Cuando saqué la nariz de las mantas, en el tren de San Francisco a Seattle, se sintió muy fría. En un caliente día de verano salimos de Frisco, y ahora al ver fuera de la ventana, todo el paisaje está cubierto de nieve. ¡Qué cambio!
Pronto, sin embargo, tuvimos un cambio de invierno a un verano caliente. La verdad fue que, durante la noche, nuestro tren subió a 5,000 pies de altura sobre el nivel del mar, para cruzar un paso en las montañas en el que la nieve de invierno existe todavía.
Por millas y millas pasamos por vastos bosques de cedros altos y pinos. Esto fue en las provincias de Oregon y Washington (no hay relación con la ciudad de Washington en el Este de los Estados Unidos).
Estas provincias, en algún tiempo, fueron en parte propiedad de la Gran Bretaña, y una isla en estas costas era poseída en parte por tropas británicas y en parte por americanas, hasta que al Emperador de Alemania se le pidió fungir de juez y decidir dónde se colocaría la frontera entre las dos naciones. Se dice que el gobernador británico era un brillante novato, y cuando se le preguntó si valía la pena quedarse con las tierras, dijo que no porque los salmones de ese lugar no levantaban el vuelo.
Por una gran distancia nuestro tren avanzó bordeando el mar conocido como Puget Sound1. Algunos años atrás, cuando la cerveza y el alcohol no eran permitidos en los Estados Unidos los contrabandistas o los que traficaban con ron, traían cargamentos de Whisky a las orillas de esta gran bahía y la llevaban con sus cómplices a tierra. Éstos eran llamados "bootleggers"2 ya que usaban largas botas hasta las rodillas en las que metían las botellas de licor.
Otra clase de hombres conectados con este mercado ilegal eran los "haigh-jackers". Estos sujetos acechaban a los transportistas de ron y a los bootleggers y agarraban sus cargamentos, mismos que vendían a precio alto y así hacían su negocio fuera de éstos.
Cuenta la historia cómo en una ocasión un contrabandista de ron traía su cargamento a Puget Sound durante una espesa niebla, de repente apareció cerca de él, en la bruma, un barco que llevaba la bandera del gobierno, mismo que era manejado por un grupo de hombres con el uniforme de oficiales guarda costas. Inmediatamente le ordenaron detenerse y que viniera cerca para enseñar los papeles del barco.
No había esperanza de escapar y, por lo tanto, el contrabandista se acercó. Él y su tripulación fueron hechos prisioneros y llevados a bordo de la embarcación, mientras remolcaban el barco con su cargamento.
Los contrabandistas vieron que todo estaba perdido para ellos y que les esperaba un largo tiempo en la cárcel, en vez de hacer una fortuna con su cargamento como lo esperaban, por lo que estaban muy contrariados.
Sin embargo, apenas habían navegado por un tiempo corto, uno de los guarda costas vino y sugirió que si querían hacer más llevadero el rato, les permitiría poner rápidamente su barco junto y ellos podrían dormir en él, e irse sin ser vistos debido a la niebla. El precio que pidió fueron veinticinco dólares por cabeza, que es como cinco libras esterlinas por cada uno.
Los contrabandistas pagaron el dinero y se subieron al barco con gran secreto. Apenas habían iniciado el escape, cuando escucharon unas carcajadas de la tripulación de los guarda costas que se ocultaban en el barco. Pero no eran guarda costas, eran "haigh-jackers" disfrazados como oficiales del gobierno. Habían capturado un barco rápido con su valiosa carga y además recibieron £5 cada uno de parte de la tripulación. Un agradable botín.
Seattle es un gran puerto de mar en una angosta colina entre Puget Sound y un gran lago de veinticinco millas de largo. conocido como el Lago Washington.
| Estando en la colina y viendo a través del agua, se observan forestas
sin fin a ambos lados, tan lejos como el ojo pueda alcanzar, y detrás de
esto los grandes manchones de montañas de nieve que brillan al sol. Es una
escena muy hermosa.
En las colinas al pie de las montañas, en el lado oeste de Puget Sound, aquellos pobres con suerte, los scouts de Seattle, tienen su lugar de acampado con bosques arroyos y montañas. En invierno hacen actividades de ski. En los bosques hay animales salvajes como alces, antes y venados, por lo que sólo a pocas millas de la ciudad, llegan ellos a bosques reales. No hay que sorprenderse que lo hacen bien, son scouts eficientes. En las Montañas Rocallosas, en donde el agua corre al Atlántico, y al Oeste al Pacífico. |
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Me hicieron una reunión especial, cuando estaba allí.
Después de cuatro horas de navegación desde Puget Sound, en un maravilloso escenario, a bordo de un barco británico, el Princess Charlotte que nos llevó de Seattle, llegamos a la isla de Vancouver, que está a ochenta millas de la costa de Canadá.
Al desembarcar en Victoria, la capital, pensamos que estábamos de vuelta en Inglaterra. Las calles y las casas no eran como las de los Estados Unidos o Australia, todas las casas suburbanas tienen jardines de brillantes flores, narcisos, primaveras, violetas, campanillas, etc. como en Inglaterra, en el verano, con resplandor de sol y aire refrescante. También la gente es muy amistosa, hospitalaria y muy devota al "Viejo País" y el "Hogar", como lo llaman.
Al ver al Sur, a través del mar, los Estados Unidos aparecen como una línea sólida de montañas nevadas. Al ver al Este se ven otro grupo de picos nevados, los Selkirks y los Rockis de Canadá.
En la isla, que tiene cien millas de largo, se ven indios, pero muy civilizados, vestidos con vestiduras europeas y viven en cabañas. Aquí hay un dibujo de uno de sus tótems labrado con las cabezas sucesivas de una familia, desde los bisabuelos, hasta el día de hoy.

Un tótem indio en Vancouver
Cuando llegaba a un nuevo lugar, iba de pesca, si podía, por lo que al llegar a Victoria fui de pesca. La isla es hermosa y tiene muchas isletas en el mar, de acuerdo con las largas bahías y muchas entradas de mar que llegan a tierra entre riscos cubiertos de altos bosques, una vista magnífica y mucho salmón.
Una de las mejores bahías es la llamada Saanich Inlet, y allá fui con dos amigos. Estuvimos solamente en la tarde, y entre todos pescamos siete salmones jóvenes. Realmente pescamos siete y un cuarto, ya que el octavo estaba enganchado y un pez perro, una especie de pequeño tiburón, al ver que el salmón estaba sin ayuda y que no se podía escapar, lo mordió y se lo llevó, dejando solamente la cabeza y los hombros.
No vimos el pez perro, ya que estaba en aguas profundas, sólo nos imaginamos que debió ser uno de ellos el que tomó nuestro pescado. Desde luego, bien pudo ser un monstruo, como el de Loch Ness, ya que se dice que hay uno en Saanich Inlet. Se tienen reportes que lo han visto muchas personas. Un testigo juró su testimonio ante el comisionado, y el comisionado era, cosa curiosa, siempre scout, una de las once personas que son actualmente testigos; el testimonio tuvo el efecto que mientras que remaba a un lugar para recobrar un pato que había cazado, quedó asombrado al ver dos espirales de una especie de monstruo como serpiente que salía del mar, al menos seis pies sobre la superficie, y que gradualmente se sumergía otra vez en las aguas. Entonces apareció la cabeza, la cabeza era semejante a la de un caballo, sin oídos o nariz, pero los ojos estaban al frente de ésta, que era plana.
"Yo estaba solamente a diez pies de él, el pato detrás de ella le dijo al representante del Victoria Daily Colonist cuando, para mi horror, golpeó al pájaro con el cuello. Me vio con su gran boca abierta y yo vi su lengua y dientes, que eran como de pez. Juré que su cabeza medía tres pies de largo y dos de ancho."
"Su longitud, cuando lo vi descansando en la bahía, era como de cuarenta pies, de cabeza a cola. Podría decir que era de ese largo, si no es que más, cuando apareció frente a mí su anchura, era entre dos y medio o tres pies en la parte más gruesa, y se adelgazaba gradualmente como una serpiente. Su color es café grisáceo, y el lomo liso, sin espinas o aletas."
"Las otras once personas que vieron la serpiente han dicho lo mismo. Lo vieron plenamente en varias ocasiones, por corto tiempo, antes que desapareciera para bien. Debo agregar que nada con la cabeza sobre el agua."
¿Qué piensas?, ¿puedes pensar que toda esa gente de inteligencia y reputación sufriera una epidemia de alucinación, o esa extraña criatura desconocida del mar, existe en la actualidad?
De cualquier forma, ya sea que se dan a "ver cosas", mientras estuvimos allí organizaron una espléndida reunión de scouts.
| 1 | Nombre propio. |
| 2 | Fabricantes ilegales de licor. |