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Steve Winwood, satisfecho con su legado

A punto de cumplir ocho décadas de vida, el otrora enfant terrible del rock británico realiza actualmente la que se antoja será la última gira en su brillante y longeva carrera; los amantes del rock le siguen dando todo su amor a medio siglo del su hit más conocido

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AGOSTO, 2026. "´Siempre he procurado que la música sea el elemento por el cual se me conozca", dijo Steve Winwood hace unas décadas, "cuando la prensa habla más sobre tu comportamiento fuera del escenario, creo que es el momento de anunciar tu retiro". Y con el paso de las décadas este principio lo ha mantenido este músico originario de un poblado inglés cercano a Birmingham, ciudad que nos ha traído a otro prodigios del rock como Black Sabbath, la Electric Light Orchestra, The Moody Blues y, en caso que alguien lo haya olvidado, a Ozzy Osbourne.

"La escena musical en los sesenta en Birmingham era impresionante", recordó Winwood en otra entrevista, "no exagero al decir que únicamente Londres nos rebasaba en escuchar ofertas musicales en los centros nocturnos... ni siquiera Liverpool, francamente".

Lo irónico del asunto es que Steve Winwood, quien se convirtió en figura del rock a los 17 años, aun era menor de edad para entrar a esos lugares (de hecho, en el escenario se sentaba en el piano de espaldas al público). Y por supuesto que, en aquellos momentos, finales de 1966, las segunda invasión británica estaba perdiendo fuerza, pero lo que venía detrás suyo era una bomba de rock progresivo aderezada con blues y hasta notas sinfónicas.

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"La escena musical de los sesenta era impresionante, no se ha repetido", recordó el cantante, "y cero que dentro de todo eso se encuentra mi 'granito' de colaboración..."

El gran salto, por supuesto, es el hitazo 'Gimme Some Lovin'", que Winwood vocalizó con The Spencer Davis Group, su primera incursión "seria" en el mundo de la música. "Gimme", un tema que empieza con una batería ritmica a la cual se le agrega un potente teclado que cierra con un "¡hey!" y la voz de Windwood que presagiaba el hard rock y aun el heavy metal que llegarían años más tarde. "Cuando andábamos bajos de energía, ejecutábamos el riff de 'Gimme Somme Lovin' de los Spencer Davies y la inspiración regresaba al estudio de grabación", recordó Ozzy Osbourne. "Esa canción es tan metalera como el que más, y fue escrita cuando el metal aún no existía... es una canción increíble".

Steve Winwood nació en 1948 en una familia donde se respiraba la música. "Mi madre no sabía tocar un instrumento pero podía entonar con increíble facilidad", recordó Winwood. Muchos historiadores atribuyen el boom musical británico de la posguerra a que las familias eran obligadas a encerrarse ante el temor de los bombardeos nazis de modo que la única manera de matar el tiempo y escapar de la terrible realidad de la guerra era cantando y tocando instrumentos musicales.

Al respecto recordó Peter Frampton en su biografía: "Los bombardeos de Hitler trajeron un efecto contrario al deseado: en vez de desmoralizar a las familias inglesas, las unificó de un modo que no se había dado en décadas".

Azuzados por sus padres, Steve y su hermano Muff se inscribieron en una academia de música: Steve optó por el jazz, esto en momentos que el rock estallaba por toda la isla y provocaba enorme furor. "Le dije a mi profesor que pensaba compaginar ambos géneros a lo que respondió 'es imposible, tienes que decidirte por uno', y opté por dejar atrás al jazz", dijo el músico a la revista Rolling Stone en 1986. En 1966 decidió unirse a un nuevo grupo, invitado por su amigo Spencer Davis, a quien urgía un vocalista y un tecladista; para su suerte, Winwood cubrió ambas categorías.

Winwod abandonó a Spencer Davis Group en la cresta de su éxito: "Esa  ha sido una constante en mi vida: siento que voy por el camino correcto pero al mismo tiempo tengo la sensación de que hay un camino mejor" (Winwood aparece al extremo derecho)

Apenas acababa de cumplir los 17 años pero ya se desempeñaba como profesional. "Me pareció increíble que un adolescente cantara con una voz que parecía curtida por los años", recordó Spencer Davies en esa misma entrevista. Y aunque "Gimme Some Lovin'" se convirtió en hitazo internacional, Winwood decidió dejar atrás a Spencer Davis Group.

Otro músico con el que Winwood había hecho amigas fue Jim Capaldi, cuyos abuelos eran de origen italiano, junto con Dave Mason, la recientemente fallecida leyenda del blues-rock. Tras su salida de Spencer Davis, ambos decidieron formar Traffic, grupo de gran éxito del cual destacó "Dear Mr Fantasy", hoy considerado un clásico del rock británico sesentero.

Sin embargo, Winwood aún no quedaba satisfecho: "había tenido éxito en mis proyectos hasta entonces pero sentí que podía dar más", dijo en otra entrevista años más tarde. Así pues y conforme se acercaba el final de los sesenta y se intuía que los Beatles se encontraban en su etapa final, el inquieto adolescente abandonó Traffic y poco después Eric Clapton lo convocó junto con el ex Cream Jim Baker para un proyecto llamado Blind Faith, hoy considerado otra obra cumbre del rock británico.

Sin embargo, dos aspectos actuaron en contra del proyecto. Uno, la portada del disco donde una adolescente de 11 años aparece desnuda con un avión metálico en sus manos, una portada que de ser publicada hoy, habría llevado a sus autores a enfrentar demandas penales por abuso infantil. (La portada fue sustituida al poco tiempo. Bob Seidemann, quien tomó la foto, insistía en que "el escándalo se desató hasta que el disco llegó a Estados Unidos... en Europa la controversia había sido mínima, casi imperceptible...")

El otro factor fue, según Winwood, en que el público quería escuchar los éxitos de Cream en los conciertos que ofrecía Blind Faith. "Decidimos complacerlos y nuestro proyecto se fue hundiendo poco a poco", agregó Winwood en una entrevista. Luego llegaron las diferencias artísticas que brincaron a lo personal y Blind Faith se desintegró a pocos meses de haber aparecido su único álbum.

Mientras veas la oportunidad...

El siguiente proyecto de Winwood fue reformar Traffic junto con Capaldi aunque una peritonitis lo obligó a tomar una pausa y permanecer hospitalizado. "El hecho de que haya sufrido algo así siendo veinteañero me hizo concluir que estaba sufriendo una enorme presión. No estaba disfrutando la  fama pese a  que era nuestro gran momento", esto en relación con el exitoso disco John Barleycom Must Die que Traffic lanzó en los primeros 70. Sin embargo, y de nuevo, Winwood no estaba satisfecho: "Esa ha sido una constante en mi vida: siento que voy por el camino correcto pero al mismo tiempo tengo la sensación de que hay un camino mejor", dijo Winwood en otra entrevista.

Tras una carrera de bajo perfil a lo largo de los 70, Winwood regresó a Gran Bretaña donde grabó un par de discos solistas. El primer disco no llegó a ningún lado pero el segundo, de nombre Arc of a Diver lo trajo de vuelta en pleno gracias al single "While You See The Chance", todo esto luego que la crítica lo considerara "una reliquia" de los años sesenta. "Obviamente esos críticos pensaban que los 80 serían acaparados por propuestas de punk rock como The Clash, pero todos ellos se apagaron al poco tiempo", recordó Windwood. "En los ochenta muchos 'artistas caducos' como lo Rolling Stones, Clapton, The Who y McCartney revitalizamos nuestras carreras".

Por cierto, Winwood nunca mantuvo simpatías con el punk: "Ellos buscaban destruir la aportación musical que hicimos todos nosotros, ¿acaso íbamos a felicitarlos? Todos estamos dispuestos a escuchar nuevas propuestas, pero siempre debe haber una línea de respeto. Si tu haces pedazos mis discos con Traffic, con Blind Faith o por mi cuenta para que nadie más los compre o los escuche, difícilmente voy a decir algo positivo de tí".

Hacia 1985, Winwood renovó un jugoso contrato con Island que le daría algo que hasta entonces no había gozado plenamente: libertad creativa. Fue entonces cuando se contactó con la cantante Chaka Kahn, vocalista de un famosísimo grupo de funk rock de los 70 llamado Rufus. "Era fantástica, me encantaba su estilo, su forma de cantar; esas chica tenía el rock en la sangre", refirió. La química entre ambos fue instantánea y Winwood la incluyó en los coros de su siguiente disco, titulado Back in the High Life, aparecido en 1985 y del cual "Higher Love" se fue al número uno, esto prácticamente a dos décadas de su mehagit "Gimme Some Lovin'".

Este éxito también revitalizó la carrera de Chaka Kahn, quien tuvo un hit llamado "I Feel For You", escrita por Prince --enorme admirador de la bella intérprete-- y con la colaboración de Stevie Wonder en armónica.

Los hits siguieron llegando, entre ellos "The Finer Things" y "Valerie", regrabada tras haber sido compuesta cinco años antes. Y como había sucedido otras tantas veces en su carrera, Winwood dio otro giro inesperado al abandonar Island e irse a Virgin donde se estrenó con el álbum Roll With It, cuyo tema que da nombre a la producción, esto en 1988, y que llegó al tope de las listas pop y adulto contemporáneo. En la hechura de ese single participó el legendario dúo Holland-Dozier que tantos hits proporcionaron a Motown, e incluía orquestación inspirada en la disquera Stax, además de presentar en el sax al legendario Scott Walker, quien había tocado en el hit "Urgent" de Foreigner.

"Roll With It" sería su último hit importante en las listas. Su carrera entró en declive tras la llegada del hair metal y posteriormente el grunge. "El mundo de la música cambió radicalmente en los 80", recordó Winwood. "Las disqueras se fusionaron, todas se enfocaron en promover un mismo género y dejaron fuera a muchos de nosotros". De cualquier manera Winwood no ha dejado de grabar y de presentarse en público, todo esto mientras comparte un hogar en su natal Birmingham y en Nashville, donde Winwood vive con su segunda esposa.

Winwood suele recorrer los clubes nocturnos en esa ciudad donde gusta de escuchar las nuevas propuestas de country, "muy diferentes a las que yo escuchaba pero igualmente interesantes. Me apasiona vivir en el mismo lugar donde nació mucha de la música que yo disfrutaba de niño mientras crecía en Inglaterra". Y Winwood no es el único: Barry Gibb, el último sobreviviente de los Bee Gees, también vive en el área y Donna Summer, la legendaria diva disco, igualmente escogió Nashville como su hogar. De hecho, sus restos mortales reposan en un cementerio de la ciudad que, llegó a decir Summer, "es como ese amor con el que decides quedarte el resto de tu vida".

Es en Nashville donde Winwood disfruta de  privacidad aunque recordó que en una de sus visitas a esos centros nocturnos, alguien lo reconoció: "¿Así que tu eres quien canta 'Gimme Some Lovin'"? ¡Nunca esperé conocer en persona a Spencer Davies, de la Spencer Davies Group!' Tuve que aclararle quién era yo en realidad... es bueno que alguien me haya reconocido aunque fuera a medias", dijo Winwood con una sonrisa.

(El cantante nunca dejó de agradecer a Davies su confianza para que interpretara ese tema emblemático. Más aún, Davies se convirtió en ejecutivo de Island, consiguió la firma de Bob Marley e impulsó la carrera solista de Winwood en esa disquera. Davies falleció en el 2020. "No pude tener mejor mentor y apoyo", refirió Winwood en un obituario que, dijo, lo redactó entre lágrimas).

A punto de concluir su última gira, Steve Winwood conserva, aunque hoy nos parezca un lugar común, su espíritu adolescente. "Creo que he envejecido de buena manera", dijo en una entrevista. "En los sesenta probé drogas, algunas muy fuertes, todos en el circuito llegamos a probarlas. Pero un día me dije ¡basta! no estoy dispuesto a pasar mi vejez recluido en una clínica de rehabilitación".

Winwood contrajo matrimonio con una amiga que había colaborado en varios discos suyos, se divorció en 1986 y al año siguiente se volvió a  casar, para de ahí irse a vivir a Tennessee, lugar de nacimiento de su segunda esposa.

Además de haber participado en un concierto para recaudar fondos contra el cáncer, invitado por Roger Daltrey y de colaborar en el más reciente disco de los Rolling Stones, Winwood ha participado en otros compromisos, aunque asegura que esta gira será la última. "¿Seguir en un escenario a los 80 años? Pensar en esa posibilidad en los años sesenta era ridículo, pero aquí estamos muchos de nosotros. Es bueno que los músicos no tengamos fecha obligatoria de retiro, pero también debemos ser realistas; todo ciclo llega a su final", señaló Winwood.

"Creo que habría sido mucho peor llegar a esta edad sin haber grabado una sola canción, lamentándose de lo que pudo ser. Algún día todos nosotros partiremos de ests mundo, pero nuestros discos y nuestros álbumes permanecerán aquí. Serúa un enorme orgullo que en el 2066 alguien homenajeara el centenario de 'Gimme Some Lovin' aunque niguno de quienes la grabamos estaremos aquí. Y aun mejor si quien me recuerda lo hace con la misma emoción que yo experimento al escuchar una sonata de Bach ¡Ojalá ello suceda!", finaliza.

 

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