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"El
peligro comunista me preocupa; pero el peligro de la religi�n me espanta: el
peligro ya no remoto de la adulteraci�n interna del cristianismo. Tanto es as� que hoy d�a el verdadero cristiano
oculta cuanto puede su cristianismo (como los primeros cristianos) que es hoy la
mejor manera de profesarlo. Hoy, los que exhiben la fe, no la tienen". P.
Leonardo Castellani "Notas a caballo de un pa�s en crisis",
Biblioteca del pensamiento
Nacionalista Argentino, tomo IV,; p. 456. |
"los Signos
se han cumplido.
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Los
Signos se han realizado. �Qu� importa que los hombres no los vean? �y por
ventura eso mismo no est� profetizado y no es otro Signo, que los hombres no
los ver�n? " P. Leonardo Castellan�. "Los Papeles de
Benjam�n Benayides", editorial Dictio 1978, pg. 97: Escrito en 1953.
"El mundo
quiere unirse -dijo- y actualmente el mundo no se puede unir sino en una religi�n
falsa".
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"La presi�n
enorme de las masas descre�das y de los gobiernos o bien maquiav�licos o bien
hostiles pesar� horriblemente sobre todo lo que a�n se mantiene fieles; la Iglesia ceder� en su armaz�n
externo; y los fieles 'tendr�n que refugiarse' volando 'el
desierto' de la Fe".
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"... El principal d�stos es el de
la Segunda Bestia, una fiera que surge de la tierra como la otra surgi� del
mar, es decir, de la Iglesia en contraposici�n al mundo; la cual aunque habla
como drag�n 'tiene dos cuernos semejantes al Cordero'. Esta Bestia es
la que 'act�a' y reduce a la pr�ctica, es decir, ritualiza todo
el poder de la otra, dice el Profeta. Ella es la propaganda sacerdotal: ella
organiza la adoraci�n idol�trica, impone la adoraci�n del �cono nefando,
controla las sanciones de lista negra para los que no se someten y suscita la
gran persecuci�n sangrienta. Esta bestia es pues evidentemente un movimiento
religioso, una herej�a parecida al Cristianismo, la �ltima herej�a, la m�s
nefanda y sutil de todas, la adoraci�n del Hombre; encarnada ella quiz�s
en un genio religioso, una especie de inmenso Lutero, Focio o Mahoma. Quiz�s
sea un antipapa y los dos cuernos signifiquen la mitra episcopal. No lo
sabemos. P.L. Castellani, Op. cit., pp. 292, 293, 297. Los subrrayados nuestros.
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De una carta de Karol Wojtyla al
Cardenal Casroli, el 20/9/1982, con motivo de la
fundaci�n del Consejo Pontificio para la Cultura:
"�Nosotros
tambi�n, -escrib�a Pablo VI (el 7/12/1965)- en nombre de todos los padres del
Concilio Ecum�nico del cual yo mismo era miembro, nosotros m�s que ninguno tenemos el
culto del hombre!".

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