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Las Palmas de Gran Canaria
10 de abril de 2007
El título
del presente trabajo, nada tiene que ver con aquélla estrategia
norteamericana que desde el año 1980 ha sido una constante y que se hizo
explícita en las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996), que han
concebido un denominado "segundo carril" de operaciones que se
dirigen a la cooptación de sectores sociales y políticos específicos,
incluyendo a los componentes de la llamada sociedad civil cubana. No.
El título tiene
que ver con la ya descarada política de doble rasero que emplean los
norteamericanos en su mal llamada "política antiterrorista";
a su increíble desvergüenza para medir los hechos terroristas y
"clasificar" a los "terroristas" (resulta que hay
terroristas malos y terroristas buenos); a la continuidad del
comportamiento histórico del Gobierno de los USA, en política
internacional, definido por Franklin D. Roosevelt -el "Buen
Vecino"- en su histórica respuesta a los periodistas que le
reclamaban por haber recibido con gran pompa a un "hijo de puta":
el dictador nicaragüense "Tacho" Somoza: "sí, es un
hijo de puta, pero es NUESTRO hijo de puta".
Y a este
comportamiento descarado de las autoridades norteamericanas hay que
agregarle el más que manipulado tratamiento informativo que hacen los
medios globalizados de información, al servicio de los poderosos.
La noticia
La noticia real: En libertad
condicional el 'Bin Laden de América Latina' La noticia según los medios
globalizados: "Una juez estadounidense ordena la puesta en
libertad del anticastrista Posada Carriles"
¿Es preciso
identificar a la prensa española y por supuesto canaria que brinda ese
tratamiento informativo y aplica conscientemente el doble rasero en el
tema del "terrorismo"? No lo creo necesario; todos los que aquí
vivimos sabemos perfectamente cómo se mueven, cómo actúan y cuáles
son sus "fuentes de información"
La desinformación
y la manipulación de la opinión pública no se produce solamente
mediante los llamados "ruidos informativos"; también se
llevan a cabo mediante los "blancos" o lo que es lo mismo,
obviando información, no ofreciéndosela a los lectores, birlándoles
uno de sus derechos fundamentales: el de "comunicar o recibir
libremente información veraz por cualquier medio de difusión".
En tal sentido ¿por
qué no es veraz la información brindada? Porque actuar de esa forma
implicaría "hablar o actuar de acuerdo con la verdad"
y no mediante la emisión de mensajes contradictorios –verdades y
medias verdades, ruidos y blancos informativos- que tienden a confundir
a los lectores, a manipularlos a partir de una matriz de opinión
previamente elaborada por los tanques pensantes y establecida a través
de tales "medios".
Y ¿Qué es lo que
se trata de ocultar a los lectores? Pues, en principio, nada más y nada
menos que la condición de terrorista confeso de Luis Posada Carriles.
Aunque también hay más.
Información no
mostrada a los lectores canarios en el caso de la "liberación del
anticastrista" (terrorista).
- Estados Unidos se ha negado reiteradameente a certificar a Posada Carriles como terrorista.
- La Jueza que tomó la decisión
–totalmente previsible- se atuvo solamente a la argumentación del
caso, que nada tuvo que ver con los antecedentes criminales del
terrorista Carriles, tanto en Estados Unidos como en otros lugares
(Venezuela y El Salvador, por ejemplo).
- La d>ecisión de
concederle la
libertad bajo fianza a Luis Posada fue una responsabilidad de la
Administración Bush, debido a su negligente actuación en el caso. Y
la fiscalía pudiera haber evitado que la Jueza se pronunciara sobre
la libertad condicional de Posada, si hubiera mantenido la orden de
detención inmigratoria (immigration detainer) que mantenían
contra el terrorista. Claro que para poder mantener dicha orden, el
gobierno debía haber certificado antes del 1ro de febrero de 2007 a
Posada como un terrorista o como una persona cuya liberación
constituiría un daño a las relaciones exteriores del país. Pero no
lo hizo -a propósito- y en lugar de eso, el 11 de enero de 2007 lo
trasladó de la custodia del Departamento de Seguridad a la de los
alguaciles federales para enjuiciarlo por haber cometido fraude
inmigratorio; un cargo leve que la propia Jueza opinó conllevarían a
poco tiempo de encarcelación.
- La Administración Bush todavía
pudiera evitar que liberasen a Posada Carriles si le impusiese la
orden de detención inmigratoria; pero para ello tendría que
certificarlo como terrorista o como una persona cuya liberación es dañina
a las relaciones exteriores de EE UU. cosa que no parece estar
dispuesto a hacer debido al chantaje que el terrorista está
ejerciendo sobre el Gobierno por sus antiguas conexiones y lo que sabe
sobre la CIA. Hasta el momento el Gobierno Bush no ha querido
extraditarlo, procesarlo o certificarlo como terrorista: ha preferido
tenerlo "controlado".
Un dato que la prensa globalizada
ha "olvidado" recordar
- En la XV Cumbre
Iberoamericana que se celebró en Salamanca, con la presencia de los
jefes de Estado o Gobierno, se aprobó una resolución en la que se pidió
la extradición a Venezuela del terrorista Luis Posada
Carriles, ya bajo arresto en EE UU en aquel momento y acusado –por
varios países- de atentar contra un avión de Cubana de Aviación,
causando la muerte de 73 personas.
Del expediente de
Carriles
Para finalizar permítanme
hablarles del "Bin Laden de América Latina". Pero no lo haré
con mis palabras, me remitiré a cómo lo expresó, hace ya algún
tiempo, mi amigo y periodista Luis Sexto en un formidable artículo del
año 2005, titulado Posada Carriles, el "héroe de la
contrarrevolución". Decía Luis:
No necesito
presentar a Luis Posada Carriles. La prensa mundial lo conserva hace años
en sus archivos. Y entre sus faenas más reconocibles nadie duda de su
participación –como autor intelectual y suministrador de medios- en
la voladura de una nave de Cubana de Aviación, en 1976, que estalló
unos 20 minutos después de alzar vuelo de Brigetown, Barbados, en su
habitual ruta comercial. A bordo transportaba los tiradores del equipo
juvenil cubano de esgrima y otros viajeros de diversas nacionalidades.
Recientemente, en el 2000, fue acusado en Panamá de preparar un
atentado contra la vida de Fidel Castro en la universidad de la capital
del istmo. Condenado, la presidenta Mireya Moscoso lo amnistió antes de
abandonar la presidencia, como regalo a la millonaria "confederación
terrorista" llamada Fundación Nacional Cubano Americana, y en
acatamiento al gobierno invisible de los Estados Unidos. Mucho antes, en
1985, convicto del acto terrorista de Barbados, Posada Carriles se fugó
espectacularmente de su prisión en Venezuela: por la puerta de salida y
diciendo adiós a los carceleros.
Tengo en mis manos
una autobiografía de Luis Posada Carriles. Después de repasar cada una
de las habitaciones de su currículo, he sentido los estremecimientos
del horror. No intento ser patético. Pero cualquiera que se sienta
incapaz de asumir los encargos del represor, del que come y echa pasto a
su cuenta corriente a costa de los quejidos ajenos, se espanta ante los
datos primordiales de un verdugo. Nuestra sensibilidad prefiere la
posición de la víctima antes que la del torturador. Pero en Miami
prefieren proteger a los torturadores como una forma de pagarles los
servicios, que no pueden enmascarar, y mucho menos en el expediente de
Posada Carriles. Porque este jamás ha negado su historia...... El
propio victimario lo admite en un libro publicado en Miami en 1994,
titulado Los caminos del guerrero.
Posada Carriles, a
quien sus amigos llaman Bambi, nació en Cuba en 1928. Los créditos básicos
de su existencia comienzan al registrarlo como empleado de la empresa
transnacional norteamericana Firestone, en La Habana Y continúa
describiéndolo como colaborador de la policía del dictador Fulgencio
Batista; entrenador de la Brigada 2506 que desembarcó y fue derrotada
en Playa Girón; ranger con grados de segundo teniente, en Fort Benning,
Georgia; agente de la CIA y colaborador del FBI; profesor de manipulación
de explosivos; organizador de teams de infiltración en operaciones
comandos contra objetivos cubanos; jefe de departamento de la Dirección
de Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), en Venezuela; jefe
del departamento de "ayuda humanitaria" del Departamento de
Estado de los Estados Unidos en Ilopango, Honduras, y director de
agencias de seguridad en Guatemala.
Más. Mucho más.
Y les ahorro el tiempo. El propio Posada va confirmar ese palmarés. Oigámoslo.
Y si no bastara, abramos en Internet la dirección www.latinamericanstudies.org/caminos-guerrero.htm.
Está ahí el texto completo.
"En una época,
nuestros "amigos" norteamericanos nos entrenaron y adiestraron
en el uso y manejo de armas, explosivos y técnicas incendiarias. (…)
La Agencia Central de Inteligencia (CIA), enviaba explosivos (C3),
lapiceros de tiempo, mecha, cordón detonante, detonadores y todo lo
necesario para actos de sabotaje. En aquel tiempo (1960), este tipo de
actividades eran conocidas con el nombre de "Acción y
Sabotaje". El cubano que desafiaba al régimen, poniendo en peligro
su vida, el que se infiltraba en la Isla procedente de Miami para
organizar los cuadros de la Resistencia y traer armas y explosivos, era
admirado y considerado un soldado de la patria y un héroe de la
contrarrevolución.
"(...) Los
guerreros han realizado ataques comandos a instalaciones dentro de Cuba,
desembarcos, sabotajes a embajadas y misiones diplomáticas,
hostigamiento a la flota pesquera por comandos navales y hundimiento de
barcos cubanos y de sus aliados. Años atrás, la pregonada neutralidad
del país (de los Estados Unidos, nota de L.S.) no era violada cuando
nos entrenaban para invadir Cuba; tampoco cuando la Agencia Central de
Inteligencia infiltraba comandos y saboteadores a Cuba, llevando armas y
explosivos para sus acciones.
"Al regreso de
la frustrada invasión (Playa Girón, Cuba, nota de L.S.), me incorporé
a los Comandos L, el grupo de Tony Cuesta y Ramón Font, donde tratamos
de hacer operaciones comandos. El gobierno americano, como parte de un
nuevo plan, ofrecía a los miembros de la Brigada recientemente
regresados de Cuba la incorporación al ejército americano. Otra vez
los entrenamientos, las esperanzas y las frustraciones. Me gradué de
segundo teniente y me asignaron al mando de un pelotón compuesto por
soldados americanos. Después de dos años de estar en el ejército
(…), renuncié a mi comisión y comencé a trabajar para la CIA.
"El campo de
batalla, entonces, lo mismo estaba en el territorio cubano, que en
cualquier punto de la tierra. Sin saberlo ni proponérmelo, me convertí
en soldado universal (…) recomendados a diferentes gobiernos, para
actuar como instructores de personal en el campo de la lucha
antisubversiva o como asesores en materia de seguridad nacional y métodos
modernos de investigación criminal.
"En el
desarrollo de este propósito y estas luchas, mi vida se consumía entre
una operación y otra, con largos intermedios de inacción, aburrimiento
y frustración, hasta que me llegó la oportunidad histórica de
trasladarme a Venezuela, país amado en el que pasé la mayor parte de
mi vida adulta. Inicialmente fui contratado como instructor de la
Dirección General de Policía (DIGEPOL) venezolana y asesor especial en
asuntos de Seguridad Pública (...) Por las demandas imperativas de esa
lucha, la DIGEPOL se convirtió de cuerpo represivo del delito político
para el que estaba originalmente diseñada, en la Dirección de los
Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP). Dentro del esquema,
llegué a ocupar el cargo de Comisario Jefe de la División General de
Seguridad, con la responsabilidad directa sobre las Divisiones de Armas
y Explosivos, Seguimiento y Vigilancia, Protección de Personalidades y
Medios Técnicos. Desde mi posición, combatí sin tregua a los enemigos
de la democracia venezolana (...) La policía, cuya fuerza principal
estaba en los delatores, detenía, allanaba e interrogaba utilizando los
métodos más duros de persuasión. Como dice el dicho: "Se estaba
jugando al duro y sin careta".
Pero Luis Posada
Carriles está descontento. Se siente mal pagado por la humanidad después
de mojarse las manos y el alma en tanta sangre. Lamenta en su libro que
"Lo que ayer era considerado como un acto de valor y patriotismo,
llamado "acción y sabotaje", hoy se llama
"terrorismo" y se nos persigue y encarcela por los mismos
actos".
Vista, pues, la
muestra, el desenfado, incluso la satisfacción del hombre que cree
haber cumplido con su deber, este articulista ha de escribir una nota al
pie. Toda esa confesa cadena de actos de violencia, de violación de la
soberanía de varios países y de la integridad humana, siempre ha
recibido el nombre de terrorismo. Sin embargo, como en los Estados
Unidos clasifican el terrorismo en "malo y bueno", puede
comprenderse que Posada Carriles ejerció el "bueno", es
decir, el que sirve a la geopolítica del imperialismo
norteamericano"...
Por lo tanto, lo
dicho: "Si, es un hijo de puta, pero es SU hijo de puta"
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