La Página de Orestes 


El Arte de la Comunicación

Los "chistes"
Orestes Martí

Lunes Mayo 17, 2004

Estimado D. J. C.

Uno de mis antiguos profesores, en sus conferencias sobre “como mejorar el uso del humor en la Comunicación” nos recomendaba: “no cuenten chistes; aproximadamente una entre cien personas sabe contar chistes, pero diez veces esa cantidad de personas “piensan” que lo saben hacer. Todos somos chistosos, graciosos y humanos cuando queremos ser vulnerables (es parte de la comedia humana); pero no intenten contar chistes en una situación formal”.

Los “chistes” del Sr. G.W. Bush primero –sobre las armas de destrucción masiva, que no aparecen ni en los centros espirituales- y las más recientes del Sr. Rumsfeld tratando de aparentar "desenfado" (hipocresía, diría mi "profe") ante los “medios” de comunicación, diciendo entre otras lindezas que “había dejado de leer los periódicos” ha sido, más que una ocurrencia, una broma macabra; más aún si se toma en consideración el escenario escogido para ello, es decir la tristemente célebre prisión de Abu Gharib, donde las tropas invasoras han llevado a cabo una verdadera parodia, mejorada con otros ingredientes de sadismo, de las torturas  y vejámenes a la dignidad humana, que sus antecesores en tales inhumanos tratos, sometían a las personas que para su desgracia eran allí recluidas.

Nada que ver el “chiste” de Rumsfeld con lo que había declarado anteriormente en el comité de Servicios Armados del Senado: “Hay otras fotos, muchas otras fotos, que muestran incidentes de violencia hacia los prisioneros, actos que sólo pueden describirse como abiertamente sádicos, crueles e inhumanos”, ni con estas otras: “También me han dicho que hay vídeos de estas acciones”, que, de darse a conocer, podrían agravar más aún la situación.

Tampoco tienen mucha “jocosidad” las “técnicas” empleadas por los torturadores y que según el Washington Post, fueron aprobadas por el Pentágono y el Departamento de Justicia para ser aplicadas en Guantánamo en el mes de abril del 2003 (dijo el Post, que el Pentágono aprobó el empleo de estas técnicas en el país árabe en caso de "detenidos de gran valor" -lo que significa para los norteamericanos, “presuntos terroristas” o aquellos que puedan poseer información sobre operaciones de resistencia contra las fuerzas estadounidenses de ocupación-; es decir, hoy día en el Irak ocupado, cualquiera).

Kenneth Roth, director ejecutivo de la organización “Supervisión de Derechos Humanos” -nada simpático para los norteamericanos- dijo que "Los tribunales han declarado ilegales la mayoría de esas técnicas"; calificó tales prácticas de crueles e inhumanas, castigos prohibidos constitucionalmente en Estados Unidos y remató: "si aquí son ilegales al abrigo de nuestra Carta Magna, son ilegales en el extranjero".

Sin embargo, otro joven “alegre”, el coronel David McWilliams, portavoz del Mando Sur de EEUU, defendió el empleo de las macabras técnicas: "que se llevan a cabo de acuerdo con los estándares aceptados por las leyes internacionales y las técnicas internacionales" (¿¿¿???!!!!!); y en otro alarde se “comicidad” agregó que el Pentágono aprobó los 20 métodos para "asegurarse" de que podían trabajar con los presos "más difíciles".

Pero lo más “simpático” de esta horripilante historia falta aún por llegar según se desprende de las fotos inéditas que guarda el Pentágono norteamericano sobre los abusos a los presos iraquíes, de acuerdo con lo que han asegurado los senadores de aquel país. Las nuevas imágenes, que ellos pudieron apreciar en un acto reservado exclusivamente para esos efectos, muestran escenas de torturas y vejaciones, incluyendo a mujeres.

Dicen diferentes medios de prensa que “la sesión exclusiva para los senadores, en una de las salas especialmente acondicionadas en el Congreso para el examen de documentos secretos, amenaza con avivar aún más el grave escándalo que sacude al Gobierno del presidente George W. Bush desde que hace dos semanas se publicaran las primeras fotos sobre los maltratos. Por espacio de tres horas, funcionarios del Pentágono mostraron las nuevas imágenes, que según los legisladores muestran escenas de torturas y vejaciones.

Resulta patética la reacción de “stablishment” norteño ante el escándalo de la actriz Jannet Jackson y su “seno al aire” y el cuestionamiento a que se publiquen estas otros imágenes que, según los senadores, reflejan actos sexuales, incluidos varios en los que participan soldados estadounidenses, mientras que otras muestran a mujeres iraquíes a las que se ha ordenado descubrir los senos. No son razones éticas sino patéticas de un período electoral en el que el “simpático” Bush pretende una reelección que sería una verdadera catástrofe para la humanidad, que estaría condenada a vivir en un permanente “teatro vernáculo” – con perdón de los teatristas, desde luego.

Para terminar, amigo Suárez de Tangil, una última observación sobre este pequeño escándalo tragicómico –según la visión de los ocupantes-. El senador demócrata Ron Wyden declaró "esperaba que estas fotos pudieran causar un nudo en el estómago, pero son bastante peores que lo que nunca hubiera imaginado... imagínense el peor caso y multiplíquenlo varias veces"; mientras, el “imperturbable” republicano Nighthorse Campbell –miembro del mismo partido que Bush, obviamente- dijo que "había varias fotos de mujeres iraquíes desvestidas o levantándose la camisa. No estaban sonriendo, eso seguro, pero tampoco parecía que les hubieran pegado o hecho daño". ¿Qué quería este senador Yankee, que además de ser torturadas las mujeres iraquíes se “murieran de risa”?

Orestes Martí

 

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