Poemas


 

cash


una mujer en caída libre
rajando el aire en dos como un cierre relámpago
¿piensa en velocidad
o puede desmembrar escena y escenario?
¿borra cada pregunta la respuesta anterior cayendo en caída libre?
¿recuerda algo vital o prioritario dadas las circunstancias
ha combinado esa mañana los colores de su ropa interior
cerró con llave
o impactará contra el cemento
como en los brazos del hombre que la ama?
¿podrá abrir una grieta
su peso de mujer cayendo en caída libre
imprimir en el medio de la calle un leve desnivel
algo que la recuerde para siempre tanto menos vulgar que una mancha de sangre?
¿verá pasar la vida delante de sus ojos?
¿cuarenta fucking years cayendo en caída libre
son suficientes fichas para ganar el juego?

o es demasiado riesgo
tentar la cavidad rosada del peligro en una sola apuesta
sin más que esa moneda para pagar el precio







noche de hospital

a Nora Coppari
en memoria



cuando eso avanza
el silencio se afina como un hilo de plomo
escribe oscuridad
y con la misma tinta escribe hambre

el aire se recarga
derrama una mujer golpeada en la distancia

cierta electricidad que ellos no sienten

roncan tremendos
abrigados
las señoras ocupan su camisón vulgar
las chicas se pintaron
la cara de colores y salieron a ver
como la noche encaja su bastón
en la efímera rosa de las vírgenes

como crujen sus huesos
como avanza y escupe su deshecho
sobre las crucecitas de los enfermos

 

 



cotillón para desesperados


¿la fortuna te esquiva?
¿hace agua el barco de tus sueños?
no hay de qué preocuparse
esta ciudad te ama
en los centros de canje estimulan el tedio
por dos tapitas más un peso
nada es tan grave
cargar el rudimento del pan y la escoba
puro discurso
cotillón para desesperados
por dos tapitas y una libra de carne
te llevás esa jaula
la corona del rey y un cetro plástico
por tres libras de carne más dos líneas de fiebre
la estafa del insomnio
malabarismo sobre noches violetas
te ama tremendamente
en los centros de canje
por una culpa más un beso indebido
cuatro hijos un perro y una úlcera crónica
nada es tan grave
la vida es un asunto local
del trabajo a la cama
forrar el ataúd con el salario mudo del fracaso
momentos en que llueve
sobre la fría seda del recuerdo
la ciudad anegada de una tristeza rancia
pero cómo te adora
te protege
por dos libras de sangre más la furia
te dan tres aspirinas y una bala

 

 



genealógica


las hijas del nuevo mundo
son blancas como las luces de los shoppings
pálidas como los panes de mc donals
translúcidas lágrimas finales de best sellers

las madres huérfanas de las hijas del nuevo mundo
fuimos oscuras habitantes de hotel
tuvimos negras maneras de mirar
queríamos la vida en símbolos extraños
películas de bergman

las paridoras frígidas de las madres huérfanas de las hijas del nuevo mundo
querían una historia sumergida en channel
casarse vírgenes con una réplica de cary grant
tener muñecas rubias de mejillas rosadas
mascadoras de chicle leyendo mujercitas

las hijas huérfanas de las madres frígidas del viejo mundo
queríamos las curvas mullidas de la marilyn
y el aspecto latino de una amante del che

pero ellas
las nietas de la decadencia
las hijas del imperio del nuevo mundo
sólo desean ser
delgadas como un tallo
livianas como el ala de una mariposa
anhelan despertar
con los dedos más largos cada día
para hundirlos hasta el fin de sus amígdalas
y vomitar sin voluntad
lo que resta del siglo


 



ganarse esta agua sucia


¿para esto pedías un vaciado de sangre
nos empujaste a ser oscuros
clandestinos
fuimos negados a una vida casual
con su amor de oficina
y su galleta rancia a media tarde
a perder el domingo bajo los árboles del barrio
a casarnos de blanco?
¿para esto
para hacernos tragar grasa y pachanga?
turra patria
¿para ganarse esta agua sucia
este humo de bandera quemada
nos exiliás de tu jardín?
¿por este sueño de revista
nos quedamos vendiendo escarapelas
enfermos de traición
finales
desahuciados?

grasa y pachanga tu mantel y tu sábana
grasa tus hijos y tu pan
cadáver tu salario

para esto



 

 

todos estamos solos en buenos aires



ella duerme con piyama de seda
afuera merodea un vendaval sudaca
la noche cobra víctimas
babea en las terrazas una furia homicida
nada cambia jamás
todos estamos solos en buenos aires
todos estamos turbios
todos estamos hartos
ella duerme con piyama de seda
abrazada a la almohada como hacemos los náufragos
detrás de la ventana
una mujer se enciende de pastillas
y se pone a pescar besos enfermos
todos estamos solos en buenos aires
todos estamos sucios
todos huérfanos
ella duerme y es joven hermosa vulnerable
afuera un hombre miente
en las pensiones se revuelve la sopa
en los bares circulan líquidos oscuros
todos convalecemos en buenos aires
todos estamos solos
nada cambia jamás
la noche cobra víctimas
y ella duerme con piyama de seda




 


delivery


crujen viejos elásticos
             ¿tus huesos?
             ¿es viento lo que raspa
o ratas masticando tus escritos?
             eso que ruge
es un ejército de pibes en moto
entregando la noche en cajas de cartón
una puerta vaivén en la cabeza se pone a trabajar
los vecinos devoran la tv
                           gimen los timbres
perforan las alarmas
se frota el ruido público contra el ruido privado
rasgan los gritos de las madres histéricas
el estruendo de la soledad
              sangra en la radio
la bala por diez pesos y una campera vieja
el cerebro va condensando en blanco de aspirinas y leche
por los pasillos del pensamiento corre una ventolera de metralla
una lija incesante por el hueso del ojo
chocan un tren y un trasatlántico
¿ves en la oscuridad
como estalla en esquirlas una fiebre violenta?
¿ves el drenaje de tu sábana?
             qué parte de tu cuerpo
a cambio de un ladrillo de silencio

 




octubre


no tengo más que un fósforo para toda la noche y es octubre
un caballo cansado que me pasa la lengua por el pelo
un harapo de miedo
la edad que se articula en su tamaño
y se inserta otra vez por el aro del mundo
siempre en octubre vuelve y no trae palabras para mí
trae un silencio impuro sobre la boca cruda
y el beso que deseo
es apenas cadáver del consuelo
vuelco en octubre
soy tiza en la pizarra de sus ojos
y enhebro en la plegaria dijes de fantasía
muñequitas desnudas cuando llueve en octubre
cuando salgo a golpear por mi ración
y regreso a la cama con un vaso de leche
donde su gota de mercurio
brilla

 

 



tracción a sangre


cargo en mi cuerpo una mujer inválida que baila cuando duerme
trenza el cabello blanco de la muerte para ganarse su favor
como una novia ciega que deba conformarse
con la corta memoria de sus dedos
                           despierta cuando miente
lleva un cascote atado a la correa de la lengua
va removiendo un surco tras de mí
una continuación que me persigue como una cola de chatarra
                           se enciende cuando callo
cargo su enfermedad en la penumbra de mis huesos
             su equipaje de anemia
             su andamiaje de circo
la quiero al otro lado pero el puente se ha roto
la primera mitad no le interesa
la segunda es negada
vuelvo sobre sus pasos cada noche
para ocultar la huella cada día
como el guardián de un ancla que se oxida
un perro encadenado a un desierto de vidrio
lamiéndose la sombra


 



taxi blues


entro a la madrugada como un soplo de música por el cuerpo de un saxo
hablo con un extraño
blanda y lejana sobre la piel del tapizado
en una sorda intimidad
rodar por la avenida tripulando una cápsula de humo
nunca hay tormento en lo casual
sé que me miente
resbala en los detalles de una vida inventada para aguantar el vértigo de la velocidad
es demasiado tarde
y la noche me inquiere como un hombre a quien abandoné sin avisar
pregunta dónde estuve
qué puertas violenté
pregunta si sostengo todavía ese vidrio
si salgo a rayar autos con carita de ángel
le digo que a esta edad no se ve nítido
que anduve por ahí
que había una valija con sus cosas y no recuerdo bien cómo era el cuarto
nada más un color
una ventana abierta sobre la primavera
y después ya fue invierno pero no me detuve
le dije que perdí su dirección
le dije que fue fácil
tampoco le importó saber si le mentía

 




2002


éramos ignorantes durmiendo en la salud
a la mañana hablábamos del tiempo
y algo crecía adentro de la almohada
un huevo de traición
un inquilino despreciable
lo oíamos jadear sobre las ollas
orinar el jardín
podíamos sentir como brotaban pelos de su boca
y hablar de otro país de otras ciudades
despertamos en brazos de su fiebre
iba empujando un carro cargado de cartones
gritaba oid mortales
los pibes de la cuadra caían reventados a balazos
quiso volver a casa en el vagón oscuro
quiso arrancarle un beso a la reina del plata
robar la piedra falsa que brilla en su corona
hacerle una familia para salir unidos a buscar
latas vacías
un tren donde pasar la noche
oíd el grito en el corral
el faro del infierno un animal urbano cargado de animales
oíd como mastica
oíd los proyectiles clavarse en las costillas de los chicos
en las férreas columnas de los interrumpidos
sagrado el grito de la reina del plomo
oíd mortales en el desterradero
como empuja su carro
 

 



apuntes de fe


creo en lo que se mueve detrás de la aspereza
en la instancia agotada de una promesa rota
creo en la inmediatez
creo en las despedidas
en los cuerpo vencidos por el peso de la parte que falta
creo en la vanidad
creo en lo efímero
en la trinchera que construye la noche con las piedras del día
creo en los pactos del azar
en la brutalidad de los sentidos
en esa dentellada que sufren los cimientos cada nueva estación

yo pego inútilmente la espalda a la pared
vivo en esa cornisa
tarde o temprano me romperé los dientes sin el menor estilo
sé predecir esa obviedad
creo en la conveniencia de recapitular
en la esforzada dignidad que me asiste
en los favores del instinto
más que en ninguna cosa

 

 



palabras no


no hay nada verdadero en las palabras

                         todo lo que conozco
es este parador en medio de la ruta
un bloque de concreto bajo el cielo infinito

                          todo lo que deseo
es arrancarme de los pies
este vendaje sucio estos zapatos húmedos

                         lo poco que comprendo
viaja de la belleza a la locura de la locura a la belleza
y no termina nunca de llegar

tengo ese hábito
un tránsito frenético a la luz
el fulgor que no existe y me sigue alumbrando como una estrella muerta

                          todo lo que persigo termina devorándome
es el atardecer y no quiero saberlo
no quiero moderar el estallido
no quiero que se extinga
no llegaré a la noche esperando palabras
ya fui sequía

si es necesario un bosque para que el fuego arda un día más
ahora seré rayo

 

 



del libro inédito Ripio
 


boby dogy


abrí la puerta y encontré un animal
lamía sobras del amor
subí a la compasión y traje leche tibia
busqué una tienda en medio de la noche
compré alimento para perros
una correa hermosa
salimos a pasear y volví con el cuello lastimado
busqué algo abierto en medio de lo mismo
conseguí una curita y aspirinas
él seguía con hambre de ese plato
le ofrecí restos de otra carne
hubo mordida astillas y sutura
busqué pañuelos en medio del cansancio
busqué en el beso y en las habitaciones
el nido de esos ojos el lazo la medida
busqué en la permanencia en la postergación

él me vio arrodillada buscando su alimento


 

 


hoy función hoy


como todos los días despierto sobre un riel
confundida en el rumbo de los trenes que parten
la fe con su martillo
pongo el cuerpo en la calle y espero de la suerte algún favor
otra vez cacería
el pecho una recámara de aire comprimido
besos de corto alcance
palabras que no llegan a matar
vuelvo a cargar y sale circo
monos amaestrados
pañuelos infinitos de la boca
me toca equilibrista sobre cable de fuego
campo minado rock ferretería
nunca me sale cisne ni princesa


 

 


principio de permanencia

a Juan Luis Andrade


así como en lo puro habrá crudeza
como fue lucifer el más hermoso entre los ángeles
abril el más ligero de los meses
y nadie
ha caminado jamás sobre papel de arroz sin dejar huella
ni trazado un sendero sobre el agua

           creés en la distancia

y nada más girás sobre tu centro a la velocidad de un disco de vinilo

una voz te persigue
una carta te pisa los talones y lo darías todo por convertirte en sal si volteás a mirarla]
              (que un relámpago surque de nervaduras líquidas el cielo
               que te lleven las aguas si con eso evitaras sus ojos implorando)

               creés en el avance

así la travesía es el principio
de una ley que refuta el movimiento

no hay recuerdo tan límpido que pueda atravesarte cuando ya te hayas ido
tan lejos como puedas es demasiado cerca

no hay cuchillo tan lento


 

 


plegado en sí


como un juego de cubos infinito
una muñeca rusa que guardara en el fondo
los gajos de una flor crecida en una grieta
hago trinchera en el silencio
y es la palabra que no digo
el ladrillo de furia en la cara del miedo
un lunes con la lengua cortando el paladar

lo que resta es apenas un átomo de tiempo
una laguna quieta duplicando la imagen del presente
plegándola en sí misma para aguantar la vida adentro de la vida
mi corazón latiendo en su mensaje turbio

¿es posible morir de intensidad en la jaula del cuerpo?
¿es posible que en ese atardecer
brille el error como una luna enferma
que me devuelva limpia al punto de partida?

lo real es impuro
podría soportar esa fragilidad
si conservara intactos los ojos cuando vuelvo
si pudiera ganarme la otra parte del día
merecer el misterio

 

 



ripio


meterse en el espejo como una forma de turismo barato
enfrentar el fastidio de los síntomas
saber que en la penumbra se inventa la mitad
reconocerse en ese cuadro
              -alguien tratando de escapar desde afuera hacia adentro-
trazar a mano alzada el boceto final y compararlo

sobra la percepción
hubo tantos cerrojos para una sola puerta
y tantas puertas para una llave falsa
hubo la minuciosa construcción de un andamio
              ¿para llegar a qué?
              ¿cuál era la aventura que esperaba una vez en la cima de un castillo de naipes?]

viajo en ese autobús destartalado por caminos de ripio
el recuerdo ha cambiado los pueblos de lugar
nunca supe ubicarme en el espacio
por eso dejo marcas en los paisajes rotos que genera el desorden
por eso dura tanto un viaje tan corto

no es ganarse el perdón otra forma de olvido
hay que seguir igual cuando adelante hay niebla y llueve polvo
haber salido mil veces del equívoco
para aprender a equivocarse

 




noticias de mi vida


si alguien pregunta estoy en la frontera
pruebo los documentos de un cadáver
que amontona ladrillos en el patio de atrás
sus medallitas clavadas a la lengua
horas memorizando las fallas del terreno
un idioma en desuso y ahora es miedo
la manera más pura de medir

si alguien pregunta necesito analgésicos
algo para aguantar el clima extremo

sigo tratando de escapar
cavando un túnel con una cucharita
demorada en la red de un policial
donde cae la noche y los forenses mienten






 

 

 

 

 

 

 

 

 


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