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Orestes Martí: En distintos momentos he recogido diversos criterios y opiniones
en "diálogos" directos con los intelectuales cubanos Soledad Cruz,
Luís Sexto, Pedro Campos y Félix Sautié sobre el proceso de perfeccionamiento
del Socialismo en Cuba. Los diálogos comenzaron por éste último y poco a poco se
fue incorporando el resto de los amigos, abarcando un gran universo de temas
que, por otra parte, se analizan y discuten por toda la sociedad cubana.
En el segundo diálogo que sostuve con Félix Sautié
(Cinco preguntas
sobre el debate en Cuba en torno al Socialismo del Siglo XXI. Entrevista al
intelectual cubano Félix Sautié II), a una pregunta mía, éste me respondió:
"Esta es mi respuesta al respecto de este tema por ahora, y te digo que por
ahora, porque como en otros más, similares o relacionados, los desarrollo con
una mayor amplitud en un próximo libro que saldrá publicado para finales de año
en España, sobre el cual a su debido tiempo me comprometo contigo a darte
mayores referencias para que publiques en Hermes".
Hace sólo unos días en el sitio web de Pedro Campos se colocó el interesante
artículo
Socialismo y
reconciliación en Cuba. Un libro de Félix Sautié
que sin dudas ha despertado mucho interés. Para
Campos "El
hecho de que un comunista-católico aborde el tema, en la Cuba de hoy, donde cada
vez más se va imponiendo la tolerancia a todas las diferencias y crece el
espíritu de discusión y diálogo entre los revolucionarios para enfrentar
nuestros problemas, es algo que merece la atención de todos los interesados en
el tema, dentro y fuera de Cuba".
Reacciones han habido bastante
y lo cierto del caso es que, como ya es una costumbre, las opiniones son
vertidas en la prensa de la izquierda europea -fundamentalmente- debido a la
ausencia de tratamiento de estos temas por la prensa cubana.
Creo
importante señalar además, lo apuntado por Campos, en el sentido de que Sautié
que fue miembro de la Juventud
Católica antes del triunfo de la Revolución y desarrolló su actividad
revolucionaria en la UJC y luego en el PCC, hoy mantiene su religiosidad,
identificada con la teología de la liberación y que tales creencias,
contrariamente a lo que pudieran suponer algunos, no han sido obstáculos, sino
por el contrario, vehículos para la comprensión de los modernos conceptos del
socialismo en el nuevo siglo.
Por otra parte, entre los comentarios que leo en
la web -del Sitio Kaos en la Red- hay algunos que llaman a la reflexión, como el
firmado por un cibernauta que comenta: "Es totalmente posible ser comunista y
católico. Llamo la atención sobre la obra y la vida de Alfonso Comín en España,
militante del Partido Comunista de Cataluña y Católico practicante. Fallecido ya
pero existe la Fundación Alfonso Comín y sus obras completas están publicadas en
7 volúmenes. En Madrid en el barrio de Ballecas, trabajó el padre Llanos,
jesuita y militante comunista, algo extraordinario para su época. Hay otros
ejemplos, pero estos son muy importantes como botón de muestra".
Como quiera que lo prometido es deuda, me he
dirigido al amigo Sautié para que haga efectiva su promesa de brindarnos los
datos y la información prometida sobre el mencionado libro, el grado de
aceptación por el público interesado en el tema, así como cualquier otra
impresión que haya logrado obtener sobre tan importante evento.
Félix Sautié: Estimado Orestes, ante todo debo
agradecerte que retomes el diálogo que iniciamos hace algún tiempo. He visto que
desde entonces acá, has tenido importantes análisis con personas que han
planteado muy interesantes ideas y aportes, por eso percibo que el nivel del
bastón inicial ha subido bastante. Debo decirte que me satisface mucho que me
des la oportunidad de hablar sobre mi último libro “SOCIALISMO Y RECONCILIACIÓN
EN CUBA. UNA MIRADA DESDE ADENTRO” que se acaba de publicar en España por la
Editorial Los Libros de la Catarata. Este es un primer aspecto sobre el que
quiero llamar tu atención: que precisamente este libro donde haya sido posible
publicarlo es España, afuera de las fronteras de mi país. Yo pienso que lo
lógico debería haber sido que el libro primero apareciera en Cuba y que de Cuba
hubiera transitado hacia el exterior, pero internamente hasta el momento no ha
habido oportunidad para hacerlo así pues no nos publican.
Por otra parte quiero significarte que en su contenido expreso un análisis
crítico y autocrítico de forma descarnada, lo que expreso textualmente en el
Capítulo 1: “…voy a escribir desde adentro, y nunca saliéndome hacia fuera de
un proceso en el que he participado de una forma u otra desde 1957 hasta la
fecha, con mayor o menor responsabilidad pero nunca desde posiciones neutras. En
este orden de pensamiento, quiero expresar que yo plantearé mis criterios y
análisis plenamente comprometido con el ideal de justicia social y equidad
distributiva que proclama el cristianismo (véase el Nuevo Testamento, Hechos de
los Apóstoles 2,44) y el socialismo verdadero” y varios párrafos más
adelante expreso textualmente que: “ Mi posición nunca podría ser la de
atacar un proceso cuyas ideas y realizaciones primigenias han tenido un talante
de justicia social para el pueblo, pero tampoco puedo detenerme en el tiempo
como lo hacen los que lo ven todo en clave de los años cincuenta del siglo
pasado…Personalmente me encuentro en la posición de los que vemos lo bueno y lo
apreciamos, pero que también identificamos los errores, las desviaciones …que
hay que erradicar por todas las vías posibles”. Lógicamente estos párrafos son más largos y solo cito
lo fundamental para dejarte expresado el criterio central con que desarrollo la
publicación.
También, quiero citar lo que José Manuel Martín Medem señala en un párrafo de su
prólogo que se extrajo textual para la nota de contracubierta: “En la auténtica
izquierda del Partido Comunista de Cuba han hablado en voz baja desde hace
veinte años los que piden democratización, descentralización y participación.
Han sido marginados por el autoritarismo y la centralización, por la ignorancia
de la solidaridad incondicional contra el bloqueo, por el revanchismo de Estados
Unidos en alianza con la mafia terrorista de Miami y por quienes reclaman una
transición a la democracia sin entender que todavía no está garantizada la
soberanía nacional y que para ‘democatizar’ a Cuba primero hay que blindar su
derecho a ser una nación independiente.” Esta nota de contracubierta culmina con
juicio de los editores sobre el conjunto del libro que expresa: “Nos encontramos
ante un análisis valiente, apasionado y comprometido, un alegato a favor del
reencuentro y la reconciliación en un momento crucial para Cuba, cuando se
multiplican los debates y las conjeturas sobre el futuro de la Isla.”
Esta es una apretada síntesis que podría dar una idea general sobre el contenido
del libro. Para terminar con esta primera intervención, solo quiero decir que
sobre la posibilidad que un católico cubano pueda haber estado integrado en la
Revolución desde el principio hasta ahora con cincuenta años de militancia
revolucionaria ininterrumpida, mi mejor explicación es mi propia vida. Este tema
lo trato en una novela que en 1999 me publicó la Editorial Nueva Utopía de
Madrid con el título “SIN TIEMPO PARA MORIR”
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