La Página de Orestes 


El Arte de la Comunicación

Independencia
Orestes Martí

Viernes Mayo 28, 2004

Estimado D. Juan Carlos. 

La semana que concluyó nos trajo una muy agradable noticia: la web de TIC-TV llegó al millón de impactos y se nos anuncia la futura aparición de un diario independiente, en otro formato. 

Ya sé que algunas personas se estarán preguntando el motivo de mi alegría. Ello se pudiera explicar fácilmente si tomáramos en cuenta de que más allá del nombre -Televisión Independiente-, la actividad informativa de ese canal (desgraciadamente aún insuficiente, cuantitativamente hablando) ha demostrado fehacientemente que hace honor a su nombre. 

Dicen los filósofos que si cogemos un vaso y lo llenamos hasta la mitad, cada persona que lo observe lo verá medio lleno o medio vacío; así, si el observador es optimista lo verá medio lleno y si es pesimista lo verá medio vacío. En la Información y la Comunicación también se manifiesta el “fenómeno del vaso”, cuando emitimos o leemos una información o un mensaje. Es decir, esa expresión es tanto por parte del “emisor” como del “receptor” de tal comunicación. Es por ello que observamos que sobre un mismo hecho objetivo –el que existe fuera de nuestra conciencia y es independiente de ella- se producen varias versiones o enfoques, que algunos especialistas denominan “intencionalidad”, aunque no todos coinciden con esta apreciación. Y aquí es donde aparece el “independiente”; el que mira al vaso y le dice a todo el mundo: ¡Oigan, medio lleno y medio vacío, el vaso está por la mitad; ni más ni menos!. He ahí la importancia y la necesidad de la actividad de las entidades independientes. 

Declaración Universal de los Derechos Humanos: Artículo 19 Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. 

La Información y la Comunicación pasan hoy por hechos sorprendentes: empresas ajenas a esas actividades –no cito nombres pero todos sabemos quienes son- tienen intereses y/o son dueños de muchísimos medios. Y no sólo empresas, también hay bancos, políticos, empresas de publicidad que invierten grandes sumas de dinero en este “nicho”, así como un largo etc. Todos esos “recursos financieros” producen dos fenómenos paralelos: por una parte se abarata el costo de producción del “producto mediático”, pero por otra condiciona la “intencionalidad” y se traduce en una creciente manipulación del mensaje cuya expresión hemos abordado en otras “pinceladas” al hablar de los “ruidos” y los “blancos” informativos. Hoy existen a lo largo y ancho de este mundo, una creciente cantidad de especialistas en Información y Comunicación que aseguran que en realidad a escala planetaria no hay libertad de prensa, sino de empresa. Dicen que “se habla de libertad de prensa como si fuera un derecho de los periodistas, cuando en realidad es una expresión del derecho a la información, que es de la población, no de la prensa, mucho menos de los empresarios periodísticos” y que “para que el periodismo sea independiente y esté comprometido con la gente, la prensa debe ser un anti-poder y no formar parte del poder, tarea que puede ejercer a través de cuestionarlo e investigarlo; debe tener responsabilidad social y democratizar las fuentes de información para que cada vez sean más personas las que se expresen”. 

En este “entramado” para distorsionar la información mediante una comunicación intencionalmente errónea o manipulada, se incluyen organismos y organizaciones internacionales. Sólo un ejemplo: recientemente apareció en Internet la noticia de que la familia del camarógrafo José Couso, asesinado en Bagdad, denunció a “Reporteros Sin Fronteras” (RSF), ante la publicación, el 15 de enero, de un “informe” en el que RSF exculpaba a los militares autores confesos del asesinato de Couso en Iraq. La familia del reportero publicó una nota de prensa, fechada en Madrid, el 16 de enero, donde rechazaba la supuesta “investigación” y pidió a RSF retirarse de inmediato de la querella. Por cierto, sobre la función de la prensa en la guerra, recientemente apareció el libro de Dominique Wolton, titulado "War game. La información y la guerra", referido a la guerra del Golfo, ocurrida en 1991. Afirma Wolton, en el prefacio, que "Nunca hubo en una guerra tantos medios implicados y nunca tuvo la opinión pública tanta sensación de no estar informada... Nunca tantos periodistas sobre el terreno y nunca tantos rumores de desinformación... Nunca tanta información y nunca tanta sensación de estar apartado de lo esencial, de estar frustrado y saturado a la vez." Sobre el libro, dice otro conocido periodista desde México: “Las reacciones contra la sobredosis mediática fueron entonces muy similares a la ocurrida ahora. Ver la guerra en directo no ha constituido una conquista de la prensa moderna. Esta hartura de noticias ha provocado un apartamiento entre los informadores y su público, una progresiva desconfianza entre medios y espectadores, entre quienes ofrecen un testimonio y las crecientes dudas sobre la honradez de la sospechosa evidencia". 

Constitución española: Artículo 20. 3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España. 

Sobre los medios de comunicación social se puede estar escribiendo varios días, pero ni este es el lugar adecuado, ni el propósito de esta pequeña “pincelada”. Sólo para el conocimiento general de quien esto lea, le expongo algunos datos aparecidos en un “reportaje” reciente en la red de redes: en RTVE hay 2.243 jefes en una plantilla total de 8.901 profesionales (2,9 “indios” por cada “cacique”); 22 directivos ganan más que el presidente del Gobierno y se acumula una deuda –no contemplada por los “Pepes” en sus cuentas “sin déficit”- de 6.200 millones de euros. Otros profesionales de la información y la comunicación se quejan amargamente: “Los periodistas no son los culpables: la información llega dirigida a los medios de comunicación”, aseguran. No parecen estar muy “despistados” si tomamos en cuenta los telediarios de casi todas las cadenas de radio y televisión (da la impresión de que hay un gran guión informativo que todos repiten, con muy pequeños matices). En cuanto al “acceso” a estos medios de comunicación social no tenemos que irnos de nuestro entorno insular: hasta donde conozco, si no fuera por TIC-TV muchísimas “sensibilidades” y grupos sociales, no tendrían “voz propia” y el famoso pluralismo de la sociedad sería papel mojado. 

Esperemos que los cambios administrativos llevados a cabo (recientes nombramientos, primero de doña Carmen Caffarel en RTVE y posteriormente a don Alex Grijelmo como presidente de EFE), produzcan algún efecto positivo en los medios de comunicación social. Mientras tanto, visto lo visto: larga vida a la “independencia”. 

Orestes Martí

 

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