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Orestes Martí:
Todavía se escuchan los ecos del resultado del referendo en Venezuela.
A diario se publican miles de páginas de comentarios de analistas de política
internacional. También por miles se cuentan las nuevas páginas colgadas en
Internet abordando el tema. Más allá de la intencionalidad de unos y otros,
acompañados de "ruidos" y "blancos" informativos, están los datos objetivos: el
total de votos válidos fue de 8 millones 883 mil 746, el de votos nulos fue de
118 mil 693 y el total escrutado fue de 9 millones 002 mil 439 sufragios. La
abstención fue del 44,9 por ciento.
El "No" contabilizó 50,70 por ciento de los sufragios, contra 49,29 del "Sí".
(La derecha aumentó su voto, pero muy poco, algo más de un 5% que en la anterior
votación presidencial. Tres millones de votantes de Chávez, según las
presidenciales anteriores, no apoyaron el referendo. De esos tres millones de
votos, solo trescientos mil fueron a la derecha).
En el Bloque A, con los artículos presentados por el presidente Hugo Chávez, el
"No" contabilizó 4 millones 504 mil 354 votos. En tanto, el "Sí" logró 4
millones 379 mil 392 votos.
En el Bloque B, cuyos artículos estaban contenidos en la segunda pregunta del
referendo, el "No" logró 4 millones 522 mil 332 votos (51,05 por ciento), contra
4 millones 335 mil 136 del "Sí" (48, 94 por ciento).
La opción del bloque del "Sí" se impuso sobre el "No" en 15 de los 24 estados
del territorio nacional. Y más allá todavía de esos resultados, informados por
el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, están algunos otros elementos
que no se pueden obviar a la hora de evaluar los mismos, a saber:
Estados Unidos invirtió más de 20 millones en la campaña contra el referéndum y
utilizó casi sin obstrucción a elementos desestabilizadores dentro del país.
El 90% de la prensa escrita de Venezuela estaba —-y actuaba en ocasiones con una
gran falta de ética— a favor del NO. El movimiento a favor del SI no contó con
órganos de prensa.
La televisión —también en manos de la derecha— llevó a cabo una propaganda de
miedo. Los dos canales a favor del SI no cuentan con programación que cale en la
población. Toda esa propaganda mediática (con infundios sobre la patria
potestad, la propiedad privada, etc.) fue apoyada por la Iglesia Católica y
repetida en parroquias e instituciones eclesiásticas. No hubo contrapropaganda
apropiada por el bloque del SI.
La aceleración de la fuga de capitales y el desabastecimiento provocó cierto
descontento popular. El Gobierno no ha logrado solventar esa situación.
El trabajo de zapa de determinados sectores de la ultra izquierda y "ex
izquierdistas", que en ocasiones llegó hasta hacerle propaganda a la derecha.
El quizás excesivo tiempo dedicado por el propio Presidente Chávez a temas de
carácter internacional en detrimento de lo interno.
Llegado a este punto, quisiera ampliar el horizonte de análisis sobre las
posibles consecuencias de los resultados de este Referendo; para ello invito a
un diálogo a Manuel Alberto Ramy, jefe de la corresponsalía de Radio Progreso
Alternativa en La Habana y editor de la versión en español del semanario
bilingüe Progreso Weekly/Semanal.
Martí: Estimado amigo Ramy, sé que has estado
siguiendo de cerca el proceso del referendo celebrado en Venezuela y me gustaría
dieras a nuestros lectores tu opinión sobre tres cuestiones concretas.
¿Qué valoración haces del referendo
en particular, a partir de la información que manejas?
Manuel Alberto Ramy: Al comienzo tú has puesto datos
que son importantes, pero a mi juicio lo esencial es lo que subyace, lo que
expresan. Primero hay que distinguir entre Proyecto y Proceso. En mi opinión la
victoria del NO, ciertamente pírrica, es un tropezón en el proceso de
cambio —no del proyecto de cambio. Se debió a un problema que en buen
criollo se dice el tiempo. Por alguna razón que desconozco, la dirección del
proceso venezolano adelantó las manecillas del reloj para dar un salto de
calidad en el proceso. Y también las adelantó al no dar tiempo suficiente a un
trabajo de politización, de explicación de los 69 artículos sometidos a
referendo, por cierto, demasiados. Fíjate que para esta imprescindible tarea
solo dispusieron de unos 45 días a lo máximo. Incluso las bases políticas no
participaron a la hora de discutir y escoger los puntos del referendo. Fueron
decididos desde arriba.
Martí: Cuando dices un salto de calidad en el
proceso, estás pensando que la sociedad no estaba suficientemente preparada.
Ramy: No puedo ser categórico en cuanto a la falta de
maduración del proceso en el conjunto de la sociedad. La maduración en los
procesos sociales de cualquier tipo e ideología no discurre linealmente. Pero es
elocuente que el 49,29% apoyó al SÍ, que es apoyar al proyecto. Sin embargo,
debemos meditar en los 3 millones que se abstuvieron y que históricamente en 10
oportunidades anteriores votaron por el proceso. ¿Qué los frenó? Un hábil manejo
de la oposición y de los medios que convirtieron esos 45 días en meses de
distorsión mediática de algunos de los temas más sensibles. Recuerda que según
algunos comentaristas la administración Bush, por alguno de sus vericuetos,
dedicó unos $20 millones de dólares a financiar a la oposición. La oposición se
centró en los artículos que mediante una buena técnica de comunicación son
capaces de frenar una respuesta. No necesitaba sumarlos, solo inhibirlos: ese
era el juego. Y esto no fue enfrentado con eficacia por parte de las fuerzas
progresistas —que tenían que promocionar un modelo de socialismo—, y que por
demás están cojas en cuanto a aparato político y electoral. Además, tenían que
explicar ampliamente un referendo con demasiados artículos, algunos de ellos que
pueden ser aprobados como leyes por el Congreso, como la jornada laboral o el
seguro o subsidio a buhoneros y amas de casa.
Martí: ¿Por qué dices cojas?
Ramy: El Movimiento de la V República, que era el
frente aglutinador, se disolvió hace pocos meses para vertebrar el PSUV, que aún
no está organizado y al que hasta ahora no se le han sumado por diferentes
razones otros movimientos y partidos. Se lanzó el referendo sin una estructura
vertebrada y el Comando por el SÍ arrastra las diferencias anteriores y practicó
una relación vertical con las bases. Agrégale que dentro del aparato político
han surgido ciertos “barones del socialismo”, cuyos intereses son
contradictorios con el proyecto, porque de triunfar las propuestas perderían
poder y control. La opción del SÍ fue a la contienda con un carro al que le
faltaban al menos dos ruedas y con una conducción con más deseos que estrategia.
Hay otro punto adicional, y es que el gobierno y el propio Chávez abrieron
simultáneamente demasiados frentes de combate, tanto internos como externos. En
fin, regreso al tiempo: maduración insuficiente, apresuramiento en convocar al
referendo, falta de una labor de divulgación y de una bien capacitada conducción
comunicacional. Pero te insisto que con casi el 50% de los votos favorables al
SI, este triunfo del NO puede ser reversible si los revolucionarios aprenden la
lección y contraatacan.
Martí: ¿Cómo puede revertirse el fracaso?
Ramy: Me llevas al borde de la osadía, pero con la
constitución vigente el gobierno puede llevar adelante muchos de los objetivos
del referendo por medio de la potenciación de proyectos, programas y sectores
claves de la economía. No se trata de permanecer en ese estadio, sino de usarlo
como trampolín. Quizás, y es un asunto de estrategia, el gobierno debió comenzar
por ahí y finalizar más adelante con un referendo menos voluminoso. Mira, son
las realidades las que crean y aceleran conciencia, o no. Las contradicciones,
triunfos y derrotas integran la dinámica social. Si para el 2013, cuando termine
el mandato presidencial de Chávez, se pudieran mostrar ejemplos de que la
socialización es eficaz para un buen número de ciudadanos, el proceso podría
recuperar los 3 millones de votos perdidos y un poco más también. Pero insisto,
lo medular no está en las urnas, pasa por éstas y como resultado.
Martí: ¿Qué opinión te merece las declaraciones
formuladas por el Sr. George Bush respecto al triunfo del NO?
Ramy: ¿Puede hablar de democracia quien preside un
sistema plutocrático? En el año 2000, Al Gore ganó por más de 200 mil votos; sin
embargo el Tribunal Supremo, herencia paterna, determinó que el delfín había
triunfado. Apliquemos el caso a la Venezuela del 2 de diciembre e imaginemos que
la diferencia hubiese sido menos que la registrada y hubiera sido necesario
pasar por al arbitraje del tribunal competente. Imaginemos que dicho tribunal
determinara que Chávez ganó. El despelote habría sido olímpico y teñido de
sangre. El líder bolivariano, al aceptar la derrota, desmiente que es un
dictador, y logró que la oposición tuviese que esgrimir la Constitución de la V
República.
Martí: ¿Qué implicaciones pudieran tener para Cuba los resultados del
Referendo?
Ramy: Venezuela y Cuba son dos procesos diferentes por
origen, desarrollo y contextos. El vínculo esencial es la promoción de una
sociedad con valores más humanos y un reparto más equitativo de las riquezas.
Ambos gobiernos comparten una visión geoestratégica común. Percibo que el motivo
de tu pregunta está relacionada con el momento especial que vive Cuba. ¿Frenará
los cambios necesarios? ¿Los moderará?
Los problemas de Cuba son propios e inevitablemente hay que enfrentarlos. Lo
ocurrido en Venezuela —que no es definitivo— pudiera fortalecer argumentos de
sectores inmovilistas; pero también vigorizan a quienes aspiran a un proceso de
reformas que conduzca a un nuevo modelo o ejercicio del socialismo. Por ejemplo,
los problemas en el sector agrícola son nuestros. El país no puede continuar
importando entre el 70 y el 80% de los alimentos del cubano, más aún ante una
hipotética situación adversa, que por cierto no tomaría desprevenido a la
dirección del país. Los cambios estructurales de los que ha hablado Raúl Castro
apuntan a esto: se trata esencialmente de dinamizar la economía e incluso, como
ha dicho, de aperturas a nuevas inversiones bien analizadas y bajo contratos
claros. Posponer las reformas juega con el suicidio, con el divorcio de la
realidad. Tampoco creo que frene o esté frenando; las reformas (“nada
espectaculares”, como dijo Raúl) vienen y muy probablemente discurran a partir
de la nueva Asamblea del Poder Popular. ¿Por qué? Muy sencillo, y repito lo que
he escrito hace meses: hay un doble proceso, uno de reformas y otro de transito
generacional inevitable. La garantía del relevo generacional pasa por las
instituciones.
Orestes Martí, Escritor cubano español, especialista
en Información y Comunicación, escribe habitualmente en
Canarias Insurgente.
Nota: el 8 de diciembre el Consejo Nacional Electoral
emitió los resultados finales arrojando los datos siguientes: en el Bloque A, la
opción del NO obtuvo 4 millones 521 mil 494 votos (50.65%). La opción del SÍ
obtuvo en ese mismo bloque, 4 millones 404 mil 626 votos (49,34%). La abstención
en este primer bloque fue de 43.95%.
En cuanto al Bloque B; la opción del NO obtuvo 4 millones 539 mil 707 votos
(51%). La opción del SÍ, 4 millones 360 mil 14 votos (48.99%).La abstención se
ubicó en 43.85%.
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