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Todas las noches, de lunes a viernes, TIC-TV nos abre una ventana que,
como diría un conocido poeta sobre el mar: "amplio, democrático, en
fin, el mar", nos permite un viaje por la actualidad política, económica
e histórico cultural, de nuestra comunidad.
Por esa pequeña ventana accedemos al torrente de información, con su
carga de “ruidos”, mensajes subliminales y también ¿por qué, no?,
con información “pertinente”, que emiten las personas, los medios de
información y comunicación y otras fuentes.
La forma en que ese
torrente informativo llega a nosotros es, obviamente, audiovisual; es
decir, a través de imágenes y sonidos.
En el plano auditivo,
el mensaje se transmite por medio del lenguaje, que forma parte de lo que
en el Arte de la Comunicación se denomina “Comunicación
interpersonal” y que, al decir de mi siempre recordada profesora de esa
materia, no se limita a un solo aspecto de nuestra vida, puesto que de tal
forma nos comunicamos en cada ocasión en que interactuamos con otras
personas.
Como es sabido, el
lenguaje está compuesto principalmente de palabras; pero,
desgraciadamente, también incluye las denominadas “muletillas”, que
constituyen verdaderas barreras que impiden una comunicación clara y que
no sólo suenan mal sino que causan distracción cuando, como hábito, se
repiten una y otra vez.
Tal es el caso de las
“muletillas siguientes: “ah….”, “eh…..”, “bueno…”,
“si, bueno…”hum..”, “esto, que……”, “¿no?....” etc.
Ahora bien, sin intención
de machucar a nadie, debo decir que ni en aquellas siempre añoradas
clases, ni en la literatura consultada recientemente, he podido encontrar
la muletilla “desisto” o “decir esto”.
Todos los días se
aprende algo y como los maestros de la escuadra y el compás, también
cada día se debe combatir la ignorancia. Por ello, además de señalar la
falta, vale la pena sugerir la solución: algunos especialistas en la
materia aconsejan utilizar “pausas” naturales de 3 ó 4 segundos (se
sabe que un buen comunicador utiliza pausas naturales entre frases), en
lugar de la innecesarias, superfluas e indeseables “muletillas”; así
como grabar la propia voz y buscar retroalimentación para reconocer las
“muletillas” y poder eliminarlas. También recomiendan aumentar el
vocabulario incorporando activamente nuevas palabras al lenguaje habitual.
Como diría el Maestro:
“Quien tenga oídos para oír, oiga”
Orestes
Martí
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