
De "Partes Mínimas y otros poemas"
2004
“Strahlenwind deiner sprache” 1
el viento que sopla desde el desierto cristalino
tan blando como un terso cielo –anunciará del
universo, infinitas desconocidas geometrías/el
más pequeño de sus detalles / los dominios de
una agregada luminosidad
“not things but minds”2
los glaciares en la lejana patagonia impulsan/ el
tamaño -de su acumulado volumen/-- recreando
bajo la magnitud de sus formas/--una música de
aguas
“the air blows desolate” 28
el aire destemplado del amanecer ---mece con
suavidad las ramas de un tala guacho -----vibra
quizás en sus largas espinas /------orea el rocío
de la mañana
este aire ---que se repite en las madrugadas----y
nos tiene acostumbrados ----es el mismo----que
así dicen algunos ----agitó durante la Blitzkrieg
de Londres ----el espeso humo de los incendios
es el que remueve---los papeles que los turistas
arrojan /--en los carcomidos restos del Partenón
es el aire, --quién lo duda ----que consumirá /-sí
las ruinas de todo imperio
ese aire hoy, sopla
abatido------------/no logra establecer su música
en la desolada geografía de la ruta 40
“en la noche ruidos imperceptibles” 29
tensos de voces -los alambres telefónicos ---qué transmiten
amores y perdones de mujer ------las quejas y los lamentos
de los viajantes de comercio y su lejana clientela
aquí en este descampado de la meseta patagónica -la noche
confunde los sentidos -las estrellas ----expanden con mayor
energía la luminosidad de sus círculos
en esa misma noche –y --bajo un cielo -que se aplana hacia
el horizonte -los grandes telescopios --y sus poderosos ojos
electrónicos --penetran la distancia --------captan imágenes
reveladoras fotografías -de la luz -vulnerando -el compacto
éter -del campo de las tinieblas
----que flotan en un gélido espacio
estelar -trasladando sus partículas -------a través de un mar
embravecido de ondas recíprocas /expansivas/-----sonidos
crujientes ------------que la palabra imaginará
Data:
1-“Strahlenwind deiner Spragge”; “La ráfaga de viento de tu lenguaje”
Paul Celan, Sprachgitter, 1959.
2-“Not things but minds”; “No cosas sino mentes”
John Cage, Themes & Variations, 1982.
28- “The air blows desolate”
“El aire sopla desolado”
Tu Fu
Autumn meditation, traducción al inglés de A.C. Graham
29- “en la noche ruidos imperceptibles”
Jesús Urzagasti
Los tejedores de la noche, La Paz, Bolivia, 1996.
De "Instantáneas de fin de siglo"
1999
Ángeles caídos
“city of fallen angels •
Borracho de alcohol
y desesperación
Dylan con sus aullidos estremece la noche
Vallejo tose en un conventillo parisino
la noche se extiende en los hemisferios
en México Lowry
oculta sus visiones zoológicas
en las abrasivas lenguas del mezcal
viajando sobre el chirrido de un tren de carga
Kerouac canta ronco vómito tras vómito
las bondades del agrio vino californiano
Bukowski resbala y cae
en la noche brillante del Sunset Boulevard
en la trastienda de una farmacia de turno
Carver abre una botella de licor clandestino
mientras una vieja con un perro ridículo
espera el preparado
que tranquilizará sus tormentas
a esta hora de la madrugada
quizás alguien se esté preguntando
qué sucede
bajo el ardiente sol de los parajes sureños
en el extremo de Oriente pálido de luna
En una jaula iluminada por reflectores
Pound murmura palabras
que sus carceleros no comprenden
Michaux cubierto de noche
en un cementerio de Cuernavaca
se deja volar en sustancias
sin entender la magia del paisaje
en una ciudad que lo desconoce
Julio Huasi
decide por mano propia
abrazar las tinieblas
otros en el pico de una botella
apagan los exactos compases del corazón
En un sitio donde todos cantan la belleza
de las ondulantes mujeres junto al mar
alguien bebe risueño su caipira
absorbe el oscuro aroma del azúcar
el rancio perfume de pobladas axilas
la imaginada fragancia de una flor
pleno sabor deseado
nosotros desde Montevideo observamos
el cielo cargado
Los modos cambiantes del tiempo
no conocen la amabilidad de tus deseos
se desplazan imperturbables
a través de las cordilleras los océanos
las llanuras
cruzan el poniente
someterán a cada uno de aquellos
que intenten penetrar sus polos de radiación
a las pequeñas
obsesivas cuestiones cotidianas
Perlongher viaja en un automóvil
que se desliza
hacia los suburbios
su destino
una capilla donde frente al altar
en el círculo de energía otorgada
ante los ojos
del sangrante cordero de Dios
un sacerdote administra la esperanza
sí y…
qué dones qué palabras mama
en su desesperada desilusión
en qué aguas alimenta esa fe apresurada
Padre Nuestro…
que estás en las sacrísimas alturas
comienza la invocación inútil
su único consuelo
la voracidad de Dios
Al viento en el río
voces extrañas
en el río al viento
desconocidas almas en pena
Aquel que elige
en la pobreza del exilio
el nombre de Sebastian Melmoth
recuerda una esposa los hijos tan amados
añora ese mundo al que no podrá regresar
infantilmente recuerda la redondez
de su colección de fina porcelana
el color de Londres bajo la luz del otoño
anota en su cuaderno:
poseo la tranquilidad de los objetos perdidos/
soy un hombre que ha vivido su tiempo/
en simbólica relación con el arte/
ya no se avergüenza en las calles
cuando alguien murmura a sus espaldas
o grita Fingal O’Flahertie ooo ooooooohhhhh
él repite en voz baja mansamente:
el dolor es un momento demasiado prolongado
Tampoco imaginará de Joyce
el calembour lanzado en
The Ballad de Persse O’Reilly:
Fingal Mac Oscar Onesine Bargearse Boniface
a quién se le ocurre
Ortodebarcaza Carabonita
Las sombras
su proyección geométrica
permanecen
quién o qué
erosiona la forma que envuelve
grabará en la historia
las marcas del pudor ajeno
Alguien recuerda
el eclipse de luna de Lu T’ung
la figura del cielo el emperador
la visión de sus ojos
apagándose en la belleza terrenal
la luna el ojo nocturno del cielo
devorada por la tremenda boca del sol
y de la terrible ejecución
de este poeta que amó las alegorías
en el 835 año del Señor
No tienen nada que decir
Pregunta una voz ajena
El gran círculo gira sobre su propio eje
Las primeras luces del alba
Penetran profundos pliegues abismales
Las imágenes fulgentes
Se repiten
Una y otra vez
En la superficie bruñida
Qué podrán decir en México
en Montevideo en Buenos Aires
que no haya sido cantado en el Occidente
en Venezuela en el extenso Brasil
en el muerto Oriente perdido
donde los magos
buscan por el firmamento
la luminosa trayectoria de una estrella
la develación del secreto
Auden
en vísperas de un nuevo año
propone un brindis alza su copa
elevo dice
en el agrio aroma del licor
el peso de los planetas
la mutabilidad del universo
no busquemos en el pasado
edenes ilusorios
menos aún
la seguridad de las jerarquías
el siglo nos presentará
las imaginadas ruinas
Rimbaud arrastrará
su gangrena de oros
El cuerpo de Alejandra
sus oscuros labios de sangre quieta
callarán la última palabra
A Yeyé in memoriam
Custozzagasse 5, Viena, 1994.
• “Ciudad de ángeles caídos”, Pintada mural, Silver Lake, Los Ángeles, EEUU.
La blanca del áfrica
“The diamond-like splendor of the Sphinx’s face/
blinds the eye’s vision.”
E. P. Kirk
… ella
la blanca del áfrica tiene amarillos ojos
de león adormecido
la lenta fosforescencia de las serpientes en verano
sus mandíbulas
Dios lo sabe
conocen la consistencia de la carne masculina
si lo desea para adornar sus pálidos pechos
puede hacer de un hombre
pequeñas mariposas rojas mágicos colgantes
la blanca del áfrica oculta un corazón que bombea
profunda sangre negra
sus dientes de afilado hielo antártico a la luz de la
luna
dejan oscuras huellas en el cuerpo elegido
hecho que provoca
en ocasiones su dulce sonrisa
la blanca del áfrica también puede a criterio de sus deseos
alzar su mano
estirar el marfil de sus dedos
detener el mundo frente a tus ojos
dejarte vacío de toda memoria
Instantáneas de fin de siglo
“Questi son gli occhi della nostra lingua.”
Francesco Petrarca
De los ojos –todos- el que perdura
en su brillo de agüitas
percibe de los sonidos el ofrecimiento
esta lengua que nos habla –lo propio
de los contrarios
alzados espectros flameándose en la aridez
del horizonte patagónico
paisajes
elementos en descomposición
excrementos –pedazos-restos-automóviles-
heladeras-
viejas máquinas inútiles
abandonadas en la frontera imprecisa
de las grandes ciudades
monóxidos carbonos-
relaciones de incertidumbre
Umnbestimmheit
fórmulas e.g.
(D
p.
D
q
³
h /4
p)
1
en la que los símbolos
auguran visiones /músicas/ suma de cosas en la sombra –nombrándose
del eléctrico rolar de sus partículas
minima naturae –guijarros- corpusculum
corpúscula
la piedra
extendiendo de su golpe
suaves ondas en el agua quieta
círculos crecientes
presagios que vendrán-
el turbio ojo del temor
asomado a la mirada de Dédalo
mientras observamos a Ícaro
desplegarse en alturas-
cacareos
-ojos-
ésta nuestra ciudad
feble
esplendoroso espejismo
flotando el todavía opaco vapor
de las sombras
el gas de su veneno/
círculos violáceos
máculas –brote multiforme
estrellitas rosadas-
sarpullidos de ese otro cuerpo
apropiado en la profundidad de lo dado/
la mirada de vidrios de aquella mujer
blando pezón erguido
contemplando de su cielo la gradación del vacío
-ojos-
boquitas de pintura-
del peróxido el intenso rielo
en la cuidada cabellera de la rubia atlética
que solitaria macera
en el trabajado mármol de sus pechos
la leche agria del consuelo –la obsesión del tamaño
uñitas del esmalte-
-ojos-
las manos -el tacto de tus dedos
la tierna substancia de las esponjas
partes mínimas
sí…
y las palabras nunca y siempre
taladrando los muros del olvido
la voz extraviada de los cuerpos
lamentándose
en la madrugada que orea su escarcha
yuyos secos -ojos- aguas orinadas
las bocas unas con otras
el rumor de su búsqueda
unas a otras
voces que tantean en vano
las medidas de un cuerpo
que les quede
los cuerpos persiguiendo
de su nombre el lejano eco
la simple inscripción
en una lápida inexistente-
el deseo
radiante de él
aguardando a los verdugos
en el cadalso de la historia
bhutas
mutaciones
/la mierda de las palabras
/la máscara de tus labios/
los aromas del fuego
¿ anunciaciones ?
-ojos-
Heisemberg y Popper calzando guantes
en el círculo central
de un cuadrilátero sin demarcar
el grave trino de quién
anuncia a los contendientes:
“los Se…Ores Hissssember y Púper ”
Pound, Eliot, ¿Valery? [Multiple choice
your choice based upon facts ????]
quién recuerda las reglas
del Marqués de Queensbury
su fecha de nacimiento
la luminosidad de la energía latente
en los cables que abrazan el foco encendido
quién predice la verificación de hechos
que jamás
serán registrados por la memoria de la especie
y… sí los ojos =siempre=
y de ellos ése que ante el iridiscente claroscuro
de fugaces estallidos
donde fluyen
en su representación tanta y multiplicada
todas las cosas
harto ‘de ver
por un espejo y obscuramente’
es seducido
de aquella abundancia
1- (Δ p.Δ q ≥ h/4π) La más conocida de las fórmulas de
‘Incertidumbre’. Werner Heisemberg (1901-1976). Donde p y q se leen
‘momento’ (a veces ‘velocidad’) y posición respectivamente –o más
exactamente ‘coordenada instántanea del momento’ y ‘coordenada
instántanea de la posición respectivamente’.
De "Tiempos que Van"
1994
in vitro
qué hacer
frente a ese hombre que en vida todo lo quiere
la gracia de dios incluida
a esa mujer cuyo deseo ya no es una piedra dura
dilatándose
en cada uno de los pechos
a las hojas que vuelan se retuercen son arrastradas
en la voluntad de los vientos
a ese otro que una mañana de cara al espejo
descubre
en su torso
manchas oscuras
a la olvidada que en berazategui o puente pueyrredón
o bajo las circulares cúpulas de la noche
explora con un bisturí en las venas
el origen de tanto desvelo
a simón el mago proponiéndole a pedro también a pablo
ventajosas transacciones
la venta de los dones
a las sombras húmedas de venecia que todavía ocultan
el miedo arrogante
de un tal pietro aretino
a los neutrones catones átomos mamones
en el propio cielo
de palestina
a un pincel que traza los volúmenes
de tu cuerpo desnudo
al apacible indefenso ciudadano que en el basural observa
a los cerdos de la piara obesa
comer deshechos hospitalarios
masticar sangrientas toallas higiénicas –tampones
a los que en estas tierras del vino espeso –de las carnes tiernas
alzan la vista al cielo
augurando
la buena siembra el crecimiento de los rodeos
dueños del presagio de sus entrañas
a los jóvenes y viejos en los que perdura
la insolencia del que no pudo
la soberbia de aquél que no se abstrae de la usura
a los montículos de tierra recién removida en el camposanto
en los que la gramilla crecerá
de gramilla anterior
a esa mujer serena
que nos espera en el portal de cada domingo
la mesa plena
de manjares hogareños
a las fulgurantes propiedades de la mano en la piel
estimulando en el tráfico de los dedos
imantadas vocales alzadas
a ése que en el silencio de la dolorosa espera
pretende del médico palabras de aliento
promesas
a la desatada furia de los elementos
que distantes
ajenos
tensan
músicas sombrías
a ramakrishna en la rojiza penumbra de un camarín
de mujer vestido
intentando de krishna las bondades
a los niños las madres los desconocidos
que acurrucados
en la intemperie de las grandes ciudades
lloran sin consuelo
a la hebra de resistente algodón
mecánicamente hilada
que henchida de brillos
atraviesa el ojo de la aguja
a borges un domingo con sol de agua
que en una confitería
en la esquina de charcas y esmeralda
alaba el carácter mágico
de las inscripciones rúnicas
imagina los colores de la luz
a la incansable brisa que talla uno a uno los rostros
descama los cuerpos
los cuerpos
que con lucidez el tiempo degrada
qué hacer
qué hacer
frente al filamento de la bombilla eléctrica
que al apagarse nos deja toda la noche
el temor de no despertar
del mundo
celebrar de este mundo celebro
las pequeñas
pequeñísimas cosas
los acontecimientos ínfimos
las asombrosas imágenes
la gracia de los objetos
los espejismos del horizonte
el movimiento lento de la mano extendida
la misma mano que desconoce
las formas del puño
la milenaria adoración de los chinos
por el paisaje en murallas
las grandes puertas
los llamadores de aldaba
sus firmes dedos de bronce
las largas rutas patagónicas
el rojo vino de las conmemoraciones
las huellas de las botas
en la playa de una isla desierta
que las arenas
el agua crecida
no tardarán en borrar
el luminoso resplandor de las serpientes
la destreza de la liebre
esquivando las dentelladas
de los perros satisfechos
las circunstancias del amor
el violento aleteo de las avispas
arrastrando de los aguijones
arañas dormidas
la rama desnuda
el canto monótono de los gorriones
la soledad de la mosca
en la profunda geometría
de la tela de araña
el tibio vaho de los rastrojos
las mariposas en vuelo
los blancos manteles manchados
la música laboriosa de las hormigas
ramificándose
en túneles ocultos
las ágiles mujeres sigilosas
la brutal presencia de los cuerpos
el extenuado aliento de su hedor
el paisaje de las serranías en el invierno
la inconmovible paciencia
de tanta piedra partida
la brisa ardiente del verano
el movimiento de la rueda del molino
los resultados del agua fresca
el sonido de los motores en la madrugada
el rumor de la muchedumbre
los pies de esa mujer madura
bailando sobre la espuma.
a la orilla del mar
que con vibraciones sensuales
entrega su vestimenta a las aguas oscuras
la lengua en la planicie del vientre
el enardecido valor de las palabras
elevándose
frente a las bocas de fuego
de los fusiles
el aire el agua los vientos
corroyendo el metal
los grandes engranajes
la solidez de las escolleras
la prudencia de ese hombre
que llegado el momento
ofrece a las llamas su bitácora personal
calla las virtudes
decide
no repetirse ya
jamás
en historias ajenas
el deslenguado clamor de la ciudad
al borde del carbunclo
de la enfermedad innominable
el alcohol en la boca
los restos de todo desorden
y la muerte
sí
la muerte
de los grandes hombres
celebro
celebremos
De "con bogey en casablanca"
1987
crónica
en chile sarmiento arde de cuerpo entero
mientras decide las bondades de unos y otros
en santa ana do livramento con su guitarra josé hernández
entretiene en un despacho de bebidas al gauchaje triste
le nacen allí unos versos que no termina de comprender
quiroga bajo el sol de misiones redacta una carta
ruega a martínez estrada lo asista en su soledad
lugones en un recreo del tigre
observando las mansas aguas del delta
decide escribir su último verso
y…en buenos aires borges inaugura su ceguera
recorriendo los devastados anaqueles de una biblioteca pública
homenaje del recuerdo
fuimos…
un jinete feliz en la niñez provinciana
un soldado aguardando en silencio el asalto final
un piloto de caza que defiende el cielo de inglaterra
un espía oculto en las sombras del cinematógrafo
un explorador solitario a quien derrota el desierto
un navegante audaz en la inmensidad del cabo de hornos
todo lo que fuimos…
y además el ciego poeta sonriendo ante la pequeñez del escriba
que somos…
con bogey en casablanca
bogey bebe en silencio
el agrio bourbon del olvido
su mirada perdida en la noche africana
oculta las profundas cicatrices del amor
desde la mesa observa al pianista
que sin emoción acaricia en el aire
con manos de brillante caoba
las teclas de un piano destartalado
en el fondo del salón a media luz
acompañada por una vieja guitarra
la francesita delgada y triste
sostiene el tibio mate de la espera
bogey la mira a través del humo del cigarrillo
para comentar lentamente como sólo él puede hacerlo
con la entonación propia de un reo del abasto
“muchachos… ella algún día lo comprenderá…
…carlitos se nos ha ido para siempre”
el río,_ o postal a orillas de …
en sus aguas contaminadas
‘es prohibido bañarse’
muchachas de piel bronceada
/sus pechos erguidos apuntando hacia el cielo/
disfrutan igualmente tranquilas del sol y la brisa
cuando el calor se vuelve insoportable
ellas se refrescan en la ducha pública
alegres
con el largo cabello chorreando agua
parecen recién salidas del profundo atlántico
