MARTIN ORFORD
"Classical
Music And Popular Songs"
(GEP, 2000)
Nadie sab�a qu� se pod�a esperar de un disco de Martin
Orford. �Una r�plica de IQ? �Un trabajo sobrio de piano? �Una colecci�n de
baladas al estilo Wetton, con qui�n trabaja asiduamente? �Una conjunci�n de
todos estos elementos? Si, esta ultima es la decisi�n tomada por el talentoso tecladista
de IQ, y por ende, s�mbolo de gran parte de la mejor m�sica progresiva de
Inglaterra desde dos d�cadas atr�s.
Y no lo duden: Martin Orford sac� uno de los
mejores discos del a�o. Un disco inmensamente disfrutable desde donde se lo mire.
Profundamente mel�dico, el �lbum reconoce el sonido "IQ" y parte desde
all�, sobre todo en el tema que qued� afuera de "Subterranea", "The
Overload", interpretado junto a Nicholls, Jowitt y Paul Cook,
de IQ, y el gran Gary Chandler, de Jadis, quien se luce como pocas
veces a lo largo de todo el disco.
El �lbum muestra un tema de apertura muy contundente,
al estilo de los en�rgicos temas de inicio de los discos de Genesis de la segunda
mitad de los 70s, con "The Field of Fallen Angels". Una deliciosa
balada aparece a continuaci�n, con "A Part of Me", vocalizada por John
Wetton, en un tono muy emotivo. El mismo tono emocionado exhibe "The Days of
Our Lives", cantada en gran forma por Martin Orford, recordando en parte a
Eric Woolfson por su calidez, e incluyendo uno de los grandes solos de Gary
Chandler. Un tema muy Tears for Fears es "The Final Solution",
al estilo "Everybody Wants to Rule the World".
El �lbum incluye tambi�n cinco magn�ficos
instrumentales, con "Quilmes" exhibiendo el virtuosismo de Orford
en piano; "Fusion" mostrando el costado "progresivo" del disco,
muy Camel, y de enorme potencia; "The Picnic", una breve pieza de
guitarra ac�stica, al estilo "Horizon"; "Tatras", de
imponente magnificencia y tono �pico, y el cierre con el conmovedor "Eversong",
que incluye un solo de Chandler que emocionar�a hasta a una piedra.
Orford realiz� un disco magnifico, que lo
muestra como un inteligente artista, y exhibe varias facetas de su talento. Y lo hace en
un modo �nico, con un buen gusto que de tan sencillo suena a simple, pero que en realidad
es el resultado de una trayectoria que lo deber�a llenar de horgullo.
Sencillamente indispensable.
Andr�s Valle