La Página de Orestes 


Epistolario

Carta al Director de la Televisión Independiente de Canarias
El “Golpe” en Venezuela (II)

 

 El que accedió a la dirección electrónica que indicamos en nuestra reflexión anterior, habrá comprobado la inmensa cantidad de información que existe relacionada con el tema. Sin embargo, considero que es necesario seguir rigurosamente el análisis de los elementos en el tiempo, para no vernos influenciados por el “ruido” que produce la información excesiva e indebidamente procesada. Por ello, le propongo seguir revisando los documentos referidos a la situación existente en Venezuela ANTES del “Golpe”. Pero antes, me parece oportuno adelantar algunos datos sobre Hugo Chávez Frías, para que después quizás podamos comprender algunas de las actuaciones de los diversos actores en aquellos días del 2002. 

El 15 de agosto de 2002, la periodista  Martha Harnecker publicó el libro “Un hombre, un pueblo” en el que se revelan, a partir de entrevistas personales al Sr. Chávez, muchos datos sobre su vida, sus concepciones políticas y sus visiones sobre el futuro de Venezuela. 

El libro es extenso (contiene 8 capítulos), por lo que de él extraeremos sólo la información necesaria para nuestros propósitos:

Cuando tenía 17 años recién cumplidos, Chávez entró a la Academia Militar (en 1970). Según declara a la periodista “era casi un niño, no tenía ninguna motivación política: en ese momento una de mis aspiraciones era ser pelotero. Éramos una generación de muchachos de los pueblos, los barrios, de los campos, que entraba en un momento en que la guerra de guerrillas estaba terminando y el país parecía entrar en una relativa estabilidad democrática”.

“Y entro en unas circunstancias bien particulares. Pertenezco a la primera promoción de lo que se conoce como el Plan Andrés Bello. La vieja escuela militar dio en ese momento un salto a una especie de universidad militar. Antes la Academia formaba bachilleres militares, en cambio nosotros entrábamos ya bachilleres y salíamos licenciados en Ciencias Militares, que era como un nivel universitario. Por exigencia universitaria el currículo de estudio sufrió un salto positivo. Estudiábamos Ciencias Políticas y yo empecé a motivarme con el estudio de la teoría militar. Mao me gustó mucho y entonces me puse a estudiar un poco más a este autor”....

...En esa época leía mucho. Me lo pasaba leyendo todo libro que me llegara a las manos sobre ese tema. Entre esas lecturas recuerdo el libro que se llamaba: El ejército como agente de cambio social de Claus Héller. Este señor compilaba una serie de artículos que hablaba de casos donde el ejército había actuado como agente social. Leí también mucho sobre estrategia militar, historia de la guerra de Clausewitz, también Bolívar, los escritos militares de Páez, Napoleón, Aníbal. Teníamos un muy buen profesor de Historia militar y Filosofía militar, Jacinto Pérez Arcay, militar doctor en Historia, un hombre de un pensamiento muy profundo”....

.... “otra de las cosas que creo influyó en mí fue el estudio que como militares hacemos de la técnica del liderazgo, es decir, la técnica de cómo conducir grupos humanos. Uno aprende cómo levantarles la autoestima, la moral a la gente. Yo recuerdo hasta la matriz del liderazgo, porque además fui instructor durante muchos años”.. 

En 1980, a los pocos años de graduado volvió a la Academia de instructor, junto con un grupo de compañeros que tenían sus mismas preocupaciones. Ahí comienza una labor de proselitismo para el movimiento que estaba formando en esos años. Al respecto, Chávez declara: “casi toda la década de los ochenta nosotros estuvimos trabajando en la Academia Militar y en los cuarteles, formado a esa juventud, esos núcleos bolivarianos”. 

Chávez confiesa a la periodista las influencias que sobre él tuvieron las experiencias militares de Torrijos en Panamá y de Velasco Alvarado en el Perú, así como el Golpe Militar contra Allende en Chile. Dice refiriéndose a Panamá: “a la Academia Militar nuestra llegó un hijo de Omar Torrijos, que entonces era presidente de Panamá. Ese país no tenía Escuela Militar. Este muchacho jugaba béisbol y por ahí nos hicimos amigos. Y en una ocasión yo le pedí que me llevara algunos libros de su padre. Vi fotos de Torrijos con los campesinos, me hablaba de lo que era la Fuerza de Defensa y lo que desde niño vivió con su papá entre los campesinos. Me contó del golpe de Estado aquel que derribó a Torrijos, estando él en Costa Rica, y cómo después regresó por las montañas de Chiriquí. Yo me hice torrijista. Tuve varios amigos panameños. Eso fue entre 1971 y 1973” ....... En cuanto al Perú: “Luego también influyó en mí la visita que hice a Perú en 1974, cuando todavía yo era cadete. Me seleccionan para ir a Ayacucho para el 160 aniversario de la batalla de Ayacucho. Tenía 21 años, estaba en el último año de Academia y ya andaba con una clara motivación política. Para mí fue una experiencia emocionante vivir como muchacho militar la revolución nacional peruana. Conocí personalmente a Juan Velasco Alvarado. Una noche nos recibió en el Palacio a los militares de la delegación venezolana y nos regaló un librito del mismo tamaño de éste de nuestra Constitución (saca el librito y lo muestra), yo lo guardé toda la vida hasta el día de la rebelión del 4 de febrero cuando me quitaron todo. El manifiesto revolucionario, los discursos de aquel hombre, El Plan Inca., me los leí durante años. Y, en aquel viaje, conversé sobre todo con la juventud militar peruana, allí entre las muchachas, la fiesta, el desfile de Ayacucho”..... Sobre el golpe contra Allende: “Otra cosa que influyó en mí fue el golpe contra Allende. ¡Mira! te voy a contar algo: cuando a Allende lo tumban yo estaba comenzando el tercer año de la Academia.... En esos días tumban a Allende y como yo ya tenía simpatía por esas corrientes de izquierda ese golpe me conmocionó”....

Otro hecho que marcó a Chávez, según confiesa a la entrevistadora fueron dos experiencias contradictorias cuando se encontraba en Barinas. Cuenta que “Hubo algo que entonces me marcó: yo estaba en un teatro anti guerrillero y en una ocasión un cuerpo de inteligencia trajo a unos campesinos presos y en la noche los estaban torturando, yo me negué a aceptar aquello. Tuve un enfrentamiento duro. Mi actitud de rechazo a que torturaran a esos campesinos me valió una amenaza de juicio por instigar a la rebelión militar y al desconocimiento a la autoridad. Eso me marcó mucho porque yo decía: "Bueno, qué ejército es éste que está torturando a unos señores allí, aún cuando fueran guerrilleros no tendrían porqué hacerlo". Pero también presencié cómo un grupo guerrillero, Bandera Roja, había masacrado soldados. Ellos venían montados en un camión de volteo medio dormidos, cansados de caminar por esas montañas y los guerrilleros estaban esperándolos en un sitio en el camino y les dispararon; no les dieron tiempo ni de defenderse y los remataron. Yo decía: "No estoy de acuerdo con torturar a esos campesinos porque dicen que son guerrilleros, pero tampoco que guerrilleros masacren a esos soldados que son muchachos inocentes que estaban cumpliendo una misión". Además, se trataba de una guerrilla que ya estaba derrotada, que no tenía apoyo popular ni trabajo popular de ningún tipo; se trataba de pequeños grupos.

En la próxima reflexión me referiré a sus contactos con la izquierda venezolana y otros hechos y actividades que influyeron sobre su personalidad.

Orestes Martí


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