Breve Cuento
15 Mayo 2003

Cuentan que de una dama
el diablo se enamoro
y poseyendo a un humano
con ella se desposo.

Mas tarde ella se dio cuenta
del hombre que la tomó
y entre llantos y susurros
como pudo de él huyó.

El hombre solo era hombre
sin alma ni convicción
espectador insistente que
no entiende condición.

Cerrando puerta y ventana
su corazón escondió
queriendo solo al amigo
que su amor no pretendió.

Y a lo lejos vio que un lobo
solitario se acercó
era serio y poco amable
misterioso observador.

Toco tres veces la puerta
y ella le dejó pasar
intrigada por la imagen
atenta empezó a charlar.

Siendo aquel que la escuchara
clara luz de sensatez
de la calma en que él vivía
se enamoró ella después.

Sabiendo que poco tiempo
ellos compartirían
se olvidaron de sus miedos
y se amaron cada día.

Mas cual sol que hacia el poniente
siempre sale a pasear,
el lobo siempre regresa
solitario al monte a aullar.

Ella lloró su partida
mas no dolió como antaño
tal vez porque comprendía
que un lobo no tiene un amo.

Y es aquí donde conviene
entendimiento alcanzar
y que la imagen no guíe
sus pasos al caminar.

Pues donde hombre parece
el diablo puede ocultar
y el que demonio asemeja
gran amor puede guardar.


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