6 de julio
SANTO TOM�S MORO,*
M�rtir

La tristeza que es seg�n Dios produce la penitencia
estable para la salvaci�n; pero la tristeza
seg�n el mundo produce la muerte.
(2 Cor., 7, 10).

   Nacido en Londres en 1478, Tom�s Moro estudi� en Oxford, ejerci� la abogac�a en su ciudad natal y se cas�, en primeras nupcias, con Juana Colt. Su dichoso hogar era el punto de reuni�n de todos los hombres piadosos y sabios de Inglaterra y del extranjero. Habiendo enviudado contrajo segundas nupcias con Alicia Middleton, en 1516. Por esa misma �poca, fue distinguido por el joven rey Enrique VIII, que le hizo su Lord Canciller, en 1529. Vi�ndose obligado a oponerse al rey en el asunto de la anulaci�n del matrimonio real, renunci� Tom�s Moro por estimar que �ste era su deber. Cuando Enrique VIII quiso hacerse jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra, su antiguo Canciller irgui�se contra �l, y fue encarcelado en la torre de Londres, siendo decapitado en 1535. Tanto en su vida p�blica como en su vida privada fue modelo de verdadero cristiano, uniendo a la suavidad la fortaleza, a la piedad la inteligencia, a la alegr�a la seriedad.

MEDITACI�N SOBRE LA BUENA
y LA MALA TRISTEZA

   I. No te entristezcas por las cosas de este mundo. La tristeza da�a a la salud, turba la paz del alma, aniquila la piedad y la virtud; ella. nos hace insoportables a los dem�s y molestos a nosotros mismos. Pero, dir�s, �c�mo no estar triste en este valle de l�grimas? preg�ntale a tu alma, con David: �Alma m�a, por qu� est�s turbada y triste? Si t� has atra�do la desgracia que te aflige, sop�rtala pacientemente, puesto que la has merecido; si no eres t� su causa, espera en Dios, te consolar� si no siempre en esta vida, segura e inefablemente en la otra. �por qu� est�s triste, alma m�a, y por qu� me conturbas ? (El Salmista).

   II. ponte triste de haber ofendido a Dios; llora tus faltas, d�a y noche. Esta tristeza te causar� una alegr�a muy dulce en el fondo del coraz�n. �Lejos de nosotros esas risas y esos gozos del mundo que se llevan la compunci�n del coraz�n! �Ah! �Podemos, acaso, regocijarnos en esta vida cuando ignoramos la hora de nuestra muerte, y no sabemos si somos dignos del amor o del odio de Dios?

   III. Que esta tristeza, causada por el recuerdo de tus pecados, produzca en ti una penitencia estable. No basta, en efecto, entregarte s�lo por algunos d�as a la penitencia y a las l�grimas; todos los d�as cometes nuevos pecados, todos los d�as debes llorar. San Pedro y Santa Mar�a Magdalena lloraron hasta su muerte. �Cu�n dulces son las l�grimas que extinguen las llamas del infierno! �Quieres no estar triste nunca? Vive santamente: una vida santa siempre es gozosa; la conciencia del culpable est� siempre atormentada. (San Bernardo).

La contrici�n
Orad por los afligidos. 

ORACI�N

      Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza, ved c�mo el peso de nuestros pecados nos abruma, y fortificadnos por la gloriosa intercesi�n del bienaventurado Tom�s, vuestro m�rtir. por J. C. N. S. Am�n.

  

VOLVER A SANTORAL DE JULIO

   


Hosted by www.Geocities.ws

1