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Vamos
por la séptima “Reflexión” y aún nos quedan
varios temas que considero se deben abordar en el
contexto del período anterior al “golpe”. De hecho
ya tenía preparado el de hoy cuando algo inesperado
sucedió: la tertulia nocturna de TIC-TV del pasado día
12.
Resulta,
amigo Suárez, que a pesar de que moleste a algunas
personas, la programación de esa Casa tiene una gran
aceptación en los entornos populares (de pueblo) ya
que, como es lógico suponer, la perciben como un medio
realmente independiente que con mucha mayor frecuencia
que otros, reflejan la verdad sobre temas que son
considerados “tabú” por tales “medios”.
Producto de ello, a mi hogar, con frecuencia acuden
varios amigos a presenciar los “debates”
(principalmente los de las ya famosas tertulias). Pues
bien, en la
noche señalada se emitió una opinión por parte de uno
de los participantes que realmente nos dejó atónitos:
la comparación del Sr. Chávez con un político del
patio. No sería coherente por mi parte criticar lo que
critico, sólo quiero que sepa que todos los presentes
nos miramos, sólo nos miramos, y la risa –por el
disparate- fue general.... a partir de eso, como diría
un importante medio de comunicación internacional:
“no comment”.
Alguien
me sugirió entonces que abordara el tema de cómo ven
los intelectuales de izquierda y del movimiento
alterglobalización actualmente (pero en una
retrospectiva que incluya el período anterior al
“golpe”), el proceso venezolano (que va mucho más
allá que la actividad de un hombre). Como era desde el
principio y sigue siendo, nuestro propósito, basarnos
no en apreciaciones subjetivas sino en el tratamiento
documental de los hechos,
quisiera hacer referencia a una reciente
entrevista concedida por el Doctor Ignacio Ramonet (1)
al periodista Omar González de la Videoteca
“Contracorriente”.
Periodista:
Hoy advertimos en América Latina una situación
diferente a la de 1959. ¿Qué opina usted del proceso
político y social que tiene lugar en Venezuela?
Ramonet:
Es muy interesante, sobre todo, porque es un fenómeno
que nos obliga a reflexionar sobre los límites de una
democracia política. ¿Qué es lo que ocurre en América
Latina a finales de los años 80? Globalmente, empiezan
a desaparecer las dictaduras militares que habían
marcado los veinte años precedentes del continente, y
las sociedades latinoamericanas acogen con alivio, al
igual que el mundo entero, la desaparición de esos regímenes
espantosos que se habían caracterizado por la represión,
la tortura, la destrucción de una gran parte de la
intelectualidad, bien por la desaparición física o
mediante la emigración. Pero en cuanto esos gobiernos
democráticos empiezan a gobernar, aceptan con los
brazos abiertos las “soluciones” de la globalización,
comienzan a privatizar masivamente, a aplicar las
recetas del Fondo Monetario Internacional, y con el
tiempo ocurre lo que estamos viendo en este momento: una
insatisfacción profunda de las sociedades, que
consideran que la democracia no cumple sus promesas.
La
democracia no es solo la posibilidad de elegir entre un
partido u otro, de participar de las libertades civiles;
se supone que debe ser también la voluntad de crear una
sociedad más justa, de distribuir mejor la riqueza, sin
polarizar, y, por consiguiente, de permitir que haya
también democracia económica, que haya democracia
social, que haya democracia cultural. Estos tres
aspectos no se han producido, y estamos viendo en América
Latina cómo, espontáneamente, la gente hoy día se
subleva para pedir la destitución de un presidente. En
Perú, por ejemplo, con Fujimori; en Bolivia, con Sánchez
Losada; en Argentina, con De la Rúa. Entonces, en
Venezuela, curiosamente el fenómeno se produce antes,
porque no había una experiencia dictatorial sino muy
anterior, que termina en 1957 con la caída de Pérez
Jiménez, mucho antes del ciclo de los dictadores
militares latinoamericanos. Había, digamos, una
profundidad democrática de mayor calado que en otros países
de la región. Sin embargo, esa profundidad democrática
se manifiesta con la alternativa en el poder de dos
partidos, el socialdemócrata y el democratacristiano.
Periodista:
Cual de ellos más corrupto...
Ramonet:
Bueno, cual más corrupto. Y se produce una especie de
gobierno de una pequeña minoría que se aprovecha de
las riquezas extraordinarias del país. Cuando un
dirigente socialdemócrata tan importante como Carlos
Andrés Pérez(2), aplica una terapia de choque
semejante a la que va a hacer Fujimori poco después,
sobreviene una especie de hartura social, que no es más
que lo visto en Argentina contra Menem. Y en el caso de
Venezuela, ese movimiento es, además, reprimido
brutalmente. Durante el Caracazo(3) se estima que hubo
dos mil muertos. Oficialmente, verá que se habla de
doscientos o trescientos, pero se piensa que hubo muchos
más. Esto creó una situación en la que aparece un
movimiento que va a pensar en cuál es la solución del
problema. Inicialmente encontró una solución de carácter
radical, y, después, en las elecciones de 1998,
prevaleció la voluntad de cambiar mediante las urnas a
las elites políticas que habían desgobernado ese país
durante décadas. Así llega Chávez al poder, y se
convierte en una de las primeras expresiones políticas
de la alterglobalización en marcha.
¿Cómo
se expresa políticamente la alterglobalización?
Primero fue el subcomandante Marcos, cuando ocupa San
Cristóbal de las Casas el primero de enero de 1994 y
pronuncia una declaración contra la entrada en vigor
del Tratado de Libre Comercio norteamericano. Esta fue
la primera manifestación concreta de la
alterglobalización en política. La segunda es la toma
del poder por Chávez. Estructuralmente, él está
participando en cómo detener los estragos de la
globalización —el problema que nos planteamos
nosotros hoy día—, pero llega con un programa que es
de transformación social moderada, al que llama
Revolución bolivariana, ya que se trata de una revolución
evidentemente. Darles conocimiento escolar a los niños,
cuidados médicos a las personas, alimentación, hacer
una reforma agraria. Es una revolución, y Chávez y su
proyecto son una manera, yo diría relativamente
concreta, de mostrar lo que se puede hacer. No todo se
puede hacer, desde luego. Hay que tener en cuenta que la
economía puede mantener una parte articulada al mundo
capitalista dominante, pero también hay que considerar
que en dominios fundamentales, como son la educación,
la salud, la reforma agraria, la introducción del
microcrédito, el respeto a las identidades,
minoritarias, entre otros, es posible avanzar. El hecho
de haber establecido, por ejemplo, una minoría
obligatoria en el parlamento, que represente a los
pueblos primeros de Venezuela, se puede hacer con un
poco de voluntad política y de manera totalmente democrática.
El
presidente Chávez ha demostrado que cada vez que ha
habido una etapa electoral, él ha ganado las
elecciones, y ha evidenciado, de manera muy limpia, que
esa es la política que respalda la mayoría de la
población venezolana.
(1)
Ignacio Ramonet (Redondela, Galicia, 1943) es doctor en
Semiología e Historia de la cultura, director de Le
Monde Diplomatique, profesor de Teoría de la Comunicación
en la Universidad Denis Diderot de París y uno de los más
renombrados e influyentes especialistas en geopolítica
y estrategia internacional a escala mundial. Es también
fundador de la Asociación para la Tasación de las
Transacciones Financieras y la Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC),
de Media Watch Global y del Foro Social Mundial de Porto
Alegre. Como ensayista, su obra es de obligada
referencia en los medios académicos y en el contexto
del pensamiento crítico de la globalización, e incluye
títulos tan importantes como La golosina visual,
Marcos, la dignidad rebelde, Un mundo sin rumbo, La
tiranía de la comunicación, Propaganda silenciosa y La
post-televisión.
(2)
Carlos Andrés Pérez, (Hacienda “La Argentina”,
aldea “Valle de la Pipa”, cerca de Rubio, estado Táchira,
27 de octubre de 1922.) Una aceptable información sobre
este personaje y sus relaciones con Chávez se puede
encontrar en http://www.monografias.com/trabajos16/perez-chavez/perez-chavez.shtml
(3)
Ver El “Golpe” en Venezuela (IV), en esta misma web
de TIC-TV.
Orestes
Martí
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