|
Jueves
Diciembre 18, 2003
Todos
los viernes, en la programación nocturna, ese canal nos
regala el programa "Tiempo de Historia",
conducido magistralmente por don Rafael Guerra, el que
según tengo entendido, es además Presidente de la ya
prestigiosa Asociación DEPACA.
Debo reconocerle que el mencionado programa gusta a
muchas personas, pues permite un acercamiento a la
historia universal en general y a la de Canarias en
particular; y ello de forma amena e instructiva, lo que
por otra parte, hace que Canal 8 sea cada vez más
popular (popular de pueblo, que no del PP), en nuestro
entorno.
Sin embargo, en la entrega del viernes 12, el último
tema tratado ("El Morro de La Habana"),
independientemente de la justa reivindicación de los
vecinos de La Isleta, me ha dejado un sabor amargo: créame
que la imagen ofrecida sobre los canarios en Cuba no ha
sido muy feliz; incluso se contradice con la versión
dada por la propia DEPACA en su web oficial (es.geocities.com/depaca_gc).
He acudido además a otras fuentes y tampoco la imagen
se corresponde. Por ejemplo, en "Natura y Cultura
de las Islas Canarias", en la página 312 se dice
textualmente: "El canario que pisaba tierra
americana por primera vez prefería dedicarse a las
labores agrícolas, sin que ello suponga que nos
encontremos isleños en las más diversas profesiones y
actividades".
"En Cuba, el cultivo del tabaco estaba en manos de
los canarios, cultivadores que recibían el nombre de
<vegueros>. Las plantaciones de caña e ingenios
ocupaban a buena parte de los inmigrantes
canarios".
Entonces puntualiza: "LOS QUE NO SE DEDICABAN A LA
AGRICULTURA (mayúsculas puestas por mí), se repartían
en un sinnúmero de oficios, entre los que sobresalían
los vendedores ambulantes, <billeteros> y
<baratilleros>".
Es decir, siendo verdad cuanto se dijo en el programa
sobre la "dedicación" de los canarios en
aquellas tierras a la venta de billetes y a fungir como
<baratilleros>, es sólo parte de la verdad y por
cierto muy inferior a la actividad principal.
Entonces (por cierto, al igual que hace la página de
DEPACA), el libro brinda una lista de un sinnúmero de
canarios ilustres, así como una enorme cantidad de
actividades económicas, políticas y sociales en las
que aquellos se destacaron.
Me parece que en esta ocasión, el poco tiempo dedicado
a un tema tan amplio y complejo como la presencia
canaria en Cuba, ha conspirado contra la calidad del
programa, lo que indudablemente deja como asignatura
pendiente, la dedicación de otro viernes a ello y esa
vez con el tiempo suficiente.
Orestes
Martí
|