La Página de Orestes 


El Arte de la Comunicación

Ser uno mismo
Orestes Martí

Viernes Mayo 12, 2004

Estimado D. J. C.

Mi profe Catalina, en sus siempre recordadas conferencias sobre este Arte, tan poco dominado por muchos políticos, nos contaba que en cierta ocasión el Sr. Jimmy Carter expresidente de los EE.UU., caracterizado por ser muy “poco enérgico” en sus expresiones comunicativas), intervino en un programa de televisión en el que debía abordar el tema de la “Crisis de energéticos”. Su asesor de medios de información le sugirió equivocadamente que gesticulara para mostrarse más enérgico durante el mensaje. El discurso del presidente Carter había sido marcado con  determinadas palabras clave en las que él debía hacer énfasis mediante determinados gestos. Toda aquella “puesta en escena” salió tan mal, que al día siguiente todos los reporteros de aquél país comentaron el tema: los artículos decían que Carter parecía un “títere de madera”. La moraleja, decía la profe, es que todos, incluidos los presidentes, debemos trabajar dentro de nuestro propio marco de energía y desde luego, ser uno mismo.  

El caso del actual presidente George W Bush, se caracteriza por el clásico montaje publicitario, desde el “aterrizaje” en el porta aviones para declarar “el fin de las operaciones militares”, pasando por el pavo de plástico de las recientes navidades, hasta llegar al último intento de comunicación fallida: tratar de hacernos ver que lo sucedido en Irak con el episodio de las torturas y la flagrante violación de los derechos humanos no representa al nuevo imperio.  

Comparto el criterio vertido por usted en la noche del jueves sobre la afirmación del Sr. Bush; opinión compartida además, aunque con matices, por muchísimos periodistas independientes de casi todos los medios igualmente independientes a escala internacional: el hombre no convenció de que esos horribles actos no representan la política del nuevo imperio.  

Tampoco convenció a los propios iraquíes que fueron entrevistados por esos medios un día después de la intervención del Sr. George Walker, a través de canales de televisión financiados y/o controlados por los norteamericanos. La verdad objetiva (aquella que existe independientemente de nuestra conciencia y por consiguiente no manipulable) es tozuda: el escándalo de las fotos, los vídeos, los maltratos y las vejaciones a la dignidad humana no son ni nuevos ni una invención.  

Hay que tener verdadera memoria de mosquito para poder olvidar todo lo que ha acontecido a lo largo de la historia en general (la verdadera, la “no edulcorada” por los filmes de Hollywood) y a la de Irak en particular. No es mi intención hacer un recuento de las mentiras “prefabricadas”, que con el respaldo inaudito de medios de comunicación al servicio de poderosos intereses, al que se unió el comportamiento aberrante de determinados gobernantes venales y en contra de la opinión pública mundial, justificaron la nueva guerra de rapiña por controlar los recursos energéticos y diseñar un nuevo posicionamiento geoestratégico. Quiero referirme a cosas más cercanas en el tiempo y que demuestran que lo que afirmó el Sr. Bush carece de credibilidad.  

Ya el miércoles 16 de abril del año 2003, en un reportaje de la BBC bajo el título de “Bagdad es una ciudad devastada”, el periodista iraquí Sobhi Hadad, corresponsal del Servicio Árabe de la BBC en aquella ciudad, resumía lo que había ocurrido y, sin saberlo quizás, preveía cuál sería el futuro de su país invadido: “Bagdad es una ciudad devastada; perdimos nuestra historia, nuestra civilización”........ "Pienso en mis hijas. Ya no hay universidades (...) Este país tenía una civilización de 8.000 años. Ya no hay nada que demuestre que esa civilización existió. Todo ha sido destruido e incendiado".... “yo vi infantes de marina estadounidenses que simplemente miraban mientras estaban atacando estos lugares; mucha gente les pidió que hicieran algo, pero lo único que hicieron fue mirar, no movieron un dedo”.... “Muchos piensan que todo esto fue parte de una estrategia. Están tratando de dar la impresión de que los iraquíes son unos salvajes, y ellos trajeron la civilización para salvarnos, salvarnos de nuestra propia civilización”.  

El escándalo sobre las torturas de las tropas ocupantes a prisioneros iraquíes, revelado por los propios militares con el apoyo irrebatible de cientos de fotos que prueban esos maltratos así como de vídeos que según se asegura existen también, son pruebas contundentes que desacreditan cualquier “puesta en escena” del Sr. G W Bush.  

Según publicaciones dentro de la propia unión americana, bajo el manto del Pentágono los mercenarios proliferan en Iraq, donde amasan una fortuna en pago por ayudar al ejército estadounidense a imponer un gobierno títere en esa nación: varios miles de individuos reclutados para esos fines integran cerca de 35 compañías militares privadas con presencia en aquél país, las cuales representan el 20 por ciento del total de tropas norteamericanas de ocupación. Esos mercenarios cobran hasta mil 500 dólares diarios, por participar en la represión del pueblo iraquí y en el saqueo de las riquezas naturales. El uso de esos mercenarios permite al gobierno de Bush evitar el reclutamiento general y según revelaciones de esas publicaciones, el 25 por ciento de los 18 mil millones de dólares supuestamente destinados por G Walker a la “reconstrucción” de Irak es utilizado para pagar los salarios de tales mercenarios, llamados eufemísticamente “contratistas” que, armados y encargados de proteger instalaciones o asegurar los suministros a las fuerzas ocupantes, son en su mayoría ex miembros de los cuerpos militares de Estados Unidos o de otras naciones. Se asegura además que la firma norteamericana Blackwater emplea a 60 chilenos, antiguos miembros de los órganos represivos de la dictadura de Augusto Pinochet; que la empresa británica Global Risk Strategies contrató a 500 nativos de Fiji y a otros tantos de Nepal; que la Armor Holdings tiene bajo contrato a medio millar de ex Gurkhas y también están desplegados más de un centenar de ex militares sudafricanos que sirvieron al antiguo régimen del Apartheid.  

Pero por si esto fuera poco, los propios soldados norteamericanos sufren, además de las cerca de 700 bajas en acciones de guerra, las secuelas de esta guerra inmoral e ilegal. La periodista Pilar Marrero del periódico La Opinión, de Los Ángeles, California, en su último artículo titulado “La voz de un soldado” (que se puede encontrar en la dirección http://www.laopinion.com/columnist2/?rkey=00040502184232804695) , hace una muy ilustrativa e interesante entrevista al sargento Jerry Ojeda, de la brigada 442 de la Guardia Nacional de Nueva York, que recomiendo su lectura.   

NOTA: La periodista en cuestión, olvidé comentárselo en una nota anterior, es descendiente de un canario emigrado a Venezuela.

Orestes Martí

 

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