
Del libro "Celebración errante", 1987:
El sí con
el sí se aniquila.
Cuál es la carta que permanecerá intacta.
¿Será el ahorcado,
el jamás visto?
Dónde el centro de tanta ronda.
Es glacial el paisaje de estas islas.
La costa es una línea melancólica
frente al movimiento.
Tres veces ha cantado el ave de la mañana
la palabra fue creada para pedir alimento y
habitación
la noche sembrada de fúnebres sirenas inclina
la cabeza.
Mal uso hago y sin embargo todo lo que pido es
casa y comida.
El cementerio protestante tenía la puerta
un poco abierta
un poco cerrada.
Sólo un gato se atrevía a reposar al sol de esa
hoja abierta.
Desde aquí aún veo el camino de salida
y la espalda del ángel
y el epitafio:
“Nada de él desaparece
pero sufre un cambio ante los ojos
hacia algo rico y extraño”.
Tres veces he negado y otras tantas
he negado lo negado.
Aún no amanece.
Del libro “Hablar de lo que se ama”, 1990:
Wuppertal
ábrete sésamo
vuela en un barco tirado
por sogas
a volar a despilfarrar el dinero
mal habido de pequeños robos
bien habido de pequeños negocios
de venta de molinillos de papel
en la estación.
¿Quién conoce el lugar
donde los barcos caen?
las bellas fragatas
¿quién sabe hacia dónde partieron?
Más acá
quien espera no espera
corta el espacio en dos
el horizonte
tan cercano
como la niña de sus ojos
párpados de sal
¿de seda?
Párpados que lo han guardado todo.
Mis labrados guantes a cubierto del crimen.
Baila bailarina para mi festival
para eso fueron hechos tus pies
ven y baila ahora
decía el cura para recaudar fondos
y yo corría por la plaza
de las naranjas amargas a buscar
zapatillas de punta y un vestido
de tul y bailaba en la feria.
Tarde y mareada, aún pequeña,
supe que el pueblo entero me buscaba.
Sola el Danubio Azul
en el Club Social
mi vestido de tul celeste
saliendo del escenario
para buscar espacio
ocho compases la entrada
los brazos sobre todo los brazos
en arco hacia arriba como ramos.
Algo, como quien cura
o hace que cura.
Áridas tierras ahogadas
siempre una vez más arrasando
con lo que queda y aun así
a la espera un orden
para despedazar silenciando.
Enseguida recuerdo a la vieja bailarina:
“arcos, cintas y cordeles
sólo con tu cuerpo”.
De las cintas de los pies
al color de los ojos
atributos
de la seda del vientre
a la respiración
extravagante
el cuerpo
no se mira
no se escucha
no se sabe vivir
desperdiga
cada noche
sus ropas
su desnudez.
Del libro “Hablo en lenguas”, 1999
Los amores
Tal para cual
el agua y el aceite
el punto de contacto
hace una cosa o la otra
dice una cosa o la otra
o lo que es lo mismo
hay un momento
una fisura
una llaga
lo que es tal para cual.
Hiroshima mon amour
La música no ha cesado
à Nevers
el amor ha cesado
à Nevers
el olvido no cesa
No escribo poemas políticos
sólo
muestro
fotografías
No escribo poemas de amor
sólo
la mirada
de los ojos
a la boca
ida y vuelta
el deseo
No he visto nada
He estado allí
À Hiroshima
He olvidado
No he estado allí
À Hiroshima
No estuve allí
Olvido
No cesa
À Hiroshima
El amor
Vaciada de mí
soy yo
Vaciada de vos
soy una sombra
más clara
más oscura
según la tempestad.
Hablo en lenguas
Hablo en lenguas
sin pelos
con las señas de un rostro que se oculta
detrás del rostro
que aparece entre las señas.
La misma noche
nada dice nada de nada
una culebra
dos
más
todas
en el mismo balde.
El centro de la caracola
dispara su espiral
la extingue.
El cuerpo
en mi rostro
aparece tu rostro
la piedra de toque
imposible la simetría
impensable de ser y no ser
la mano oprime su versión helada.
Eco de una lengua
en otra lengua
que se mueve
como culebra
en balde.
La repetición
Hay una idea
en la repetición
tal vez por eso
Hay algo
una idea tal vez
en la repetición
por eso
En la repetición
hay tal vez
una idea
por eso
Un hombre cae
dos veces
en la misma tristeza
Por eso
hay tal vez
en la repetición
una idea.
Poemas de un libro inédito:
Imposible
mirarse a los ojos
es otra la que mira
otra la que empaña el cristal
otra descubre el color miel
los ojos desconcertados
eran verdes dice
dónde estoy tan triste por qué
llené la casa de jazmines
llené de perfumes la casa
me aislé en el corazón de la mirada
en el corazón perdida me asilé
presa del perfume caída
dónde estoy tan triste por qué.
Mirar hacia adentro
espesar la mirada
hasta que duela el ojo
y lo que ve
arder verse arder
palparse ardiendo.
Camina corre sobre el escenario
baila
como si no moviera
más que el aire
como si estuviera quieta
como si la quietud fuera el esfuerzo
y bailar
una dulce dejadez.
Escribo con el cuerpo
con el dolor en mi espalda
herida
con la piel suave
y lo que siento
para bien y para mal
atravesada de nostalgia y miedo
cuando digo soledad
no hablo sólo por mis ojos
siento en un agua
que toca el mundo
y no calma la sed
nada hay de privado
en mis palabras
se ha pegado a mi espalda
otra espalda
de una herida a otra herida
comprende el alma
es de ese cuerpo
de esa sangre seca
que hablo.
Estamos hechos también de lo que nos falta
de esas formas sin forma
que anidan en el fondo de los ojos
hay una que es como yo pero no es
que le da peso a mi alma
huesos, manos, pasos, pies
de aire
extraña densidad
esa que me acompaña.