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Luis Alberto Spinetta
"Silver
Sorgo"
(Universal 2001
50:48)
Nuevo trabajo de Luis Alberto
Spinetta, ahorasin "socios", con muchos m�sicos invitados, en la l�nea
mel�dica de su anterior obra "Los Ojos"
Lo sorprendente, es que esta vez Luis
Alberto Spinetta no nos sorprende.
Parecer�a un sofisma, pero no, implica que este, su nuevo trabajo versi�n 2001, titulado
Silver Sorgo (en el imaginario Spinettiano, la moneda que deber�a tener este
pa�s, Argentina, y estamos en un todo de acuerdo), contin�a la l�nea trazada por
"Los Ojos" el anterior y bello disco de Spinetta.
Y es sorprendente, porque nos hab�a acostumbrado, a quebrar rumbos para ir hacia nuevos
lugares �ltimamente, (Spinetta y Los Socios del Desierto, furia de tr�o; "Estrelicia"
ac�stico l�rico; "San Cristoforo", "Mar de Lava
El�ctrico", "Los Ojos", delicadeza l�rica).
Esta nueva obra de Spinetta, es b�sicamente una belleza, algo dif�cil al comienzo
(obvio) y se va transformando con las escuchas en una obra delicada, l�rica por dem�s,
con una poes�a �nica, y b�sicamente en un trabajo 100% spinettiano.
Con sublimes momentos de infinita belleza mel�dica ("El Mar es de Llanto",
"El Enemigo", "Llama y Ver�s", "Abr�zame
Inocentemente") otros momentos de introspecci�n ("Tonta Luz", "Bah�a
Final"), otros de b�squeda ("Tonta Luz"), la sensibilidad
extrema ("Esta es la Sombra"), y todo aquello susceptible de encontrarse
en un buen disco de Spinetta.
Y qu� decir de la poes�a de Luis?...
"Y la pradera se abre al mirar, y sab�s que ya contiene esa luz que vas a buscar,
al fin; Y al morir el calor sab�s que el mar es de llanto..." ("El Mar
es de Llanto")
"Llama y ver�s luz, luz dulce, ya sin horas. Solo t� y los bosques y monta�as,
y las r�as y los valles..." ("Llama y ver�s")
"Y as� tan transparente, el silencio lleva un mar, ese mar de vivir. Se escucha
un salmo insoportable que se cuela por cable, y se va; tu coraz�n lo ignorar� (bien se
sabe que en las noches todo duende s�lo agita su alma)" ("Cine de
Atr�s")
Un trabajo para saborear lentamente, en silencio, prestando atenci�n al alma, la
recompensa no se demora.
Gustavo Bolasini
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