Aquí se presenta un comentario atribuido al periodista experto en telenovelas Álvaro Cueva, lo publico tal cual llegó a mi cuenta de correos. Adelante publico también una respuesta que me encontré en un grupo de Yahoo!.

Homosexuales explotados

Los programas gays son homof�bicos

Alvaro Cueva

En los medios de comunicaci�n, a los homosexuales s�lo los est�n explotando. Atr�s de fen�menos como Queer as folk o de p�ginas como gay.com se esconden m�s intereses comerciales que inquietudes activistas.

Los creadores de estos conceptos est�n muy lejos de fomentar la diversidad sexual. Lo que est�n haciendo es aprovecharse de la falta de contenidos homosexuales, transexuales y l�sbicos para atender a estos mercados y crear la fantas�a de la igualdad y la solidaridad. Nada m�s.

Curiosamente, lo que menos tienen es precisamente eso: igualdad y solidaridad.

Si se hiciera un an�lisis formal de los portales, los programas y las publicaciones "gays", las conclusiones ser�an desastrosas. La mayor�a de �stos promueven la discriminaci�n y hasta la fragmentaci�n de la comunidad homosexual.

Son producciones llenas de estereotipos. El homosexual perfecto, por ejemplo, siempre es un tipo joven, blanco, guapo, con cuerpo de gimnasio y actitud arrolladora.

En �stas no hay lugar para los hombres de m�s de 30 a�os, para carnes fl�cidas, canas, calvicie, obesidad, piel negra, morena o velluda, y si lo hay es en comunidades aparte.

Los homosexuales gordos y peludos del Distrito Federal no se mezclan con los j�venes lampi�os y afeminados de Veracruz, quienes a su vez rechazan a los mayores de 50 a�os, que suelen ser amigos de los treinta�eros que se juntan una vez al mes para tener relaciones sadomasoquistas en ciertos bares y que, por otro lado, son enemigos de los hombres que se visten de mujer.

Los jovencitos de 18 a�os de Monterrey no se juntan con los portadores del VIH de Saltillo, los fetichistas de los pies se sienten inc�modos con los nudistas, los m�s bravos no soportan la compa��a de lesbianas y para acabar de complicar el cuadro ellas tambi�n tienen sus divisiones.

La bandera "gay", otrora caracterizada por un arcoiris lo suficientemente amplio como para representar a la diversidad sexual, ahora compite con la bandera de los "osos", la de los "leathers" y la de muchos otros grupos activistas o no activistas.

Hay que aclarar que en medio de esta ensalada no faltan las comunidades virtuales que, disfrazadas de lista de correos, de p�gina porno, de chat o de grupo de amigos, fomentan bares clandestinos, membres�as anuales y org�as de "cooperaci�n" fija por entrada.

La mercadotecnia, lejos de favorecer la convivencia entre la comunidad homosexual, la ha perjudicado al grado de que cualquier "gay" del a�o 2002 ya no s�lo debe luchar por sus derechos frente a las leyes heterosexuales sino que adem�s debe aprender a defenderse de otros grupos homosexuales.

Los medios de comunicaci�n han multiplicado la homofobia y han incrementado la frustraci�n de quienes se animan a declarar abiertamente sus preferencias sexuales.

Un bisexual reci�n salido del "cl�set" no s�lo debe aprender a circular en el mundo de los heterosexuales sino que tambi�n debe encontrar la manera de defenderse de los homosexuales que no comparten sus preferencias.

Lo curioso es que, tomando en cuenta el manejo de contenidos en series, telenovelas y pel�culas, en estos casos suele ser m�s complicado encontrar la aceptaci�n de los homosexuales de otros segmentos que de los mismos heterosexuales.

Los miembros de los grupos religiosos de la comunidad gay no ven con buenos ojos a los homosexuales que pertenecen a los clubes de masturbadores, quienes a su vez le tienen miedo a los que poseen VIH y que, por su parte, pueden estar o no estar en grupos jud�os, cristianos o de experimentaci�n sexual.

La �nica aportaci�n real de los medios de comunicaci�n a este nuevo c�mulo de comunidades creadas a partir de la igualdad o la diferencia es que han favorecido el intercambio de miembros. Lo dem�s es consumismo.

Los homosexuales constituyen un mercado privilegiado, pues a diferencia de los heterosexuales, en teor�a, no gastan en maternidad, hijos ni en la crianza ni la educaci�n de nadie.

Todo ese dinero se gasta en algo y es aqu� donde escritores, productores, fot�grafos, comerciantes y prestadores de servicios est�n haciendo su agosto.

�C�mo? Abriendo alternativas que antes no exist�an: revistas, portales, pel�culas, programas de radio, producciones de televisi�n, exposiciones, tiendas, hoteles y agencias de viajes para homosexuales.

Esto no significa que la comunidad gay est� ganando terreno en su b�squeda de respeto y reconocimiento ni que los productores heterosexuales le est�n dando un lugar dentro de la poblaci�n civil sino, sencillamente, ya hay gente atendiendo sus necesidades comerciales.

El problema comienza cuando los homosexuales idealizan lo que ven y hacen una fiesta porque en alguna telenovela aparece alg�n personaje que les gusta o porque se estrena una serie como Queer as folk.

Queer as folk es el m�ximo ejemplo de lo que los medios pueden hacer para sangrar el presupuesto de la comunidad "gay".

�Por qu�? Porque lleva a la c�spide de la adoraci�n un concepto que si no fuera por la presencia de homosexuales ser�a tan convencional como Beverly Hills 90210, Central park West o Melrose Place.

La versi�n de Queer as folk que se ha exhibido en Am�rica Latina es la m�s comercial de todas, pues este proyecto naci� ­sin tanto af�n de lucro­ hace varios a�os en Inglaterra.

El Queer as folk original era una serie negra de pocos cap�tulos, donde se denunciaba la homofobia y se hac�a un retrato bastante oscuro de las comunidades "gay" inglesas.

Los actores eran personas que pod�an pasar por gente com�n y corriente, hombres feos a quienes les iba mal. Uno de ellos mor�a durante un acost�n ocasional.

Sin embargo, Queer as folk se convirti� en una miniserie de culto que trascendi� las transmisiones europeas y r�pidamente fue comprada para su adaptaci�n en Estados Unidos.

�Qu� hicieron los nuevos escritores? Transformarla en fondo y forma. Multiplicaron el n�mero de cap�tulos, agregaron nuevos personajes y edulcoraron muchas de las situaciones.

El personaje que mor�a en el original, en la versi�n estadounidense no s�lo se salva sino que se reencuentra con el asesino, se enamora de �l y lo rescata del mundo de las drogas y la prostituci�n.

Los actores estadounidenses no se ven tan naturales como los ingleses, pecan de atractivos y coinciden totalmente con los estereotipos comerciales de moda. No hay negros, morenos ni latinos y los �nicos extranjeros que salen, terminan discriminados.

El primero es un "gay" japon�s que aparece �nicamente en un cap�tulo para demostrar la falta de valores humanos de los orientales.

El segundo es un franc�s que sue�a con la residencia oficial en Estados Unidos y contribuye a pensar que nadie que no haya nacido all� tiene derecho a la felicidad.

El Queer as folk estadounidense ya va por su segunda temporada, lo cual garantiza su transmisi�n en Am�rica Latina a trav�s de HBO.

Queer as folk ha dado origen a p�ginas especializadas, a la grabaci�n y distribuci�n de discos, de publicaciones, de art�culos promocionales y a la venta directa de la primera temporada en DVD y video VHS.

Curiosamente se ha evaluado muy poco su valor simb�lico y a lo m�s que se ha llegado ha sido a calificarla como la soluci�n a los problemas de los homosexuales en el mundo.

�Qu� puede hacer una caja de DVDs por la integraci�n de la comunidad homosexual al resto del contexto social? Nada, pero los "gay" est�n convencidos de todo lo contrario.

Ellos sienten que el pa�s entero vio Queer as folk, que los heterosexuales aprendieron a respetarlos por las cosas que vieron en televisi�n y que a partir de ese punto su vida ser� absolutamente diferente.

En realidad, Queer as folk s�lo contribuy� a resaltar muchos de los vicios sociales existentes como el culto a ciertos tipos de belleza y el desprecio a todo lo que no forme parte de esos modelos.

Queer as folk, como serie que excluye a los heterosexuales, es m�s homof�bica, parcial y partidista de lo que parece, es contestarle a la sociedad con el mismo divisionismo del cual los "gay" se han quejado desde que comenzaron a defender sus derechos a finales de los a�os 60.

Queer as folk no informa de nada ni fomenta la integraci�n de las diferentes ramas de la comunidad homosexual. Tan s�lo el final de su primera temporada en Estados Unidos fue un canto a la divisi�n y una invitaci�n a pensar en la extinci�n.

Cualquier televidente convencional, despu�s de ver c�mo termin� cada uno de los personajes, lo menos que puede interpretar es que vale m�s la vida en el "cl�set", lo clandestino y no tener derechos, que exponerse a la exclusi�n, a perder la vida o a padecer problemas sentimentales por luchar por una pareja de otra clase socioecon�mica.

La conclusi�n de la primera temporada de Queer as folk fue totalmente desesperanzadora y triste, un "as� es la vida", el conformismo llevado a la pantalla.

De hecho, se sabe que la mayor�a de los actores de la serie son heterosexuales y no guardan ninguna relaci�n con las comunidades "gay" de Estados Unidos. Es decir, s�lo fueron a hacer su trabajo, cobraron y desaparecieron.

No se ha difundido informaci�n sobre si los responsables del proyecto en EU pretenden algo m�s que entretener; si tienen alg�n compromiso social o si les interesa cooperar econ�micamente a la causa "gay". �Entonces?

Tampoco se trata de caer en el extremo opuesto y pedir un activismo de tiempo completo, tan anticuado como muchas derivaciones del feminismo, pero s� insistir en que los medios s�lo est�n jugando con los sentimientos de los homosexuales y se est�n aprovechando de sus excelentes perspectivas econ�micas.

Ninguna serie de televisi�n, pel�cula ni revista, por s� misma, puede provocar un cambio de actitud en determinados sectores sociales que rechazan a las personas que prefieren tener relaciones sexuales con gente de su mismo sexo.

Pero una serie de televisi�n, una pel�cula y una revista s� pueden reforzar la discriminaci�n y la segmentaci�n en una comunidad vulnerable por la falta de alternativas reales para intercambiar discursos, diversi�n y ayuda.

Las pruebas est�n en el aire, en producciones como Queer as folk, en portales como gay.com y en la ausencia de programas de radio como Medianoche en Babilonia, que alguna vez condujera Tito Vasconcelos con el objetivo de informar, entretener y establecer v�nculos en diferentes direcciones.

�Qui�n se quej� p�blicamente de la salida de esta emisi�n de Radio Educaci�n? Seguramente los mismos que hoy cantan como un �xito social la transmisi�n de Queer as folk. Seguramente ellos.

Alvaro Cueva es periodista. Colabora en Milenio Diario y conduce el programa El Pozo, que se transmite por CNI Canal 40.


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De:  e_reclus
Fecha:  Dom May 26, 2002  4:33 pm
Asunto:  Re: Tema para discusi�n


Pues vamos a discutir.

Tengo que decir que podr�a estar de acuerdo con el art�culo, pero si
lo aplicase a la sociedad como conjunto.

Si sustituimos la palabra homosexual, siempre que aparece, por
heterosexual, o por la gente en general, ver�amos que es exactamente
lo mismo. �O es que los anuncios para mujeres los hacen se�oras de
m�s de 50 a�os y con m�s de 80 kilos? He visto la tv mexicana, y las
revistas... y est� clara la respuesta. Si hablamos de pel�culas,
series de tv o de lo que se quiera, la respuesta ser�a la misma.

M�s bien, me parece, que este buen se�or, el tal �lvaro Cueva, da la
vuelta al asunto. Porque habr�a que empezar por esta pregunta: �por
qu� hay tanta cosa para homosexuales? La respuesta me parece obvia,
porque en los �ltimos a�os hemos salido de los armarios, tenemos, en
muchos pa�ses reconocidos nuestros derechos y, sobre todo, �l lo
dice, somos un buen mercado. Pero no somos los �nicos consumidores de
todo lo que �l se�ala. Hay pornograf�a para hombres y mujeres,
heteros o no, sadomasoquistas, pederastas, zoof�licos... Y en cuanto
a qui�nes se juntan con quienes, podr�a seguir en la misma l�nea.
Porque no veo, al menos en Madrid, que los "g�ticos" vayan a los
bares de los rockeros. Son las tribus urbanas, y no las hemos
inventado ahora.

Por otro lado, no s� qu� es eso del "movimiento gay". Lo hubo hace ya
muchos a�os, pero ahora, cada quien sigue su camino. Me gustar�a
saber cu�l es la f�rmula para crear un movimiento gay homog�neo. Por
ejemplo, un vistazo r�pido por mi perfil. Gustos musicales: Bach,
Janis Joplin, Carmen Linares (flamenco) No me gustan: Paulina Rubio o
M�nica Naranjo. Cine: europeo, independiente americano, el buen cine
mexicano o argentino. No me gusta: el cine comercial basado en los
efectos especiales. Detesto el cine iran�. Deportes: casi todos. En
pol�tica: soy rojo. Religi�n: soy ateo. Ahora que alguien me explique
si puedo integrarme, como colaborador, en cualquier grupo gay, o
compartir aficiones con todo el que sea homosexual. Me parece,
adem�s, absurdo. En Espa�a, cada partido pol�tico, incluido el PP
(del presidente Aznar, y hermano del PAN) tiene su grupo de gays y
lesbianas, pero est� claro que sus propuestas pol�ticas son
diferentes.

Lo siento, pero ni creo en la cultura gay, ni creo en el movimiento
gay, sino el la lucha por los derechos humanos, y est� claro que
alguien de derechas, gay o no, tiene una idea muy diferente de
alguien de izquierdas. Por lo tanto, lo que dice el se�or Cueva no me
parece m�s que una sarta de memeces, propia de alguien que considera
que los seres humanos somos idiotas. Porque si alguien consume una
p�gina web, una marca de perfume o va a un hotel de Pto. Vallarta
para gays, lo hace porque le da la real gana. Y si la gente se va
volviendo m�s o menos borrega, es un asunto completamente diferente.

Lo tengo muy claro, vivimos en un mundo mercantilizado e injusto,
pero con todo, y a pesar de mi ideolog�a, he llegado a la conclusi�n
de que no me gustan esos sistemas tan "democr�ticos" en los que te
encarcelan por el hecho de ser homosexual, o donde las mujeres son
rebajadas a la categor�a de objetos, o donde los ni�os son
explotados, o donde pensar est� prohibido.

Respeto, con reservas, a los dem�s y sus ideas, pero est� claro que
no creo en la unidad de los grupos, homosexuales o no, puesto que
frente a un hecho natural, la homosexualidad o la heterosexualidad,
hay monta�as de otros factores que nos hacen estar en posturas
pol�ticas, culturales... muy diferentes. Por lo tanto, podr� estar
con mis afines, homosexuales o no, pero compartir un grupo pol�tico,
por ejemplo, homosexual me parece absurdo. La ideolog�a no entiende
de eso, y yo tampoco.

�Explotados? Pues en lo laboral cada vez m�s; en el hecho de ser
homosexual, cada quien se deja explotar a su gusto o, por decirlo de
otra manera, cada quien hace la vida que quiere o le dejan,
exactamente igual que las amas de casa, los funcionarios p�blicos,
los m�dicos, etc.

Soy partidario de acciones radicales, de dar la cara siempre y en
todo lugar, pero, desde luego, entiendo que hay muchos gays que est�n
en circunstancias muy diferentes, y no s�lo por el pa�s en el que a
cada uno nos toca vivir. Sin embargo, a los que damos la cara, alguna
vez, nos la parten, pero posibilitamos que otros, m�s temerosos,
puedan ir saliendo de sus agujeros. Que eso ha sido y es as�, lo
demuestran los hechos que relata el tipo este. Antes no hab�a series
de gays, y se queja de c�mo son las que hay. Pues analicemos c�mo son
las telenovelas, las pel�culas de Jim Carey o tantas otras cosas.

Y no mando al se�or Cueva a tomar por el culo para no darle ese gusto.




  Respuestas Autor Fecha
970 Re: Tema para discusi�n e_reclus Dom  5/26/2002

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