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Si es del PRIAN ¡culpable! Si es de los nuestros ¡pruebas!

 

Sorprende cómo la prensa, tan quisquillosa y rigorista cuando se trata de gobiernos panistas o priístas en la Presidencia, omite o relativiza los escándalos de los dos gobiernos que han salido de Morena. ¿Qué habría pasado, por ejemplo, si el gobernador acusado por Estados Unidos perteneciera a otro partido político? La alharaca mediática sería estruendosa e incesante. Y por favor, no espere "pruebas" señora presidente: ésas serán presentadas en una Corte norteamericana

 


MAYO, 2026. Una de las peores acciones atribuidas al sexenio de Enrique Peña Nieto fue la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa al punto que hasta el último día de su gobierno hubo protestas que exigían "presentar" a esos jóvenes normalistas. A nadie se le prensa se le ocurrió mencionar que al ocurrir los hechos el alcalde de ese municipio era pederrista, el partido antecesor de Morena. Todavía hoy, los "43 desaparecidos" es considerado uno de los peores episodios en el sexenio de Peña Nieto.

La complacencia de la prensa hacia los gobiernos morenistas es tan obvia que incluso suena redundante aludir a ella: López Obrador prometió "apaciguar al país", esto luego de acusar a Calderón por "haber desatado la violencia" con sus "políticas neoliberales", según dijo en el 2006 al payaso Brozo, otrora porrista suyo.

 

Pero cuando tomó posesión y lejos de "apaciguar al país", el número de víctimas del crimen durante el pejesexenio se agudizó, lo mismo que el tráfico de huachicol y de fentanilo a los Estados Unidos. La prensa, tan feroz y crítica con otros sexenios, no tuvo tiempo para denunciar a López Obrador por haber dejado al país en peor condición de cómo lo encontró, ni mucho menos por no haber cumplido su palabra.

En el caso de la actual presidente Claudia Sheinbaum, la percepción entre millones de mexicanos es que el país no va en la dirección correcta aunque los medios, pese a mostrarse superficialmente críticos hacia la mandataria, no se molestan en abundar en los casos de corrupción ocurridos en este sexenio; igual que lo ocurrido con Joe Biden en Estados Unidos, toda nota que pudiera perjudicar al gobernante es minimizada o de plano "cancelada" (el caso de la laptop de su hijito Hunter, per se), se les relativiza o se les envía a interiores. Por el contrario, toda información referente a los enemigos políticos se reporta como una gravísima falta incluso cuando el acusado nada haya tenido qué ver en el asunto. Ayotzinapa es un claro ejemplo de ello.

Es sencillo detectar este doble rasero aplicado a determinados políticos con una simple comparación: ¿cuál habría sido la reacción de los medios si un gobernador panista en tiempos de Fox o Calderón hubiera sido acusado en Estados Unidos de tener nexos con el crimen organizado? Se habría exigido llamar a cuentas al mismo presidente, el acoso de la prensa hacia su persona sería obsesivo y los grupos de izquierda, activistas y ONGs ya estarían exigiendo su renuncia.
 

La acusación contra Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública durante el sexenio de Calderón levantó gigantesca indignación entre las huestas y los legisladores morenistas quienes incluso exigieron que el ex mandatario michoacano fuera llamado a declarar. Sin embargo, ahora que se ha acusado al gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya de tener presuntos nexos con grupos dedicados al tráfico de estupefacientes, esos mismos morenistas llaman al asunto "un distractor" por parte del gobierno de Donald Trump y exigen "pruebas" al gobierno norteamericano sobre la culpabilidad del gobernador caído en desgracia, "pruebas" que esas mismas huestes no consideraron necesarias cuando se acusó al ex funcionario panista.

Por cierto y como muestra de la supina ignorancia de la bancada morenista, empezando por Fernández Noroña, no es Trump quien realiza la acusación contra Rocha Moya sino la Fiscalía de Nueva York y el Departamento de Justicia de Estados Unidos... el copetudo mandatario no goza de facultades como acusar de corrupción a políticos o gobernantes de otros países; esa facultad corresponde a su secretario de Estado Marco Rubio.

 

Asimismo, es de risa la exigencia de "pruebas"  cuando  éstas únicamente pueden ser reveladas por un abogado ante el tribunal, un juez, los testigos y un fiscal dentro de una Corte. Sería de idiotas ventilar pruebas en público o mostrarlas a la presidente Sheinbaum ya que, aparte que la acusación se realiza en Estados Unidos donde la jurisdicción mexicana carece de efecto, las "pruebas" solo pueden ser mostradas ante el abogado defensor del acusado, en este caso el gobernador "con licencia" de Sinaloa.

 

Igualmente llama la atención que tome el asunto como una "provocación" de Trump cuando Nueva York, el estado que acusa al gobernador "con licencia", lleva décadas en manos de los demócratas.

 

La Corte de Nueva York no tiene porqué andar presentando "pruebas" al gobierno mexicano sobre la presunta culpabilidad de Rocha Moya: lo que se ha solicitado es la extradición del funcionario; allá se le acusará formalmente pero también tendrá oportunidad de defenderse ante las evidencias de tener nexos con el narcotráfico. Si en verdad Morena nada tiene qué temer como afirma la presidente Sheinbaum, Rocha Mata será declarado inocente y podrá regresar a México, o más bien cuando las autoridades de aquel país decidan deportarlo.

 

El gobierno de la presidente Sheinbaum sabe perfectamente que por esas razones nunca se le presentarán "pruebas", pero prefiere desviar la atención hacia otro lado, ya sean mediante las estúpidas acusaciones contra Hernán Cortés, alguien que murió hace 479 años, la exigencia de ofrecer "disculpas" al Rey de España o en recibir en Palacio Nacional a los miembros del grupito juvenil surcoreano BTS.

 

Pero pese a asegurar que todo es "una campaña de desprestigio" y que la presidente le había brindado todo su apoyo para que continuara en la gubernatura, Rocha Moya terminó por "pedir licencia" a su cargo.


Cuando López Obrador visitó Sinaloa y abrazó a la madre de El Chapo Guzmán --algo equivalente a que en su momento el presidente colombiano Virgilio Barco saludara en público a la madre de Pablo Escobar-- el asunto se manejó como mera anécdota, como también se minimiza otro aspecto: el gobernador "con licencia" fue una de las personas más cercana al ex Pejidente.

 

Si una instalación petrolera de Pemex hubiera registrado un derrame como el registrado el pasado abril en el Golfo de México durante los sexenios de Fox, Calderón o Peña Nieto, el titular de Pemex habría sido obligado a renunciar, los grupos ecologistas habrían bloqueado el Zócalo y ni un solo vidrio habría quedado intacto en Reforma debido a las protestas.

Sin embargo, miles de litros de hidrocarburo se fugaron a través de un ducto que se encontraba en pésimas condiciones ante la falta de mantenimiento. En un  principio los medios atenuaron el impacto de la nota y culparon a una empresa petrolera privada que operaba bajo concesión pero luego se confirmó que todo se debió a la negligencia de Pemex. Con todo, el escándalo se apagó mediante el cese de tres funcionarios y Víctor Rodríguez Padilla, titular de la paraestatal, continuó en su puesto. (Y por cierto, ningún grupo ecologista alzó una protesta ni realizó manifestación alguna, esto pese a que la mancha de petróleo alcanzó a las costas de Yucatán y produjo un daño irreparable al ecosistema. Caso contrario sería, claro, si la derecha estuviera gobernando).

 

 La presidente Sheinbaum autorizó la entrada de mandos militares norteamericanos, algo que habría desatado incendios y saqueos a negocios en Reforma así como ataques a pedradas y bombas molotov a la embajada y a los consulados de ese país pero, curiosamente, no se registró una sola protesta que acusara a la mandataria de estar "vendiendo la soberanía a los gringos".

 

Tampoco hemos atestiguado mucha indignación luego que unos agentes de la CIA sufrieran un percance cuando visitaban el estado de Chihuahua. Como se suele hacer en estos casos, la presidente Sheinbaum creó una "comisión especial" pora investigar el asunto. De haber ocurrido en los dos sexenios panistas, habría sido  motivo para linchar mediáticamente a los presidentes, cocinar en aceite hirviendo a los secretarios de Gobernación y Relaciones Exteriores y organizar marchas y mítines a lo largo del país exigiendo al imperialismo yanqui sacar sus garras del país. Hasta el momento, esas marchas brillan por su hipocresía.

 

La presidente Sheinbaum declaró que "no estaba al tanto" del operativo que la CIA realizaba en Chihuahua. ¿Cómo es que no le avisaron, quién o quiénes en su gobierno autorizaron que esos agentes se movieran por territorio mexicano, sobre todo un estado donde las carreteras están hasta el tope de retenes?

 

¿Recuerdan cómo hace 40 años la izquierda denunció como un "acto criminal" la celebración del Mundial meses después del temblor del 19 de septiembre, y cómo el hoy fallecido columnista de izquierda Miguel Ángel Granados Chapa acusó a Joao Havelange, por entonces mandamás de la FIFA, de tener las manos "llenas de sangre" de quienes fallecieron a consecuencia del sismo. ¿No fue la izquierda de entonces, con muchos de sus miembros que hoy son morenistas --Manuel Bartlett Y López Obrador, entre muchos más-- la que denunció al Mundial México 86 de ser "pan y circo"?


El gobierno claudista anunció que se "modificará "el calendario escolar con motivo del Mundial, por lo que los alumnos gozarán de otro mes extra de vacaciones. ¡Ah, pero la culpa es de Trump! ¿Cómo es que se le ocurre acusar a políticos morenistas, aunque la acusación realmente proviene de una Corte de Nueva York?


 

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