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“Cuentan
que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el
polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino como
se iba adonde estaba la estatua de Bolívar. Y cuentan que el
viajero, sólo con los árboles altos y olorosos de la plaza,
lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre
cuando se le acerca un hijo. El viajero hizo bien, porque todos los
americanos deben querer a Bolívar como a un padre” .....
Así
comienza José Martí, héroe nacional de Cuba e hijo de la canaria doña
Leonor Pérez Cabrera, su escrito “Tres héroes”, recogido en una de
las obras más tiernas que se hayan dedicado a la infancia: “La Edad de
Oro”. También de Martí es el pensamiento: “un principio justo, desde el fondo de una
cueva puede más que un ejército”; y este otro: “la grandeza está en la verdad y la
verdad en la virtud”;.....
La noche del viernes 15 de junio, los
grancanarios que tuvieron la oportunidad de ver el documental “Puente
Llaguno, claves de
una masacre”, transmitido por la Televisión
Independiente de Canarias (TIC-TV), pudieron acercarse un poco más a la
verdad de los sucesos acaecidos en la República Bolivariana de Venezuela
durante el intento de Golpe de Estado, orquestado en aquél país por la
oligarquía nativa, bajo la batuta del Imperio del norte.
El documental, de aproximadamente 1 hora 43 minutos de duración, fue el
ganador del II Festival Internacional de Cine y
Derechos Humanos de Zaragoza. Con dirección de Ángel Palacios y
producción de la Asociación Nacional de Medios Comunitarios, Libres y
Alternativos (ANMCLA) obtuvo el premio “Público en General”, el más
importante galardón de la cita cultural, al ser considerado como la mejor
película exhibida entre los 25 largo y cortometrajes presentados.
Desde el punto de vista de la técnica
comunicacional, constituye un destacado, serio y minucioso trabajo que
permite poner al descubierto todas las mentiras y el montaje que los
“Medios de Comunicación” venezolanos, en contubernio criminal con la
“gran prensa internacional”, incluyendo la española, propalaron a lo
ancho y a lo largo del mundo por aquellos días y magistralmente los va
desmontando, de forma contundente, minuto a minuto, mediante un laborioso
trabajo periodístico de investigación que nos muestra, paso a paso, cómo
se fue urdiendo la trama.
Desde el punto de vista de los
hechos, me hacía recordar lo que escribí en este mismo periódico
-El “Golpe” en Venezuela (XVI)- cuando analizaba la comparecencia del señor
Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España en el Congreso
de los Diputados el 1 de diciembre de 2004, en la que declaraba:
“A la una de la madrugada del día 12, después de que se
confirmaran una veintena de muertos en las inmediaciones del palacio
presidencial y se difundieran imágenes de los francotiradores apostados
que supuestamente habían disparado, envió (se refiere al embajador
español en Venezuela) uno de sus telegramas más elocuentes en el que
concluía: "estrategia oposición dirigida a conseguir salida
Presidente Chávez a través presión ejército, está dando, pues
resultado. Confederación trabajadores Venezuela patronal aprovecharon
conflicto Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PeDeVeSA) para
conseguir movilización masiva población caraqueña, que por su
parte.." - y quiero llamar la atención de sus señorías
sobre la siguiente frase- "puso ayer tarde muertos necesarios para
provocar intervención ejército, única fuerza en este país, frente a
debilidad partidos políticos oposición, capaz de poner fin al Gobierno
del Presidente Chávez". Repito: "puso ayer tarde
muertos necesarios para provocar intervención ejército, única fuerza
en este país, frente a debilidad partidos políticos oposición, capaz
de poner fin al Gobierno del Presidente Chávez".
Estoy convencido de que quien leyó aquellas reflexiones y el
viernes vio el documental podrá tener ahora una comprensión más cabal
de lo que quería decir y de la gravedad de las afirmaciones del señor
Ministro en cuanto a la implicación de las autoridades españolas de
entonces en aquellos hechos.
Por último, desde el punto de vista humano,
constituye un mensaje directo al pueblo venezolano en especial y a
cualquier ciudadano de cualquier país del mundo, en general, acerca de lo poco que le importa al
Imperio y a sus lacayos causar víctimas inocentes –en este caso los que cayeron de un lado y de
otro, eran al fin y al cabo, todos, gente del pueblo, los “de a pie” de siempre-, cuando de obtener
sus inmorales fines se trata.
Orestes
Martí
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