Rock and roll,
música satánica
Padre J.P. Règimbal
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Sus ramificaciones y consecuencias Para la gran mayoría del público, el rock and roll está considerado como una fuerza inofensiva de diversión o un entusiasmo pasajero de una juventud exaltada. Y sin embargo... Los Beatles declaran lo contrario: "Nuestra música puede causar una inestabilidad emocional, un comportamiento patológico, incluso la rebelión y la revolución" "El rock and roll es algo más que música, es el centro energético de una nueva cultura y una revolución mundial". El 87% de los adolescentes pasa de 3 a 5 horas por día escuchando música rock. Desde la aparición del aparato "walk rnan" la cantidad de horas aumentó de 7 a 8 por día. Solamente en un año el 90% de los discos vendidos en el mundo entero eran discos de rock (130 millones por año) Sin contar los 100 millones de albumes-rock, no hacen falta más estadísticas para con vencernos que este fenómeno es universal y toca a casi toda la adolescencia de los dos hemisferios. Un tal desencantamiento de frenesí musical, ¿no va a producir, acaso, algún efecto en los planos físico, psicológico, mental, moral, espiritual, tanto en el individuo como en ciertas masas?. Algunos datos precisos podrán medir la gravedad y la profundidad de los efectos del rock and roll sobre los jóvenes en particular y sobre la gente que escucha esa música en general. 1) DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO a) Las consecuencias físicas Numerosos estudios han sido emprendidos para evaluar los diversos efectos de la música rock, además de graves traumatismos de oídos, vista, columna vertebral, sistema endocrino y sistema nervioso de los oyentes asiduos a este tipo de música. Bob Larson y un equipo médico de Cleveland han revelado varios síntomas convincentes en más de 200 pacientes. Hemos mostrado que esta música puede tener efectos y consecuencias físicas asombrosas: cambios en el pulso y la respiración, secreción acrecentada de las glándulas endocrinas, en particular la glándula pituitaria que regula los procesos vitales en el organismo. Cuando aumenta la música la laringe se contrae, cuando baja se distiende. El metabolismo de base y el porcentaje de azúcar en la sangre se modifica a lo largo de la audición. Se puede entonces pensar en "jugar" con el organismo humano como se toca un instrumento musical y de hecho ciertos compositores de música se propusieron manipular el cerebro provocando un corto circuito en las facultades conscientes tal como hace la droga. El rito predominante del rock y del pop condiciona primero el cuerpo y luego estimula ciertas funciones hormonales del sistema endocrino. Estos efectos aumentan con la intensidad de la música. Más allá de 80 decibeles el efecto es desagradable, a más de 90 se vuelve perjudicial. Ahora bien, en los conciertos rock se ha medido de 106 a 108 decibeles en el centro de la sala y 120 cerca de la orquesta; los especialistas también descubren en los jóvenes problemas de audición propios de los adultos de más de 50 años, así como un aumento inquietante de enfermedades cardiovasculares o problemas de equilibrio. En cuanto a la vista la necesidad de iluminación especial y la utilización de rayos láser han producido daños irreversibles en los ojos de algunos participantes. El profesor Paul Zenier, de la universidad de Purdue, explica: ... en efecto ciertas discotecas están equipadas con efectos láser. Si el rayo penetra en el ojo puede producir una quemadura en la retina con formación de una mancha ciega y permanente. Además los rayos de luz animada que aparecen al ritmo de la música, producen vértigo, náuseas y fenómenos alucinantes. Determinadas autoridades han denunciado esto; en particular lo hizo el gobierno británico, que mandó publicar una puesta en guardia en un folleto preventivo para medios escolares. El célebre músico terapeuta Adam Knieste, en el informe de un estudio realizado durante diez años sobre los efectos de las músicas rock, escribió: "El problema central causado por la música rock en los pacientes que yo he tratado deriva claramente de la intensidad del ruido, que provoca hostilidad, agotamiento, narcisismo, pánico, indigestión, hipertensión y una extraña sensación. El rock no es un pasatiempo inofensivo; es una droga más mortal que la heroína y que envenena la vida de nuestros jóvenes". En el plano sexual, el equipo médico de Bobtarson afirma categóricamente: "Las vibraciones de baja frecuencia, debidas a la amplificación de la guitarra baja, a las cuales se les agrega en el efecto repetitivo del beat, producen un efecto considerable sobre el líquido cerebro espinal. A su vez, este líquido afecta directamente la glándula pituitaria que regula la secreción de hormonas. El resultado global es un desequilibrio de las hormonas sexuales y suprarenales, así como de un cambio radical de la tasa de insulina en la sangre, de manera que las diversas funciones de control de las inhibiciones morales caen por debajo de lo tolerante o están por debajo de lo tolerante o están completamente neutralizados". b) Las consecuencias psicológicas Si tan graves son los efectos fisiológicos, más aún los efectos psicológicos. No hay quien se someta impunemente durante un tiempo prolongado a la influencia despersonalizadora del rock que no sufra traumatismos psicológicos afectivos profundos. Nos basta con enumerar diez que se repiten casi siempre en los análisis médicos y psiquiátricos de los doctores Mc Raferty, Gramby Bline, Barnard Saibel, Walter Woight, así como Frank Garlock, Tom Allen y otros diversos trabajos:
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