
los doce mejores amigos que viven conmigo y se les llaman números.
Pero
esto de ser un reloj de cuco también tiene sus contras, porque siempre estás
en el mismo sitio y al final te cansas, porque a mí me gusta viajar. Hace poco
casi me voy a vivir a “Dormitorio” una ciudad cercana a “El baño”.
Siempre
te mira mucha gente a la que ni siquiera conoces.
A
mí me gustaría ser un reloj digital porque así viajaría mucho y siempre me
miraría la misma persona.
Lucía
Goyanes
Yo
soy una impresora amarilla y finísima de calidad, con cartuchos de diversos
colores.
La
verdad es que me fascina ser una impresora, porque los folios me persiguen por
mis lindos colores.
También
estoy conectada a la electricidad y me ocupan en las oficinas cuando me
necesitan.
Pero
mejor prefiero ser un arco iris que tiene esos colores tan
tiernos que aparecen después de un diluvio de agua que adorna el cielo y las nubes.
Eso
me encantaría ser, para siempre.
Caterine
Méndez
Yo
soy una pistola creada en Rusia en un almacén clandestino.
Cuando
fue desmantelado el almacén por la policía, yo fui mandado por avión a España,
pero por desgracia, mientras sobrevolábamos los Pirineos, el avión tuvo un
problema y nos caímos.No sé cuánto tiempo estuve en la nieve.
Cuando me pareció que ya era mi fin, vino un alud que me fue
a dejar a la entrada de un puente largísimo. Al rato de caer el alud, ya había
mucha gente, como si nunca hubiesen visto nieve por allí cerca.
Al rato, cuando ya estaban despejando la nieve, me vio un
policía, me cogió y después de preguntar a su jefe si se me podía quedar se
la guard, y así vivo hasta hoy.
Lo
que de verdad me gusta es ser una pistola, porque es muy emocionante, pero lo
que de verdad me gusta de ser una pistola son los atracos y las pruebas de tiro;
los atracos me gustan, pero más exactamente los atracos a los bancos, pues,
además de haber un atraco, también hay persecuciones con coches que siempre
pillamos; la otra razón de me gusten las pruebas de tiro es que, si el que me
maneja, me cae bien, siempre intento apuntar al centro, pero, si me cae mal,
apunto un poco más lejos, pero, si me cae fatal, apunto fuera de la diana y con
un poco de suerte les rebajan de nivel y les quitan la licencia de armas.
Lo
que no me gusta es cuando me quedo sin balas, me tiran, pero como han puesto el
nombre del propietario y como todas las personas lo conocen, porque es el mejor
policía de la ciudad, entonces se la devuelven y él se hace el olvidadizo y
cuando se va la persona que le ha dado la pistola se pone a mandar maldiciones;
otra cosa que no me gusta es que los ladrones todo el rato
me apuntan a mí, como si yo fuera el jefe de policía o incluso el rey
de mundo y como es normal alguna vez me dan, pero no me terminan de romper; por
eso, con un poco de acero se cierra el agujero que me ha hecho la bala.
A
mí me gustaría ser un bolígrafo, no sé por qué, pero yo creo que es porque
quiero tener una vida mucho más tranquila y lejos de tantos peligros que tiene
ser una pistola de policía, pero la de bolígrafo sería bastante más corta
que la de una pistola.
Jaime
Gargallo
Yo
soy una mochila normal y corriente y acumulo muchos libros y ¡pesan!
Yo
soy muy útil porque, a veces, me echan libros, ropa de viaje o de deporte, jerséis,
zapatillas y muchas más cosas.
Los
chavales de hoy en día cogen y me pintan escribiendo sus nombres. Por eso, a
veces, no quiero ser una mochila y
quiero ser: ¡Un estuche!
A
mí me gustaría ser un estuche porque no me pintan y estoy la mayoría de las
veces ordenado y me usan mucho.
Tambiénme
gustaría ser unas zapatillas
porque cuando juego al fútbol hago muchas cosas chulas como tirar y meter gol o
dar pelotazos sin que toque el suelo
Juan
David
Hola,
soy un teléfono fijo y vivo con mi dueña Carlota.
La
verdad es que me encanta ser un teléfono, soy de telefónica y de color
blanco.
Yo
soy muy cotilla, me encanta escuchar las conversaciones de los demás.
Encima,
mi dueña Carlota por el teléfono suele hablar de cotilleos con sus amigas, con
el novio discutir con sus padres…Es como un culebrón, y es genial. Aunque a
veces me da pena saber que no tiene casi intimidad.
Lo
bueno es que a veces me cuelo en conversaciones de otras personas.
Yo
soy muy fiel a Carlota pues, cuando mandan mensajes, yo siempre los guardo con
cautela, o cuando llaman y no contesta, me apunto el número de teléfono y dejo
una luz roja parpadeando.
Lo
que no me gusta es que tenga que tener una oreja pegada al auricular y que me
echen el aliento al micro.
A
veces desearía ser un móvil y
viajar a diferentes lugares, ver puestas de sol
(paisajes). No quiero ver siempre la sala de ordenador y yo al lado.
Inés
Seguí Iglesia
Yo soy Tic-Tac, una aguja de los minutos en un reloj.
La verdad es que adoro ser lo que soy, porque, entre alguna otra cosa,
estoy muy bien acompañado, salvo a veces que son, por ejemplo, las 12:30:15, en
la cual estoy muy solo.
También
me gusta cuando son las 24 horas, porque, cuando suena una gran campana, me hace
rosquillitas en la barriga.
Pero me disgusta mucho ser una aguja del reloj porque, un día, me caí
desde la torre en la que me sitúo, la más alta de Londres: el Big-Ben.
Odio
que se me acaben las pilas cuando estoy por la parte baja del reloj, ya que me
entran muchas náuseas y, un día, llegué a echar un tornillo, que esa fue la
causa de que me cayera.
Me gustaría ser un tornillo, no sé por qué, pero un amigo me lo
recomendó y, por lo que dijo, no estaba nada mal.
¡Uy! ¡Qué tarde! Os dejo, va a ser la hora de las cosquillas.
Daniel
Martínez
Yo soy una escopeta
de color marrón y negro., de muy
buena calidad.
A mí,si digo la verdad, me encanta ser una escopeta, porque
me siento muy imperativa y mis balas son muy rápidas.
Me siento muy alegre , cuando
mi dueño me toca con sus manos grandes y suaves.
Pero por otra parte no me gusta ser una escopeta,
porque mato a muchos animales que me gustan como los conejos.
Así que me gustaría
ser un aparato reproductor de música de esos grandes que tenemos todos
en nuestras casas de color amarillo
y verde, porque me gusta cantar y
además no hago ningún mal a nadie, me pongo la música bajita
y…. ¡a bailar! Todo tipo de
canciones como la bachata, el reguetón, salsa, tango, jotas, vals, merengue
etc.…
Diana Diula Valcárcel
Yo
soy una flor, mis pétalos son amarillos y mi centro es marrón.
Me
gusta ser una flor porque el viento mueve mis
pétalos y mi tallo.
También
me gusta el aroma de las flores.
No
me gusta ser una flor porque los incestos se paran en mis pétalos y me quitan
el polen de mi centro.
Tampoco
me gustaría que las abejas se parasen a quitarme el polen o que los caracoles
se comieran mis pétalos o que las cuncunas, cuando se subieran, encima me
doblaran.
Coni
Hola,
soy un lápiz recién comprado, largo y con la punta de atrás azul, por lo que
sirvo para dibujar.
Me gusta porque así veo cómo la gente dibuja utilizando su imaginación
y expresa lo que siente. Pocas veces sirvo para escribir. También, cuando se
aburren, me lanzan por los aires y me cogen al vuelo.
Aunque con el paso del tiempo me he ido haciendo más corto. Me sacan
demasiadas veces la mina y dibujan mucho menos que antes. Además estar
encerrado en un estuche que solo se abre para hacer deberes no es nada
divertido. Echo de menos cuando era sólo un trozo de madera
Por eso me gustaría ser un hermoso bolígrafo que pintara de color rojo.
Tardan mucho más en gastarse y no sufres porque no te sacan mina.
Begoña García Muñoz