LEY DE OHM


4.0.- MAGNITUDES Y UNIDADES DE MEDIDA.

Hemos visto en la sección anterior que cada componente o efecto electrónico suele llevar asociada una cierta magnitud. La diferencia de potencial es a los voltios lo que la corriente eléctrica es a los amperios. Cada magnitud posee su unidad y ésta es medible por medio de los polímetros.

 

 

 

 

 

Podemos comenzar con un ejemplo: la resistencia eléctrica se cuantifica en ohmios. Esto significa que a mayor cantidad de ohmios mayor será el efecto mostrado por este componente. Nos explicamos a continuación. Si tenemos una tensión fija -por ejemplo en bornes de una pila- y aplicamos a la misma a una resistencia eléctrica, habremos cerrado el circuito y conseguiremos que, a través de esta resistencia, circule una cierta corriente. Existe una fórmula fundamental en el mundillo electrónico que nos permite relacionar las cantidades adecuadas de tensión, resistencia y corriente eléctrica (o intensidad). Dicha fórmula se conoce con el nombre de Ley de Ohm y nos es de suma utilidad.

Podemos decir sin equivocarnos que la Ley de Ohm es la fórmula por excelencia que todo aficionado a la electrónica debe conocer. Por aplicación de dicha fórmula sabemos que si mantenemos la misma pila -o sea, la misma tensión- y variamos el valor de la resistencia intercalada se originará una variación proporcional de la de los amperios que circulan por dicha resistencia. Para saber si dicha variación es mayor o menor no tendremos más remedio que aplicar la Ley de Ohm.

Para una tensión V y una resistencia dada se origina cierta circulación de corriente. Al aumentar la resistencia intercalada en el circuito se produce -como parece lógico- una disminución de la corriente que fluye a través de dicha resistencia.

La propiedad de ofrecer poca o mucha resistencia eléctrica varía de acuerdo al material que analicemos. Un material que ofrezca una resistencia total cuando a través de él pasa la corriente eléctrica, recibe el nombre de, aislante, mientras que los materiales que dejan pasar por ellos la corriente eléctrica, con una facilidad suma, reciben el nombre genérico de conductores.

Entre los materiales aislantes destacan los plásticos, el vidrio, etc., mientras que los conductores más conocidos son los materiales metálicos: cobre, hierro, plata, etc. Entre unos y otros existe un abanico tan amplio como el número de elementos químicos conocidos -amén de sus correspondientes combinaciones- que conducen o aíslan la corriente en determinada proporción.

También hemos de indicar aquí que la condición de aislante dependerá también de la diferencia de potencial al que sometamos al material dado. Por ejemplo, el aire en condiciones normales es un excelente aislante, pero en presencia de diferencias de potencial de magnitud considerable puede llegar a ser conductor. Véase el ejemplo de un rayo, el cual no es más que una enorme circulación de electricidad a través del propio aire.

Dentro de los componentes electrónicos podemos encontrar tantos efectos diferentes como tipos de componentes. Por ejemplo, las bobinas presentan un efecto particular al paso de la corriente eléctrica a través de ellas. Dicho efecto se conoce comúnmente como inductancia. La inductancia de una bobina también es un efecto medible y, para ello, utilizamos una nueva unidad de medida que se conoce como Henrio.

Los condensadores, tan presentes en todo circuito electrónico que se precie de serio, originan cuando son sometidos a una diferencia de potencial un efecto también propio y conocido como capacidad. Dicho efecto también es susceptible de ser medido. Las unidades en las que medimos los condensadores se conocen como faradios.

Hasta ahora hemos abordado el tema de los componentes y sus magnitudes desde el punto de vista teórico. Llega ya el momento de abordar la resistencia y la capacidad desde el punto de vista práctico.

Las unidades descritas anteriormente son las unidades estándar para las magnitudes descritas, aunque en el mundo electrónico real no se utilizan tal cual sino en las cantidades más adecuadas a las necesidades de los circuitos existentes. Por ejemplo, el faradio, incluso siendo la unidad básica a la hora de medir capacidades, resulta una medida excesiva para catalogar los condensadores que podemos adquirir en un comercio del ramo y utilizar en cualquier circuito. Lo normal es hablar de microfaradios -comúnmente representados por el símbolo mF- de picofaradios o de nanofaradios. Un microfaradio es igual a 0,000001 (10-6) faradios, mientras que un picofaradio (pF) equivale a una billonésima de faradio,-10-12 -. El nanofaradio (nF) - también denominado kilo-picofaradio o KpF) es igual a una milmillonisima de faradio, dicho de otro modo, igual a mil picofaradios. -10-9 -

Con los Henrios ocurre algo similar. Una unidad de medida bastante utilizada es el milihenrio (mH). Queda claro que 1000 mH = 1 H.

La unidad básica de resistencia si suele ser utilizada tal cual en los circuitos electrónicos. Es tan común hablar de ohmios como de 1 KW (un kilo = 1.000 W = 103 W) o de 1 MW (1 mega = 1.000000 W = 106 W).

Con las unidades de voltaje (voltios) también se suele recurrir a la utilización de unidades tales como el milivoltio (1 mV = 10-3 V). Un voltio es una unidad también utilizable. Hay que aclarar aquí que no es lo mismo trabajar en ambientes eléctricos que en electrónicos. Mientras que en electricidad se suelen manejar sin mayor problema magnitudes del orden de centenares de voltios en la circuitería electrónica una decena de voltios resulta ya algo bastante inusual.

Referente a la unidad de medida de intensidad eléctrica, podemos afirmar que los dos submúltiplos más utilizadas en electrónica son el miliamperio (1 mA = 10-3 A) y el microamperio (1 mA = 10-6 A). Como en el caso anterior, la utilización de decenas o centenas de amperios queda reservada al ámbito puramente eléctrico.


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