El laicismo en los Scouts de Chile

La disidencia en contra del laicismo... "Con la iglesia hemos topado..."

Prácticamente desde los inicios del Escultismo en Inglaterra, Baden-Powell y su organización juvenil recibió críticas de parte de diversos sectores; uno de éstos era la iglesia católica, quienes consideraban que el general inglés sólo se había referido vagamente al deber del Scout para con Dios y su religión.

BP no había excluido la religión, más bien había hablado de la necesidad de todo Scout por tener un credo y ser buen creyente según su propia religión, pero sin imponer ningún dogma en particular; BP pensó en cultivar la tolerancia entre las diferentes religiones.

Esta situación se hizo aun más patente y notoria al interior de las filas de los Scouts de Chile, debido a que ya desde los primeros tiempos se instauró una política laica, que excluía a la religión de la misma manera que se excluía la política, colocándola al mismo nivel del mundo proselitista; estaba prohibido a todo Scout que participara de cualquiera de estas dos manifestaciones cuando estuviera en cualquier tipo de actividad Scout o portara el uniforme. Incluso se llegó al caso de sacar del texto de la Promesa original la frase que aludía a los deberes para con Dios.

Las razones para practicar este tipo de laicismo tan extremo se puede adivinar en la tendencia de prácticamente la mayoría de los directores de la Asociación; la gran mayoría de ellos eran connotadas personalidades de la sociedad de entonces: médicos, profesores, ingenieros, abogados, militares, etc, y quienes en su mayoría pertenecían a las Logias Masónicas, movimiento filosófico que aboga por el laicismo.

También cabe hacer notar que en los primeros tiempos del Escultismo chileno la iglesia católica no supo valorar el potencial de este nuevo movimiento a favor de la juventud; sólo cuando vio que el Escultismo se transformaba en una de las organizaciones más populares entre los niños y jóvenes es que se interesó en intervenir en el desarrollo del Movimiento.

Fue en 1914 cuando comenzaron los primeros ataques de la iglesia en contra del Escultismo, a través de artículos de la Revista Católica; el Arzobispo de Santiago declaraba:

“Los Boy-Scouts, institución de propaganda masónica, aleja a los hombres desde niños del cumplimiento de los deberes religiosos”.

El Directorio Scout respondió:

“La institución exige del niño el cumplimiento de sus deberes, sean estos religiosos, morales o civiles; abnegación a la patria, amor a la familia, obediencia a sus superiores, cariño a las plantas y a los animales; además, los reglamentos inician a los niños en las virtudes democráticas y los educan en los deberes ciudadanos, nada por lo tanto, contrario a los principios de la iglesia. Tenemos la convicción profunda de que trabajamos en beneficio de la patria y de que obramos paralelamente con V.S.I. a favor de la redención moral de nuestro pueblo. Si un grupo de educadores y militares acogió primero el Escultismo, no significa esto exclusión de otras iniciativas con este mismo fin.”

Otros artículos sobre el tema publicados en la revista “El Scout, Siempre Listo” decían:

“Lamentamos la campaña desgraciada que la iglesia católica ha emprendido con los Boy-Scouts, tanto en el país como en el mundo en general; nuestra tolerancia queda demostrada con la presencia de sacerdotes católicos en nuestras filas”

“¿Cómo se explica este odio si subrepticiamente se está trabajando en diversas ciudades del país por la organización de Brigadas de Boy-Scouts católicas?

“Denunciamos la organización de Brigadas impregnadas de un dogmatismo religioso y una tendencia política exclusivista, muy alejada de las virtudes Scoutivas de la Tolerancia y la Libertad. Tenemos noticias fidedignas de que en diversas ciudades de la República se dan los primeros pasos para organizar algunas tropas de niños que se pretende bautizar con el deslumbrante nombre de Boy-Scouts Católicos”

En 1915 la publicación católica “La Unión” de Valparaíso acusó a varias organizaciones de ser obras masónicas, entre ellas a los Scouts; don José Alfonso les respondió desde el diario “El Mercurio”; en septiembre del mismo año la “Revista Católica” insistió en que la organización Scout chilena no podía ser apoyada, acusándola no sólo de estar en manos del radicalismo, sino directamente de la Masonería. No sólo se debía rechazar la participación de niños en ella, sino que debía amonestarse con firmeza a los católicos que lo hacían.

Aunque la gran mayoría de estas acusaciones no pasaban de ser exageraciones alarmistas, no se puede negar la vinculación de la Masonería al Escultismo; en Chile la gran mayoría de integrantes de los sucesivos Directorios eran Francmasones, especialmente sus Presidentes como Alcibíades Vicencio, Nacianceno Romero, Arístides Pinto, Gregorio Schepeler, José Alfonso, etc.

Un texto escrito en 1915 por el Gran Maestre de la Francmasonería de Chile dice:

“Esperamos que el esfuerzo hasta ahora desplegado a favor del Scoutismo por la Masonería chilena se extienda e intensifique sin intermitencias, de forma que no haya Logia y, si es posible, no haya Hermano que no consagre su empeñoso afán a la fundación de nuevas Brigadas o a la prosperidad de las existentes.”

Otro texto que data del 27 de mayo de 1918, redactado por el Gran Maestro Luis Navarrete dice:

“Los Boy-Scouts constituyeron un día obra por excelencia masónica. Fueron Masones el alma de toda Brigada en la República entera. Sin embargo, el año último se acentuó una crisis alarmante en este hermoso instituto en casi todas las ciudades. En lo que va corrido del presente año se ha iniciado una reacción que habrá de restaurar la actividad de todos los Directorios y Brigadas existentes y que multiplicará los organismos de al institución. Se estudian y procuran corregir todos los defectos que paralizaron su desarrollo. Ningún Masón olvide la circunstancia de haber sido el enemigo de la Masonería quien puso en manos nuestras y selló ante la opinión pública con timbre masónico indeleble el Scoutismo.”

En 1919 la Revista Católica publicó varios artículos denunciando esta vinculación masónica/scout; el que escribía era el sacerdote José María Caro, quien firmaba con el seudónimo de “Veritas”. En 1920 esta serie de escritos fueron publicados como un libro con el título “La Francmasonería y sus obras en Chile (estudio documentado sobre las obras masónicas en nuestro país).” Entre otras organizaciones acusadas de ser obra masónica, obviamente los Scouts tenían un lugar destacado:

“Como todas las obras de la Masonería tienden a un mismo fin, cual es alejar de Dios al individuo, arrancándole la fe, extirpando de su corazón hasta el último germen de creencias religiosas; esta institución de los Boy-Scouts, lleva envuelto, además de este satánico objetivo, este otro, no menos malévolo y funesto que aquel: alejar al niño del hogar y arrebatarlo al cariño de sus padres.”


Insignia para boina de la Federación de Scouts Católicos de Chile, similar a la usda por los Scouts católicos de Francia

Sacerdote católico belga don Roberto Polain Cartier, fundador del colegio Notre Dame en Santigo, y organizador de la Federación de Scouts Católicos de Chile en 1954.

En el año 1946 arreciaron las críticas desde la 1° Conferencia Interamericana de Escultismo efectuada en Bogotá sobre la exclusión de la frase de los deberes con Dios de la Promesa original redactada por BP, que aquí en Chile había sido eliminada, además de las vallas en contra de la expresión religiosa a los miembros de la Asociación. Frente a la oposición de la Directiva a realizar estas modificaciones, un grupo de dirigentes organizó un Directorio disidente con varios integrantes históricos, como Álvaro Vicencio o Víctor Figueroa; al final, aunque estas observaciones fueron corregidas, esto no significó ningún tipo de acercamiento oficial hacia la iglesia.

En respuesta a este tipo de laicismo, la iglesia tomó algún tipo de iniciativas: en 1930 trató de formar una organización paralela a la Asociación pero sin mucho éxito; creó los Exploradores de Chile, los Exploradores Andinos y los Exploradores Salesianos en Punta Arenas, pero estas organizaciones no lograron llegar a la expansión de la Asociación. Sólo a principios de la década del 50 y gracias al sacerdote belga don Roberto Polain se logró concretar la Federación de Scouts Católicos, la que pasó a agrupar a todos los Grupos Scouts de esta fe.

La doctrina laica, a pesar de los constantes ataques, denuncias y crisis que generó, no sufrió mayores modificaciones durante toda la vida de la Asociación de Boy Scouts de Chile; el laicismo dejó de existir sólo cuando se hizo efectiva la Unificación en 1978; y finalmente, con la fundación de la actual Asociación de Guías y Scouts de Chile, el catolicismo tomó un lugar mayoritario y preponderante en la política de la nueva y unificada institución, situación que perdura hasta nuestros días.

La disidencia en contra del laicismo... "Con la iglesia hemos topado..."

Desde los inicios del Movimiento Scout en Chile, varias influencias se hicieron patente, especialmente la del mundo castrense y de la masonería, una organización de corte laico; al mismo tiempo, se dió el fenómeno de una influencia de la iglesia católica que no tuvo mayor relevancia durante los primeros años del Escultismo chileno, sino que al contrario, la autoridad eclesiástica vió con malos ojos el nacimiento de esta organización juvenil fuera de su control, lo que generó no pocos ataques en contra de los Scouts de Chile, acusándolos de "alejar al niño de las misas dominicales y de sus deberes con su comunidad religiosa y sus sacramentos", ataques que obligaron a las autoridades Scouts a responder de manera cortés pero firme, refutando estos argumentos; ésta fue la primera señal de crítica al Movimiento Scout chileno, especialemente por su estricta política laica, además de los usos muy similares a lo castrense y la clara intromisión masónica, lo que en 1930 se manifestó con la primera Brigada Scout definida como "Scouts católicos", formada el año 1930, en el Colegio Viña del Mar; con el pasar de la década, varios otros grupos Scouts, en rechazo al laicismo de los scouts chilenos, dependientes de colegios católicos particulares, iglesias y parroquias, se marginaron de la Asociación, siendo coordinados por las redes de la iglesia católica chilena.

Posteriormente, en 1953 el sacerdote belga don Roberto Polain Cartier, quien había sido formado en el Escultismo francés, llega a radicarse a Chile, fundando el Colegio Notre Dame en Providencia, Santiago, fundando además un grupo Scout homónimo, de acuerdo a los lienamientos del modelo francés, fuertemente comprometido con la fe católica; apenas un año después, en 1954, gracias al liderazgo de este sacerdote, se organiza la Federación de Scouts Católicos de Chile, priemra gran división de los Scouts de Chile; la Asociación, pudiendo exigir aplicar el decreto N° 520 de 1925, optó por no hacerlo, para así no provocar una serie de polémicas y quiebres, que consumirían tiempo y recursos, los cuales eran mucho mas necesarios para el desarrollo de los Boy Scouts chilenos.