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En una de mis "impresiones" anteriores[1],
conté que había conocido al amigo Armando Pérez-Jácome Morales, quién era
el autor del proyecto Comunitario Cine Club "Fénix del Ariguanabo" y había
filmado los principales momentos de la XVI Bienal Internacional del Humor, que
en su momento se colocó tanto en el
Canal Ariguanabo
TV como en Youtube, para las personas que desearan comprobar lo que se les contó
había
sucedido a orillas del Ariguanabo en tan interesante evento. También comenté que
el proyecto en cuestión está muy vinculado a otro tema en el que San Antonio de
los Baños brilló desde principios de los años ´50 del siglo anterior: la
actividad cinematográfica; prometí, además, referirme a ello.
Pocos días después, recibí del buen amigo y
destacado Arquitecto ariguanabense, Julio César Pérez[2],
un interesante correo electrónico, partes del cuál me gustaría compartir con el
lector.
Se trataba de un "post" colocado en un blog
"sobre el cine cubano, su crítica y su público"[3] en el que Mario Crespo
trataba el tema, bajo el título "A PROPÓSITO DEL CINE AFICIONADO EN SAN ANTONIO
DE LOS BAÑOS"[4].
Decía Crespo en su escrito:
"Como sabes, nací en San Antonio de los Baños y allí pasé mi
infancia en los años ´50. Mi mamá me llevaba a una peletería que estaba en la
esquina del Parque Martí (el parque central del pueblo) que estaba paralela con
el Bar Cuba, un lugar precioso con mesitas de hierro y tope de granito estilo
república (dicen que allí Abela hizo sus primeras caricaturas sobre
servilletas), donde además trabajaba mi tío Nené y me regalaban helados mientras
yo miraba embelezado un enorme cuadro transparencia del río Ariguanabo, en el
que se me antojaba, se movían sus aguas y batían sus hojas las palmeras. Cine en
mi imaginación, pues ya grande volví a ver el cuadro y era totalmente estático,
pero igual de hermoso.
"Vuelvo al cuento que me trae a tu excelente blog: En aquella peletería
trabajaba un joven llamado Artemio que medía como dos metros de estatura y era
mas feo que un güije. Pero siempre nos atendía y me probaba los zapatos. El
interés que tenía este peletero para mí, era que lo veía a veces en la pantalla
grande del cine Casino, uno de los dos cines con que contaba la villa de San
Antonio de los Baños.
"Para un niño de hoy, sería como ver a Arnold Schwarzenegger. ¡La estrella de
cine de mi pueblo conversando con mi mamá y probándome zapatos! Pues Artemio era
el protagonista de una película de ficción llamada El Invasor Marciano, en la
que él, gracias a su físico, era el marciano.
El caso es que este peletero llamado Artemio Valdés formaba parte de un grupo
de jóvenes que ya en la década del ´50 había constituido la Asociación Pro-Cine
Ariguanabense y soñaban con establecer una escuela de cine en San Antonio de los
Baños. No se si Gabo, sabía esto cuando decidió que la escuela fundada por él
debía estar en esta localidad, pero algo debe haber influido el interés por el
arte que siempre ha tenido este pueblito de La Habana, en el que siempre hubo
teatro, poetas, pintores famosos (Silvio Rodríguez, Quidiello el pintor, Paco
Alfonso y Miguel Miqueli, teatristas, Abela, Nuez, no te canso, pero son muchos
más) para que El Gabo decidiera sólo treinta años después, que San Antonio fuera
la “Meca” del cine cubano.
Todo este esfuerzo se debe a Eulalio Cruz que era quien encabezaba el grupo
de jóvenes cineastas ariguanabenses, de los cuales obtengo los nombres en una
crónica de la periodista Teresa Valenzuela (http://www.cmbfradio.cu/cmbf/identidad/identidad_00180.html).
Ellos son: Osvaldo Ordaz, Ángel Gutiérrez, Agustín de la Osa, Vicente Cruz,
Antonio Alfonso, Roberto Puyada, Artemio Valdés, Ricardo de Armas y José de
Armas.
Según Teresa Valenzuela, el grupo se mantuvo activo durante toda la década
del ´50 en la que filmaron varios cortos de ficción silentes cuyos títulos son
La Herencia Maldita, Lobos de mar, Contrabando, y El Cayo de la Muerte, éste
último en colores, de 36 minutos, dirigido por Vicente Cruz.
Además, encuentro en la crónica de Teresa Valenzuela, que fue en San Antonio
de los Baños donde se filmaron escenas de las primeras películas cubanas como La
Virgen de la Caridad de Ramón Peón y, como si fuera poco, se reconoce
perfectamente la famosa escogida de tabacos El Purguero en la cinta El Romance
del Palmar, estrenada en 1938.
Sin ánimo de polemizar con el amigo que te escribe, ni reclamar lauros para
mi pueblo y sus artistas, creo que puedo retar a cualquiera para que saque una
fecha más temprana en Cuba en la que otra comunidad hiciera cine. De todas
formas, para mí lo más importante de todo esto es que se reconoce que hay una
fuerte inspiración cinematográfica en Cuba desde muy temprano. Creo que hasta el
propio Alfredo rectificaría hoy su famosa frase -“sin tradiciones ni historia”-
la historia está y no puede ser desmentida la tradición.
Por último, no culpemos más al ICAIC de reconocer o no éste o aquel esfuerzo.
Este organismo hizo lo suyo y obedeció con su política a un momento, como otros
actuaron acorde a otras circunstancias. El ICAIC reconozcámoslo, lo hizo más
bien que mal y sabemos todos que, como toda obra humana, es perfectible.
Ayudemos a que así sea y con ello, la historia del cine cubano. En fin, dejemos
los resquemores y pongámonos a trabajar. Nunca antes se hizo tanto por el cine
cubano en Cuba, que en la época del ICAIC, Los errores, son de los hombres, los
organismos son a su imagen y semejanza, pero siempre hay tiempo de revisar la
historia y restituir nombres y enderezar entuertos. Igual estamos juntos en la
historia del cine cubano todos los cubanos que hacemos cine. Los historiadores
dirán la última palabra, no los políticos ni jefes de un momento. La historia es
eterna.
Otra vez exhorto: Que todo el que tenga algo que decir, que lo diga, que todo
el que tenga un testimonio, que lo regale; si alguien tiene poder editorial en
algún momento, que desentierre todas las tesis de grado que ya Mario Piedra
anunció están en los anaqueles de las escuelas de Artes y letras…. Hagamos
historia, no política"
Recientemente accedí al mencionado y
recomendable blog para hacer algunas aclaraciones necesarias y allí encontré
otra no menos interesante misiva sobre el tema, en este caso de Mario Piedra;
dice así:
"El cine club "Ariguanabo", dirigido por Sirio Suárez
Rodríguez, fue miembro fundador de la Federación Nacional de Cine Clubes de
Cuba. A la fecha de su ingreso, ellos dieron como año de fundación 1957; pero
tengo información de que este cine club, o al menos, el cine aficionado en San
Antonio de los Baños, tuvo una actividad desde años muy anteriores. Según el
fotógrafo y profesor Pedro Rodríguez García, conocido como "Peroga", existía
desde los primeros años 50 y quizás antes, una actividad de producción
cinematográfica, en formato 16 mm, que alcanzó la increíble posibilidad de ser
exhibida en uno (o el) los cines locales y en el local de una asociación obrera,
o algo así, también local. Me refería Peroga (y otros compañeros que no
recuerdo) que la exhibición de filmes realizados por aficionados locales
constituían auténticos acontecimientos, con una amplia asistencia de público,
motivados sobre todo por ser una producción local, con actores y persona
conocidos por todos. Recuerdo la referencia que, incluso, llegó a convertirse en
una preocupación para exhibidores locales, que veían una competencia en estas
exhibiciones cinematográficas aficionadas. A pesar de que los filmes eran (según
me contaron) fundamentalmente, remedos del cine negro de Hollywood, esto
fenómeno es algo totalmente inédito en nuestro país.
No es extraño, debido a no sé por qué rara conjunción de astros, o algo por el
estilo, esta pequeña villa fue la cuna de talentos como Silvio Rodríguez, René
de la Nuez y Eduardo Abela, y hogar del gallego Posada. A esto hacía referencia
Mario Crespo, pero creo que vale la pena remarcarlo.
Nosotros exhibimos en la Casa de la Cultura de Plaza y otros ámbitos,
filmaciones de Sirio. Él era un realizador absolutamente "naive", y filmaba
"crónicas" locales, en las cuales prácticamente no eliminaba nada, puesto que
-según sus palabras- eran vecinos que les daba pena eliminar de sus filmes.
Siempre creí, y sigo creyendo, que estos materiales, en el caso de que se
conserven, poseen un indudable valor antropológico e histórico.
Aunque tengo en mi poder la dirección de Sirio, tuve una información en el
sentido de que había fallecido. Así que no sé si valdrá la pena, aunque es una
manera de localizar a sus familiares y verificar si esas películas todavía
existen.
A pesar de que suena romántico, y hasta bonito, que la creación de la Escuela
Internacional de Cine y Televisión fuera precisamente en San Antonio de los
Baños en virtud de toda esta historia, me temo que no es así. Tengo la impresión
de que se debió a razones más prácticas y más inmediatas. Habría que
preguntarles a sus fundadores, específicamente, a Julio García Espinosa o Lola
Calviño"
Como que a hacer historia nos exhorta el
coterráneo Crespo (aunque haciendo lo uno, se hace lo otro), hagámoslo. Coincido
en lo fundamental con lo expuesto por él en su "post" y sólo me gustaría hacer
algunas precisiones: 1) la Peletería que estaba frente al parque Central,
paralela al Bar Cuba, era la "Casa Palomera"; 2) el nombre del peletero (y
"actor"
en cuestión) era Artenio Valdés Falcón; 3) su peletería se llamaba Aracelys
(derivado del nombre de su madre Aracelia Falcón Fabelo, hija del canario
asentado en San Antonio, Francisco Falcón y Silva[5]) y se encontraba frente al
Restaurante Martí, en el local que hoy ocupa el Banco Popular de Ahorro.
Conocí a Sirio Suárez, estudié con su hijo
Jesús (viajamos juntos, en el año 1957, a los Estados Unidos; él, a contraer
matrimonio y quedarse residiendo en Miami; yo, a perfeccionar el idioma y
conocer Tampa, lugar donde había nacido mi padre; después supe que Jesús se
había hecho famoso como locutor de televisión). Sirio, desde muy temprano motivó
a Jesús (chuchy) por la actividad cinematográfica y la televisión; Jesús y yo
tuvimos un "cine" en el barrio con un proyector de 16mm. Pero, realmente, si la
memoria no me falla, las actividades de Sirio fueron posteriores a la de APCA y
tenían un contenido diferente.
Para mí, es comprensible la admiración de
Mario Piedra por la villa ariguanabense; el propio Silvio se ha referido a
eso y en el libro "Ariguanabo, historia, música y poesía"[6] se recoge la
expresión siguiente:
"Hay una teoría de que en San Antonio cayó un aerolito hace
muchos años. Tú no te has fijado en la cantidad de pintores, escritores y
músicos que da ese pueblo, con lo chiquitico que es... Dicen que es eso (sonríe
con malicia), que es una radioactividad, una influencia extra-terrestre, algo,
algo que cayó ahí en el pueblo ese... Y que le sucede a todos los que se bañan
desde chiquitos en las aguas del río Ariguanabo....."
Coincido también con Piedra, en que los
materiales que aún se conserven -aunque no sepamos cuántos son ni dónde están
localizables-, poseen un indudable valor antropológico e histórico; por tal
motivo hemos tratado de obtener copias de los que se pueda y exhibirlos en el
Canal Ariguanabo TV, tanto en su programación ininterrumpida como en la opción
de vídeos a demanda (colgados en Youtube). Hemos podido obtener -con la ayuda de
algunos amigos, incluyendo al realizador Jorge Molina y a uno de los
sobrevivientes de APCA, el hoy médico, Dr. Vicente Cruz Álvarez- el documental
de Wolney Oliveira "El invasor marciano: 36 años después"[7], el que
próximamente se exhibirá en nuestro Canal. De igual forma hemos obtenido el
filme "Los regalos de Don José", posiblemente la broma colectiva más grande de
la historia, en la que participó no sólo una gran cantidad de personas del
pueblo sino además autoridades civiles, militares y hasta eclesiásticas....
Pero soy del criterio de que no se debería
dejar las cosas ahí, sólo en el "rescate" de la Historia. Proyectos como el
Comunitario Cine Club "Fénix del Ariguanabo", debería ser activamente respaldado
por todos. Acabamos de colocar en el Canal Ariguanabo TV un material realizado
por Pérez-Jácome en un Taller sobre Naturaleza[8], llevado a cabo en el año 2008 en
la EICTV, que demuestra -a nuestro juicio- dos cosas: 1) que la tradición
cinematográfica en el Ariguanabo se mantiene, aún con todos los factores
objetivos y subjetivos que la limitan y que hacen que en la Villa del Humor no
exista ni una triste sala de vídeo -la que existía, hoy es una oficina- y de que
el otrora Teatro Casino, se esté cayendo literalmente a pedazos; 2) que si los miembros de APCA hubiesen
tenido una ínfima parte de los recursos y medios que hoy existen en aquél
entorno, no se sabe hasta dónde hubieran podido llegar.
Finalmente, no pienso que el establecimiento de
la EICTV de San Antonio de los Baños haya tenido algo que ver con los deseos y
las aspiraciones de los muchachos de APCA, pero si estoy convencido de que ellos
si tenían una visión de largo alcance que hoy por hoy a muchos les falta.
Orestes Martí
[1]
Cuba 2009. Impresiones de un viaje (III) En el Ariguanabo
se ríen hasta del imperio
[2] Julio César Pérez Hernández, La Habana 1957. Arquitecto y Urbanista.
Graduado de Arquitecto de la Facultad de Arquitectura de La Habana, Cuba en 1982
se convirtió en el único cubano en la historia que ostenta el título de Loeb
Fellow de la Universidad de Harvard, 2001-2002 con Diploma de Estudios
Ambientales Avanzados. Presidente fundador del Capítulo Cubano del Consejo para
el Urbanismo Europeo (CEU). Miembro de la UNEAC, UNAICC (Unión de Arquitectos e
Ingenieros de la Construcción de Cuba) e INTBAU (Red Internacional para la
Arquitectura, el Urbanismo y la Construcción Tradicional).
[3] Juan Antonio García Borrero
http://cine-cubano-la-pupila-insomne.nireblog.com/
[4]
MARIO CRESPO A PROPÓSITO DEL CINE AFICIONADO EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS
[5] "Nuestros abuelos canarios". Asociación DEPACA. Las Palmas de Gran
Canaria, 2006
[6] "Ariguanabo: Historia, música y poesía. Nuestros
abuelos canarios III" Asociación DEPACA. Las Palmas de Gran Canaria, 2008
[7] Según la
Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, el filme
tenía su antecedente directo en el corto anteriormente realizado por Wolney,
"Sirio en cuadro". Ya que en éste se revisaban los antecedentes del cine
aficionado realizado por un puñado de entusiastas ariguanabenses del
cinematógrafo en la década de 1950. El invasor marciano reconstruye la utopía de
este grupo, que persiguió desafiar a Hollywood desde el cine del pequeño pueblo.
Más que testimoniar los sucesos del pasado o rescatar un episodio curioso, el
filme hace con ironía y enorme capacidad de fabulación -que excede el suceso de
referencia y juega con los recursos del cine dentro del cine- una alabanza a ese
amor desmedido por el arte cinematográfico a la vez que ironiza y desata la
cubana choteadera alrededor de un sueño hermoso pero imposible. Fue el primer
corto de la EICTV en participar en un festival internacional importante, y el
primero premiado: obtuvo en 1988 el premio Mikeldi de Oro en el XXX Festival de
Cine de Bilbao, España y en 1989 el Primer Premio Documental del Festival
Nacional de Cine y Video Caracol, La Habana
[8] Está colgado -dividido en 9 partes, para poderlo visualizar en Youtube- en
el Canal Ariguanabo TV. Las direcciones son
- Parte I
http://www.youtube.com/watch?v=7yGtGMs2UXA
- Parte II
http://www.youtube.com/watch?v=ow1dgkQRQZ8
- Parte III
http://www.youtube.com/watch?v=zyB6AqBQUU4
- Parte IV
http://www.youtube.com/watch?v=AoG4drLQbqI
- Parte V
http://www.youtube.com/watch?v=XTU5C60yUoY
- Parte VI
http://www.youtube.com/watch?v=zDrRI1PmRcA
- Parte VII
http://www.youtube.com/watch?v=Qu1Kopz4zRM
- Parte VIII
http://www.youtube.com/watch?v=bWkBa5najoI
- Parte IX
http://www.youtube.com/watch?v=ZcZqItiC2eA
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