ANTI-CIVILIZACIÓN

El resurgir del primitivismo

 

 

En los últimos años el primitivismo ha vuelto otra vez a la carga. No es este un movimiento nuevo ni demasiado original -¿qué lo es?-, ni tampoco es un movimiento sin historia. Las luchas campesinas de los metafóricos Capitan Swing o de Ned Ludd pueden ponerse como su antecedente en la Modernidad; hombres y mujeres que destrozaban registros de propiedad y las nuevas máquinas para las cuales se estaba rediseñando la sociedad en todos sus aspectos, gentes que destrozaban máquinas porque les quitaban el trabajo y les condenaban a mayores miserias, pero que precisamente por eso renegaban del "progreso" y de la industrialización, como ahora se opone el movimiento anti-civilización.

 

No obstante, este movimiento es, desde el punto de vista teórico, mucho más refinado que esos movimientos campesinos, y sin lugar a dudas mucho más radical, pues su crítica no solo es contra el mundo industrial sino contra la civilización en sí; si bien no existe un consenso en la crítica dentro del primitivismo.

 

El origen de este moderno primitivismo, según señala el británico John Moore, puede encontrarse en Detroit en 1986, cuando la gente entorno a la revista Fifth Estate, muy influida por obras del sociólogo Fredy Perlman como Contra su historia, contra el Leviatán, se comprometieron en la labor de emprender un "análisis crítico de las estructuras de la civilización occidental, combinado con una revalorización del mundo indígena y el carácter de las comunidades primitivas originales" acabando su declaración con la explicación de que "en este sentido somos primitivistas", poniendo especial énfasis en lo que para ell@s era lograr "una síntesis de la anarquía primaria y la contemporánea".

 

Sería, precisamente, desde Fifth Estate donde John Zerzan, conocido primitivista tras las revueltas anti-globalización de Seattle al colgarle la etiqueta de líder intelectual de esta protesta los mass media, escribiría sus primeros ensayos. Empero, Zerzan y Fifth Estate pronto se separarían debido a desacuerdos ideológicos.

 

Heterogeneidad del primitivismo

 

El primitivismo es una ideología que pretende acabar con el Poder en todas sus formas, no obstante es precisamente en esto, en hasta donde se debe llegar para acabar con el Poder, en lo que tropezaron Fifth Estate y Zerzan, y donde se originan las diversas tendencias ideológicas dentro del movimiento. De esta manera es inviable hablar de un primitivismo sino de una gama variada de ellos. Siguiendo a Jason McQuinn podríamos ver en los distintos pensadores posturas diversas, y a veces antagónicas: "Fredy Perlman celebra de un modo poético el canto y la danza de las comunidades primitivas, su inmersión en la naturaleza y su armonía con las otras especies. Para David Watson (Del Fifth Estate) el primitivismo implica ante todo valorar la manera de vivir de manera "sostenible" y preindustrial (no necesariamente pre-agrícola) de numerosos pueblos que según él, están centrados en culturas tribales y en modos y técnicas de convivencia. Para John Zerzan es ante todo una posición propugnando el fin de todas las alienaciones simbólicas posibles y de toda división del trabajo con el fin de que experimentemos el mundo como unidad de experiencia nueva, sin necesidad de religión, de arte o de otras compensaciones simbólicas. Mientras para aquellos que están influenciados por la Ecología Profunda (en torno a la organización ecologista radical Earth First y autores como Arne Naess o David Foreman), el primitivismo significa el retorno a un mundo preindustrial habitado por una pequeña población humana capaz de vivir, no solamente en armonía con la naturaleza, sino con un mínimo impacto sobre las otras especies de animales y plantas (incluso las bacterias)."

 

 

Futuro y tecnología.

 

Los primitivistas distinguen claramente entre ténica y tecnología, es decir, herramientas y máquinas, su crítica se centra en esta segunda, pero ¿Deberíamos renegar de toda tecnología? Ciertamente no hay ninguna corriente que piense que debamos renegar del todo –como ningún primitivista pretende volver al Pleistoceno. En este sentido Fift Estate contesta a la anterior pregunta: "...las discusiones sobre el futuro deben ser sensibles sobre lo que deseamos socialmente y por tanto esto determina que tecnología es posible. Todos nosotr@s deseamos calefacción central, vaters con agua y luz eléctrica, pero no a costa de nuestra humanidad. Quizás sean posibles juntos pero quizás no." Ted Kaczynski, más conocido por su alias Unabomber, sin lugar a dudas una figura importante de este nuevo resurgir, se pronunciaría claramente entorno esta cuestión. Para él la tecnología, como para todo primitivista, jamás es neutra y su existencia configura una ideología y, por consecuencia, diseña la sociedad. Unabomber cree además que la tecnología es imparable, siempre se aplica y en sociedades tecnológicas, para colmo, jamás se deja de investigar y por tanto tecnologizar. Kaczynski en su inquietante La sociedad industrial y su futuro (más conocido como Manifiesto Unabomber) vaticina un futuro en el que el ser humano es esclavo de sus inventos las máquinas, la genética... que creará una creciente alienación e infelicidad a la par que un modelo social condenado a la autodestrucción por ser, simplemente, humana y ecológicamente insostenible. Ante tal predicción Unabomber, que había estado en otros tiempo en Eath First!, pretende una revolución basada en un religión de la naturaleza –pues cree necesaria una fuete ideologización- que destruya la tecnología industrial para volver a formas pre-industrializadas (agrícolas o cazadoras-recolectoras) donde la tecnología sea controlable, el ser humano deje de ser un cáncer para el ecosistema y su sociedad una esclavitud para el individuo. Zerzan y Terranova, los primitivistas de Oregon, con un mensaje más optimista pero al mismo tiempo con una crítica demoledora de los conceptos "tiempo", trabajo"... y a la actual situación psicológica de su sociedad, aun van más lejos, hasta el punto de suprimir casi todo rastro de tecnología, si bien aceptando, en una etapa de transición hacia el "fututo primitivo", la permacultura –un tipo de agricultura donde el uso de la tecnología, el impacto medioambiental y la labor humana se reducen al mínimo.

 

Qué propone el primitivismo.

 

Sin lugar a dudas son muchas las objeciones que se le ponen al primitivismo –como al anarquismo o a cualquier modelo social alternativo. Entre ellas, la más evidente, es el cómo mantener a tanta población, algo imposible volviendo a las técnicas del pleistoceno, si bien ya hemos visto que nadie pretende volver a sociedades de ese tipo –al menos no de inmediato. Otra crítica que se le suele hacer a este movimiento anti-civilización es que si bien la crítica que hacen es realmente interesante no tienen nada que proponer. Los primitivistas no obstante no quieren proponer nada. No quieren ser un movimiento que diga que hacer a la gente o al cual adherirse según una serie de premisas ideológicas planteadas en clase positiva, de ahí que, desde el punto de vista estratégico en la lucha suelan ser insurreccionalistas. El nexo de unión está en la crítica a la tecnología y a la civilización, y el rechazo de ambas, y como únicos fines la autonomía personal, la Libertad, y la unión con la naturaleza. Es por tanto una ideología que pretende construir la nueva vida por antítesis de la vieja. La cuestión es acabar con lo males y así empezaremos a andar por un buen sendero. Empero, esta, en teoría, falta de “programa” no exime que los primitivistas no piensen y comenten posibles caminos y soluciones, si bien siempre a título personal con la inamovible intención de que el primitivismo no se convierta en una ideología de un cúmulo de recetas.

 

Sin lugar a dudas el anarco-primitivismo es un propuesta que considerar y no obviar, y no catalogar de antemano de “imposible” por tener un nombre un tanto extravagante (al anarquismo le pasa lo mismo con el suyo). Entender su crítica a la civilización, a la tecnología, a las concepciones sociales, históricas y alienantes de “tiempo”, “trabajo”, “división del trabajo”..., a la psicología, o, a lo que ell@s llaman anarquismo de estado, sus reticencias hacia la institución de la asamblea o al federalismo no solo es interesante para profundizar las raíces de los males que vivimos sino también para replantearnos que vida queremos tener, cómo y porqué.

 

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