![]() Teniente coronel Robert Baden-Powell, comandante de la ciudad de Mafeking, sitiada durante 217 días. |
![]() Un joven corresponsal de guerra se destacaría en esta guerra: El futuro Primer Ministro inglés Sir Winston Churchill |
El episodio bélico que fue el germen del Movimiento Scout es un hecho prácticamente desconocido entre los Scouts; sus motivaciones, su desarrollo, sus miserias, incluso su resultado es algo que al parecer está fuera de los intereses de los Scouts de hoy: algunas de las ideas que Baden-Powell incluyó en el Escultismo tienen influencia directa de este episodio, y es por esto que incluímos esta reseña de la guerra anglo-bóer; en las siguientes líneas está reproducido un reportaje publicado en la revista juvenil "Mampato", muy popular entre las décadas del 70 y 80; los créditos de los textos y los dibujos corresponden a Alberto y Antonio Márquez y las fotografías pertenecen a la colección de los autores.
La noche en que nacía el nuevo siglo XX, el cañón tronaba sobre los campos de batalla en el sur de África. En medio de un continente negro, dos ejércitos de hombres blancos se enfrentaban en una trágica guerra que ensangrentaba el fin de una era y el comienzo de otra mas terrible aún. La llamada guerra de los Bóers entraba en su tercer año.
Los Bóers - nombre holandés con que eran conocidos los pequeños agricultores de origen holandés que habían llegado a África en 1600 - formaban una raza especial: orgullosa, profundamente religiosa y nacionalista, conscientes de que eran el resultado de siete generaciones de hombres y mujeres en lucha perpetua con la naturaleza, las bestias salvajes y los nativos. habían fundado la colonia del El Cabo, y al ser desplazados por los británicos, que comenzaban una lenta expansión de África, habían emigrado al norte, creando la República de Transvaal y el llamado Estado Libre de Orange.
La rivalidad de las dos colonias británicas con estas dos repúblicas Bóers, sumada al descubrimiento de riquezas minerales, provocaron una masiva invasión de aventureros, especialmente ingleses, que llegaban atarídos por el deseo de hacer fácil fortuna. Estos "Uitlanders" o extranjeros, pronto entraban en conflicto con los Bóers. En 1877, Gran Bretaña se anexaba al Transvaal. Tres años mas tarde, un violento levantamiento Bóer daba origen a la primera guerra entre éstos y Gran Bretaña. El triunfo de los Bóers lograba la independencia de Transvaal y el reconocimiento de su independencia en 1884. Conscientes de que los malos tiempos se avecinaban, los Bóers comenzaban a equiparse con modernos elementos y, a partir de 1895, aprovecahndo la riqueza de los diamantes descubiertos en su territorio, ambas repúblicas contrataban misiones alemanas para asesorarlos.
Por su parte, Gran Bretaña veía a estos dos estados como un gran obstáculo a su afán expansionista, especialmente cuando se encontraba en conversaciones con el Imperio Alemán para dividirse el sur de África. Ello, unido a la beligerante actitud del gobernador británico de la colonia de Ciudad del Cabo, Cecil Rhodes, llevaba a un virtual estado de guerra a fines de septiembre de 1899. Gran Bretaña reforzaba con 15.000 hombres su guarnición, y esto motivaba un ultimátum Bóer, vencido el cual se declaraba la guerra.
El conflicto comprende tres etapas, la primera, que ve el triunfo Bóer, cubre 1899; la segunda, corresponde a las victorias inglesas y se extiende a lo largo de 1900; la tercera etapa constituye la guerra de guerrillas que durante dos años llevan fuerzas Bóers contra los ingleses vencedores en las batallas regulares.
En octubre de 1899, y con gran rapidez, las unidades bóers invaden las colonias británicas de Ciudad del Cabo y Natal y en sorpresiva acción bloquean a las fuerzas británicas en las palzas fuertes de Mafeking, Ladysmith y Kimberley. El general Boer Cronje, a la cabeza de 10.000 hombres, sitio al nudo ferroviario de Mafeking, defendido por el coronel británico Robert Baden-Powell y 1000 hombres. El futuro fundador del Scoutismo mundial resistirá 217 días un permaenete asedio. Mientras tanto, el general Joubert con 8000 hombres copa una fuerza británica en Ladysmith, y las fuerzas del Estado Libre de Orange sitian KImberley. Con sus unidades dispersas y rodeadas por el adversario, los británicos deben traer refuerzos, y pronto se organiza una fuerza de auxilio, que dividida en dos columnas, marcha hacia Kimberley y Ladysmith. La fuerza boer de cobertura de 16.000 hombres, desplegada a lo largo del río Tugela y que protege las operaciones de las unidades mas al norte, enfrenta y derrota las fuerzas británicas.
La segunda semana de diciembre de 1899 es llamada la "semana negra". En Magersfontein, Stomberg y Colenso, las columnas británicas que avanzaban en cerradas formaciones y apoyadas con artillería, son diezmadas por el fuego certero de los bóers que, en móviles unidades de 300 a 500 hombres, sacan partido del áspero terreno y de un excelente equipo militar. Los efectivos cañones de tiro rápido llamados pom-pom, capaces de disparar decenas de proyectiles en escasos minutos, y las ametralladoras, siegan filas completas de atacantes que marchan al ataque con la bayoneta calada. El repliegue se impone. La victoria boer se generaliza en todo el frente. Las nuevas tácticas triunfan sobre las tradicionales.
Con la llegada de 1900, un nuevo comandante en jefe británico, Lord Roberst, vencedor de los derviches en Sudán, toma el mando y releva al incompetente general Buller, responsable de los desastres del año anterior. Utilizando la vía férrea y vehículos para el rápido desplazamiento de sus unidades, el jefe británico coloca una fuerza de contención frente al grueso del ejército bóer agrupado en torno a Ladysmith y marcha sobre Kimberley; la libera y bate a las fuerzas de Cronje en el río Modder, obligándolo a capitular días mas tarde a la cabeza de sus 4000 bóer en Paadeberg. El desastre de Cronje obliga a las fuerzas del norte a levantar el sitio a Ladysmith. Con la iniciativa y un aplastante superioridad en hombres y material, Roberst marcha hacia el norte y ocupa el Estado Libre de Orange, cuyo ejército capitula. las restantes fuerzas boers se repliengan hacia la frontera de Mozambique, entonces colonia portuguesa. En septiembre de 1900, Transvaal es anexado a Gran Bretaña, y a fines de ese año, la lucha regular ha cesado en los ásperos campos de batalla. Sin embargo, numerosas unidades boers, que no se han rendido, continúan operando en las ahora zonas ocupadas. Estaciones, vías férreas y cmapamentos militares son atacados sorpresivamente por comandos integrados en unidades de gran movilidad. Cada hombre viaja con dos caballos y fuertemente armado.
Las fuerzas británicas deben desplegarse y realizar masivas operaciones de rastreo para aniquilarlos. Los Bóers son confinados a campos de concentración o enviados a India o Ceylán, donde miles de ellos morirán afectados por enfermedades y malos tratos.
La campaña violenta y despiadada de Lord Kitchener logra, sin embargo, éxito, y en mayo de 1902 se pone fin a las hostilidades. La guerra terminaba. Los estados de Orange y Transvaal pasaban a ser dominios británicos; pero tanto valor merecía mejor suerte, y se autoriza a los Bóers para poder mantener su idioma, en uso hasta el día de hoy, el Afrikaaner. hasta el cambio de organización, al término del Imperio Británico, ambos estados gozarían de una especial autonomía.
La guerra terminaba. Con ella, muchos de los nombres de los ilustres militares del siglo XIX que habían destacado en otras campañas. Pero hay nombres que permanecerán indisolublemente unidos a este silo XX que vivimos. Saltaron a la luz pública por primera vez en medio de las llanuras de Sudáfrica. Entre ellos, el de un joven corresponsal del diario Morning Post, que caía prisionero de una fuerza Bóer al ser atacado el tren que viajaba, en noviembre de 1899 y que, en una esforzada acción, lograba escapar hacia territorio portugués. Posteriormente nos haría una de las más interesantes descripciones de la guerra. Su nombre saltaría a la fama en la Segunda Guerra Mundial, y es hoy conocido por todos.
Era Winston Churchill.