
Poesía /Autores
La Impropiedad
Mi poesía como algo robado por ahí. Mi poesía crecida
entre la nieve y la decepción.
Como una broma privada, un pasatiempo de tinieblas.
O, al fin, grandes noticias de la nada.
La poesía, no sabe de mí, a veces, tropezamos en los pasillos
del público lector y me pregunta por ese que nunca quise ser, y soy,
seré.
Con groserías de rentista alguna poesía (y su gusano) aspira
a la burguesía nacional de la palabra.
Hasta los 18 fui la virgen del luto de mi madre, en su manto, anoté
el Pentateuco del fantasma (de los 6 a los 12 aprendí poesía
en escuelas dominicales, Lutero o la ira de dios me recordaban que, de la
abundancia del corazón, habla la boca).
Hasta los 28 creí que la poesía venía del espacio exterior.
Después, publiqué fuego fatuo, iluminaba los faisanes, encendía
a los niños, asustaba a las profesoras, mataba los...; al fin no quedó
nadie, o sea, quedé yo con un espejo de mano (que lindo libro -decían
los distraídos -prestámelo).
A los 36, recibí la coronación del malentendido, en la llanura,
mis versos ya parecían un comienzo de hormiguero, ahora, cerca de los
50, firmo letras de cambio con el endoso de la sombra.
Devorar la Biblia, Spinetta, Henry Miller, Nietzche, Cioran, Goethe, Rimbaud,
los beatniks, Molinari, Mastronardi, Bayley; no evitó que, a un cielo
muerto gritara mi padre su sermón aciago. (Marco Aurelio, Séneca,
Epicteto después, para vivir)
Pasó el amor, pasó la patria, pasó el que prometía
y, ahora mismo, paso yo cubriéndome el rostro ante la luz más
alta.
Mi poesía como una servidumbre de la poesía...
la poesía llega a su casa y pide la noche o todo el pasto.
Sobre las banalidades de la época, acordarán en cuanto a que,
lo único sagrado, es el sangrado del silencio.
Fui invitado a la autopsia de un crítico , su corazón surgía
como un trapo de cocina, si usted viera el sistema nervioso de los periodistas
culturales...me comentó esa noche, el anátomo -patólogo,
bajo las azules lamparitas de la morgue académica.
¿Qué decir sin resultar enfático o barato? a la poesía
le hacen mal estas oportunidades del mercado, ella es la araña en el
palacio, o sea, si no tenemos una mosca gorda, es mejor lustrar las escaleras...
Ahora, cumplo esta patética tarea, mentir para agradar; poesía,
rosa labrada en la primera desesperación; poeta, asma del lobo y, en
cuanto al poema,
¿no se preguntaba César Fernández Moreno, de qué
sirve un papel bajo la lluvia?
Acaso, tenga la paciencia que hubiera necesitado a los 13, el rigor que me
hubiera enriquecido a los 30, pero, el tiempo, decían, quita la medida
de todas las cosas.
Valientes, gratis, en mérito del eco de la ecolalia afirman: la poesía
es comentario, una interpretación, poesía tu corazón,
la poesía depende del mundo que contempló, es una traducción,
una evasión, una epifanía, es un libro, un mistagogo leyendo
en voz alta un himno roto, una intuición y otra intelección.
Los que vivieron para la poesía, los que pretendieron vivir de la poesía.
¿A qué familia del dolor pertenecemos?
Leer, escribir, repetir, hasta el día en que uno despierta, aturdido,
entre los pupilos del infierno.
Aprendí que la poesía....
Algunos poetas confían en el tiempo, otros en la mala salud de sus
amigos y los mejores poseen la ganzúa de una casa en la arena...
Para mí, ser poeta es prosperar la confusión, cierto de que,
en realidad, nada importa salvo ese jarrito de súplicas en la mesa
del ogro...
A la poesía le di mi corazón.
Mi bolsillo.
Mi vigor.
El agua que pude acertar en un cerebro desierto.
Y ella apareció como un deseo del silencio grande, como un pajarito
en las manos de dios y me entusiasmé y lo hago ahora, todavía.
A veces soy casi una palabra nueva en los balcones, entonces ladro mi canción
amable y recibo el salario del intruso, y otras veces -muchas, diré-permanezco
en el rincón helado sonriendo, con pudor, a los pedantes del honor
estético.
Pero la poesía sucede, pide un traje, pastar junto al Cordero y balbucear
sola de sí, oscura y necesaria.
Texto leído en la Feria del Libro Córdoba-Septiembre
2002 -También en las Jornadas de la Escuela de Letras de la UNC, 2002.
Publicado en la revista Confines de la mirada, U. N .C, 2003.
Publicado en la revista Juglaría -Artes y Letras-Venado Tuerto-Provincia
de Santa Fe, 2004