MI TEXTO PARELO

Ricardo A. Montalbán*

INTRODUCCION

Cuando escuchaba la palabra historia, la imagen que recurría a mi mente era cantidades de libros apilados en sendas mesas dentro de un cuarto lleno de tétricas telarañas. Se me antojaba una asignatura ordinaria, conservadora, estática, sin nada para aportarle a las nuevas generaciones, creada únicamente para ser leída en una habitación oscura, bajo la luz de una vela, en una noche de tormenta y para recordarle a los ancianos su entorno social en las épocas de sus generaciones.

Imagínense cómo me sentí al ver en el cuadro de asignaturas del cuatrimestre, el curso de Historia de Centroamérica. — ¡Caramba! — me dije, — ¿Para qué un estudiante de leyes necesita perder cuatro meses dentro de la redundancia de una historia que desde los tiempos de cuarto grado se sintetiza en siete títulos? — Basta recordar una raza indígena casi desconocida; los españoles y los ingleses cometiendo arbitrariedades en nuestro territorio; los yanquis sustituyendo a los conquistadores para ser los nuevos amos del área; un Sandino lleno de nobles ideales nacionalistas, a la cabeza de una gesta heroica, pero, caudillo al fin, descabezado por testaferros de los Estados Unidos; cuarenta años de somocismo; diez de sandinismo y finalmente la "verdadera libertad" por haber vuelto al "lugar ideal": bajo las botas del imperio yanqui.

Qué equivocado estaba. La asignatura nos la impartió el catedrático Fernando Vallejos Suárez, un profesor con aspecto campechano, bonachón, de fisonomía parecida a la de aquellos monjes que viven en celibato, encerrados entre las cuatro grandes murallas de los monasterios católicos europeos y cuya actividad más emocionante consiste en pagar sus penitencias sangrándose la espalda con una coyunda llena de pelotitas en las puntas de las correas. Claro, dije: "fisonomía parecida". No vayan a caer de rodillas frente a él si se lo encuentran, porque el hombre, igual a la mayoría de los nicaragüenses, es de ñeque. Ya nos lo había demostrado a nosotros al final del primer año de la carrera, cuando nos impartió el curso de Técnicas de Investigación, casi convirtiéndonos en verdaderos escritores y, además, inmortalizando, por inolvidable, el único chiste que nos contó, sobre un cangrejo travieso, metido en una de las cuevas más inverosímiles del universo.

Ese chiste es el culpable de mis dudas sobre que Vallejos tenga algo de monje o santo, pero de maestro, es innegable su vocación. En aquella primera oportunidad fue capaz de facilitarnos a nosotros, los pinches estudiantes del primer año de la carrera, un contenido técnico que, de acuerdo a referencias de amigos estudiantes que recibieron Técnicas de Investigación en los últimos años de Derecho en la UPOLI y la UCA, la asignatura los hizo llorar por "peluda, difícil, inentendible y grotesca". Si el profesor se ganó nuestro respeto con aquella primera experiencia, ahora como catedrático de Historia de Centroamérica, se consolidó. Demostró ser bueno a nivel multifacético, porque no solamente lo considero un buen investigador científico, sino también un magnífico historiador, un excelente metodólogo y, además, un extraordinario pedagogo. Logró enseñarme el rostro bonito de la historia, pudo hacerme tocar el alma de la historia de Centroamérica y, además, me convenció de que, en el futuro, cuando hable de mis conocimientos a mi descendencia, también seré un historiador, con bases teóricas llenas de mis propios criterios argumentados. ¿Cómo consiguió Vallejos que casi me casara con la asignatura? Veámoslo en mi Texto Paralelo, sobre la clase de Historia de Centroamérica, del Segundo Año de la Carrera de Derecho, de la Universidad Martín Lutero.

MI TEXTO PARALELO

1. LA PRIMERA SORPRESA: LA METODOLOGIA.

La primera sorpresa nos la da el profesor Vallejos al salirse de los esquemas tradicionales de las clases. Esta vez no se trata de escuchar una conferencia y tomar apuntes, principalmente de los conceptos aquellos que a los estudiantes se nos antojan posibles preguntas para examen. Ahora el esquema trazado es que los alumnos construyamos criterios argumentados, basados en reflexiones sobre la lectura que se nos orienta. A muchos compañeros, en términos generales, de todas las carreras, de todas las universidades, de todos los países, no nos gusta tal metodología. Nos da terror pensar y expresar nuestros pensamientos en público, o simplemente creemos no saber hacerlo. Nos inclinamos el antiguo, tradicional y conservador método de estudiar tomando apuntes y aprendérnoslos de memoria para el examen.

Esta vez nos fregamos. Hasta las tareas deben llevar el sello de nuestro pensamiento particular. Un trabajo así, hecho a conciencia, seguramente brinda un abanico de respuestas cuya riqueza está en la variedad. Las preguntas de los cuestionarios así lo exigen: "¿La historia de Centroamérica que contiene el texto sugerido, es lo suficientemente creíble? ¿A su criterio, cuáles son las raíces de nuestras razas, está de acuerdo con lo que plantea el texto? ¿Considera usted que el aborigen centroamericano era ignorante y sumiso? ¿Qué entiende usted, por conquista, pacificación y descubrimiento de Centroamérica? ¿Cómo valora usted la actitud de los aborígenes centroamericanos ante los españoles?"

Analizamos las preguntas y nos enteramos de que las respuestas requieren de mayor análisis y de que en realidad aprendemos y que para expresar nuestro criterio, debemos darle o no la razón a los autores de la Bibliografía sugerida y, entonces, desfilan ante nuestros ojos planteamientos de expositores como Constantino Láscaris, Robert G. William, Chapel Hill, Salvador Arias Peñate, Gabriel Aguilera, Xavier Gorostiaga, Débora Sarry, Rodolfo Castro, Raúl Vergara; todos, estudiosos de la historia con los que tenemos que discutir virtualmente y, además, explicar porqué estamos o no de acuerdo con sus planteamientos. Supongo que un intercambio dinámico de los criterios asumidos por los alumnos en cuanto a cada tema, habría sido enriquecedor y hasta me atrevería a afirmar que uno de los objetivos del profesor era ese precisamente; pero, para nuestra desgracia, el tiempo nunca estuvo a nuestro favor y muchas veces sacrificamos posible experiencias grandiosas, porque el reloj fue más sólido que elástico. En los momentos cuando pudimos montar discusiones de este tipo, creo que Vallejos debió sentirse satisfecho, aún y cuando el grupo de alumnos cuenta con, quizá, un treinta por ciento de individuos dentro de los cuales hay tímidos, incapaces de crearse un criterio propio y hasta desinteresados en el método de estudio.

2. UNA BIBLIOGRAFIA MULTIFACETICA.

Aún con las dificultades expresadas, es imposible negar haber aprendido algo. La metodología de Vallejos fue infalible en ese sentido y parece que estaba orientada a obligarnos a leer y si finalmente no lo hacíamos, terminaríamos escuchando en el aula a quienes lo hicieron y pudieron expresar respuestas que valieron la pena. E incluso, tal metodología me dio la impresión de haberse diseñado para estar, algunas veces de acuerdo y otras, en contra de muchos de los planteamientos de los autores de obras completas, artículos, ensayos, tesis o teorías, de distintas tendencias socio políticas, con títulos cuya cobertura va desde nuestro pasado aborigen, hasta lo contemporáneo. Obras como: Historia General de Centroamérica; Breve Historia de Centroamérica; La Economía Centroamericana de los 80: Nuevos Rumbos o Callejón sin Salida; Export Agriculture and Crisis in Central América; El FMI y la Política Contrainsurgente en El Salvador; Estado Militar y Lucha Revolucionaria en Guatemala; Geopolítica de la Crisis Regional; La Guerra Total: La Nueva Ideología Contrainsurgente Centroamericana; Centroamérica: La Guerra de Baja Intensidad hacia la Prolongación del Conflicto o Preparación para la Invasión, etc.

3. HISTORIA CONTEMPORANEA EN LA METODOLOGIA.

¿Podemos pedir algo más contemporáneo? No lo sé, pero Vallejos tampoco esperó que lo hiciéramos y nos lo aplicó: los primeros minutos de la clase estaban dedicados a brindar opiniones sobre la coyuntura nacional e internacional, principalmente a aquellos acontecimientos históricos que afectan a Centroamérica y desde luego, el tema dominante, en las distintas encuentros, fue la Guerra de agresión de Estados Unidos contra Irak.

El tema sobre dicha guerra resultó bastante encendido, había distintos puntos de vista con relación a la agresión de los yanquis, sin embargo, no fue polémico. Todos coincidimos en que los Estados Unidos se confirmó como delincuente mundial; rompió el orden jurídico internacional establecido, con fines de expansión, explotación y hasta de intereses individuales, personales, políticos y electorales de su presidente George W. Bush; contrarió la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y se lanzó al asesinato. De hecho, para mí, se trató de la misma epopeya, las mismas agresiones y la misma violación de la libertad de los Estados del mundo, pues si analizamos nuestra historia, esa historia de la asignatura que Vallejos nos impartió, vamos a encontrar que en la agresión militar contra Irak se encuentran involucrados los mismos delincuentes que han dejado su huella en Nicaragua: España durante la conquista, Inglaterra en la Costa Atlántica nicaragüense y Estados Unidos con sus invasiones armadas.

Se trató entonces de la Historia de Centroamérica inserta en la actualidad mundial, sin distinción técnica: Historia precolombina, la Conquista, la Colonización del área, la Independencia, la conformación de la Federación, los políticos Conservadores, los políticos Liberales, los Gringos contra el territorio, la Comunidad Económica Europea mediatizándonos, el FMI explotándonos, la ONU olvidándonos, el Petróleo doblegando nuestros gobiernos, los Japoneses invirtiendo en nuestros países, los Chinos comprando a los políticos y, en fin: la HISTORIA REAL de los nicaragüenses, los guatemaltecos, los salvadoreños, los hondureños y los costarricenses, sin obviar a quienes por diferencias mínimas culturales, raciales e históricas, de una u otra manera estuvieron ligados a nuestro devenir, como el caso de los beliceños, los panameños y, además, una parte de México.

4. VIEJAS Y NUEVAS HIPOTESIS UNIDAS POR NUESTROS JUICIOS.

Hablamos de una visión creíble, dentro del marco de las hipótesis serias, basadas en datos concretos sobre cada periodo, sin obviar, desde luego, lo nuevo. Datos y descubrimientos frescos de la misma historia y de las otras ciencias, así como elementos recién descubiertos o acabados de teorizarse, que nos brindan mayor claridad, mejores instrumentos de análisis para conocer, interpretar e inferir en nuestros propios juicios y puntos de vista sobre la realidad histórica de Centroamérica y por ende de Nicaragua. Se trató de lo nuevo manteniendo intactas aquellas viejas teorías que con el paso del tiempo no solamente ocuparon espacio, sino también que se solidificaron reforzadas por lo nuevo, como el caso de aquella suposición de antaño que se enseñaba en los años sesenta a los niños del nivel de primaria, sobre el paso de los asiáticos por el Estrecho de Bering para convertirse en los primeros habitantes de nuestro continente.

5. EJEMPLOS DE ALGUNOS ELEMENTOS APRENDIDOS.

Nos salimos del marco simple de la lectura de la historia. Fueron muy comunes en el léxico de Vallejos, las palabras "destacar, analizar, estudiar, interpretar, comparar, contrastar, definir, describir, discutir, enumerar, examinar, ilustrar, probar, sintetizar, valorar... ¡Caramba! Metía miedo el hombre en cada asignación de trabajo. Y luego, después de tanto "soque" para nosotros, para él resultaba algo tan sencillo en sus explicaciones. Simple:

6. OTRA GRAN CANTIDAD DE TEMAS.

Baste como ejemplo esas partes indicadas por las viñetas anteriores, puesto que la temática recorrió, además, por las interrelaciones Jurídicas Políticas y Sociales entre las "repúblicas indígenas" y la república avasalladora; la depresión económica e intereses y situaciones de los distintos sectores sociales respecto a los movimientos que procedieron a la independencia; Intereses, conflictos y actuación de los diferentes sectores sociales en torno a la independencia y a la anexión al imperio de Iturbide; las raíces del proceso que nos condujo a la independencia, la formación de los Estados nacionales, la élite, los caudillos y la independencia en sí; la unidad de Centroamérica y los factores que condujeron a la posterior fragmentación o desintegración de la República Federal Centroamericana; el desarrollo de la Economía Agroexportadora; las contradicciones del proyecto de Modernización impulsado por las reformas de los liberales; la intervención del tío Sam, a fines del siglo XIX y principios del siglo XX; la expansión de la producción cafetalera como fuente de acumulación de capital; la tierra, la mano de obra, las reacciones laborales; los efectos de la expansión cafetalera en la economía y la sociedad de los países productores; la inversión extranjera en empresas bananeras y ferrocarriles; las contradicciones políticas y sociales de los regímenes liberales; la pérdida de la soberanía nacional; los móviles y el impacto de la penetración extranjera en los niveles económico, político y militar en el área centroamericana; las consecuencias de la gran depresión en las economías y sociedades centroamericanas; la crisis de la economía agroexportadora y la desaparición del Estado oligárquico liberal; el carácter de la expansión económica y la modernización capitalista, su impacto en las estructuras económicas, política y sociales de la región durante la postguerra; el origen y la dinámica de los conflictos y la crisis que estallaron en Guatemala, Nicaragua y El Salvador, a finales de la década de los 80s.

En realidad, solamente al final del curso, uno puede darse cuenta de la extensión de conocimientos que un profesor como Vallejos es capaz de transmitirnos en tan poco tiempo. Hablamos de la temática descrita en los parágrafos anteriores, con apenas un tiempo aproximado de veinticuatro horas, distribuidas en 16 sábados.

7. CRITICAS CONSTRUCTIVAS.

Desgraciadamente no tengo críticas. Ni constructivas, ni destructivas. Mi única queja está orientada solamente hacia lo fugaz del tiempo. Sin embargo, tengo mis dudas al exponerlo, porque solucionarlo no está en las manos de ninguno de los involucrados. Además de eso, suponiendo que Vallejos, o la rectora de la Universidad pueda decir: — ¡Hágase chicle el tiempo y estírese al doble de su existencia! —, tengo la impresión que este profesor nos va meter el duplo de lo que nos impartió en el período normal.

8. AGRADECIMIENTO.

Gracias profesor, por ese tiempo y dedicación que nos brindaste para hacernos aprender a conciencia. Ahora, cuando escucho la palabra historia, viene a mi mente la vieja imagen descrita en la introducción de este trabajo: los mismos libros apilados, las mismas mesas, el mismo cuarto, pero no las telarañas. Ahora veo ahí, las bases sobre las que se construyó el presente y sobre el que se está creando el futuro y, mejor aún, lo vivido dentro de lo permitido por el marco jurídico en cada época. Veo, además, a un Vallejos dispuesto a llevarnos de paseo por sobre toda esa historia, para luego retirarse a descansar a su monasterio español, pagar sus penitencias a coyunda limpia por los pecados del día y luego reírse, inventando chistes sobre cangrejos.

* Estudiante de II Año de Derecho, curso

sabatino, UNIVERSIDAD MARTIN LUTERO.

28 DE MAYO DE 2003

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